COSAS QUE NO HAY QUE DECIRNOS



Participo en un foro de ayuda mutua para víctimas de abusos sexuales infantiles. Y entre otros hilos y sugerencias, encontré uno muy interesante donde los sobrevivientes descargan de alguna manera su frustración con algunas de las preguntas que (con intención o sin ella) les hace la gente al conocer su situación personal. Algunas son especialmente sangrantes. Yo me limitaré a contestar, en la medida de lo posible, las más habituales, siempre desde un punto de vista totalmente personal. Que puede estar equivocado.


¿Por qué no lo contaste entonces?

¿Por qué no lo denunciaste si tanto daño te hizo?



Es sencillo. Por la misma razón por la que ninguna víctima habla: el miedo. En mi caso fue el miedo a no volver a ver a mis padrinos.

Tú, que me estás leyendo te supongo una persona adulta, con miedos racionales y lógicos, pero yo hablo del miedo infantil, ese miedo irracional que la imaginación de un niño alimenta con su fantasía. Intentad, por un momento, volver a vuestra infancia. A la época en que creíais firmemente en la existencia de los Reyes Magos, o el Ratoncito Pérez, o Papa Noel… ¿acaso no estabais convencidos de que eran reales? Y ahora en la madurez, aunque sepáis la verdad, seguramente guardáis un entrañable recuerdo de esos personajes, por la nostalgia en esa creencia que os evoca.

A nosotros, creo que nos ocurre algo parecido. Nuestro abusador nos inculcó el temor, más o menos explícito, a que si lo contábamos mataría a nuestra madre, o se romería la familia, o nunca más nos iban a querer, o jamás nos creerían… como en lo bueno, nos ha quedado la reminiscencia de ese temor hasta bien entrada la madurez. Incluso diría que ese miedo irracional permanece en el subconsciente, acechando por el resto de nuestra vida.

En mi caso, lo conté cuando era una niña (creo que la primera vez que se lo dije a mi madre o a mi hermana tendría nueve o diez años) pero cuando lo hice, me dijeron que era culpa mía, que sólo tenía que decir “no”. Y en mi mente infantil asumí que si lo contaba, no volvería con mi Madrina, y opté por callar temerosa y avergonzada. Creo que incluso previamente a que lo pusiera en palabras, yo ya percibía ese riesgo mucho antes, por parte de mi padre. Porque era él quien en última instancia decidía que yo volviese con mi Madrina a estudiar, y si me resistía a sus abusos, además de su violencia, podría castigarme con su propia prisión, junto a él.

Solo iba a casa de mis padres en vacaciones. Hasta los doce años estudiaba en la ciudad donde vivía mi Madrina. Así que opté por “pagar” a cambio de volver con ella. Sólo pensar que no volvería a verla ni a ella ni a su familia me provocaba un pánico enorme.

De hecho, el último año de mis abusos, (el más espantoso que recuerdo) mi Madrina se había casado y esperaba su primer hijo. Y aprovechando esa circunstancia, mi padre decidió que me quedase con mis progenitores. “Solo hasta que nazca el bebé”, me dijeron.

La situación empezó a ser insostenible para mí, y conseguí que se denunciase. Pero el resultado fue precisamente el contrario del lo que esperaba: mi padre, al conocer la denuncia nos amenazó a todos de muerte. Estaba seguro que mi Madrina había tenido algo que ver en aquella denuncia y tomó la decisión de que yo no volviese a ver ni a mi Madrina ni a su familia. Incluso llegaron a decirme que ahora que mi Madrina tenía su propio hijo, ya no quería saber de mí.

No os podéis hacer idea de lo que sentí en ese momento. Creí que había cometido el mayor error de mi vida, que al contar lo que me hacía mi padre todo mi mundo se había roto y había perdido el único refugio que poseía. Fue la primera vez, con doce años, que me plantee la muerte como una alternativa. Incluso deseé, en una de sus palizas, que mi propio padre me matara.

Durante muchísimos años he sido incapaz de hablar. Y no porque alguien me lo impidiese, sino porque mi mente no me lo permitía. Yo no era consciente ni tenía edad para entender lo que pasaba, y terminé por esconderme, por callar y asumir lo ocurrido.

He pasado años disimulando cuando algo me traía un recuerdo que me paralizase. He pasado horas enteras encerrada en el cuarto de baño, esperando a que las náuseas y los temblores de mis manos se detuvieran, sólo para que nadie de mi familia adoptiva se diese cuenta de que me ocurría algo. Sin duda un comportamiento recuerdo de mi infancia.


Si hablas ahora de esto es para vengarte, o para dar pena…

Te gusta hacerte la víctima. ¡Te encanta llamar la atención y ya no sabes por dónde salir!


