SALTO AL VACIO

Tres años ya. Parece que fue ayer cuando hablaba con mi amigo Vili para que me echase una mano en la mastodóntica tarea (así lo veía yo) de abrir un blog. Y aquí estoy un año mas en la lucha contra mis demonios internos que quiero creer que son cada vez mas pequeños, menos importantes, mas insignificantes.

Me he acostumbrado en esta fecha a hacer un repaso de lo vivido en el año, de los logros conseguidos, de las pequeñas batallas ganadas. Y si en el primer cumpleaños no era consciente de los cambios, y en el segundo aniversario ya empecé a reconocer las mejoras, en estos últimos doce meses, tengo la sensación de haber cogido carrerilla y ahora ya no hay quien me pare. O al menos esa es la sensación que tenía ayer por la tarde.

UN DIBUJO CONTRA EL ABUSO

Estos son días especiales. Para la asamblea de la ONU, el día 20 de noviembre es el Día Internacional del Niño. Desde hace unos años, el día anterior a esa fecha, el 19 de noviembre, se ha fijado por muchas ONG como el día para la protección en un campo muy especifico de la infancia: Los Abusos Sexuales Infantiles. Y en base a esa fecha, el año 2012 se me ocurrió una iniciativa muy personal que llevé a cabo desde mi pequeño rincón del mundo y que transmití por las redes sociales, principalmente Facebook y Twitter. La idea era que la gente cambiase su avatar, esa imagen o foto que nos identifica como nuestro perfil, por un dibujo animado de la niñez durante ese fin de semana, ya que el 19 de noviembre caía en lunes.

LA SOLEDAD DEL GUERRERO

En estos días, una amiga de mi red de seguridad, compañera del foro de ayuda donde participo y por lo tanto superviviente como yo, nos relató con gran detalle en el GAM su asistencia a unos Talleres de Teatro Terapéutico. Unos talleres recomendados para crecimiento personal y que pueden ser empleados como complemento en diversas terapias psicológicas. Lo genial de esos talleres es el anonimato de los participantes que no se conocen previamente. Porque eso de alguna manera te ayuda. No se te juzga, no hay balances, ni conexiones mas allá del momento. Mi amiga nos explicó varios ejercicios que realizaron donde destacó la gran comunicación no verbal que hubo allí, y sobre todo, el reencuentro con su “yo” interior, con aquella niña herida en su infancia y como la mostró, sin disfraces, ante los demás que participaban en la experiencia. Es como si la Madre Tierra los hubiera conectado comunitariamente desde lo mas primitivo del ser humano. Sin cargas, sin historia, sin pasado, sin mochilas. 

DAÑOS COLATERALES



Una de nuestras secuelas es la sensación de no valer nada, de ser un estorbo. Nos movemos por la vida intentando ser invisibles para que nadie se fije en nosotros. Es cierto que nos sentimos tan culpables de lo ocurrido, nos creemos tan autores de tan despreciables actos, que nos ocultamos, y escondemos nuestro pasado en la idea de que los demás, si descubrieran nuestro secreto nos repudiarían de inmediato. Pero no sólo intentamos desaparecer -en el más amplio sentido del término- porque al no aceptarnos pensamos que los demás no nos van a aceptar, también es porque nos sentimos inútiles y tenemos la certeza de que cualquier proyecto en el que se nos incluya, será un proyecto condenado irrefrenablemente al fracaso. Y eso incluye el trabajo, los amigos, las posibles parejas sentimentales o la familia que posteriormente a los abusos creas a tu alrededor.

EL PODER DE LA PALABRA



Debía tener dieciséis o diecisiete años. Mi Madrina tenía una cena importante, y necesitaba que yo me quedase con su hijo aquella noche. Vivíamos en ese momento en la casa familiar, con el padre de mi Madrina, y me negué a quedarme en casa. Era el cumpleaños de una amiga y ya me estaba esperando para salir a celebrarlo. Mi Madrina ni siquiera estaba en casa para pedirme que renunciara a salir, simplemente me llamó por teléfono desde el trabajo y me lo dijo. Me enfadé mucho y me fui de casa después de dejar al niño de cinco años cenado y acostado en su camita. Le dije a su abuelo que me iba, que el pequeño estaba dormido y no despertaría, que yo volvería en una hora. Sólo una hora. Y me fui.

