<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-7918113753679818137</id><updated>2012-03-05T20:47:11.547+01:00</updated><category term='ABUSOS'/><category term='suicidio'/><category term='REHABILITACION'/><category term='sexualidad'/><category term='retrospecciones'/><category term='mis familias'/><category term='AÑOS OSCUROS'/><category term='dentro de mi castillo'/><category term='religión'/><category term='HIBERNACION'/><category term='secuelas'/><title type='text'>NÉMESIS EN EL AVERNO</title><subtitle type='html'>Averno era el nombre antiguo que se le daba a un cráter cerca de Cumas, en Italia. Se creía que era la entrada al inframundo. 
Siempre he tenido la sensación de caminar junto a un precipicio. Siempre con el riesgo de caer abajo, y ésta es mi manera de sortear ese cráter, reconociendo mis propias limitaciones y buscando nuevas piedras sobre las que asentar los pies y afianzar las manos.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Némesis</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13277185553331322380</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='26' src='http://4.bp.blogspot.com/_sJcKrSifYtQ/TP0NMV-rl5I/AAAAAAAAAAM/EaJR-edzacQ/S220/temores02.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>48</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7918113753679818137.post-5347221352338727943</id><published>2012-03-01T23:32:00.000+01:00</published><updated>2012-03-01T23:33:10.075+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='REHABILITACION'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='dentro de mi castillo'/><title type='text'>NIÑA OLVIDADA</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando empecé mi rehabilitación de manera activa, cuando empecé a leer sobre abusos y a aprender todo lo que conlleva haber sido violada en mi infancia, me topé con términos muy “técnicos”, como el perdón hacia uno mismo, la autoestima o la culpa. Pero había algo en especial que me llamaba la atención, “el niño interior”. El concepto antes era confuso para mí. Al principio, al leer sobre la niña interior siempre pensaba:&lt;i&gt; “¿pero de que diablos me están hablando? ¡que estupidez!, tengo cuarenta y tres años, yo no uso de eso, yo no tengo niña interior. Soy una persona adulta”&lt;/i&gt;. Pero no sé porque, pensar en mi niña interior me hacía sentir muy triste. Ahora lo veo (no sé si acertadamente) como intentar recordar cómo éramos de niños, cuando vivimos el abuso. Yo al menos, lo veo así, mi niña interior (a la que yo llamo mi niña perdida) es el recuerdo que tengo de mí misma en mi infancia, las fotos que me evocan la inocencia perdida y los sentimientos que me produce pensar en esa época. No sé si es a lo que se refieren los psicólogos cuando hablan de ello, pero yo así lo concibo. &lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los que saben de esto hablan que normalmente ignoramos a nuestra niña perdida o la odiamos porque se dejó manipular, era débil y cobarde. Dicen que admitir que se ha sido niña, implica admitir que se ha sido vulnerable, que se ha sentido vergüenza, que ha habido dolor. Yo eso lo experimento, pero no en la época en la que era niña sino en mi adolescencia, en mis Años Oscuros. Odio recordar esa época. Creo que esa joven (de la que por cierto no tengo fotos) fue detestable, que no sabía mantener una amistad, que se drogaba sin control, bebía en exceso, jugaba a la ruleta rusa y se acostaba con cualquiera que estuviera dispuesto a poseerla. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cambio nunca he sentido odio por mi niña perdida, en tal caso la ignoraba la mayoría de las veces. Cuando veía mis fotos de pequeña, como todas eran de mis etapas con mis Padrinos tan solo sentía nostalgia de no poder volver allí. Deseaba fervientemente dar marcha atrás en el tiempo y volver a tener ocho años, pero siempre volviendo a la casa de mis padrinos, como si los abusos no me hubieran ocurrido nunca, como si le hubieran sucedido a otra persona. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y como lo de la niña perdida siempre ha sido confuso para mí, me he creado una imagen de ella jugando con algo que siempre he manejado con soltura: la imaginación. La he explotado al máximo. Crear fantasías alternativas para mí ha sido toda una vía de escape. En mi cabeza hay innumerables historias, adaptaciones libres de narraciones y novelas que leo o de películas que veo en el cine. Soy lo que mucha gente llama una “friki”. La primera película de la que recuerdo quedar totalmente atrapada fue La guerra de las galaxias, así titulada en su estreno en España, y que después creció hasta convertirse en la saga Star Wars. Por supuesto soy acérrima defensora de esa saga, tengo unos cuantos libros de lo que llaman “el universo expandido”. No necesito decir que conozco todos los libros de Harry Potter, El Señor de los Anillos… Tengo una amiga que dice que yo sería una fantástica guionista de Hollywood. En mi infancia, en mi juventud, e incluso ahora a veces soy Leia Organa o Mara Jade, Un elfo de la Tierra Media, la alumna de Ravenclaw Luna Lovenwood, un mutante de la escuela del profesor X, una habitante de Sión conectada a Matrix o la hermana pequeña de Indiana Jones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De hecho esa imaginación es fruto, en parte, del hecho de justificar la infancia tan atípica que he tenido: me he inventado historias para justificar porqué vivía con mis Padrinos, para explicar cuando tenía algún moratón, para esconder que estaba con mi padre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y he contado autenticas ficciones. Recuerdo Un verano de mi infancia en que asistía a clases particulares en una academia cerca de la casa de mis padres. Falté tres o cuatro días, porque tuve una infección de orina brutal. Nunca lo supo nadie. Mi madre sólo observó que yo tenía fiebre, me dio aspirinas para bajarla, pero creo que desconocía por completo que orinaba sangre cada media hora, y por supuesto nunca me llevó al médico. Cuando regresé a la academia me preguntaron las causas de mi falta de asistencia y les conté una historia fantástica en la que yo había ido a la casa de mis Padrinos, que había viajado en avión, y que incluso me habían llevado al teatro. Los elementos de la historia en sí, eran reales. He viajado en avión a la localidad de mis Padrinos en numerosas ocasiones, siempre sola, al cuidado de la azafata, y en varias ocasiones mis Padrinos me llevaron al teatro o a ver alguna zarzuela, pero yo decidí incluir todas esas experiencias y concentrarlas en cuatro días que en realidad pasé en el cuarto de baño. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero como digo, la imaginación ha sido sobre todo mi vía de escape. Cuando la realidad me supera siempre me refugio en la imaginación. De niña escribí algún cuento, de adulta también he hecho mis pinitos como escritora de ficción, pero al contrario de mis diarios, esos escritos no los he guardado jamás. He creado mundos paralelos, al mas puro estilo Tolkien, Rowling o Lucas. Pero no existen pruebas escritas de eso, está todo en mi cabeza. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora he creado una nueva historia. La historia del Averno. El Averno se ha convertido en mi mundo paralelo, en el mundo que hubiera deseado que existiera. Y no es exactamente un cuento fantástico, no es mágico aunque la magia esté presente, es una visión de mi vida, pero dándole una versión distinta. Una versión intangible, etérea, hipotética, mágica, utópica, pero aparentemente factible.  La metáfora lleva meses rondándome la cabeza y sin duda tiene relación directa con la experiencia vital que estoy experimentando en estos momentos de mi rehabilitación activa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese mundo soy Némesis, una niña, mi niña perdida. Némesis vive en un castillo encantado. Pero no un castillo de cuento de hadas típico del centro de Europa, sino en un castillo siniestro, lleno de torreones, pasadizos y puertas secretas. Antes Némesis vivía sola, incomunicada en el interior como si fuese una enorme cárcel, encerrada por el Monstruo que habitaba el castillo. Porque incluso he integrado a mi Monstruo en mi universo fantástico paralelo. Cuando leí los libros de J.K. Rowling, encontré una criatura mágica que uno de los profesores mostraba en la clase de Harry Potter, un Boggart. A leerlo reconocí de inmediato a mi propio Monstruo, un ser de forma cambiante capaz de transformarse en la imagen de lo que mas miedo tengo. Y yo no siempre tengo los mismos miedos, pero en el fondo, aunque en el relato de la escritora se le desconoce su forma autentica, en mi caso sé muy bien cual es. Es curioso, porque años antes había leído a otro autor, en este caso de novelas de terror, que en uno de sus libros el “malo” es otro monstruo con similares capacidades. Hablo de Stephen King y su novela It (Eso) &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en mi parábola, Némesis vivía asustada dentro del castillo con el Dragón. Con ese Monstruo que la metía en habitaciones a oscuras donde volvía a revivir espantosos recuerdos. Ese que la machacaba y le decía que era una niña mala, sucia, inútil, ignorante, fea… Némesis siempre ha tenido visitas, cuando conocía gente nueva o cuando estudiaba, o simplemente cuando estaba con una de sus familias, la bilógica o la adoptiva. Y en esos momentos, el Monstruo se escondía pero la amenazaba desde las sombras. Era cuando yo hacía una vida aparentemente normal, cuando me ponía la careta de la niña buena, la mujer normal que salía a la calle y hablaba con la gente sin que nadie se percatara de lo que había detrás, porque