UN AÑO EN EL AVERNO



La primera vez que escribí sobre mí misma fuera de mis diarios era Marzo del 2010, porque algo me convulsionó en el alma al leer una de las muchas historias que encontré en la red.
Me parece que ha pasado una eternidad, no puedo creer que haya transcurrido tan poco tiempo -no llega a dos años-. Porque apenas reconozco a la autora de ese texto:

"Soy víctima de malos tratos y abusos por parte de mi padre. No recuerdo cuando empezó, solo sé que los latigazos con el cinturón y las violaciones terminaron cuando yo tenia trece años. Pero no el dolor. Ese siguió atormentándome tiempo después, con relaciones violentas, masturbaciones compulsivas, drogas e intentos de suicidio.

LA CÁMARA OSCURA



Los que tenéis conocimientos de fotografía supongo que conoceréis los principios de la cámara oscura. Una habitación cerrada con un solo punto de entrada de luz. Y donde se proyecta esa luz, se puede ver una imagen invertida del exterior. El ojo humano funciona también con ese principio.

En mi habitación de la casa de la playa, que tenía vistas al mar y estaba orientada al este, se reproducía ese efecto con gran eficacia. Cuando se bajaba la persiana por la noche siempre quedaba una rendija por la que por las mañanas entraba la luz del amanecer y recuerdo que al despertar me quedaba varios minutos observando el reflejo de esa luz en el techo de la habitación.

Me parecía asombroso pues era capaz, si el reflejo lo permitía, de ver morir las olas en la orilla y adivinar gente paseando por la arena mucho antes de que el sol se levantara por completo en lo alto. Las primeras veces que descubrí ese efecto óptico creía que era cosa de magia y me levantaba a subir la persiana para intentar entender qué eran las imágenes proyectadas en el techo. Con los años aprendí a interpretar lo que veía.

CARTA ABIERTA A LA SOCIEDAD



Respetado político, estimada prensa, querida sociedad:

Me dirijo a ustedes con intención de explicar una situación anómala que viene aconteciendo desde la noche de los tiempos, pero que hasta ahora no hemos sido capaces de reconocer como un problema. Un problema muy grave. Hablo de los Abusos Sexuales Infantiles.

A veces creo que el mundo entero vive dentro de una cueva oscura, y sólo unos pocos nos atrevemos a ver la realidad. Porque parece que todo el mundo se empeña en mantener los ojos cerrados. Como si no desearan mirar por si mismos una realidad que se esconde detrás de las puertas, dentro de las camas, en los dormitorios infantiles, en el fondo de los armarios, enterrado bajo tierra, como los muertos.

LA PUERTA DEL INFIERNO



Muchas culturas dan una enorme importancia a la virginidad de la mujer. La virginidad física, el hecho de conservar el himen y no haber experimentado ni siquiera una mínima penetración de la entrada de la vagina.

En ese sentido, obviamente, yo perdí mi virginidad antes de cumplir los dos años de edad porque mi padre metía el dedo donde no debía. Lo hizo mucho a lo largo de mi infancia.

Pero psicológicamente hablando siempre he tenido la percepción de perderla con doce o trece años. Dejé de ser una niña en esa etapa, a pesar de que no tuve mi primera menstruación hasta casi los quince. Después de aquel otoño-invierno, en el que cumplí los trece, nada volvió a ser igual. Yo llamo a ese año “El Año del Infierno”.

CARA A CARA



Navegando por la red me he encontrado con este blog. Lleva cerrado algún tiempo, pero no me he podido resistir a escribir una contestación, que creo que no ha llegado, porque no aparece en los comentarios.

Así que he optado por hacer un copia y pega del texto del blog y mi respuesta. Como podréis comprobar habla de las niñas como si se tratase de conquistas, como si se refiriese al diario de un alegre soltero que relata sus relaciones con las mujeres. No he podido evitar dejar algún comentario concreto entre sus palabras, temblaba mientras lo transcribía.