Creo que ahora empiezan a cambiar las cosas. En el foro cada vez entra gente más joven para buscar ayuda, y eso me alegra muchísimo, porque significa que las víctimas empiezan a darse cuenta mucho antes de la importancia de lo ocurrido.

Yo he tardado casi cuarenta años en asumir lo que me sucedió, y aunque mi familia adoptiva conocía los abusos, apenas les conté detalles de ningún tipo. He estado “adormecida” durante años, hasta que me desperté. Y hablo, porque al despertar… necesito vomitar. Como todas las víctimas. ¿Crees que lo hago para llamar la atención, por venganza? ¿Opinas que después de cuarenta años aún busco represalias, o lástima? Si tuviese alguna razón que implicase poner en evidencia a todos aquellos autores y cómplices de mis abusos, no sería por venganza, sería por justicia.

Pero ya ni siquiera busco eso: yo hablo porque necesito sacarlo fuera, porque si sigo guardando el secreto un minuto más acabaría devorándome, consumida por el dolor. Y… ¡qué diablos!, porque no tengo de qué avergonzarme. Que callen otros que si tienen de qué sonrojarse.


Pobrecita…

¡Odio inspirar lástima! Nos degrada aun más la autoestima, porque nos hace sentirnos lo más bajo de la sociedad, los marginados. Y nos retrotrae a la sensación de debilidad que experimentábamos durante los abusos.


Debes tratar de superarlo. Pero eso fue hace un montón de tiempo. No sirve de nada remover el pasado.

El problema es que cada vez que me levanto, cada vez que me enfrento a un reto, por simple que sea, tengo un bicho en la cabeza que me recuerda lo que me han hecho. Y tengo que hacer el ejercicio diario de apartar ese pensamiento de mi mente que se impone cada minuto.

Sé que lo haces con buena intención, porque crees que si lo entierro, lo olvidaré y seguiré con mi vida, pero esto no funciona así: todos cuando nacemos somos una hoja en blanco, un ordenador vacío, en el que los adultos escriben. Nuestros padres escriben las normas que debemos conocer y cumplir, la sociedad escribe nuestras tradiciones, en el colegio escriben los conocimientos que nos servirán en nuestra vida de adultos.

Y todo queda marcado en el disco duro, TODO. Y las víctimas de abusos tenemos un borrón en nuestra hoja que no nos permite leer bien las normas del comportamiento. Nuestro disco está dañado. La desgracia de las víctimas es haber sobrevivido a aquello y vivir el resto de nuestra vida con la duda de si somos útiles, o por el contrario se nos debería tirar a la papelera, por ser un proyecto mal acabado.

Es como llevar una silla de ruedas. La gente, que no sabe de tu minusvalía, se extraña de tu comportamiento, sobre todo los más allegados, los amigos más cercanos, que con el trato se dan cuenta de que algo no va bien. Y además algunas personas, al conocer la razón, sugieren que se esconda la silla.

Porque así nos sentimos los sobrevivientes de A.S.I. Nuestra silla de ruedas es mental, y poca gente la ve. Pero está ahí, y es para toda la vida, no podemos decir: ya está olvidado, ya pasó. Tan solo podemos mejorar nuestra calidad de vida, pero para eso necesitamos que gente como tu quite las barreras arquitectónicas, y ayude en las campañas de concienciación que ayuden a proteger a los niños, a meter a los degenerados entre rejas para asegurarse que no vuelven a acercarse a un niño y a ayudar a las víctimas, a los sobrevivientes de ese horror a superar el daño y eliminar secuelas.

Porque cada vez que alguien me dice que ha pasado mucho tiempo, que es hora de pasar página me pone un escalón delante. Se podría decir que mi recuerdo es la frase de presentación de mi página del Facebook. Y por más que se actualice, siempre es lo primero que leemos.


¡Pero si sólo era un juego de niños! ¿No estarás exagerando las cosas? ¿No será que alguien te ha hecho pensar que esas caricias son malas?
¡Qué sabrás tú de sufrimientos y maltratos! ¡Tú has visto muchas películas! ¿Puede ser que haya parte de imaginación en tus recuerdos?



La credibilidad… no os podéis imaginar el daño que esas frases y otras similares nos hace.

Aquí se plantean varios problemas: los niños nunca mienten en esos temas. No tengáis ninguna duda. Es imposible inventarse esas historias a edades tan tempranas. El problema es que si se les presiona demasiado, pueden llegar a negarlo todo, por miedo, como ya he explicado en este post.

Personalmente no recuerdo haber tenido que contar detalles de mis abusos a nadie, pero mi Madrina me aseguró en una ocasión que sí me habían hecho pasar por un psiquiatra que al parecer dijo que los abusos no se habían reproducido, desde que siendo bebé, se certificó que mi infección vaginal fue por la introducción de “algo”.