si alguien veía al Monstruo sin duda me encerrarían y tirarían la llave, o me despreciarían, o se burlarían de mí. Pero hace poco, Némesis creó un ser nuevo, una mujer nueva, que soy yo. Soy su creación, soy lo que ella ha deseado durante toda su vida para protegerse del Monstruo. Y yo soy su defensora, yo limpio el castillo, quito las telarañas y espanto al dragón. Y también he aprendido a reconocer las puertas falsas y a abrir la ventana para que entre la luz, yo llego a los picaportes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahora, cuando tengo un recuerdo, cuando experimento una retrospección, me imagino a Némesis, hablando conmigo, la adulta que la cuida, como si fuera su madre. Mi niña perdida me está contando sus abusos, como yo lo hubiera hecho si hubiera podido. Llorando, trasmitiendo sus miedos, sus temores, enseñándome si era de día o de noche, si estaba en mi cama o en el salón. Y ahora me doy cuenta que es ella la que me da información, la que está rescatando mi pasado y ayudándome a recolocarlo. La que me ha enseñado que mi padre no fue el único que abusó de mí, de ella. Trabaja duro para contarme lo que ocurrió cada vez que viene un nuevo recuerdo, y por dios que se merece un premio que la consuele, por valiente, por contarlo, y para que sepa que nunca fue culpa de ella, que ya no tiene que tener miedo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y yo, la mujer adulta, ayudo a Némesis cuando he buscado información sobre abusos sexuales infantiles, cuando me he registrado en el foro de ayuda mutua, cuando hago algo conscientemente que es a mi favor, cuando me he enfrentado a mis hermanos o he hablado con mis Padrinos, cuando he llamado al psicólogo, cuando me enfrento a mis secuelas, son cosas que he hecho en nombre de Némesis, para cuidarla, para protegerla, para defenderla, cosas que un adulto responsable hubiera hecho por mí si el mundo fuera justo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora por fin entiendo el concepto de la niña interior, mi niña perdida. Ahora creo que ya lo entiendo, y me sorprende, porque siempre creí que no existía, que ya no estaba, que había desaparecido. Pero creo que Némesis siempre ha estado ahí, incluso en mis años oscuros o en mi hibernación. Porque en algunas ocasiones he vivido momentos, o disfrutado de situaciones en las que realmente me sentía como una niña. Me he comido un helado que me ha comprado mi marido, y lo he hecho sintiendo que tenía 8 o 9 años. O me he subido a la montaña rusa con mi hijo y he disfrutado de la velocidad, como si realmente tuviera diez años, incluso me he emocionado pensando que había vuelto a mi infancia. Esa infancia que se interrumpía por temporadas. Recuerdo muchos momentos de mi vida en los que realmente me sentía como una niña, y de hecho, muchas veces me sorprendo a mí misma cuando por casualidad veo mi reflejo en un espejo. Porque no me reconozco, aún creo que al mirarme voy a ver a esa pequeña rubia de ojos azules, menuda, sensible. Incluso ahora me veo y pienso “dios mío, ya no soy una niña, ni siquiera soy joven…” Normalmente en esos momentos me invade la nostalgia, la sensación de pérdida, del tiempo que se escurrió entre los dedos, como el reguero de agua que corre a lo largo de la calzada y termina en un desagüe. La sensación de que me han arrebatado mas de cuarenta años de mi vida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De alguna manera he rescatado a Némesis para compensar esos años perdidos. Yo he abierto este blog para ella. Cuando buscaba la foto del fondo, cuando elegía el nombre de mi Nick, estaba bautizando a mi niña perdida sin darme cuenta. Cuando dejáis un comentario, no sólo lo leo yo, ella lo analiza detenidamente, sopesa las palabras, los ánimos, las opiniones, como un niño escucha a sus mayores cuando le explican algo importante. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me había dado cuenta de eso hasta ahora. Némesis es mucho mas que la firma de este blog, es mi niña perdida a la que yo le di un sitio donde crecer, donde expresarse, donde contar todos sus miedos. Ahora comprendo que quien escribe este blog, no soy yo, es la niña a la que intentaron enterrar en el olvido de la existencia y que tenaz, siempre esperó a que algo ocurriera que arreglara el destrozo, porque una parte de mí se resistió a crecer, persistentemente deseé quedarme con mis nueve años, tal vez esperando que hubiera tiempos mejores para salir a escena. Hoy son tiempos mejores. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;"Si uno ve los horrores que está sufriendo la gente, creo que no hay mejor momento para esforzarse por buscar una esperanza a través de la imaginación” &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Johnny Deep. Actor norteamericano.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7918113753679818137-5347221352338727943?l=nemesisenelaverno.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/feeds/5347221352338727943/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2012/03/nina-olvidada.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/5347221352338727943'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/5347221352338727943'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2012/03/nina-olvidada.html' title='NIÑA OLVIDADA'/><author><name>Némesis</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13277185553331322380</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='26' src='http://4.bp.blogspot.com/_sJcKrSifYtQ/TP0NMV-rl5I/AAAAAAAAAAM/EaJR-edzacQ/S220/temores02.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7918113753679818137.post-2514443153933796170</id><published>2012-02-17T18:10:00.000+01:00</published><updated>2012-02-17T18:10:05.751+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='REHABILITACION'/><title type='text'>INDEFENSIÓN APRENDIDA</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: left;"&gt;&lt;span style="text-align: -webkit-auto;"&gt;Soy una persona de pocos estudios, no por la falta de oportunidad sino por mi propio abandono. Recuerdo ser muy mala estudiante, me costaba mucho memorizar las tablas de multiplicar, los meses del año, las obras mas importantes de Miguel de Cervantes… Todo lo que fuera -lo que es- recordar series de palabras o números, memorizar fechas, nombres y lugares es una tortura para mí. Lo único que realmente recuerdo que me gustaba y disfrutaba estudiando eran las ciencias -los animales, la biología- y la física. Eran materias que yo comprendía bien y “veía” con facilidad. Las matemáticas, en cursos mas altos tampoco fueron un problema. En el momento en que encontré trucos para recordar y calcular múltiplos, los problemas de los dos trenes que salían de Sevilla a Barcelona y viceversa a distintas velocidades dejaron de ser una dificultad para mí. Pero sin embargo, he sido una pésima alumna, que además se autocensuraba a medida que iba creciendo. He sido de esos alumnos que siempre suspenden muchas asignaturas.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: left;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: left;"&gt;&lt;span style="text-align: -webkit-auto;"&gt;Repetí 1º de EGB (primaria) porque al cambiar de colegio –una de tantas veces- no había sitio en mi curso correspondiente de 2º grado. Esa es la explicación que me dieron, por lo tanto desde el principio de mi etapa educativa ya empecé con retraso. Volví a repetir en 6º de la educación básica en el último año de mis abusos, en esta ocasión por los malos resultados académicos. De hecho, por algún tiempo creí que me quedé ese año con mis padres como castigo por haber suspendido y tener que repetir el curso. Razonablemente puedo decir que en mi bajo rendimiento tal vez hayan influido los cambios constantes de vida y el acoso psicológico al que me sentía sometida por mi padre. Viendo mi expediente académico me he dado cuenta que he superado mas de un curso gracias a la intervención de mis padrinos y a la compasión de mis tutores. Porque recuerdo llegar a casa en junio al finalizar el año escolar con 6 o 7 asignaturas para recuperar y que en septiembre estuvieran todas milagrosamente aprobadas, sin que yo recuerde haber hecho exámenes brillantes ni jornadas estivales de estudio intensivo.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="text-align: -webkit-auto;"&gt;Siempre me he sentido inferior a los demás desde niña, por lo tanto siempre he visto a mis compañeros como potenciales agresores que disponían de mas recursos que yo en todos los sentidos, y que en la mayoría de los casos aprovecharon esa superioridad degradándome más de lo que yo misma lo hacía. Ya he contado alguna vez que el acoso escolar formó parte de toda mi infancia.&lt;/span&gt;&lt;span style="text-align: -webkit-auto;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="text-align: -webkit-auto;"&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;Continuamente tuve la sensación de ser yo la que “provocaba” de alguna manera a mis compañeras, que con mi comportamiento errático, triste, desganado, estaba fomentando que las demás me percibieran como alguien que no es de su “grupo”. Nunca me sentí integrada, siempre jugaba sola y apenas me relacionaba con el resto de la clase. Y si además mis notas no eran buenas, la sensación de “fracasada” dejaba mi propia autoestima en números rojos.