EL LABERINTO DEL MINOTAURO



Se ha vuelto a escapar. Mi Monstruo ha regresado de las catacumbas, y me ha pillado desprevenida. Me acorraló en una de las habitaciones que yo creía que estaba bien cerrada, y ha sido aterrador. Es uno de esos cuartos cerrados a cal y canto, situado en una de las alas del castillo de mi mente que aún permanece sin limpiar, sin eliminar sus telarañas, sin exorcizar sus fantasmas. Y en esa habitación he visto una sombra, una silueta, la imagen de algo que no he sabido interpretar, pero que me ha inspirado miedo. He conseguido escapar a los pasillos del ala norte, pero el fantasma en el que se ha transformado mi monstruo aún me persigue y a penas recuerdo dónde está la salida.

HERMANOS DE SANGRE



Ya he contado que soy la pequeña de cuatro hermanos, y que los cuatro hemos sufrido el maltrato y los abusos de mi padre. Mi hermano mayor que me saca doce años, con el que tuve el grave altercado cuando regresé a la casa de mis padres. Mi hermana, ocho años mayor que yo, con problemas muy graves a causa de sus abusos. Y mi “mellizo”.

He omitido de manera inconsciente a este hermano pequeño en el blog. Creo que no ha sido casualidad. Creo que en alguna parte de mi mente, mi monstruo ha jugado conmigo, y me ha dejado estos pensamientos, estos razonamientos escondidos porque me da vergüenza hablar de mi hermano. Porque en la historia de mi relación con él hay cosas de las que aún no puedo hablar. Cosas que todavía queman, cosas que aún emiten radiación. Mis ideas no son claras, pero ya va siendo hora de que se conozca una parte de mi vida y de mis abusos que, quiera o no, me afecta mucho.

Algunas personas me han dicho que mi vida da para escribir un libro. La vida de mi hermano da para dos.

ASOMARSE AL ABISMO



El mar estaba ondulado. Creaba valles y montes que alcanzaban gran altura, pero sin crestas blancas. El sol se había ocultado tras las nubes y el cielo había quedado forrado con un toldo translúcido que atenuaba el día en tonos apagados, grises.

No hacía frio, pero la brisa marina era fresca y desde lo alto del acantilado podía ver casi hasta el horizonte las grandes olas que ondulaban la superficie marina como si fuera una manta bajo la cual se movieran ejércitos de serpientes hacia el muro vertical.

Volví a mirar abajo y calculé la altura. cincuenta metros, tal vez más. Allí las serpientes se desintegraban en espuma, golpeando violentamente contra las rocas.

EL CIRCO DE LA MARIPOSA






El vídeo dura 20 minutos, pero merece la pena.


Habla de una historia de superación. Habla de que en muchas ocasiones, nosotros mismos nos ponemos los límites. Y habla sobre todo de percepción. De la imagen que tenemos de nosotros, de la que proyectamos a los demás, de la que lo demás nos devuelven.

PUNTO Y A PARTE

Estoy agotada. Abrí este blog hace siete meses y me marqué el objetivo de colgar una entrada todas las semanas para no olvidarlo, para no dejar el proyecto a la mitad, como tantas cosas en mi vida y creo que lo he conseguido.

Creo sinceramente que he logrado sacar de dentro casi todo lo que quería mostrar de mí. He conseguido plasmar sobre este faro, mi faro, todo lo que hasta ahora he podido sacar en claro de mi vida.

He contado algunos pasajes de mi pasado para que quien leyera el blog se concienciara del destrozo que deja el abuso sexual infantil y para que se tuvieran claras algunas referencias de mis propias reacciones, el porque de mis motivaciones o miedos. Y he intentado analizar, y analizarme a mi misma, como si de una operación quirúrgica se tratara, separando e intentando comprender, siempre desde mi perspectiva, aspectos como la autoestima, la culpa, el miedo, la vergüenza, o la autodestrucción.

