CINCO + UNO

Se lo debía desde que abrí este blog. Era una obligación para mí escribir esta entrada, y reconozco que no voy a ser nada objetiva.

No puedo ser objetiva con alguien sin cuya intervención yo sería menos que nada: mi Madrina.

Cuando era niña la imaginaba como un hada de verdad: rubia, de ojos azules, alta, bella… creía que agitaría su varita y… zas!, todo arreglado.

Su educación, sus gestos, su trato, la diferenciaban mucho de mis padres. Era como ver a una diosa.

Lo cierto es que fue pionera en muchos campos:

SEÑALES DE RADIOFRECUENCIA

A primeros de año me llevé una gran sorpresa. Se puso en contacto conmigo, a través de este blog, Manuel León López, Coach y Terapeuta, que iniciaba un proyecto en una pequeña radio local, Radio Farnals.

Me invitaba, a través de su programa, a participar en un monográfico sobre abusos sexuales infantiles.

Mi primera respuesta fue negativa. Aun tengo problemas para hablar de viva voz de mis abusos. La voz se me quiebra y me bloqueo. Por no decir que mi pequeño “Alien” se encargó de recordarme lo mala idea que era.

No se dio por vencido. Manuel es una gran persona y no se rinde con facilidad. Apeló de alguna manera a mi orgullo, haciendo alusión a enfrentarme a mis miedos, a nuevos retos, y acepté.

ROMPER EL SILENCIO

Cuando estudiaba, recuerdo en clase de historia, hacer aquellas “líneas temporales” para establecer los periodos de la historia: prehistoria, paleolítico, edad antigua, edad media, edad moderna… haciendo un símil, podría resumir mi vida en cuatro fases: abusos, años oscuros, hibernación y rehabilitación.

De la primera parte supongo que no es necesario explicar mucho.
Mis años oscuros, obviamente fueron muy devastadores. Alcohol, drogas, sexo sin control, conductas de riesgo... vivir al límite, en una palabra.

PUNTO DE INFLEXIÓN

La mayoría de las veces, cuando me siento nostálgica, pienso en los extraños giros que da el destino.

Cuando nací, mi madre sufrió un accidente que la mantuvo ingresada durante muchísimo tiempo. (Esa es la versión oficial, pero conociendo el historial violento de mi padre, yo apostaría por otra teoría) A mi hermano pequeño y a mí, nos ingresaron en un orfanato durante su convalecencia, pero en plantas diferentes. En mi sección trabajaba mi Madrina y gracias a ella, salí del ambiente familiar que mi padre mantenía en un círculo cerrado, como la mayoría del los maltratadores suelen hacer.

APRENDIENDO OTRA VEZ

Hace cinco años que me regalaron este ordenador desde el que escribo.
Es viejo, de segunda mano, y tiene menos memoria que un pez, pero es mío.

La primera vez que me senté ante él no sabía ni como se encendía. Mi hijo tuvo que hacerlo por mí, y enseñarme lo más básico de su funcionamiento.

Al principio ni siquiera teníamos conexión a internet. Pero no lo echaba de menos, me costó varios meses hacerme con el manejo de las distintas funciones, de los “botones” y de las carpetas de archivos, como para además navegar por la red.

YO SUEÑO



Yo sueño con poder hablar con mi pareja de mis abusos sin interrupciones, sin sentirme avergonzada. Sin tener la sensación de que mi pareja esta incómoda con la conversación, de que se lo toma como un trámite desagradable con el que tiene que vivir, como aguantar el comentario del vecino sobre el tiempo en el ascensor. Y sueño con que después del diálogo, donde le he podido explicar todo lo que me ocurre y porqué me ocurre, mi pareja sea capaz de tratarme y comprenderme por completo, sea capaz de leer mis señales sin ese gesto que sin querer, por décimas de segundo, refleja la incomodidad del momento. Sueño con que ha sido mi imaginación la que me ha hecho pensar que a mi pareja le fastidia el tema de mis abusos.

Yo sueño con dormir sin pesadillas, con acostarme por las noches sin tener que confiar en la suerte de que esa noche pueda dormir y descansar sin sueños perturbadores. Sueño con levantarme animada y con energías para afrontar un nuevo reto.

Yo sueño con sentirme bien en mi cuerpo, con mirarme a un espejo y no sentirme un monstruo, con salir de compras y ver en los escaparates la ropa que me gusta, y probármela y sentirme preciosa. Sueño con estar entre la gente y sentir que todos opinan lo bien que me ven y lo mucho que me cuido, sin el temor a que existan intenciones ocultas.

Yo sueño con Salir de mi casa sin sentirme extraña, desarropada, sin desear que el mundo se detuviera para que nadie pueda verme, sueño con salir y poder hablar con los vecinos o los amigos sin sentir que me miran de forma distinta, porque soy un bicho raro. Sueño con hablar en público y sentir que todos entienden mis palabras, aunque no compartan mi opinión, que están llenas de lógica y razonamiento.

Yo sueño con ser la vecina del piso de abajo, con ser la chica del anuncio, sueño con no ser yo, que no pude terminar ni el bachiller. Sueño con ser la mujer de éxito que están entrevistando en la tele, que ha conseguido de la nada ser todo un ejemplo a base de esfuerzo y tesón, con una capacidad de trabajo e inteligencia diga de elogio.

Yo sueño con que a la gente y a mí nos gusta quien soy y como soy. Sueño con decir al mundo que he sido víctima de abusos, pero que forma parte de mi pasado y nadie me juzga por ello. Ni siquiera yo.



"Tengo un sueño, un solo sueño, seguir soñando."

Martin Luther King, Jr. (1929-1968) pastor de la iglesia y activista de los derechos civiles.


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