Supongo que como en todas las profesiones hay personas mejores que otras, y creo sinceramente que aquel psiquiatra no supo ver lo que había, probablemente por desconocimiento. Hay que decir que es ahora cuando se empiezan a ver y reconocer los síntomas y las secuelas que producen los casos de abusos a menores. Y en mi opinión muchos psiquiatras, psicoterapeutas y psicólogos tal vez se sienten fatal cuando no han sido capaces de reconocer un caso, y que no siempre lo encajan bien.

Pero el problema viene cuando es el propio entorno familiar el que plantea esas preguntas. Lo hacen por intentar mantener la unidad familiar. Cuando se destapa un caso de abusos dentro del ámbito intrafamiliar la familia se rompe. Es así de sencillo. Ya nada vuelve a ser igual. Lo triste es que al que se margina siempre, es a la víctima. Se la acusa de manera soterrada de haber roto a la familia. Y la única manera que encuentran de ocultarlo es quitarle importancia. Hacernos creer que no fue tan grave, o que nos lo hemos imaginado.

¿Increíble, verdad? Pues es así. Todos los casos que conozco, sin excepción, tienen una fisura familiar más o menos importante. Y en todos, la víctima ha tenido que “apartarse” de alguna manera de su familia al no sentir que cerraban filas a su alrededor. Tal vez esté equivocada, pero es la percepción que muchas víctimas tenemos. La frase que el familiar responde mucho, cuando las víctimas cuentan lo ocurrido es: “No se lo cuentes a nadie”

Y hay de todo: desde las familias que siguen con sus vidas, de manera hipócrita, con reuniones familiares, donde víctima y abusador tienen que compartir mesa y mantel, con el dolor que eso conlleva para la víctima. Pasando por familias que se dividen en dos: unos a favor de la víctima, y otros a favor del abusador.

Hasta situaciones, como la mía en la que he roto por completo con toda mi familia biológica después de que me dejaron muy claro que mi agresor seguiría en su estatus de padre de familia hasta su muerte. En mi caso nadie se puso de mi lado. Sencillamente me dijeron (con veinte años) que todos habían pasado por lo mismo, y si ellos seguían con mi padre, no había razón para que yo no lo hiciera. ¡Asúmelo!, me dijeron.

Me negué en redondo. Supongo que el hecho de haber sido criada también en un ambiente fuera de mis abusos, me hizo ver que no tenía porqué aguantar una situación de hipocresía dentro de la familia. Me demostraron que las cosas con la nueva generación no iban a cambiar y me alejé por mi propia salud mental. Y en cuanto al resto de los mortales… bueno, si no me crees: no digas nada y desaparece de mi vida. No necesito incrédulos “apoyándome”.


Voy-vamos a hablar con él, seguro que es un malentendido. Voy-vamos a hablar con él, lo voy a matar!

Pongo esto al margen del apartado anterior, porque dentro de la sospecha de creer que los hechos no pueden ser como creo, que lo puedo haber malinterpretado o exagerado, que trates por todos los medios de enfrentarme a mi agresor para “hacer las paces” o que tu reacción sea la ira y la amenaza, me hunde.

Si tu intención es una conciliación para que perdone y haga borrón y cuenta nueva por todos los medios, me estás enviando el mensaje subliminal de lo poco importante que soy porque para ti, que te aprecio, te parece poco importante. Para mí son hechos que me han marcado brutalmente, aunque no lo entiendas. Y no te ofendas, pero no eres nadie para decidir cómo y cuánto me tiene que afectar. Eso lo decido yo, por favor no le restes importancia. Me das la percepción de no creer, en el fondo, lo que te estoy contando.

Si tu reacción es de ira incontrolada, me asustas a mí. Aunque sea una persona hecha y derecha, cuando hablo de mis abusos lo hago desde mi interior, desde mi niña herida, incluso si te fijas, posiblemente utilice expresiones infantiles, porque en esos momentos tengo nueve años. Y con nueve años me daba pavor que se enterase nadie de lo que me hacían porque no quería ser la responsable de que hubiera una bronca en casa. Me daba miedo y aún ahora me hace sentir culpable.

¿Quieres ayudar sinceramente? Respeta mis tiempos y deja que yo decida cuándo me enfrento a mi agresor o cómo administro mi sanación. Si tengo una herida desde hace veinte años, no la puedo curar en dos días. Pregunta, por ejemplo, qué es lo que quiero que hagas, si quiero consejo o un abrazo, u ofrécete a esperar a que yo tome decisiones y cíñete a ellas. Ahh, y buscar ayuda profesional no es ninguna vergüenza, no lo escondas como si fuera contagiosa.