ALMA INCOMPLETA

Siempre he dicho que estoy incompleta, que me faltan piezas. Mi padre me las fue arrancando una a una durante trece años.

Cuando hablamos del amor siempre soñamos con encontrar a nuestra alma gemela. Con hallar a esa persona que nos complementa, que nos da el contrapunto. Siempre creemos, cuando estamos con nuestra pareja que con el/ella se cierra un círculo mágico. Y yo, que me siento siempre incompleta, tengo la sensación de no poder cerrar ese círculo para mi marido. Siempre tengo miedo de que “ÉL” no se sienta completo a mi lado.

Le conocí una noche en el bar de un amigo. Acababa de regresar a la localidad de mis padres, dentro de la espiral de autodestrucción en la que me encontraba.

BALANCEAR LA ECUACIÓN

Existe una secuela que mucha gente ajena a esta realidad no comprende: la culpa, sentirnos culpables.

La culpa es una condena a cadena perpetua que nos han impuesto en nuestra infancia, y creo que no hay forma de rebajarla. Yo al menos no me veo capaz.

En general, me siento culpable de todo lo negativo que ocurre alrededor. Si las cosas salen bien, siempre es por los méritos de los demás, y si me dan la enhorabuena por algo que he hecho me siento muy avergonzada. Creo que no lo merezco.

Sin embargo, si las cosas salen mal me da la sensación de que no he hecho lo suficiente o que la culpa es mía… y espero resignada que los demás me reprochen lo inútil que soy.

Pero creo que la culpa se instaura en nosotros desde el inicio de los abusos precisamente porque aún estamos formando nuestra mente, nuestros principios, los parámetros que nos dirigirán en el futuro.

FOTOS DEL PARAISO

Desde que empecé a leer e informarme sobre los abusos, existe un ejercicio para la rehabilitación que me hace pensar. Pensar mucho.

El ejercicio habla de nuestra niña interior. Explica que debemos recuperarla, hablarla, quererla… y perdonarla.

y yo no tengo muy claro a qué se refiere.

Pensar en ella me hace sentir nostalgia, añoranza. Cuando veo sus fotos, mis fotos, recuerdo cada uno de los momentos en los que se hicieron, el lugar, con quien estaba… es como si viajase en el tiempo y atravesase el espejo. Como si volviese a la casa de la playa, cerca del faro, donde el Monstruo no puede verme porque jamás ha estado ahí. Es como si entrase en una máquina del tiempo en la que recuerdo muchas cosas.

ASUNTOS DE FAMILIA

Nos inculcan desde el principio que la familia es una unidad sagrada, fuerte, unida, inquebrantable e impenetrable.

Nos enseñan desde todos los ámbitos posibles, tanto religiosos cono laicos, que es una unidad irrompible que no debe ser dañada por nada. Si atacan a un miembro de la familia, atacan a toda la familia. Si un miembro es agraciado con alguna suerte, toda la familia lo celebra porque es un triunfo de todos.

Entre los grupos mafiosos, se consideran a sí mismos como "de la familia". De nuevo la unidad de la roca. Es la unidad social más pequeña que existe.  Y para mucha gente, un átomo indivisible. Pero como muchos átomos cuando se aplican sobre él fuerzas o presiones de alguna índole puede generar una energía descontrolada.

DETRÁS DEL ESCENARIO

Antes, en España al menos, muchos conventos tenían una puerta “escondida” que consistía en un pequeño torno en el que muchas madres se vieron obligadas a abandonar a sus bebés al cuidado de las monjas. Yo no tengo ninguna constancia de ello, pero hace tiempo, una señora que me conoció de niña, me aseguró que yo había sido abandonada en uno de esos conventos de mi ciudad natal, y que eso fue lo que ocasionó el “accidente” que agravaría los problemas de espalda de mi madre. Después yo habría sido llevada al lugar donde me conoció mi Madrina.  Al conocer esa historia, intenté por todos los medios certificar su autenticidad, pero acabé en un callejón sin salida, y he dejado ese posible hecho como algo sin confirmar.