RECUERDOS

“Querido diario:

Hoy vi amanecer. Me gusto mucho. Despues fuimos al super a conprar y me conpraron un gato que canbia de color cuando hace frio…”

Mis escritos siempre han sido caóticos. Esta fue una de las muchas veces que empecé un diario -uno de esos que se vendían en las papelerías por poco dinero, tamaño media cuartilla, tapas rojas y un candadito de plástico dorado- con intención de escribir metódicamente todas las noches, y que siempre abandoné. Tengo siete hojas escritas, el resto está en blanco. No me gustaba porque sus hojas no tenían líneas ni cuadrícula como en mis libretas. Y yo era muy torpe en la escritura, torcía los renglones si no tenía una guía sobre la que apoyar las letras y no era capaz de mantener unos márgenes adecuados. El título -Querido diario- para cada “entrada”, que completé con el nombre del pueblo con mar en el que veraneaba y su fecha, lo puse porque así me lo recomendó alguien, no recuerdo quién. Pero tampoco he mantenido esa tradición.

EL RITO DEL AGUA



Cuando conocí a mi actual pareja, yo estaba en la etapa final de mis Años Oscuros. Fueron los años de promiscuidad, de drogas, de sexo sin control, y me sorprendió que un “chico bueno” como él quisiera estar conmigo cuando yo estaba acostumbrada a cabrones que se aprovechaban de mi debilidad. Estuvimos un año entero jugando al tira y afloja. Yo le decía “vale salimos, pero me vas a dejar, porque no vas a querer seguir conmigo” y él insistía en que no, en que le gustaba cómo era yo. Y al final, parece que cedí y me dejé caer en sus brazos. Hasta entonces, nada de sexo, y cuando me comprometí en serio a salir con él estuvimos aún unos meses sin relaciones íntimas porque yo había entrado en una fase de "monja de clausura". He alternado esas fases varias veces en mi vida.

CEREMONIAS DE GRADUACIÓN

Siempre he dicho que mi vida está dividida en cuatro etapas:

Los Abusos, obviamente no necesito explicar mucho, el blog es una gran recopilación. Con trece años salí de la casa de mis padres y volví con mi Madrina, esa vez para quedarme. Ahí finalizó la primera etapa.

Los Años Oscuros, cuando me dio por autolesionarme, metiéndome de todo, bebiendo sin control, haciendo autenticas barbaridades… Era finales de los 80’ cuando regresé con mis padres. Y llegó el aniversario de los Levantamientos del Dos de Mayo en Madrid. Una fiesta que se conmemora para recordar el inicio de la Guerra de la Independencia española contra los franceses de Napoleón Bonaparte. Recuerdo la fecha porque posteriormente pensé que era curioso que hubiera coincidido con mi propio levantamiento. Ya conté en una de mis primeras entradas, PUNTO DE INFLEXIÓN, que en esa fecha me fui de la casa de mis padres con veinte años y dos mil pesetas en el bolsillo tras el intento de agresión de mi hermano mayor. Ese día di por finalizada mi etapa de Años Oscuros.

TAIJITU



Cuenta la leyenda (el cine) que los indios norteamericanos elegían sus nombres  siempre con un significado. Se relacionaban con sus actividades y acciones cotidianas, con la naturaleza que les rodeaba, con la inspiración de un sentimiento. Creo que nunca os he contado porqué mi Niña Perdida finalmente se llama Némesis. Cuando hace mas de dos años empezó a rondarme la cabeza abrir este blog, la idea original que yo tenia en mente era escribir un libro con mi experiencia. Empecé a planteármelo cuando falleció mi padre. Hacía mucho que no escribía en mis diarios, los tenía algo abandonados en el desván. Su muerte me ocasionó una explosión de creatividad y una nueva necesidad de sacar los demonios de dentro. Y cuando empecé a considerar la idea del libro de manera firme, pensé que sería muy difícil para alguien como yo presentarme en una editorial con un manuscrito sin ninguna idea de cómo se lleva a cabo semejante proyecto.