¿Te penetró? ¿O sólo te tocó? ¿Pero fue una vez o varias? Sí, sí, lo del abuso está mal, pero júrame que no te penetró.


¿Importa? ¿Realmente creéis que importa? No sé si conocéis la parábola de la rana y la olla de agua hirviendo. Cambiando su sentido un poco se podría relatar así:

Si se echa una rana a una olla con agua hirviendo, ésta salta inmediatamente hacia afuera y consigue escapar de la olla, pero en nuestro caso, con graves quemaduras. Serían los casos que duraron poco en el tiempo: Tu abuelo el único mes que pasaste en el pueblo, o el cura que te confesó, porque el sacerdote que te daba la catequesis, estaba con gripe. El entrenador, que jamás pasó de unas simples caricias en las duchas del vestuario, diciéndote lo desarrollado que estabas, o el vecino que se aprovechó de una tarde que pasaste en su casa de visita.

En cambio, si inicialmente en la olla ponemos agua a temperatura ambiente y echamos una rana, ésta se queda tan fresca dentro de la olla. Pero cuando, a continuación, comenzamos a calentar el agua poco a poco, la rana no reacciona bruscamente sino que se va acomodando a la nueva temperatura del agua hasta perder el sentido. Yo veo ahí esos abusos que se han sufrido durante años, de manera continua porque su agresor vive dentro de la unidad familiar, o casos como el de una niña a la que le destrozaron el suelo pélvico, y ha tenido que pasar por varias operaciones de reconstrucción, o de niñas agredidas por más de un miembro de la familia, en unos casos de forma conjunta, o en el mismo espacio temporal pero sin que un abusador conociese la existencia del otro; o en otros casos primero unos, y meses o años después otros…

Tal vez penséis que la segunda rana ha sufrido más, pero sus quemaduras pueden ser igual de graves en cualquiera de los dos casos. La gravedad puede tener más que ver con las secuelas que deja en la persona que con la gravedad del abuso. Todo depende de cómo lo encaje yo, cómo reacciones tú, y de la ayuda que puedas proporcionarme.

En mi caso, ya os he dicho que me habían llevado a un psiquiatra que al parecer dijo que los abusos no se habían vuelto a producir desde que se detectaron las infecciones vaginales cuando aún era un bebé. Yo recuerdo haber pasado alguna prueba, test de inteligencia, las famosas “manchas” que hay que interpretar… pero ningún examen físico, y desde luego, fue antes de mi último año con mis padres.

Lo cierto es que hasta entonces mi padre aun no me había violado, (con penetración), pero sí me había masturbado ya en miles de ocasiones, y me había obligado a que le realizara tocamientos de todo tipo, por no hablar de las palizas. Y por entonces estoy segura que el daño ya era irreparable. Por fortuna a pesar del dictamen del psiquiatra, mi Madrina jamás me abandonó.

Si una víctima de abusos se sincera con vosotros, tal vez algún día os cuente detalles o tal vez no, pero nunca intentéis medir su gravedad por el hecho de conocer hasta dónde se llegó en el abuso. Eso, es lo de menos.

Por cierto: preguntar a un niño ese tipo de detalles les hace creer que en el fondo no le crees. Sé que lo haces para evaluar daños, pero es un error. Deja que sea la propia víctima la que te cuente libremente esos detalles, eso puede indicarte el grado de "vergüenza" y culpabilidad que siente cuando te lo cuenta.


Parece que tomas el abuso sexual como estandarte de tu vida, supéralo ya.

Lo siento, pero si. Es el estandarte de mi vida. Vivo con la presencia de mis abusos igual que tú vives siendo consciente de lo que eres como persona. Si eres de derechas o de izquierdas, creyente o ateo, homosexual o heterosexual… y lo peor de todo es que no me dejas reconocer lo que soy, que es el primer paso para mi curación.


Tal vez no deberías contarlo… No hace falta que lo sepa todo el mundo. Si hablas destruirás a la familia. Vale, ve a terapia, pero que no se entere nadie. ¿Seguro que necesitas la terapia, con lo que te gastas ahí...? no se lo digas a nadie.

El secretismo. La segunda variable de la anterior. Hablo para curarme. Se ha demostrado que es nuestra mejor terapia. ¿No queréis que “pasemos pagina”? pues ésta es nuestra cura. Si me obligas a guardar el secreto de mi terapia, si me obligas a que no hable de mis abusos, me devuelves a mi infancia donde mi agresor me forzaba a callar, a guardar silencio.

Nadie quiere ver a los demás sufrir, si un pariente o un amigo sufre una grave enfermedad, lo apoyamos sin condiciones. Y nuestra sala de curación esta junto a los seres queridos que nos apoyan. Más que palabras, lo que necesitamos es hablar y que nos escuchen. Y no nos vendrían mal palabras que nos animen a no estar callados, a no tener que escondernos. Nosotros somos las víctimas. Aquí los únicos que deben sentirse avergonzados son nuestros agresores. Volcad vuestro desprecio contra ellos.

