EL CIRCO DE LA MARIPOSA






El vídeo dura 20 minutos, pero merece la pena.


Habla de una historia de superación. Habla de que en muchas ocasiones, nosotros mismos nos ponemos los límites. Y habla sobre todo de percepción. De la imagen que tenemos de nosotros, de la que proyectamos a los demás, de la que lo demás nos devuelven.




Si yo pinto un cuadro abstracto, y pienso que se parece a una locomotora, si digo a todo el que vea mi cuadro que es una locomotora, todos verán una locomotora. Y cuando lo quite de la pared, me preguntarán :¿dónde está la locomotora?


Yo no soy especialmente creyente, pero hace poco tuve la oportunidad de hablar con un alto cargo de la iglesia católica que estuvo en Lourdes visitando el santuario. Me contó que allí conoció a un matrimonio que iba con su hijo, un niño con una grave malformación, dispuestos a quedarse el tiempo que fuera necesario hasta que se obrase un milagro.


Días después, volvió a encontrarse con esa familia, regresaban a su país de origen. Les veía felices y optimistas, le saludaron con alegría. Él eclesiástico observó que en el niño no se había experimentado ningún cambio aparente, y les preguntó cuál era el motivo de su regreso, si le habían asegurado que no se marcharían hasta que sucediera algo.


Avergonzado me explicó que le habían dado una gran lección de humildad. “Su madre me dijo que se había dado cuenta que no había nada que curar. Que la gente no lo vería como un monstruo, porque ella misma se encargaría de enseñarle a su hijo lo hermoso que es. Si el sabe que es bello, todos lo verán bello”


Creo que es lo que me pasa a mí. Lo que nos pasa a muchos sobrevivientes. Siempre me he visto mal, nunca acepté lo que era como persona, porque alguien colocó esa visión de mí cuando solo era una niña. Y en mis años oscuros reflejé esa imagen a los demás, que me la devolvieron con más humillaciones, con más abusos. Es cierto que la gente se aprovecha de nuestra debilidad, pero en un mundo dónde la humanidad se divide entre leones y gacelas, que tu mismo te pongas el cartel de “herbívoro” no ayuda nada.


No es fácil. A mi me ha llevado cuarenta años quitarme el cartel. La imagen que tengo de mí como persona empieza a ser mejor, y ahora tengo la sensación de que la gente me ve bien. Incluso me siento útil, una sensación nueva para mí.


Pero no debo relajarme. Esto solo es el primer paso. Aún tengo que superar el miedo a las alturas para saltar a la piscina.



“El ojo que tú ves no es ojo porque tu lo veas, es ojo porque te ve.”


Antonio Machado. (1875-1939) Poeta español.

3 comentarios:

  1. Esa película es maravillosa!

    Es cierto que cuando te encuentras con 'las defensas bajas' parece que algunas personas te pegan e hieren.

    Besitos :)

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  2. Gracias por compartir esta entrada.
    Una hermosa, inspiradora y conmovedora película,es increible, hay seres humanos que ignoran la dignidad que tienen por los traumas vividos en su infancia, dotados de talentos y dones sin saber que los tienen. Hasta que encuentran el Sr, Mendez interior que les muestra el valor real que tienen. Un abrazo

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  3. Ví ese corto hace tiempo, y nunca he visto uno me haya hecho sentir tanto...
    Tienes toda la razón, tenemos el valor que nosotros mismos nos damos. Y si no nos apreciamos, nadie más va a hacerlo. Me alegra que lo estés consiguiendo, me alegra leerte así de bien y con ganas de seguir adelante.
    Gracias por tu apoyo, por cierto!
    Un abrazo enorme!!! :)

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Gracias por dejar tu legado en el Averno.

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