Eso me hizo recordar que ya desde mis años oscuros mi guerra interior, al ser consciente del daño que me hicieron, ha sido saber lo que ocurrió entre bambalinas. Por ejemplo poder comprobar la veracidad de lo que aquella mujer me dijo sobre el convento. O conocer lo que mi Madrina hizo por mí, lo que yo nunca presencié. Mi trabajo de recuperación es hablando y preguntando a las personas de mi entorno cómo ocurrieron los hechos, y cómo lo vivieron ellos, y no es fácil.

EL PRISMA TRIANGULAR

Hace poco me encontré con un matrimonio que conocía a mi padre.

Se deshicieron en elogios hacia su persona. Me contaron que había trabajado muchas veces para un tío de la mujer, en el ramo de la construcción, y que tenían una imagen de él como hombre intachable, humilde, trabajador, cumplidor y amigo. Me comentaron lo mucho que sintieron su fallecimiento. Y yo, que no tenía ningunas ganas en ese momento de romper su idea diciéndoles cómo era realmente, acepté su pésame con educación. Supongo que no los veré muchas veces más, y desde luego, no me supone ningún beneficio extra revelarles a estas alturas su condición de pederasta. Y de hombre violento.

SEMILLAS DEL PASADO, FRUTOS DEL FUTURO

Soy una persona con suerte. A pesar de la dura infancia que me ha tocado, he tenido una inmensa suerte. De niña mi Madrina se cruzó en mi camino y estoy convencida de que es la única razón por la que sigo viva. En mis años oscuros tuve la fortuna de no terminar con una adicción irrecuperable y de haber podido salir del círculo vicioso de las malas compañías y las parejas abusadoras. Y cuando me he visto acorralada, en una situación límite, de nuevo como en las películas la suerte me ha sonreído  y una mano me ha sacado del agua en el último segundo.

La suerte ha marcado mi pasado. Pero también marca mi presente. Como si todo se hubiera previsto para desembocar en un solo punto. Ahora que he entrado en mi rehabilitación se me han presentado las herramientas adecuadas para ello. Internet está siendo el vehículo principal. Gracias a la red puedo navegar e investigar sobre los abusos sexuales infantiles para comprender mejor mi mente, recobrar cosas que siempre creí que nunca recuperaría y aprender a vivir como jamás pensé que haría.

Y ahora sé que esa suerte no me va a abandonar en el futuro. Ahora me puedo sentar un momento, descansar y disfrutar de lo conseguido, que es mucho más de lo que yo misma creía. He hecho muchas tonterías, he labrado a lo largo de mi vida muchas cosas. Algunas, como en aquella analogía, han caído en la piedra estéril, siendo alimento para los pájaros, pero otras semillas si han prendido. Ahora empiezo a valorar los frutos que, sin saberlo, he sembrado a lo largo de mi vida y que ahora empiezo a recoger. Frutos que tendrán continuación en el futuro. Hoy quiero hablar de uno de esos frutos.

EN LOS LÍMITES DE LA REALIDAD


A veces me siento sola, diferente, rara. Como si viviese dentro de una urna de cristal o de una burbuja. En un mundo aparte. Y siempre con esa sensación de ser un ente extraño, de no estar totalmente conectada con la realidad. De moverme entre los demás como si este no fuera mi sitio, mi tiempo, mi momento. Y además con el miedo constante a ser descubierta. A que alguien me señale con el dedo y diga: “Eh, mirad, ella no es uno de nosotros”. La sensación de estar desubicada siempre me acompaña. Cuando me siento así, suelo aislarme de todo y de todos. Me encierro en casa porque me da miedo que la gente me mire, y me desconecto.

Desde muy pequeña, cuando mi padre empezaba a tocarme, cuando aquello dejaba de ser cosquillas o caricias, me disociaba. Era como si una parte de mí se evaporase. Desconectaba los sentidos, o intentaba hacerlo. No es fácil, al menos necesitas uno para estar unida a la vida.