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="text-align: -webkit-auto;"&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;Lo que no había descubierto hasta ahora es que tal vez la causa, el origen del acoso y del fracaso escolar, no proceda solo de mi propio comportamiento. Voy a mostraros un vídeo: (no os asustéis, dura apenas 5 minutos)&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;object width="320" height="266" class="BLOGGER-youtube-video" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0" data-thumbnail-src="http://3.gvt0.com/vi/OtB6RTJVqPM/0.jpg"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/OtB6RTJVqPM&amp;fs=1&amp;source=uds" /&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#FFFFFF" /&gt;&lt;embed width="320" height="266"  src="http://www.youtube.com/v/OtB6RTJVqPM&amp;fs=1&amp;source=uds" type="application/x-shockwave-flash"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: left;"&gt;&lt;span style="text-align: -webkit-auto;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: left;"&gt;&lt;span style="text-align: -webkit-auto;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: left;"&gt;&lt;span style="text-align: -webkit-auto;"&gt;Estaba en 1º de BUP. Marisa era la profesora de física y química y he de decir que desde el principio del curso me gustó su forma de enseñar. Siempre intentaba poner ejemplos “caseros” de la materia. Nos demostró que la cocina de nuestra casa es un laboratorio fantástico para ver los efectos del dióxido de carbono o la fuerza centrífuga. Que la preparación de la comida no deja de ser un simple proceso químico que mediante la aplicación de calor altera la composición de los alimentos.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="text-align: -webkit-auto;"&gt;Cuando faltaba poco para que terminase el curso la profesora organizó un concurso para fomentar la competitividad y el estudio. Consistió en organizar la clase en grupos de cuatro alumnos para que se enfrentasen entre ellos. El sistema era sencillo: cada día se enfrentarían dos equipos, primero un integrante del grupo “A” haría una pregunta o un problema de física o química que un miembro del equipo “B”, elegido por quien lanzaba la pregunta, debía contestar o solucionar en la pizarra y a continuación el turno se invertía. Ella era el árbitro del concurso y se encargaba de puntuar preguntas y respuestas. El concurso fue por eliminatorias y se estableció que dependiendo de dónde cayera cada uno de los equipos eliminado, ella subiría o bajaría la nota final de los alumnos de ese grupo.&lt;/span&gt;&lt;span style="text-align: -webkit-auto;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="text-align: -webkit-auto;"&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;Marisa organizó los equipos. La recuerdo de pie ante la clase dando los nombres. Recuerdo las reacciones de mis compañeros, cuando sus amigos del alma coincidían en su grupo o su decepción cuando se veían enfrentados. Recuerdo el terror que sentí incluso antes de que me incluyeran en un grupo. Sin duda nadie quería que yo perteneciese al suyo, yo era mala estudiante y sería un lastre para aquel que me tuviera de compañero.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="text-align: -webkit-auto;"&gt;Pero jamás creí que la profesora me incluiría con los tres alumnos mas brillantes de la clase. Dos chicas, que además eran muy amigas entre ellas y un chico menudo, discreto y no especialmente agresivo. Todos con expedientes académicos impecables, y notas de calificación altísimas. Lo cierto es que eran tres de los compañeros que mas me ignoraban, normalmente se limitaban a reír las gracias del matón de la clase, que por cierto no era un “lumbreras” precisamente.&lt;/span&gt;&lt;span style="text-align: -webkit-auto;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="text-align: -webkit-auto;"&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;Toda la clase se sintió aliviada por no tenerme en sus equipos y a la vez compasiva con mis tres compañeros. Incluso entre los comentarios que corrían por el comedor, recuerdo uno que decía que era la forma de compensar los equipos, así los tres cerebros del curso no ganarían con tanta facilidad.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: -webkit-auto;"&gt;Estudié como no recuerdo haberlo hecho nunca, me preparé fichas con las preguntas por un lado y las respuestas por la otra cara, repasé el libro de física y química mil veces, y me aseguré de incluir todo el temario en las preguntas, incluso lo que estaba en el libro pero que Marisa no había explicado en la clase, por si acaso algún alumno de otro grupo me hacía alguna pregunta comprometida. No quería decepcionar a mi equipo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: -webkit-auto;"&gt;&lt;br /&gt;El primer día que nos tocó participar, Mi compañero me preguntó si había estudiado, y comentó con las chicas que esperaba que el resto no me machacasen demasiado. ¡Qué equivocado estaba! Marisa obligaba a que los cuatro alumnos de cada grupo se turnasen al preguntar y contestar, y a mí siempre me tocaban los problemas para solucionar en la pizarra, las preguntas con trampa, y cada vez que me nombraban para responder, mi equipo se sentía muy incómodo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero a veces ocurren milagros. A veces las cosas pueden llegar a salir bien por una vez y desde luego ya era hora de que por fin los dioses se pusieran de mi parte. Jamás me he sentido tan bien en toda mi infancia. A medida que pasaba las eliminatorias me sentía cada vez mas confiada en mis posibilidades de no hacer el ridículo ante toda la clase. Fue la primera vez que me consideré válida, integrada, “inteligente”.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="text-align: -webkit-auto;"&gt;Fue un final de curso estresante pero ganamos por goleada. No recuerdo haber fallado excesivamente, a pesar del miedo escénico que tuve durante esos dos meses y posteriormente mis compañeros de equipo me felicitaron por mi participación. Marisa también me felicitó, alabó lo bien que me había preparado las preguntas, lo completo de mis respuestas, lo bien que había planteado los problemas para resolver. Me aprobó la asignatura y me recomendó que si pasaba al segundo curso (donde ya había que elegir la rama de estudios) entrase en “ciencias mixtas”. Pasé el curso, asistí a las clases de los dos años siguientes, pero fueron dos cursos en blanco para mí, acababa de entrar de lleno en mis años oscuros.&lt;/span&gt;&lt;span style="text-align: -webkit-auto;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br style="text-align: -webkit-auto;" /&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="text-align: -webkit-auto;"&gt;El video me recordó aquel concurso. Porque me he dado cuenta que he vivido toda mi vida con esa indefensión aprendida. En algún momento de mi primera infancia percibí que mi padre me puso en una situación insalvable que me superó por completo y me hizo sentir que yo era un objeto sin valor, estúpida, sin validez para aprender y relacionarme con normalidad con los demás. Y hasta ese curso no tuve la oportunidad de conocer mi potencial como persona. Y creo que el hecho de tener como compañeros de equipo a personas con un nivel académico muy alto me ayudó de alguna manera a superar esa indefensión, al menos por un par de meses. Supongo que es un arma de doble filo, porque bien se podía haber incrementado esa sensación de “estúpida” si hubiera empezado a fallar preguntas y hubiera sentido la hostilidad de mi grupo. Creo que es otro de los acontecimientos de mi vida –y son muchos- que a la larga han jugado a mi favor.&lt;/span&gt;&lt;span style="text-align: -webkit-auto;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="text-align: -webkit-auto;"&gt;Ahora que empiezo a recordar y recolocar mi pasado veo esos buenos momentos como parte de esa llama que siempre ha estado viva en mi interior, el rescoldo de una hoguera que a veces creía extinguida, como la chimenea que se apaga, pero que con una ráfaga de aire vuelve a resurgir potente para no perder la esperanza en el futuro.&lt;/span&gt;&lt;span style="text-align: -webkit-auto;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br style="text-align: -webkit-auto;" /&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="text-align: -webkit-auto;"&gt;Mis Padrinos han jugado un papel estelar en mi vida dándome la oportunidad de salir del Averno de vez en cuando, pero es posible que lo que hizo Marisa fuese poner otra de las primeras piedras para recuperar –o mejor dicho, crear- los primeros cimientos de mi vida actual. Una base que por desgracia aún tardó mucho en volverse segura, pero que ahora es firme y estable.&lt;/span&gt;&lt;span style="text-align: -webkit-auto;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="text-align: -webkit-auto;"&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;Pero la indefensión aprendida es mucho mas que poner trampas a un alumno para que crea no ser capaz de rendir como el resto de su clase. Es algo mucho mas sutil que de manera consciente o inconsciente utilizan los que desean aprovecharse de alguien, como en el caso de los pederastas a la hora de manipular a sus víctimas. La historia está llena de esas manipulaciones:&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="text-align: -webkit-auto;"&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;(también dura poco mas de 5 minutos)&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;object width="320" height="266" class="BLOGGER-youtube-video" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0" data-thumbnail-src="http://3.gvt0.com/vi/Em4V6W74b1M/0.jpg"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/Em4V6W74b1M&amp;fs=1&amp;source=uds" /&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#FFFFFF" /&gt;&lt;embed width="320" height="266"  src="http://www.youtube.com/v/Em4V6W74b1M&amp;fs=1&amp;source=uds" type="application/x-shockwave-flash"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt; 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 A veces cuando escribo este blog creo que sólo estoy poniendo escusas a mis comportamientos.  