CINCO AÑOS

Es Domingo por la mañana, abro los ojos. He tenido un descanso reparador. La persiana está levantada, aún me da miedo la oscuridad, despertar sin poder ver nada a mi alrededor y no he conseguido romper ese temor, pero durante el sueño ya no hay pesadillas ni sueños inquietos. Las noches de verano incluso soy capaz de dormir destapada y prácticamente desnuda. Y mi pareja duerme junto a mí y me abraza. No siento miedo. Incluso me agrada que me acaricie y sus manos recorran mi cuerpo atrayéndome hacia si para acurrucarnos. Ya no temo nada de él, y lo sabe.

EPÍLOGO

Epílogo. El término sirve para denominar aquello que cierra una exposición. También puede hacer referencia a notas adicionales que no pertenecen a los sucesos principales narrados en la obra, pero que pueden colaborar mucho con el entendimiento de la misma. Mientras que el prólogo es la introducción al tema del que se hablará, en el epílogo se cierran aquellos cabos que hayan quedado sueltos y se concluye el discurso para que quienes lo reciben puedan comprenderlo en su totalidad.

SALIR CORRIENDO

Con todo lo que los supervivientes cargamos a nuestra espalda, con todas las traiciones de las que hemos sido objeto en nuestra infancia por parte, no sólo de nuestros agresores que utilizaron nuestra confianza y afecto en su provecho, sino también, en muchas ocasiones, de otros familiares directos que miraron hacia otro lado cuando ocurrían los abusos o cuando les revelamos nuestro secreto, encontrar una pareja es casi un milagro divino. A veces encuentras en el camino personas que te ayudan a levantarte, que te regalan momentos y vivencias maravillosos que te hacen reconciliar con el género humano y con la vida. Pero esa felicidad no es posible si uno se siente solo. Sobretodo si esa soledad es impuesta por la sociedad. Si acabas de descubrir que eres la pareja de un superviviente y te entran las dudas, antes de salir corriendo espantado, por favor, lee esto.

TRAICIÓN

Mi expediente en el Alto Tribunal Tutelar de Menores se abrió, cuando yo tenía dos años, a raíz de una denuncia de mi madre en los juzgados contra mi padre por maltratos y “abusos deshonestos” a mi hermano más mayor, que por entonces contaba con unos catorce años. después fue llevado a una institución supongo que para su protección. Así lo refleja el documento que yo conservo y así funcionaban las cosas. Un padre agredía a sus hijos y era el menor el que acababa apartado. Posteriormente mi hermano ingresaría voluntariamente en el ejercito.

PORTAZO

Una nueva etapa de mi viaje ha terminado. Mi madre ha fallecido. Así que llevo unos días hecha un cúmulo de sentimientos encontrados que -premio para mí- no estoy juzgando si son correctos o incorrectos. Hay muchas emociones enfrentadas, a ratos mal, a ratos bien, a ratos llorosa, a ratos de buen humor... y lo bueno es que me he sorprendido a mí misma porque simplemente lo he aceptado. He dejado llegar todo lo que sentía sin ese juez permanente que me dice si es lo que hay que sentir cuando muere tu madre o no, si es adecuado hacer o decir ciertas cosas, incluso si es adecuado maquillarse o no al acudir a su funeral.
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