OBLIGACIONES

Me he acostumbrado a editar todos los sábados un entrada en este blog.

Al principio lo hice para "obligarme" a mí misma a mantenerlo abierto. Tenía tanto miedo a arrepentirme, a abandonar el proyecto como tantas otras cosas que he dejado por el camino, que me marqué el objetivo de escribir para no pasar ni una semana sin editar una entrada.

La mayoría de lo que habéis leido hasta ahora, lleva escrito meses y años. Tan sólo he reescrito algunas partes para adaptarlo al blog.

La tecnología y yo no somos buenas amigas. Llegué tarde al enorme cambio que ha supuesto internet, y ahora estoy aprendiendo a moverme por aquí a marchas forzadas. (con mucha ayuda, por cierto) Y por supuesto, yo soy mas cabezota que las nuevas tecnologias y otro de mis objetivos está siendo aprender a moverme por aquí sin naufragar ni ahogarme.

ÁNGELES SIN ALAS

La primera amiga que tuve, mi primera compañera de juegos, era una vecina del edificio donde vivía con mis Padrinos. Pasábamos las tardes en su casa o en la mía jugando con nuestras muñecas. Creo que era la única ocasión en la que jugaba con ellas, porque cuando estaba sola siempre prefería jugar con unos sobres que vendían en el quiosco, a poco precio, que tenían kits completos de personajes y artilugios del oeste o de guerra. Con soldados, tanques desmontados o indios y vaqueros. A mí me gustaban los del oeste, por los caballos. Llegue a coleccionar toda una manada de caballitos de plástico con los que pasaba horas jugando en la mesa de mi habitación. Mi caballo favorito era uno negro, con la postura rampante, como el de la insignia de Ferrari. Lo conservé durante muchísimo tiempo.

EN BRAZOS DE EROS

Cuando abrí este blog adquirí el compromiso con vosotros y conmigo de hablar sobre como siente, como piensa y como actúa una superviviente de abusos sexuales infantiles.

En base a ese compromiso escribo esta entrada, pero reconozco que siento una vergüenza enorme porque, trato un tema que aun es un tabú para mucha gente, especialmente para los que hemos sido víctimas, teniendo en cuenta que el sexo es la piedra angular de muchas de nuestras secuelas, y el responsable de la aberración de nuestros agresores.

En general los sobrevivientes vivimos este asunto en los extremos: o somos extremadamente activos, o rechazamos el sexo por completo.

REGALOS OCULTOS

Mi amiga Pandora hizo hace unos meses en su blog una serie de entradas que hablaban de las secuelas. Recuerdo haberla felicitado por la idea y prometerle que no se la copiaría. Pero no he podido resistir la tentación. Espero que me perdone. Prometo no volver a hacerlo. ;)

Supongo que en el fondo todo este blog habla de secuelas. Cuento un poco de mi historia personal, pero siempre relacionado con la repercusión que los abusos han tenido en mí. Con mis propias secuelas. Regalos envenenados que me dejó mi padre.

Ciertas secuelas sé que durarán toda mi vida. Otras las he padecido en alguna etapa concreta o he conseguido superarlas al darme cuenta de sus efectos. Otras empiezo a sufrirlas ahora.
La lista es enorme, podéis consultarla entre los link que hay a la derecha del texto: “las secuelas”

Quisiera hablar de algunas que me han llamado la atención, porque al empezar a recuperarme y leer la lista por primera vez, estaba convencida de no haberlas experimentado nunca. No necesito decir que el resto las sufro o he sufrido en algún momento de mi vida.

"ESCRIBE SOBRE LO QUE CONOCES"

Me gusta leer desde muy niña. Creo que fue una forma de evasión, porque mis cuentos favoritos siempre eran muy fantásticos, con seres mitológicos, hadas, gnomos… y los clásicos que más me gustan son El Patito Feo y El Gato con Botas.

