UNA SESIÓN DE TERAPIA

Soy yo de adulta, en la actualidad. En mi sueño es mi casa, pero tiene una “habitación oculta” dentro del salón. La puerta está abierta, sale luz del interior. Y yo estoy ante esa puerta mirando a una niña de unos siete años que está dentro y con la que voy a librar una batalla. Es pequeña, pero extrañamente tiene cabellos de vieja, la melena de una mujer de edad avanzada, larga, ondulada, revuelta, despeinada, en un color mayormente grisáceo por las canas que empiezan a imponerse al color original. Un cabello que en pocos años será completamente blanco.

CON TODO LO QUE HAS HECHO POR MÍ...

En mi entrada anterior hablaba de la sensación que tuve, al entrar en mis Años Oscuros, de no merecer el buen trato de mis Padrinos, de no tener derecho a seguir molestando a una familia que no me debía nada pero a la que yo le debía todo. A mis seis años, cuando se fueron a vivir a otra ciudad, bien podían haberme dejado con mis padres. Teniendo en cuenta lo conflictivo que había demostrado ser mi padre ¿Para qué complicarse la vida? Ya tenían bastantes problemas con su mudanza y con la separación de sus padres. Pero lo hicieron. Mi Madrina “Menor” me decía, no hace mucho, que lo hicieron porque yo ya era una más en su familia. “¡Pero si ya vivías con nosotros! Sólo ibas a ver a tus padres algún domingo porque las condiciones de su vivienda eran insalubres para que te quedaras ahí. ¿Cómo te íbamos a dejar allí?” A mis trece años esa conexión familiar parecía seguir intacta hasta que yo misma empecé a dilapidarla. ¿Yo misma? Ahora empiezo a dudar en ser la única responsable del caos.

DE REGRESO A LA "EDAD PROHIBIDA"

Los muebles de madera le daban al despacho cierta oscuridad. De todas las personas que estaban en aquella habitación, él destacaba por su manera de moverse y por la cortesía con la que todo el mundo le trataba. Era un hombre de mediana edad, amable y educado. Saludó a mi Madrina con un apretón de manos y a continuación, para mi sorpresa, estrechó la mía con firmeza. Yo tenía quince años recién cumplidos y él era el magistrado que la sala del Tribunal había elegido para decidir sobre mi causa.

EL ÁRBOL DE LA VIDA


Perteneces a una familia. Alguien de esa familia abusa de ti, y después del abuso existe otro abuso, el de los “silenciosos” el de aquellos que miraron hacia otro lado, el de los que internamente reconocen que no hicieron lo suficiente, y su conciencia les está llamando. 

LOLITA Y LA JUSTICIA

¿Conoces la historia de Lolita? No, no me refiero a la película de Kubrick –que también- sino a la novela de Nabokov. Partiré de la base que, en mi opinión, esa novela es la historia de un abuso sexual infantil escrito desde el punto de vista de un pedófilo. (Punto de vista que ninguna versión cinematográfica ha tenido en cuenta) De hecho la acción del libro se inicia así, con el descubrimiento de un manuscrito escrito por un hombre, Humbert, que confiesa abiertamente estar obsesionado con una niña de doce años hasta el punto de casarse con su enlutada madre sólo para tener acceso a la niña. Una niña cuyas defensas ya habían sido diezmadas antes por un muchacho del campamento de verano que también abusó de ella. Así lo refleja la novela.

MI ESPACIO EN EL MUNDO

Hablando con otra persona ASI que, al igual que yo, hace años dejó atrás los intentos de suicidio comentábamos lo difícil que es salir de ese círculo autodestructivo. Ambos coincidíamos en que el cambio es sin duda interior. Esta persona me decía que de repente un día pensó: "Pero si realmente merece la pena vivir!". Comentaba que ese fue su punto de inflexión. El mío fue tras una discusión con mi Madrina cuando yo ya era una adolescente de quince o dieciséis años. No recuerdo sus palabras concretas, pero si el sentido de su argumentación. Me reprochaba que todo el esfuerzo que ella había empleado en mi educación, en intentar darme todo lo necesario para salir del ambiente que por nacimiento me hubiera tocado en circunstancias normales, se hubiera quedado reducido a la nada. Porque finalmente yo había renunciado a estudiar una carrera universitaria –ya había abandonado mis estudios en bachillerato- y tampoco encontraba un trabajo estable sobre el que progresar para labrarme un futuro. Yo era lo que ahora llamarían un “Nini”, haciendo referencia a ese sector de la población juvenil que en la actualidad ni estudia ni trabaja. Hasta que mi Madrina cerró la discusión diciendo que yo era como mi padre.

CINCO AÑOS

Es Domingo por la mañana, abro los ojos. He tenido un descanso reparador. La persiana está levantada, aún me da miedo la oscuridad, despertar sin poder ver nada a mi alrededor y no he conseguido romper ese temor, pero durante el sueño ya no hay pesadillas ni sueños inquietos. Las noches de verano incluso soy capaz de dormir destapada y prácticamente desnuda. Y mi pareja duerme junto a mí y me abraza. No siento miedo. Incluso me agrada que me acaricie y sus manos recorran mi cuerpo atrayéndome hacia si para acurrucarnos. Ya no temo nada de él, y lo sabe.

EPÍLOGO

Epílogo. El término sirve para denominar aquello que cierra una exposición. También puede hacer referencia a notas adicionales que no pertenecen a los sucesos principales narrados en la obra, pero que pueden colaborar mucho con el entendimiento de la misma. Mientras que el prólogo es la introducción al tema del que se hablará, en el epílogo se cierran aquellos cabos que hayan quedado sueltos y se concluye el discurso para que quienes lo reciben puedan comprenderlo en su totalidad.

SALIR CORRIENDO

Con todo lo que los supervivientes cargamos a nuestra espalda, con todas las traiciones de las que hemos sido objeto en nuestra infancia por parte, no sólo de nuestros agresores que utilizaron nuestra confianza y afecto en su provecho, sino también, en muchas ocasiones, de otros familiares directos que miraron hacia otro lado cuando ocurrían los abusos o cuando les revelamos nuestro secreto, encontrar una pareja es casi un milagro divino. A veces encuentras en el camino personas que te ayudan a levantarte, que te regalan momentos y vivencias maravillosos que te hacen reconciliar con el género humano y con la vida. Pero esa felicidad no es posible si uno se siente solo. Sobretodo si esa soledad es impuesta por la sociedad. Si acabas de descubrir que eres la pareja de un superviviente y te entran las dudas, antes de salir corriendo espantado, por favor, lee esto.

TRAICIÓN

Mi expediente en el Alto Tribunal Tutelar de Menores se abrió, cuando yo tenía dos años, a raíz de una denuncia de mi madre en los juzgados contra mi padre por maltratos y “abusos deshonestos” a mi hermano más mayor, que por entonces contaba con unos catorce años. después fue llevado a una institución supongo que para su protección. Así lo refleja el documento que yo conservo y así funcionaban las cosas. Un padre agredía a sus hijos y era el menor el que acababa apartado. Posteriormente mi hermano ingresaría voluntariamente en el ejercito.
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