Pero cuando veo estas cosas, realmente me asombra que un pobre hombre casi analfabeto que solo valoraba el trabajo físico y despreciaba a aquellos que tenían estudios, haya utilizado ese recurso con tanta habilidad para someterme a mí y a toda la familia a sus bajos caprichos y que nadie, absolutamente nadie le haya parado los pies. Yo viví durante mucho tiempo esa indefensión, ahora creo que ya puedo decir que he “desaprendido” por fin la lección.&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;"Eres tan grande como yo te permito serlo. Te recomiendo que no lo olvides nunca"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; Muerte entre las flores - Miller´s Crossing. (1990) Ethan y Joel Coen&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: 16px; line-height: 24px;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: -42.55pt; margin-right: -28.45pt; margin-top: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7918113753679818137-2514443153933796170?l=nemesisenelaverno.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/feeds/2514443153933796170/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2012/02/indefension-aprendida.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/2514443153933796170'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/2514443153933796170'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2012/02/indefension-aprendida.html' title='INDEFENSIÓN APRENDIDA'/><author><name>Némesis</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13277185553331322380</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='26' src='http://4.bp.blogspot.com/_sJcKrSifYtQ/TP0NMV-rl5I/AAAAAAAAAAM/EaJR-edzacQ/S220/temores02.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7918113753679818137.post-4577107120599122947</id><published>2012-02-03T18:32:00.000+01:00</published><updated>2012-02-05T01:15:09.005+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='REHABILITACION'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mis familias'/><title type='text'>LLAMADAS TELEFÓNICAS</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pertenezco a una generación que ha crecido paralela a la gran expansión de los primeros medios de comunicación audiovisuales en España: la televisión y el teléfono. Al igual que ha ocurrido posteriormente con los ordenadores personales e internet, al principio solo lo tenían las clases sociales mas altas, por el alto coste de instalación y mantenimiento. Y a medida que se fue extendiendo su uso se abarataron costes. Recuerdo de niña que un aparato de televisión era muy costoso y las llamadas telefónicas sobre todo si se establecía comunicación con otras provincias –lo que denominábamos una conferencia- eran extremadamente caras. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El teléfono ha sido, a lo largo de mi vida, un elemento recurrente. Para los que tenemos mas de 25 o 30 años, era la manera mas rápida de comunicar una noticia familiar que por diversas circunstancias no podía darse en persona y tengo cierta conexión esotérica entre ese medio de comunicación y mi familia. Son esas asociaciones mentales que a veces establecemos sin lógica aparente, como aquellos aficionados a las películas de Star Wars que ante la palabra “laser” automáticamente se imaginan el arma luminosa de los personajes de la saga. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A través del hilo telefónico supe que mi madrina había sido mamá, creo que el teléfono de la panadería del barrio fue el medio que utilicé para pedir de alguna manera auxilio a mi madrina el día que me escapé de casa (aunque no estoy segura, es una época en la que los recuerdos aún son muy confusos) y recuerdo que la vía telefónica la empleó mi madre para pedirme, con 20 años, que volviera a su casa porque mi padre se estaba muriendo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De niña, en casa de mis padres no había teléfono. Tan sólo lo tenía la vecina del piso de abajo, y en aquella época, en las zonas marginales de la ciudad, era habitual que el vecino que se podía permitir tener una línea telefónica lo compartiera a veces con sus convecinos. Mis Padrinos, que no sólo tenían línea de teléfono en casa, sino que además tenían un supletorio –todo un lujo- solían llamar a esa vecina de mis padres para poder hablar conmigo, pero la comunicación no era fácil. Mi Madrina me cuenta que casi nunca había nadie en mi casa cuando la vecina subía a avisar que había una llamada para mi madre o para mí. Y por supuesto, estaba prohibido que nosotros realizásemos la conferencia, era muy caro, y la vecina podría molestarse. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo debía tener 11 años cuando mi padre contrató el teléfono en casa. Era de góndola, color crema, y recuerdo mirarlo durante horas sin tocarlo. Como el ladrón que observa durante días la joya del escaparate que planea robar, imaginando tenerla entre sus dedos, brillante, pesada, valiosa. Yo sólo quería oír su voz, no necesitaba hablar, me conformaba con escucharla a través del otro lado del hilo telefónico, como si el sonido de su voz fuera mágico y pudiera borrar de mi piel el recuerdo que me quemaba. Pero como el ladrón, en mi casa era un delito de pena capital tocar el teléfono, y mucho menos para llamar a otra ciudad, a otra provincia, a otro mundo. Tan sólo podía esperar, cada vez que sonaba, que fuera mi Madrina la que llamara. Lo esperaba con cada timbre como el condenado a muerte que espera la llamada de indulto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé si fue tras una nueva agresión de mi padre –supongo que sí- pero recuerdo que un día caí en la tentación y entré a robar. Lo hice a escondidas, en un momento en que me quedé sola. Recuerdo llamar a la casa de mis padrinos y que me contestó una de las hermanas de mi Madrina. Me puse a llorar, apenas pude pronunciar palabra. Sólo escuchar su voz era suficiente. Conseguí decirle que la echaba de menos, que cuándo podría volver. Ella intentó tranquilizarme, me dijo que pronto volvería con ellos, que no llorase. Y yo no quería colgar. Recuerdo que solo quería escucharla y llorar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento mi hermana y mi madre volvieron a casa e interrumpí la comunicación. Creí que no se habían dado cuenta, pero un rato después, mi madre se volvió a ir a trabajar, y mi hermana, que se quedó al cargo, aprovechó la situación para castigarme: me dijo que desde la escalera me había oído hablar por teléfono y me encerró en la carbonera que estaba bajo la escalera, en el portal. Me castigó por usar el teléfono y me soltó un sermón sobre lo caras que son las conferencias telefónicas, y los sacrificios que toda la familia hacía para que tuviéramos teléfono en casa, que sólo estaba para recibir llamadas, que mis Padrinos estaban mas holgados económicamente y que si verdaderamente quisieran hablar conmigo, llamarían ellos. Además, al teléfono -en caso de que hubiera llamado ella-  sólo podía contestar mi padre, mi madre o mi hermana, los niños no hablaban por teléfono sin la supervisión de un adulto. Recuerdo, mientras me llevaba a mi encierro, rogarle llorando que por favor no se lo dijera a mi padre, porque si lo hacía me mataría. No sé cuánto tiempo estuve allí completamente a oscuras, pero debí quedarme dormida, después de lo que a mi me pareció una eternidad, mirando fijamente la rendija de tímida luz que se filtraba por la puerta. Mi madre me despertó y la oí regañar a mi hermana por meterme ahí durante horas sin comer. Recuerdo en mi encierro escuchar sonidos extraños a mi alrededor que los años y la experiencia me han enseñado que probablemente eran ratas. En las inmediaciones, cerca de la vía del tren, había miles. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que fue ahí donde establecí esa conexión mental entre el teléfono y mi familia. Cuando me fui de casa con trece años, creo que debí estar una larga temporada sin mantener ningún tipo de contacto directo con mis padres. Supongo que mi Madrina o el tribunal de Menores les mantendría informados a cerca de mi paradero, pero en realidad no recuerdo las circunstancias concretas, es una época que aún se mantiene fuera de mis recuerdos. Lo que si recuerdo es que con 16 o 18 años, cada cierto tiempo, me llamaban a casa de mi Madrina con intención de que yo hablase con ellos. A veces yo le indicaba a la chica de servicio que les dijera que no había nadie en casa, porque yo no me sentía con fuerzas para volver a hablar con ellos. En otras ocasiones hablaba con ellos tímidamente, dando evasivas y diciendo que estaba estudiando mucho o trabajando en la empresa de mi Madrina. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo similar ocurría cuando ya estaba casada y tenía a mi hijo. De vez en cuando incluso yo misma era la que se ponía en contacto, me ponía como excusa que quería mantenerlos “controlados”, saber que hacían, porque cuando tardaba una larga temporada en dar señales de vida, siempre tuvieron la mala costumbre de llamarme con tono amenazador o presentarse en mi casa de improvisto para montar una buena escena melodramática que todos los vecinos pudieran admirar. Dejarme en evidencia –sobre todo mi hermana, bien por estar inducida o por propia voluntad- era toda una especialidad de la familia. Ignoro la causa, pero afortunadamente esa mala costumbre está desapareciendo, y en estos últimos diez años, he optado casi siempre por colgar el teléfono o no contestar en cuando veía la procedencia de la llamada sin que haya habido represalias por su parte. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya he empezado a cortar el cordón umbilical que me ha mantenido atada a mi familia biológica, y creo que la penúltima llamada de mi hermana en la que mantuve una mínima conversación, fue antes de la muerte de mi padre. Me llamó para informarme que había sido tía. Mi hermano mayor, mi segundo abusador, acababa de ser padre. La conversación, que se inició de manera suave, terminó con mi hermana insultándome por teléfono y diciéndome que me quedaría sola en la vida porque no quise facilitarle mi número de móvil. Asumí sus palabras como algo esperado e inevitable, no me afectaron en absoluto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo cierto es que toda mi familia–sobre todo mi hermana- ha intentado en varias ocasiones restablecer los puentes de comunicación, puentes que en alguna ocasión intenté volver a cruzar, y una y otra vez he tenido que volar de nuevo para asegurar mi castillo. Podría haber cambiado el número, o simplemente no contestar cuando veía la procedencia de la llamada, pero mi monstruo no me ha dejado nunca cerrar esa conexión.  Es una de esas situaciones en las que a veces te preguntas porqué demonios sigues haciendo cosas que sabes perfectamente que no son buenas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El teléfono fue el último intento de comunicación por parte de mi padre, casi diría que el único intento de comunicación en el que mostró algo de humanidad en toda su vida. Porque jamás he tenido una conversación amistosa con él, siempre le tuve demasiado miedo y nunca hubo confianza entre nosotros, por lo tanto me llamó la atención las llamadas que hizo desde que le vi en persona por última vez, tres únicas llamadas. Las recuerdo con claridad, le imaginaba al otro lado del hilo telefónico, en casa, solo, aprovechando que mi madre y mi hermana estaban en algún recado, trabajando o de compras. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque siempre demostró fortaleza, poder, autoridad, pero esos pequeños gestos de “debilidad” siempre procuró hacerlos a escondidas, sin que nadie se enterase. ¿qué cómo lo sé? Porque lo vi. Uno de mis escondites favoritos en casa era debajo de la cama de mis padres, porque era la mas grande y los largos faldones de la colcha permitían que la oscuridad me proporcionara un rincón donde esconderme, acurrucarme y descansar mi alma antes o después de sus visitas o de su violencia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi hermano mayor ya estaba en el ejercito, y sé por algunas conversaciones que oía de madrugada que a mis padres les preocupaba mucho su hijo mayor, que desaparecía durante meses y solo llamaba cuando necesitaba ayuda. Eso ofendía mucho a mi padre, siempre le gritaba por teléfono delante de todos, para que se demostrase quien mandaba en casa. Pero un día le oí. Me quedé dormida bajo la cama, jugando con un caballito de plástico, y mi madre se había ido. Le oí marcar el teléfono, pedir una conferencia con el cuartel militar de la localidad donde estaba y le sentí hablar con él. La conversación fue corta, pero significativa. Ahora, con el paso del tiempo me sorprende que alguna vez hubiera hablado así. Aun no puedo creer que alguna vez haya empleado aquel tono, aquellas palabras de conciliación, aquel temple con los suyos. Hasta que las empleó conmigo en esas tres últimas llamadas de su vida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo sobretodo la ultima, porque fue la mas larga, la que mas me costó cortar, la que mas me dolió. La única en la que me mostró por primera vez en su vida que tal vez, solo tal vez, apreciaba a su hija. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las dos primeras llamadas se resumen con rapidez: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hola hija, solo quería saber como estás… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo siento papá, no quiero saber nada”- Clic. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No le di opción a replica, no esperé respuesta, lo dije y colgué. Aún tenía presente la última vez que le había visto y aún había sido tan miserable de decirme que echaba de menos estar conmigo. Pero también actuaba así cuando llamaban mi madre o mi hermana. Necesitaba desconectar de todo lo que se relacionase con ellos, necesitaba aislarme. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tercera y última fue un poco mas larga: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hola hija, por favor no me cuelgues, estoy enfermo, me encuentro mal, el médico dice que… solo quiero saber como estas… que me digas como están tu hijo y tu marido… mamá me dijo… hace mucho que no llamas… tu hermana pregunta a veces por ti… yo, sólo quiero saber que estás bien… ¿hija, me oyes? ¿Por qué no me contestas, por favor?...- Clic. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pude pronunciar palabra, en realidad no quise pronunciar palabra. Lo cierto es que me sorprendió la llamada, debió de atraparme en un momento  extraño, porque al descolgar el teléfono, ya estaba preparada para, en cuanto empezase su locución decir: “lo siento, no quiero saber nada” y colgar. Pero algo ocurrió. Aún no sé qué, pero sucedió. Creo que fue su tono, o ese &lt;i&gt;“por favor no me cuelgues”&lt;/i&gt; lo que movió algo por dentro, y me irrité. Si, me enfadé. Empecé a enojarme poco a poco, y el enfado empezó a crecer y a aumentar de tamaño. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué por favor no le colgase? Primero iba a responderle que me dejase en paz, que no quería saber nada de él, de nadie. Iba a decirlo con fuerza, a gritos, con una mínima parte de la violencia que mi padre había empleado tantas veces, para después colgarle y dejarle con la palabra en la boca. Pero luego ese enfado empezó a transformarse en algo que aun no defino. Odio, resentimiento, desprecio, venganza… y le dejé hablar, dejé que intentase convencerme con la seguridad de saber que no conseguiría ni un poco de compasión por mi parte. Mi idea era darle cuerda para que se ahorcase él solo. Pero duró apenas unos segundos, cuando me di cuenta de lo que estaba haciendo, colgué. Me sentí cruel, inhumana por castigar a un pobre enfermo de mas de 80 años de edad. La llamada ocurrió uno o dos años antes de su muerte. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También fue por teléfono como me avisaron (por una amiga del barrio de mis padres) que mi padre había fallecido. Lo supe el mismo día en que ocurrió aunque nadie de mi familia biológica se ha puesto jamás en contacto expresamente para darme la noticia. No se lo reprocho, como ya hacía tiempo que les colgaba el teléfono o interrumpía sus intentos de comunicación conmigo, tenía cierta lógica que no me llamasen y me sorprendió cuando hace a penas unas semanas recibí una última llamada de alguien de la familia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sonó el teléfono. Mi marido descolgó el auricular, y cometió el error de no mirar previamente el número del remitente. Si lo hubiera hecho, no me habría pasado la llamada. Le pregunté con la mirada, me dijo que era una mujer preguntando por mí, di por hecho que se trataba del trabajo y me dispuse a escuchar. Al principio no reconocí la voz de mi hermana, pero su tono enseguida me sacó de la duda de su identidad. Hasta esa tarde yo “oficialmente” no sabía que mi padre había muerto y por eso la dejé hablar, porque creí que tal vez mi madre hubiera fallecido. No me avisaron por mi padre, la razón por la que llamasen sin duda debía ser mas grave. Y una madre, en una familia como la mía, si me parecía una poderosa razón. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada mas lejos: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Soy yo, tu hermana. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Que quieres. ¿Ha pasado algo? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tenemos que hablar, tenemos que quedar, tomar un café y hablar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Hablar? ¿Hablar de qué? Yo no tengo nada que hablar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Tenemos que solucionar esto- Su tono en ningún momento fue cordial, pero mi respuesta la había puesto mas seria si cabía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo siento, yo no tengo nada que solucionar. Yo estoy bien, no necesito hablar con nadie, no tengo nada que arreglar. Lleváis un montón de tiempo sin llamar, ya sabéis que no quiero saber nada, no me interesa cómo estáis, ni como está mi padre- Sabía que estaba muerto, pero no quise darme por enterada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Papá murió hace mas de dos años. ¿no lo sabías? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Ah, murió? Y si no me llamaste aquel día para decirme eso, ¿Por qué me llamas ahora? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Para quedar un día y hablar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te lo he dicho, yo no tengo nada que hablar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tenemos que hablar. Tenemos que solucionar esto, ¡Soy tu hermana!- Su tono era de exigencia total. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por mí como si eres el Papa. Yo no tengo nada que hablar, desde que no hablo con vosotros me siento mucho mejor. ¿Qué quieres? ¿hablar de mi mierda de infancia?&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;-Oye pues que sepas que “tu mierda de infancia” no fue para tanto, papá te ayudó mucho. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue el colmo, escuchar a alguien defender a mi padre y además hacerlo con una referencia directa a mí me pareció demasiado y no me callé. -¿Qué me ayudó? ¿la persona que me violó me ayudó mucho? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tardo ni un segundo en contestar, pero su voz temblaba por la tensión. –Papá no fue el que te violó, lo hizo…- Clic. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Corté la llamada, colgué el teléfono y lancé el auricular lejos de mí, como si me hubiera quemado. De repente temblaba todo mi cuerpo. Escuchar  esas siete palabras fue como abrir una puerta que llevaba cerrada una eternidad. …&lt;i&gt;“Papá no fue el que te violó”…&lt;/i&gt; Lo primero que sentí fue ira. No estaba dispuesta a que nadie pusiera en duda mis propios recuerdos. Bastante tengo con dudar yo misma cada vez que tengo un recuerdo nuevo como para que encima alguien lo cuestione. Y mucho menos ese día, que estaba muy segura de mi propio pasado, de los trece años de vejaciones. Después la ira se fue diluyendo, y me asaltaron las dudas, como siempre, a cerca de lo que quiso decir mi hermana, sobre la exculpación a mi padre, sobre mis recuerdos, sobre todo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero esta vez no he dejado avanzar a mi monstruo. Esa última llamada, acontecida hace a penas unas semanas, me ha hecho pensar mucho, le he dado muchas vueltas, y me ha provocado algo que no esperaba y que creo que está resultando ser una parte muy importante de mi rehabilitación. Porque un día, no hace mucho me levanté pensando de nuevo en mi conversación con mi hermana e imaginé, como hago a veces, qué hubiera ocurrido si hubiera tenido el valor de continuar la llamada. Los primeros días me enfadé conmigo misma por no haber dejado que terminase su argumento: ¿Qué iba a decirme? ¿A quién iba a acusar? Al vecino, a mi hermano mayor? Estoy casi segura que me iba a hablar de mi hermano, en esas mismas fechas recordé sus abusos y tengo la sospecha que ella también los sufrió. Pero también mi padre cometió incesto con ella, mi hermano mayor me contó que una vecina la encontró, con ocho años, desnuda llorando en el portal de nuestra casa. No tendría lógica que acusase a un agresor y defendiera al otro. O tal vez no lo recuerde, tal vez su mente está tan confundida que no reconoce a sus agresores y al igual que yo estuve 45 años pensando que sólo había existido un único abusador -mi padre- ella tal vez piense que mi hermano mayor es el autor de las agresiones familiares. Ya no descarto ninguna teoría. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el otro día, esos pensamientos dieron un paso mas. Porque me imaginé a mi misma, cerrando el capitulo de llamadas y visitas inesperadas por parte de mi familia biológica. Haciendo uso de mi imaginación recree una situación en la que me presentaba yo en la casa de mis padres con la firme intención de zanjar el asunto definitivamente y dejar clara mi postura para el futuro. Es algo que deseo hacer con tanta fuerza que a veces lo imagino. No quiero escuchar, no me interesan sus argumentos, ya no me importa conocer su versión. Escucharles siempre me ha supuesto dudar de mis percepciones y me he cansado de hacer preguntas fuera teniendo las respuestas dentro de mi corazón. Se acabó y así me he imaginado mi propia respuesta: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;“No quiero volver a saber de vosotros. Haceros a la idea de que me he muerto. No quiero ni una sola llamada mas, ya no sois mi familia. Tal vez os parezca injusta, tal vez creáis que al final me han lavado el cerebro. Pero no es así. Tengo 45 años, estoy consciente y orientada. Soy una persona con todas sus facultades mentales intactas, madura, centrada, que ha tomado una decisión: no quiero tener cerca de mí gente que me hace sentir mal. Es así de simple. Vosotros me hacéis sentir mal. El simple hecho de pensar en vosotros me produce angustia y he decidido que se acabó. He venido a enterraros. Celebraré una ceremonia de luto por vuestra memoria. Asistiré a una misa funeral –cosa que no hago desde hace 20 años- y lloraré vuestra pérdida como mi familia. Pero no dejaré que volváis a entorpecer mi camino. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decidle a mi hermano, cuando le contéis mi visita –porque sé que se lo contaréis ofendidas de que yo haya osado ir a vuestra casa a insultaros- que ni se le pase por la cabeza acercarse a mi casa a reclamarme nada. Porque si lo hace, le denunciaré por acoso y por abusar de mí cuando era niña.&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;No voy a denunciarle, según la justicia española el delito prescribió cuando yo cumplí 33 años. Y aunque aún pudiese denunciar, es un juicio que no hubiera tenido ninguna posibilidad de ganar porque no tengo ni una sola prueba de ello. Ni siquiera tengo un recuerdo concreto al que agarrarme. En realidad sería una manera de decirles que ahora ya recuerdo muchas cosas de mi infancia que no recordaba cuando estaba en su casa, y que por lo tanto, no me pueden manipular jugando con el hecho de que no recuerdo o no sé lo que ocurría a mi alrededor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero durante el momento en que imaginé la escena en casa de mi madre, ocurrió algo asombroso: de repente, al pensar en la misa funeral sentí como si una alucinación me golpeara la mente. Fue impresionante. Me imaginé en una iglesia pequeñita, blanca, con cuatro féretros en el altar y gente sentada en los bancos, todos de riguroso luto. Las mujeres con mantillas o pañuelos negros en la cabeza, los hombres con el traje y la corbata negros. Un silencio sepulcral. Y sentí mucha tristeza. Sentí todo el peso del momento como si fuera real. Como si verdaderamente estuviera ante los ataúdes de mis padres y mis hermanos mayores y lloré. Lloré un poquito nada mas, apenas se me humedecieron los ojos y derramé alguna lágrima, pero lo sentí de veras. Sentí su pérdida. Curiosamente no imaginé flores. Tan solo la solemnidad del momento. Ha sido como si verdaderamente los haya enterrado, como si por fin haya puesto fin a una parte de mi pasado. como si mi niña interior hubiera dado por terminada la relación con toda mi familia biológica. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora creo que ya puedo enfrentarme a ellos. Ahora creo que ya puedo decir a cualquiera que les conozca la razón por la que no me hablo con ellos. Ahora espero su llamada, e incluso he dado orden en mi casa para que me pasen el teléfono si lo hacen. Ahora puedo volver a caminar por el barrio donde viven (cosa que evité todos estos años) sin temor a encontrármelos. Porque sé que la próxima vez que me llamen o los vea, la próxima vez que intenten acercarse a mí voy a poder mirarles a la cara y decirles, si hace falta, toda la conversación que mentalmente me he preparado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé si es pasajera la sensación, pero hoy, no tengo miedo a su llamada telefónica. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;“Los niños comienzan por amar a los padres. Cuando ya han crecido, los juzgan, y, algunas veces, hasta los perdonan” &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oscar Wilde (1854 - 1900) Escritor poeta y dramaturgo irlandés.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7918113753679818137-4577107120599122947?l=nemesisenelaverno.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/feeds/4577107120599122947/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2012/02/llamadas-telefonicas.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/4577107120599122947'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/4577107120599122947'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2012/02/llamadas-telefonicas.html' title='LLAMADAS TELEFÓNICAS'/><author><name>Némesis</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13277185553331322380</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='26' src='http://4.bp.blogspot.com/_sJcKrSifYtQ/TP0NMV-rl5I/AAAAAAAAAAM/EaJR-edzacQ/S220/temores02.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7918113753679818137.post-8774915698664809448</id><published>2012-01-15T18:19:00.000+01:00</published><updated>2012-01-15T18:20:01.817+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='dentro de mi castillo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='religión'/><title type='text'>CREDOS</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me considero agnóstica. Supongo que muchos lo criticarán como la postura más cómoda. La equidistancia entre los creyentes y los ateos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los creyentes me reprocharán que creo en algo superior sin la obligación de la obediencia y el sacrificio por ese “dios”. Los ateos considerarán que mi postura es un tanto infantil por creer que alguien o algo va a arreglar mi vida con un simple movimiento de manos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo cierto es que me considero agnóstica porque en realidad paso mi vida basculando mi criterio entre uno y otro extremo. &lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Hay días en que me levanto “atea”, pensando que sería muy injusto que existiera alguien más, que manejase los hilos a su antojo, como si de un director de cine o un autor de novelas se tratase, que presenta a sus personajes con crueldad en su historia, permitiendo inundarlos de maldad o dolor, según el caso. A veces digo que si Dios existiera, le encantarían los culebrones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otras veces me levanto más “creyente” porque a pesar de todo, a pesar de la dura infancia que me tocó, no puedo creer que haya tenido tanta suerte, y pienso que después de todo Dios vela por mí allá arriba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y hay días en que me levanto admirando y agradeciendo el trabajo de alguien o algo -los dioses olímpicos, el azar, los extraterrestres, la naturaleza, o simplemente el destino- que recolocó las cosas a mi favor para poder reparar de alguna manera las atrocidades de mi infancia.