Ahora soy aficionada a las novelas de ficción. Pero a lo largo de mi vida he leído prácticamente todo lo que ha caído en mis manos, y he tenido la fortuna de que mi Madrina pertenece a una familia muy intelectual, interesada por la cultura, y he tenido a mi disposición una biblioteca muy completa en el hogar de mis padrinos.

MIEDO

Mañana hará dos años que murió mi padre.

Algunas personas me preguntan si este hecho me ha “liberado” de alguna manera. Desgraciadamente, no.

Mi padre siempre me inspiró miedo. Aparte de las secuelas que me dejó el recuerdo de sus abusos, a las que suelo denominar como mi Monstruo, el recuerdo de él como persona, me sigue inspirando terror. Su sola presencia o su evocación me han cohibido toda mi vida, provocándome situaciones incalificables.

Era el 22 de diciembre de 1979. Lo recuerdo porque retrasmitían la lotería de navidad.

COSAS QUE NUNCA TE DIJE CUANDO ESTABA MUERTA

Un día que entré en Internet, leí un artículo de Carmen Posadas. Hablaba de un síndrome, no recuerdo su nombre, era algo así como “la tiranía del débil” pero sí recuerdo bien como describía su sintomatología, porque copié y pegué algunos párrafos para mi diario personal, mucho antes de decidir convertirlo en un blog. Siento no haber guardado el link, espero que su autora me lo sepa disculpar:

 “…Existen muchas personas que ejercen ese tipo de tiranía. Personas que con razón o sin ella hacen que uno se sienta fatal. Gente que sabe qué fibra tocar para conseguir de los demás lo que se ha propuesto. Se trata con frecuencia de personas que no han tenido suerte, que no cuentan con muchos amigos, que están solas y que haciendo alusión a su situación, utiliza el arma más infalible que un débil tiene contra sus semejantes: hacerles sentir culpables…”

Toda la  familia sabe utilizar esa tiranía con maestría, pero la verdadera experta en ese chantaje emocional eres tú, mamá. Pequeñita y con aspecto frágil, siempre has inspirado la ternura y la lástima de la gente.

MENSAJES EN LA BOTELLA

Siempre me parecieron muy poéticas las historias de gente que tiraba una botella al mar con un mensaje dentro y que meses o años después reaparecía al otro lado del mundo.

Supongo que habrá mucho de leyenda urbana en esos relatos, pero es curioso cómo me recuerda a las señales que a veces envía la mente a través de nuestro cuerpo. Mensajes cifrados lanzados al agua a la espera de que alguien reciba la misiva, casi siempre una llamada de socorro, y solo a la espera de que mi cuerpo, (la botella), no se rompa y que mi mente, (el mensaje), no se pierda.

Nuestro cuerpo nos habla y nos cuenta las secuelas físicas y psíquicas que un gran daño puede hacernos. Y en mi caso tiene mucho que decir.

INVOCANDO A ÁTROPOS

El sexo y la muerte probablemente sean dos de los temas más escabrosos que se pueden tratar. El sexo por ese punto de tabú que aún queda latente en la sociedad. La muerte, y más concretamente el suicidio porque, al menos yo, tengo la sensación de que si hablo de ello corro el riesgo de sentirme la responsable de algún disparate entre alguna víctima que me lea desesperada por estar en una situación límite.

Quisiera poder dar una palabra de aliento a aquellos que se encuentren en el abismo, pero no soy la más adecuada. Soy consciente de la sensación de oscuridad que inunda la mente en esos momentos y solo uno mismo tiene la capacidad para extender la mano y encender el interruptor que llene de luz su vida.

UN, DOS, TRES, AL ESCONDITE INGLÉS

En este blog hablo muchas veces de las secuelas de los abusos en la vida adulta, o de mi adolescencia, explicando sus consecuencias. Otras veces cuento algún pasaje de esos abusos, para que los que no habéis pasado por ello intentéis poneros en la piel de una víctima.