Y hay más frases:


¿Pero puedes tener relaciones sexuales? Quien lo diría de ti se te ve normal, y muy sonriente y simpática...

¿Es que creías que las víctimas de abusos sexuales somos anormales, que somos raros, que no somos como tú? Ya nos sentimos bastante “bichos raros” como para que encima alguien nos lo ponga en palabras.

Yo personalmente tengo un recuerdo especialmente doloroso: en clase iban a dar una charla sobre educación sexual, (en aquella época aun no se incluía como parte del programa de estudios, sino como “charlas” voluntarias en los colegios e institutos) y una “amiga” que conocía lo que me habían hecho me dijo: hoy no es necesario que vengas a clase, a ti ya te lo explicó tu padre…

O cuando mis amigas empezaron a presumir que ya habían tenido sus primeras relaciones sexuales, y al verme callada, me miraban con aire de superioridad, porque yo aún era virgen. Si supieran…

Si eres un amigo o la pareja de una víctima de abusos, deja que ella/él marque el ritmo. Ten paciencia, mucha paciencia, y cuando te hable de sus abusos, limítate a escuchar: no estás oyendo a tu pareja, estas escuchando al niño perdido que vive en su interior, y que solo pide ayuda, la ayuda que le negaron en su infancia.

Hay una pregunta que he querido dejar para el final:


¿Por qué a mí? ¿Por qué me han tocado a mi todos los “guarros” de la familia, o del barrio? ¿Acaso son cazadores de “bobas”?

La deje para el final porque no nos la hace nadie. Nos la hacemos las propias víctimas. Yo no me veo capaz de contestar. No sé qué circunstancias envolvieron a los demás. Sé que en mi caso yo no era la primera de la lista. Y me ocurrió porque nadie le puso freno a mi padre. Ignoro si abusó de alguien más después. Soy la más pequeña de mis hermanos, pero habría vecinos con hijos, amigos… No sé por qué acabamos siendo víctimas de esos desalmados, que además parecen conocerse entre ellos, porque de hecho mi padre no fue mi único abusador. También fui abusada por mi hermano mayor y tampoco sé si se limitó a repetir un patrón aprendido o lo hizo voluntariamente. Y hace tiempo recuperé un recuerdo muy lejano, de otro hombre, un vecino que me chupaba, me pedía que le tocase y terminó eyaculando en mi cara.

Creo que nunca sabré porque me tocó conocer a semejantes depredadores. No sé si es que detectan nuestra debilidad. Tal vez nos olfatean, buscan nuestro rastro como las hienas. No sé si fue fatalidad, el destino, las alineaciones planetarias, la predestinación, el azar, dios o el diablo. Solo sé que desde que nací, mi infancia fue marcada por abusos de cabrones sin escrúpulos, y por la violencia de ese mísero dios de mi pequeño universo, que selló para bien o para mal mi futuro.



"Manejar el silencio es más difícil que manejar la palabra." Georges Clemenceau. Médico, periodista y político francés.

27 comentarios:

  1. Soy torpe, lo reconozco. Y el otro día, etiquetando algunas entradas ya editadas, borré por error dos entradas antiguas con todos sus comentarios.
    Tengo la inmensa suerte de contar con amigos que saben de esto mucho mas que yo y que siempre están dispuestos a rescatarme. Y uno de ellos me ayudó a recuperarlas. Muchas gracias Durru.
    A continuación voy a volver a comentar haciendo un copia y pega de todos los comentarios perdidos, que por suerte aún guardaba en el correo de Némesis.

    ResponderEliminar
  2. He podido subir todos los escalones que me han puesto delante menos el del perdon, yo no puedo perdonar a quien me utilizó pensando que yo no era nada.

    Ahora yo he ganado y el no es nada, pero no le perdono. Esto ha manchado mi alma como manchó mi cuerpo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tu alma no está sucia.

      La agresión la cometió él. Parte de su castigo debería consistir en no poder ser perdonado jamás.

      Que le pida perdón a dios, si es creyente. Solo él debería perdonar semejante crimen.

      Eliminar
  3. Pandorabox:
    Amiga, parece que nos sincronizamos. Recuerdo el comentario que me mandaste en el que decías que pensabas en las secuelas cuando viste mi publicación... ahora estos días se ha invertido la situación ;) yo había estado pensando en cómo me molestan las cosas que a veces nos dicen y que incluso hacen mucho daño atándonos de nuevo al silencio. Me gusta mucho como lo has expresado, estaré pendiente de la siguiente parte. Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Quiero que sepas que eres mi ciber-amiga. Mi amiga Pandora.