NO TE CONSIENTO

A todos los adultos de mi infancia:

Tu sabes quien soy, yo sé quien eres. Muchas de estas afirmaciones están escritas expresamente para ti, otras tal vez sepas a quien van dirigidas. Toma lo que creas que te pertenece, intenta ser crítico contigo mismo, no te creas el único adulto importante de mi infancia, y si en algo opinas que no he sido justa contigo mi correo privado sigue abierto. No pretendo atacarte, no quiero poner a nadie en evidencia. Tan sólo deseo dejar claro mi punto de vista, porque desde ahora, en el tema de mis abusos, yo soy la que manda. Y esta es mi Carta Magna:

DESDE EL CORAZÓN DEL AVERNO



Esta carta está escrita a mi Madrina. Tras los abusos se abrió una fisura entre ella y yo que se ha agrandado con el tiempo y que creo que tuvo su mayor profundidad cuando regresé con diecinueve años a la localidad de mis padres. Desde entonces, hasta hace cinco años, ella decidió romper toda comunicación conmigo, despechada por mi regreso a mi tierra natal. Hace cinco años hubo un intento de restablecer la comunicación que el año pasado se rompió, creo que definitivamente, por su parte cuando decidí poner sobre la mesa los abusos de mi infancia. Este es un extracto de la última carta privada que le envié, donde doy por terminadas mis tentativas de tenerla como aliada de mi recuperación.

Duele. Hace un año que la escribí y aun hoy he vertido lágrimas en silencio. No sé cuanto tiempo debe pasar aún, pero ya he asumido que posiblemente ha fallecido para mí, y la recordaré como se recuerda a una madre, con sus virtudes y sus defectos.

UNA MOCHILA LLENA DE PIEDRAS


Hace tiempo que dejé de sentir algo por mi padre como ser humano. Desde la última vez que le vi, en aquella habitación de hospital, decidí de alguna manera apartar de mi mente todo lo que él pudiera significar para mí. Bastante tenía con aplacar los terribles nuevos recuerdos de sus abusos, para además tener que lidiar con los sentimientos que tenía por él. Y cuando digo que dejé de sentir algo por él como persona hace diez años, me refiero a esa parte de mí que no lo recordaba como el autor de los abusos, sino como mi progenitor. No es que hubiera pasado del amor al odio, es simplemente que en ese momento dejé de pensar en él como mi padre. Incluso dejé de pensar en él como persona. Pasó de ser un ser vivo a un ente impreciso que sólo representaba al autor material de los abusos, pero como un elemento mas del mobiliario de la casa de mis padres, que aparecía en las imágenes de mis recuerdos. Porque para mí, en los recuerdos, sólo estoy yo y mis sensaciones. Creo que los recuerdos de mis abusos siempre han sido así. Como si yo fuera el único elemento orgánico de la habitación. Que en mi disociación, he conseguido separar lo que sentía por él -por toda mi familia- en mi vida real con la completa soledad que sentía en los abusos. Tan completa soledad que ni siquiera veía -sentía- a mi agresor como alguien que estuviera conmigo durante los abusos.

CONJUNTO VACÍO



A veces me gustaría vivir en una burbuja, o ser invisible, o tener una máquina de teletransporte.

En esos momentos odio salir a la calle. Tarde o temprano me asalta la sensación de que la gente me “ve”. En el momento en que salgo de la seguridad de mi casa, me siento observada, desnuda. Ahora desde mi hogar, gracias a internet, puedo ver el mundo sin exponerme, sin tener que estar allí. De niña me imaginaba que tenía le poder de detener el tiempo e imaginaba salir al portal y caminar hacia el colegio entre la gente inmovilizada, y además imaginaba disfrutar al no tener prisa por llegar, pasear despacio, observando cada detalle del camino sin miedo a ser descubierta. A la mayoría de la gente le da miedo caminar por lugares apartados, sin tráfico ni movimiento de gente. Sin embargo una calle solitaria es para mí una bendición.

CRÓNICAS POR LA MUERTE DE MI PADRE



Lo primero que sentí fue un vacío en el estómago. “Hambre”, pensé. Sin duda era la hora de un café. Barajé la posibilidad de llamar a una de las hermanas de mi Madrina, con la que siempre he tenido mas confianza. Consideré que ella si debería saberlo y contárselo a su hermana, aunque sólo fuera para que en el futuro no me dijeran que no las había avisado. Cuando alguien muere es de buena educación notificar a los conocidos del fallecido, por si quieren presentar sus respetos. Yo no tenía ninguna intención de hacerlo, ni creía que alguno de mis Padrinos quisiera hacer un viaje de cientos de kilómetros para ello, pero nunca se sabe. A veces te llevas sorpresas y ella -mas bien su hermana- tal vez quisiera tener un gesto de algún tipo, porque a mí sin duda la noticia no me había afectado en absoluto.
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