Pero durante mi infancia ya existían daños colaterales. Realmente yo no recuerdo una infancia sin abusos. Solo momentos y épocas en las que no los sufría, cuando estaba con mis Padrinos, pero ya entonces había consecuencias.

Si tuviera que decir, con certeza, cuál era el lugar más blindado, más protegido, donde realmente yo era feliz, sin duda debo nombrar la casa y la compañía de mis Padrinos y por extensión la casa de la playa. Porque ni siquiera el colegio era un lugar seguro.

EL LADO OSCURO

He tardado cuarenta años en hablar con claridad de las violaciones a las que fui sometida de niña. Pero aún soy incapaz de hablar de mi vida posterior, cuando inicié la adolescencia.

Cuando estoy con mis amigos o mi familia y sale el tema de la nostalgia de aquellos tiempos de manera genérica, cuando se habla de la Movida Madrileña o de La Bola de Cristal y nos contamos las “batallitas” de aquella época, yo me limito a decir que son mis años oscuros y que no quiero hablar de ellos dando a entender, medio en serio medio en broma, que ha sido un período muy sombrío. Y lo cierto es que así fue.

LA IMAGEN DEL ESPEJO



Existe un síntoma muy habitual en los supervivientes de abusos: la evasión de los espejos que se asocia con la necesidad de ser invisible, de tener una percepción distorsionada del cuerpo o no gustarse uno mismo. Nos utilizaron de manera abyecta, despiadada, como un objeto durante nuestra infancia y nos ha quedado la sensación subliminal del poco valor que tenemos para nosotros y para los demás.

Sin duda se trata de mi secuela más grave, la más severa, la que más me ha castigado durante toda mi vida y la que más daño me ha hecho: la autoestima.

CINCO + UNO

Se lo debía desde que abrí este blog. Era una obligación para mí escribir esta entrada, y reconozco que no voy a ser nada objetiva.

No puedo ser objetiva con alguien sin cuya intervención yo sería menos que nada: mi Madrina.

Cuando era niña la imaginaba como un hada de verdad: rubia, de ojos azules, alta, bella… creía que agitaría su varita y… zas!, todo arreglado.

Su educación, sus gestos, su trato, la diferenciaban mucho de mis padres. Era como ver a una diosa.

Lo cierto es que fue pionera en muchos campos:

SEÑALES DE RADIOFRECUENCIA

A primeros de año me llevé una gran sorpresa. Se puso en contacto conmigo, a través de este blog, Manuel León López, Coach y Terapeuta, que iniciaba un proyecto en una pequeña radio local, Radio Farnals.

Me invitaba, a través de su programa, a participar en un monográfico sobre abusos sexuales infantiles.

Mi primera respuesta fue negativa. Aun tengo problemas para hablar de viva voz de mis abusos. La voz se me quiebra y me bloqueo. Por no decir que mi pequeño “Alien” se encargó de recordarme lo mala idea que era.

No se dio por vencido. Manuel es una gran persona y no se rinde con facilidad. Apeló de alguna manera a mi orgullo, haciendo alusión a enfrentarme a mis miedos, a nuevos retos, y acepté.

ROMPER EL SILENCIO

Cuando estudiaba, recuerdo en clase de historia, hacer aquellas “líneas temporales” para establecer los periodos de la historia: prehistoria, paleolítico, edad antigua, edad media, edad moderna… haciendo un símil, podría resumir mi vida en cuatro fases: abusos, años oscuros, hibernación y rehabilitación.

De la primera parte supongo que no es necesario explicar mucho.
Mis años oscuros, obviamente fueron muy devastadores. Alcohol, drogas, sexo sin control, conductas de riesgo... vivir al límite, en una palabra.

PUNTO DE INFLEXIÓN

La mayoría de las veces, cuando me siento nostálgica, pienso en los extraños giros que da el destino.