      Eliminar
  4. Me encantaría poder escribir y expresarme como lo haces tú... Me ha encantado!!!
    Yo si me puedo imaginar todo lo que has sufrido, y ese miedo al pensar que lo habías estropeado todo... Que duro es ser un niño ASI. Estos días he estado pensando mucho... y no recuerdo nada bonito de mis Navidades, tengo dos recuerdos de Reyes, uno de una muñeca con la que nunca pude jugar, y otra de una cocina de juguete escondida detrás de una cortina en la habitación de mis padres, ese día descubrí que los Reyes Magos eran mis padres, pero nunca dije nada... Por qué? Porque ya entonces estaba anulada, ya me daba miedo hasta decir eso...
    Otro trauma fue mi primera menstruación, me vino con 10 años, y mirad hasta que punto llegaba mi ignorancia que pensé que estaba embarazada...
    Yo tampoco soporto que me tengan lástima...

    UN BESO A TODAS

    BELLA

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Realmente no ha tocado una infancia muy dura.
      Muchísimas gracias Bella. Otro beso grande para ti.

      Eliminar
  5. Noelia:
    Llevo varias semanas siguiendo tu blog.
    Lo haces genial, te expresas de una manera maravillosa en la que pasas a palabras lo que muchas de nosotras no sabemos hacer.

    Gracias, porque siento que eres la voz de mucha gente.

    Coquito.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Noelia, solo trasmito mis propios pensamientos.

      Eliminar
  6. Hola de nuevo:
    Vaya por delante que lo que voy a decir a continuación seguramente es fruto de la más supina ignorancia (la mía). Que no es mi intención llevarte la contraria, que no pienso que estés equivocada y, por supuesto, tampoco es mi intención hacerte cambiar de opinión porque estoy seguro de que es más válida que la mía... Aun así me gustaría dar un punto de vista diferente a algo puntual que has dicho en tu post... Es simplemente una opinión personal y seguramente errónea.

    Huelga decir que es genial como sus predecesores (y sabes que no es pelotilleo).

    Puedo entender todos los sentimientos que describes: el miedo, la dificultad o imposibilidad de olvidar, etc; pero no consigo entender por qué "odias inspirar lástima" (la frase de tu post que viene a continuación la pluralizas, por lo que intuyo que sabes que ese sentimiento es el mismo para muchas, o todas las personas).
    Bien, para mí inspirar lástima no es un sentimiento peyorativo... casi que diría que es justo lo contrario, que es una manera de empatizar con los males ajenos.
    No puedo evitar leer tus post y además de rabia e impotencia por no poder (o no saber) ayudar, sentir lástima... Me da lástima que ocurran esas cosas, me da lástima que haya desaprensivos capaces de hacerlo, me dan lástima las personas a las que les sucede y me da lástima las secuelas que deja... Repito que para mí no es un sentimiento peyorativo, es más, yo también me siento lastimado cada vez abundas más en el tema y aprendo de lo que habéis y estáis pasando...

    Pensaba poner un ejemplo que me ocurrió con el tema este de la lástima, pero como se desvía bastante de la línea del blog y ya me he enrollado más de la cuenta, no lo haré.

    Pido perdón por sentir lástima... pero es que es lo que siento.
    Y como jamás será mi intención haceros sentir mal con ella, también pido perdón si lo he hecho.

    Un abrazo: Luci el gamberro.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mi joven amigo Luci, ansioso por aprender…

      De nuevo te agradezco tu comentario.

      Tal vez no me expresé bien. Me agrada que sientas lástima en el sentido en que lo explicas, como una forma de empatía, que a fin de cuentas es lo que busco en este blog. Que la gente se dé cuenta de la dureza de ser un superviviente de A.S.I.

      El sentido que quise darle a la expresión es la de ese sentimiento peyorativo, que algunas personas utilizan como si el hecho de ser una víctima nos rebajase a un escalón inferior: “pobrecita, es que su padre la pegaba y la violaba, por eso no puede salir con chicos” eso lo han dicho delante de mí, en mi cara, ignorándome.

      Y, SI, la gente piensa esas cosas. Igual que piensa (aunque morirían torturados antes de reconocerlo) que si les hubiese pasado a ellos, después de tanto tiempo ya lo tendrían superado: Los que nos quejamos somos unos blandos.

      Tu lástima será bienvenida si viene acompañada de un gesto que no me trate diferente. Pero que me ayude a salir, a dar el paso. Porque muchas veces nos atascamos por no atrevernos a avanzar.

      La persona que me animó a hacer este blog es un buen ejemplo de ello.