Cuando nací, mi madre sufrió un accidente que la mantuvo ingresada durante muchísimo tiempo. (Esa es la versión oficial, pero conociendo el historial violento de mi padre, yo apostaría por otra teoría) A mi hermano pequeño y a mí, nos ingresaron en un orfanato durante su convalecencia, pero en plantas diferentes. En mi sección trabajaba mi Madrina y gracias a ella, salí del ambiente familiar que mi padre mantenía en un círculo cerrado, como la mayoría del los maltratadores suelen hacer.

APRENDIENDO OTRA VEZ

Hace cinco años que me regalaron este ordenador desde el que escribo.
Es viejo, de segunda mano, y tiene menos memoria que un pez, pero es mío.

La primera vez que me senté ante él no sabía ni como se encendía. Mi hijo tuvo que hacerlo por mí, y enseñarme lo más básico de su funcionamiento.

Al principio ni siquiera teníamos conexión a internet. Pero no lo echaba de menos, me costó varios meses hacerme con el manejo de las distintas funciones, de los “botones” y de las carpetas de archivos, como para además navegar por la red.

YO SUEÑO



Yo sueño con poder hablar con mi pareja de mis abusos sin interrupciones, sin sentirme avergonzada. Sin tener la sensación de que mi pareja esta incómoda con la conversación, de que se lo toma como un trámite desagradable con el que tiene que vivir, como aguantar el comentario del vecino sobre el tiempo en el ascensor. Y sueño con que después del diálogo, donde le he podido explicar todo lo que me ocurre y porqué me ocurre, mi pareja sea capaz de tratarme y comprenderme por completo, sea capaz de leer mis señales sin ese gesto que sin querer, por décimas de segundo, refleja la incomodidad del momento. Sueño con que ha sido mi imaginación la que me ha hecho pensar que a mi pareja le fastidia el tema de mis abusos.

Yo sueño con dormir sin pesadillas, con acostarme por las noches sin tener que confiar en la suerte de que esa noche pueda dormir y descansar sin sueños perturbadores. Sueño con levantarme animada y con energías para afrontar un nuevo reto.

Yo sueño con sentirme bien en mi cuerpo, con mirarme a un espejo y no sentirme un monstruo, con salir de compras y ver en los escaparates la ropa que me gusta, y probármela y sentirme preciosa. Sueño con estar entre la gente y sentir que todos opinan lo bien que me ven y lo mucho que me cuido, sin el temor a que existan intenciones ocultas.

Yo sueño con Salir de mi casa sin sentirme extraña, desarropada, sin desear que el mundo se detuviera para que nadie pueda verme, sueño con salir y poder hablar con los vecinos o los amigos sin sentir que me miran de forma distinta, porque soy un bicho raro. Sueño con hablar en público y sentir que todos entienden mis palabras, aunque no compartan mi opinión, que están llenas de lógica y razonamiento.

Yo sueño con ser la vecina del piso de abajo, con ser la chica del anuncio, sueño con no ser yo, que no pude terminar ni el bachiller. Sueño con ser la mujer de éxito que están entrevistando en la tele, que ha conseguido de la nada ser todo un ejemplo a base de esfuerzo y tesón, con una capacidad de trabajo e inteligencia diga de elogio.

Yo sueño con que a la gente y a mí nos gusta quien soy y como soy. Sueño con decir al mundo que he sido víctima de abusos, pero que forma parte de mi pasado y nadie me juzga por ello. Ni siquiera yo.



"Tengo un sueño, un solo sueño, seguir soñando."

Martin Luther King, Jr. (1929-1968) pastor de la iglesia y activista de los derechos civiles.


HERIDAS ABIERTAS, RECUERDOS QUE VUELVEN

Siempre he dicho que recuerdo mis abusos. No es del todo cierto. Supongo que en trece años es imposible recordarlo todo, y menos esos primeros años de infancia, cuando aún era un bebé, o una niña muy pequeña. Pero tengo presente en mi memoria muchas escenas.

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