      Eliminar
  7. Lenore:
    Némesis me he sentido, al leerte muy identificada con lo que dices.
    Nunca me he sentido como los demás y dentro de mi aún guardo muchos sentimientos dañinos.
    Cada día es un reto para mi, tengo tanto por lo que vivir, que no le voy a dar gusto a nadie de verme derrotada. Vivo y sobrevivo con tantas esperanzas y fuerzas, que me aferro a cualquier cosa que me haga ser feliz como nunca antes en mi vida.

    Admiro tu valor y entereza para hacer frente a la vida.
    Te mando un abrazo muy fuerte, lleno de los mejores deseos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lenore, en esta batalla somos muchos soldados, pero aunque estamos desorganizados todavía, el valor ya lo tenemos.

      Un abrazo también para ti.

      Eliminar
  8. Vili:
    Neme, chiquilla, te estás superando :) Y lo digo en todos los sentidos ;)

    Sólo hay una cosa mejorable (y ya te lo he dicho): Es un horror leer letras claras sobre fondo oscuro :D

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Vili, te lo dije el primer día: la foto no es negociable.

      Forma parte de mi cuento de hadas, porque desde la casa de la playa veía el faro exactamente desde esta perspectiva.

      Y lo de "chiquilla" me ha llegado al alma. XD

      Un besazo para ti.

      Eliminar
  9. Yo soy una de esas "bobas" que fue cazada por alguien a quien yo debía "respeto y obediencia"; una adolescente en manos de un familiar adulto muy bien considerado en la familia pero con una doble vida.

    Nunca entenderé como estos casos no salen a la luz antes, y como después de tantos años sigue siendo tabú en mi familia. Yo he tenido que apartarme de ellos y él sigue allí, rodeado de los suyos como si no hubiera pasado nada.
    Gracias por tu blog que puede abrir los ojos a mucha gente, porque esto no esta tan lejos ni es tan raro como nos creemos.

    ResponderEliminar
  10. Que bien que exista gente como tú, que sabe expresar exactamente lo que pensamos y lo que ni siquiera nos atrevemos a imaginar...
    Una vez más, gracias.

    Yo también me he preguntado muchas veces ese "por qué yo", pues no solo me ocurrió dentro del circulo familia y con varios abusadores, si no que lo han intentado otras personas...
    Por suerte, en esa época pude decir NO y escapar de esas situaciones, pero el hecho de que casi vuelve a suceder te deja con esa duda eterna...
    ¿POR QUÉ YO?


    BELLA

    ResponderEliminar
  11. Nadie tiene escrito en la cara "soy débil, abusa de mí", no se si existe un porqué o es el cruel destino, ese Dios que no existe o la puta mala suerte la que acaba poniendo un monstruo en tu vida, en la tuya y en la de muchas y muchos más por desgracia. El mundo está lleno de monstruos sádicos en busca del más débil y de la inocencia. Por suerte cada vez hay más personas que gritan BASTA y rompen el silencio para poder luchar contra esa asquerosa lacra.

    Un Ángel

    ResponderEliminar
  12. Alma:
    Exactamente eso... pensar que se lleva un "maldito letrero en la frente"!!!!

    Némesis

    Te felicito por tu espacio.

    ResponderEliminar
  13. Hasta aquí todos los comentarios de las entradas perdidas, que por cierto en esta ocasión están reunidas en esta sola entrada.

    Siento que se perdiesen los enlaces a su perfil de algunos de los autores.

    ResponderEliminar
  14. Les dejo un video, el Juez Carlos Rozanski, es una persona amorosa que hace años participa de juicios, estudia, sobre todo tiene La Mirada sobre el Abuso Sexual Infantil...

    Abuso Sexual Infantil

    La familia no quiere, en general, que contemos lo sucedido. Descree, por lo tanto imaginar que lxs demás, es un tanto difícil; si existen personas empáticas con las que por ahí te topas.

    Qué niño o niña inventaría semejante atrocidad? creen que es fácil sobrevivir con ello?

    Desconocimento del tema Cielo, lo que lo hace más grave aún para la víctima. No hace falta penetración, estar destrozadx tiradx en algún hospital.

    Toda la vida te empeñas por hacer lo mejor posible, aún así no les basta: no solo a 'la familia' sino a lxs que te rodean, piensan que estás loca o loco; ponen la palabra 'depresión', está deprimida, está deprimido rayando la locura.

    Le encontré una explicación: hijxs no deseadxs, perversidad aunque sea tu mamá o papa biológicos. Por eso no creo en los lazos de sangre, como así tampoco el instinto materno: es una construcción.
    He mirado hacia un lado, hacia otro, no me pregunto por qué a mi, todas las personas tienen grandes dolores; lo que diferencia es que si eres una niña o un niño abusado, todos los días de tu vida tienes que levantarte y decirte 'vos puedes', muchas veces no te sale decírtelo.

    He leído, escuchado, que han encontrado una pareja comprensiva, no ha sido mi caso: sumó más violencia ¿y lxs hijxs? aunque trates de armonizar el matrimonio o cómo se lo llame, igual.

    Lxs profesionales médicos, muchxs no saben, entonces te enseñan 'perdona' 'perdona', es el error más grande.

    Espero se visualice cada día más, tengo esa esperanza. Coincido en cada palabra, en la descripción, en las preguntas dolorosas que te hacen en lugar de callarse. Abrazos enormes a todos y todas las que han pasado por el infierno, besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Graciela, tus aportes siempre son tremendamente instructivos.

      Muchos besos también para tí.

      Eliminar
  15. En mi vida la silla de ruedas ha estado en el corazón que palpita bajo mi pecho...

    Un abrazo fuerte!!

    ResponderEliminar
  16. Te puedo decir que yo no conocía del tema, lo veía como algo que sólo pasaba en las noticias , pensaba que eran casos sumamente aislados, que yo tenía la familia perfecta, que era feliz, que mi papá era guapo y de ojos azules, y cuando abusó de mi sobrina de 5 años, y supe que no lo estaba inventando pues un niño de ésa edad no tiene de donde inventar tantos detalles narrados con una exactitud casi impresionante, mi mundo se vino abajo, y como comentas aqui, mi familia se fracturó, se dividió en 2, los que apoyamos a mi hermana y los que no, desde entonces no encuentro la paz, y he tenido depresiones bastante serias, además de todo esto fue como si se abriera la cloaca de repente, me empezó a llegar mucha información de casos demasiado cercanos, y entonces me dí cuenta que yo viví en el pasado en un mundo que sólo existía en mi mente, y que el mundo real distaba mucho de lo que yo pensaba. Esto ocurrió hace 3 años, y fue abuso de una sola ocasión. Mi sobrina actualmente va a terapia porque mi hermana vió que tuvo muchos cambios en su personalidad, y a mi hermana la acaban de turnar con el psiquiatra. Por mi parte si siento que necesito algún tipo de terapia, y estoy por buscarla pues no puedo vivir con depresión de por vida, aunque para ser sincera me siento como si fuera bipolar, un rato puedo estar bien, y al otro a la menor provocación se me salen las lágrimas, por supuesto antes de que pasara ése episodio yo no era de esa forma y necesito estar bien para mis hijos. En resumen , lo que te quería comentar de todo esto es, que todos piensan que un abuso sexual no les puede pasar en su entorno, o en su familia, y quiero decirles que están muy equivocados, que esto le puede pasar a cualquiera y que al menos aqui en México las estadísticas son alarmantes, el abuso no distingue razas, cultura, educación y mucho menos posición social ni religión. En lugar de ponerse a juzgar a las personas que hemos pasado por esto directa o indirectamente, si no tienen algo sabio que decir, MEJOR NO DIGAN NADA. Y para las personas que intencionalmente hacen comentarios maliciosos o luego nos traen en chismes y en la boca de todos con morbo, pues cuidado, mucho cuidado, porque la vida es un bumerang, todo lo que le lanzas regresa, y eso que nos puedes estar haciendo hoy, te puede tocar a ti mañana. Perdón si me extendí. Saludos desde México, Cassandra.

    ResponderEliminar
  17. Buenas tardes Némesis:

    Primero de todo me presento, me llamo Ester, mi blog es http://aquestaetstu.blogspot.com.es/ y he llegado hasta aquí porqué me han recomendado tu blog.
    Justamente he escrito una entrada relacionada con los abusos sexuales:
    http://aquestaetstu.blogspot.com.es/2013/07/carta-mi-agresor-sexual.html#comment-form "Carta a mi agresor Sexual" Yo también fuí una víctima de abusos sexuales, desde los 6 a los 14 años aprox. Y lo he sacado hace seis meses. Tu texto es increíblemente eriquecedor y profundo. Llega en el alma y podía llegar a imaginarme aquella niña. Cuenta con una seguidora más en tu blog. Si tienes tiempo pásate por el mío. Un abrazo desde la costa brava (Cataluña) Valiente! ;)

    ResponderEliminar
  18. Llego tarde a este blog, aunque nunca es tarde si la dicha es buena. Solo mandarte un abrazo y decirte que es muy sustancioso lo que cuentas en esta entrada. Ya iré visitandote a menudo. He llegado aqui desde el foro de autoayuda para ASI.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cierto, nunca es tarde. La entrada tiene tiempo, pero aún sigo aquí actualizando de vez en cuando. Y todo el blog está escrito lo mas "atemporal" posible.

      Muchas gracias por tus palabras. Pasa cuando quieras, Bienvenido/a al Averno.

      Eliminar

Gracias por dejar tu legado en el Averno.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...