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Yo tuve fortuna con mi vida. Jamás he renegado de todo mi pasado porque siempre ha habido compensaciones. Por ejemplo mi pareja actual, mi  marido. En mis años oscuros tuve varias parejas maltratadoras y abusadoras, que se aprovecharon de mí en el mas amplio sentido del término. Pero mi marido se ha mantenido firme luchando incluso contra mí, que utilicé todos mis esfuerzos por apartarle de mi lado, y me ha dado un hijo que es una joya. Tuve suerte de no acabar, como he visto muchas veces, sola con un bebé, enganchada a la heroína y viviendo literalmente en la calle. Rocé ese abismo en varias ocasiones, nunca llegué a saltar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la autentica y verdadera carambola, el premio gordo, lo obtuve en mi mas tierna infancia. Mis padres son de clase social muy baja. Recuerdo de niña, que no había nevera, ni lavadora y la cocina de carbón servía para hacer la comida y calentar la pequeña vivienda. Una radio era casi toda la tecnología que se podían permitir. Recuerdo que mi madre me contó que yo era muy pequeña cuando papá se presentó en casa con una televisión como pago por pintar un piso del centro de la ciudad, una pequeñita en blanco y negro donde yo veía a los hermanos Malasombra. Esos son los primeros recuerdos que tengo. Después, con los años llegó una lavadora manual, que ahora sería una reliquia de museo, porque tan solo era un tambor de forma cilíndrica, dispuesto en vertical y con una hélice central que hacía remover la ropa y centrifugarla. Mi madre tenía que seguir dejándose las manos frotando las sábanas. Y después la nevera y otra televisión en blanco y negro un poco mas grande, porque la televisión en color no llegó hasta que yo no tuve trece años. Lo recuerdo porque fue mi regalo por guardar silencio. Ya he contado que el cuarto de baño de mis padres tenía una pequeña bañera, de esas de escalón, que no funcionaba y en el hueco guardaba mi padre todas las herramientas de su trabajo como pintor de brocha gorda y escayolista. Yo no he visto ese baño arreglado y funcionando hasta que no volví con 20 años a vivir allí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cambio en el hogar de mis Padrinos, a falta de un cuarto de baño, había tres. El grande para las “mujeres” de la casa, otro que utilizaban mayormente el hermano y el padre de mi Madrina y un tercero que utilizaba la chica del servicio domestico que vivía allí.  Siempre estuvo la tele del salón, del tamaño de la boca de una chimenea, en color traída de Alemania, muchos años antes de que los aparatos con mando a distancia se vendieran de manera habitual y aquella televisión ya lo tenía. En ella veía que los trajes grises de los payasos de la tele en realidad eran rojos. En la cocina había nevera con congelador de 4 estrellas, lavadora automática, batidora, lavaplatos… en una casa enorme en la que recuerdo perderme un día que salí del office, no sabía por dónde se iba a mi habitación. Hablo de finales de los 60`y la década de los 70`. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He tenido el privilegio de recibir una buena educación. Me han enviado a los colegios más prestigiosos, y me he sentado a la mesa con comensales ilustres. Me he vestido con ropa de muy buena calidad y he calzado los mejores zapatos. Todo gracias a mis padrinos. Mis padres jamás se lo hubieran podido permitir. Las diferencias económicas y sociales eran palpables. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicho todo esto no quisiera dejar la impresión de que lo importante eran esas diferencias económicas. No voy a dar lecciones de humanidad a nadie. No voy a levantar un canto por la igualdad de los hombres y mujeres del mundo. Ni siquiera voy a hacer un manifiesto a favor de la pobreza y en contra de los ricos. Dejo esas consideraciones a aquellos que tengan inquietudes políticas. Tan solo quiero dejar clara una realidad: Mis padrinos no son mi familia. En circunstancias normales nunca me hubiera cruzado con ellos. Un rey sólo sienta en su mesa a un mendigo en los cuentos. ¿Fruto del azar o intervención divina? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De niña creía mucho en Dios. En casa, tanto en la bilógica como en la adoptiva son creyentes católicos y yo fui educada bajo sus creencias. Pero siempre hubo muchas diferencias de criterio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para empezar, yo he estado en 12 colegios distintos en mi etapa de E.G.B. (el equivalente a la actual educación primaria, entre los 6 y los 14 años) Por razones obvias, en varias ocasiones empezaba el curso escolar en un centro y lo terminaba en otro totalmente distinto, y nunca repetía curso en la misma institución. Y dependiendo de las circunstancias económicas el centro escolar variaba en su modelo educativo: he estado en colegios privados junto a los hijos de las grandes fortunas, en conventos de monjas, de curas, laicos, internados, concertados, públicos, en clases exclusivas de doce alumnos y aulas masificadas con cuarenta y cinco compañeros. Incluso recuerdo asistir a una escuela que constaba sólo de dos aulas, una para los alumnos de 1º a 5º y otra para los cursos de 6º a 8º, que estaba en los bajos de un edificio de viviendas y en los recreos jugábamos a la comba en la calle. Por lo tanto, la educación religiosa, que en aquella época era totalmente obligatoria, ha sido muy variada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis padrinos intentaron siempre que yo estudiase en colegios de monjas. Colegios católicos, privados, con grandes privilegios, lo que en aquella época se esperaba de una familia de clase alta. Yo siempre lo percibí como una buena educación, basada en valores muy válidos para mí actualmente como pueden ser la generosidad, el respeto a los demás, la piedad, la tolerancia  o el agradecimiento, que creo firmemente son cualidades que pueden aplicarse a cualquier persona, sean cuales sean sus creencias. Como en todo, los extremos son siempre perjudiciales y por supuesto en aquellos colegios, la mayoría de las veces aplicaban esos valores de forma maniquea y sectaria, arrimando siempre su aplicación al hecho de ser católicos y de tener esas aptitudes sólo por el hecho de seguir las enseñanzas de Jesucristo. Pero esos valores en sí, creo que si me sirvieron para crecer como persona, independientemente del carácter católico que le daban. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para compensar esto estaban mis Padrinos. Me enseñaron a distinguir bien lo que correspondía a un valor humano de una actitud exclusivamente católica, dándome siempre la opción de elegir la visión que yo deseaba dar a mis actos. Acudíamos con cierta frecuencia a misa, pero no todos los domingos, creo que solo en momentos puntuales, tampoco se obsesionaron con llevar una vida sujeta a los 10 mandamientos. Recuerdo que todas las noches rezaba una pequeña oración con aquel que me acostase, pero no había muchos gestos más en ese sentido, y desde luego jamás, jamás me amenazaron con los fuegos del infierno si me saltaba alguna regla que fuera estrictamente católica. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi madre era exactamente lo contrario. En mi casa biológica la educación católica era estricta. En ese aspecto, ella era la encargada de impartir el castigo a cualquier falta de índole religioso –porque de los otros castigos ya se encargaba mi padre- y se dejaba guiar mucho por el párroco del barrio, siguiendo las Sagradas Escrituras al pie de la letra. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las enseñanzas que recibí en mis colegios sobre religión, Historia Sagrada o los Siete Pecados Capitales eran cuentos para niños en comparación con lo que me enseñaba mi madre. Cuando estaba en su casa todas las mañanas se rezaba el Ángelus, en sincronía con la radio; todas las tardes, a las cinco se rezaba el rosario; ni siquiera en el colegio-internado donde estuve, que era de monjas, lo hacía. Y por supuesto eran de obligado cumplimiento las oraciones pertinentes al levantarse, antes de comer y a la hora de acostarse. Durante el año en el internado, el Año del Infierno, recuerdo que además de las tareas del colegio, todas las semanas mi madre me obligaba a aprenderme de memoria la vida de algún santo. Hoy por hoy debo decir que no recuerdo ni una sola de esas biografías, no recuerdo ni siquiera cuáles fueron los santos de los que debí aprender algo. De ese año, solo recuerdo mi infierno y el infierno. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si, el infierno. Mi madre me hablaba mucho de él. Me contaba que era un sitio de tormentos inimaginables durante toda la eternidad. Me aseguraba que si Dios condenaba a alguien allí jamás sería rescatado, ni siquiera con la intervención de los santos. Me hablaba del apocalipsis y del juicio final y yo recuerdo preguntarle, de muy niña, qué pecado era el que te condenaba. Recuerdo que me dijo que no me preocupase, que los niños que no han hecho la comunión nunca iban al infierno, que se convertían automáticamente en ángeles. Yo deseaba ser un ángel. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces me imaginaba, cuando estaba en mi cama, que Dios me miraba por la ventana sin persianas de mi habitación, y me tapaba con la sábana por miedo a que me viera. Ya entonces me daba vergüenza de mi misma sin saber de ninguna manera la razón por la que me sentía así. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera vez que le conté a mi madre lo que mi padre me hacía, me dijo que estaba cometiendo un gran pecado, que ya había hecho la 1ª comunión y ya era una niña responsable. Y me llevó a confesar. Para ella todo se arreglaba en el confesionario, todo. Recuerdo en una ocasión que mi padre entró en mi habitación cuando yo estaba leyendo,  se sentó a mi lado, llevándose un dedo a los labios en señal de silencio y metiendo la mano entre mis piernas, mientras me susurraba algo que no recuerdo. En ese momento mi madre me llamó con vehemencia desde la cocina. Lo hizo con tanta insistencia que mi padre, que ya intentaba llevar mi mano hacia él, me dio permiso con un gesto a que acudiera a la llamada de mi madre. Cuando llegué a la cocina, mi madre me pidió en voz muy alta que la ayudase a batir unos huevos, y a continuación me siseó al oído: &lt;i&gt;“¿Por qué le dejas? Yo no voy a estar siempre en casa para ayudarte y tu ya eres mayor para saber que eso es un pecado, un pecado mortal. No olvides confesarlo el domingo en la iglesia.” &lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca lo confesé abiertamente en la iglesia. Estaba convencida de que el párroco me echaría de allí a patadas. Pero creo que fue entonces cuando me volví mas católica, de manera casi extrema. Realmente llegué a creer todo lo que decía mi madre con total convicción. Porque su reacción me causó un gran desasosiego. Mi madre decía que los ángeles eran niños muertos y yo siempre había querido ser un ángel. Y que ella reaccionara así me hundió. Me angustiaba decírselo al sacerdote en confesión, lo que me hacía mas indigna, y pensar que ahora Dios no me quería llevar con él porque no era digna, me entristecía mucho y rezaba para que me perdonase y me llevara. Se lo rogaba orando desconsoladamente, pensando en cómo hacer para que no me condenase. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora que me he vuelto escéptica en muchas facetas de la vida –no sólo en el aspecto religioso- me sorprende ver, desde la distancia del tiempo, lo mucho que llegué a empatizar con la ideología extremista de mi madre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando intenté suicidarme, y mi madre me rescató de las ruedas de un camión, al ser consciente de que el suicidio también es un pecado, le pedí a Dios que me dejase morir, aunque fuera al infierno, que me enviase una enfermedad incurable, algo que me hiciera desaparecer. Llegué a pensar que Dios no deseaba que yo muriera para darme un escarmiento, y por eso no dejó que el camión me atropellase. Hasta bien entrada mi hibernación, muchos años después, no he dejado de pensar que mantenerme con vida era un castigo divino. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchas veces, mi madre me recordaba que debía confesarme y pedir por mí y por mi padre, ya que él no pisaba la iglesia, y no le gustaban los curas. Me recomendaba que rezase  por él, para que Dios le ayudase a controlar su impulso. Sigo sin poder recordar las palabras que pude utilizar para hablar de esto en mi infancia, creo que llegué a confesar algo ante el sacerdote, pero no recuerdo si hubo alguna respuesta por su parte que no fuese la de imposición de la penitencia y la absolución. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me casé por la iglesia en el templo donde fui bautizada, lejos del barrio donde había ocurrido todo. Cuando mi pareja y yo fuimos a concretar la ceremonia, unos días antes del enlace, el sacerdote me llevó a parte y me dijo que me conocía, que había hablado con mi madre muchísimas veces. Yo desconocía por completo que el párroco de esa iglesia había sido también confesor de mi madre durante muchos años. Me preguntó si yo me confesaría con él antes de la boda. El comentario me perturbó, pero mantuve la cortesía explicándole que probablemente lo hiciera en la iglesia donde mi futuro marido había sido catequista durante mucho tiempo. Cuando creí que había conseguido salir de la conversación con alivio, me despidió con unas palabras inquietantes: &lt;i&gt;“No olvides pedir perdón por tu padre”. &lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No he vuelto a pisar esa iglesia desde el día de mi boda. Mi hijo fue bautizado e hizo la primera comunión en la iglesia donde mi marido impartía, de jovencito, la catequesis. Mi pareja es católico, no acude a misa los domingos pero es un firme creyente y además devoto de la Patrona de mi tierra. Y de hecho hace una peregrinación anual a su santuario. Yo, actualmente acudo al templo en bodas o bautizos pero no he vuelto a escuchar una misa por propia voluntad. Creo que he terminado por no creer en absoluto en aquellos que se autodenominan representantes de Dios en la tierra. No creo en un Dios vengador, que deja que yo viva una abominación, que primero te castiga y después te premia según hayas soportado el castigo. No puedo creer que a mí me hayan violado para que yo aprenda algo… ¿Aprender qué? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace tiempo me preguntaron qué podía sacar de positivo de mis abusos, pues se supone que de todas las experiencias negativas se puede extraer algo positivo. No supe qué contestar. Intentaron hacerme ver que es muy probable que gracias a mi experiencia yo, ahora, sea más empática, reconozca el dolor ajeno o sea mas solidaria con los demás. Sigo sin poder responder, porque si para ser solidaria he tenido que pasar por esto, con todos mis respetos, se pueden meter la solidaridad donde les quepa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respeto enormemente a aquellos que han encontrado su consuelo en el amor de Dios, creen en él, e intentan seguir sus mandamientos con autentica confianza en su doctrina, y jamás osaré criticar su fe y sus creencias. Estoy absolutamente convencida que dentro de la comunidad cristiana la mayoría de los sacerdotes y monjas, hacen un trabajo encomiable, con dedicación y sinceridad en sus creencias, sin doble moral. Creo firmemente que por cada escandalo eclesiástico, existen diez buenas obras realizadas por gentes sencillas que actúan por buena voluntad, sea o no inducida por Dios. No voy a defender a la iglesia como institución a estas alturas, básicamente porque yo no creo en ese gremio de estómagos agradecidos, pero a veces creo que pagan justos por pecadores, nunca mejor dicho. Como en todas las instituciones politizadas las altas esferas eclesiásticas se aprovechan de sus privilegios históricos para mantener un cepo que personalmente me parece injusto y retrógrado. Son machistas y en muchos aspectos mantienen una forma de pensar estancada en el siglo XV, y desde luego son verdaderos maestros ocultando sus propias vergüenzas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacen flaco favor declaraciones de obispos y cardenales que equiparan los abusos sexuales infantiles con la homosexualidad (para mí una opción sexual entre personas adultas responsables) o el aborto, y siguen empeñados en dar la espalda a la educación sexual argumentando que hablar de sexo fomenta la promiscuidad cuando la educación es la única forma que existe de prevenir y acabar con enfermedades de trasmisión sexual, embarazos no deseados y con los abusos sexuales de cualquier índole. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La iglesia aún sigue diciendo que si tienes sexo antes del matrimonio estás condenada a los fuegos del infierno, si los hombres se masturban se les cae el pene y se quedan ciegos, si se disfruta del sexo eres una cualquiera, (¿Hay santas que hayan sido madres, descartando a la Virgen María?) siguen asegurando que el SIDA es una maldición divina debida la promiscuidad actual, y sin embargo de los abusos a menores que se han demostrado perpetrados por sacerdotes, dicen que es un “error”, un pecado que deben purgar en el retiro, no en la cárcel. Son posturas y declaraciones que cuando menos sonrojan y desde luego me van a tener enfrente en esos asuntos, no les voy a conceder ni el mas mínimo indulto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy por hoy no sigo la religión católica en ninguna de sus tradiciones, ya he dicho que respeto enormemente a aquellos que la profesan, pero también a los que la rechazan. Entiendo perfectamente a aquellos que argumentan que son dueños de sus destinos, que comparan los ritos religiosos, tanto católicos como de otras creencias, con los antiguos ritos paganos que aún hoy vemos en gabinetes esotéricos que se anuncian por internet y que en la mayoría de ocasiones no son mas que charlatanes que se aprovechan de la ignorancia de la gente. Comprendo a aquellos que critican todas las religiones y defienden contundentemente que una doctrina “divina” siempre está al servicio interesado de alguien, que siempre es maniquea, exclusivista, y tiene cierta tendencia al “lavado de cerebro”. Pero como en todos los posicionamientos extremos, algunos ateos son los primeros en criticar a los demás sólo por el hecho de tener una creencia en algo más, y en muchos casos han asociado a personas que se confiesan creyentes con instituciones, regímenes y tradiciones totalmente obsoletas y fuera del contexto general de la sociedad actual, aunque supongo que a los del otro bando, se les puede acusar exactamente de lo mismo, en sentido contrario. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy por hoy tengo mi propia fe. La que la experiencia me ha enseñado, que todo lo bueno y lo malo que nos ocurre está influenciado por toda la humanidad. Soy prueba y testigo viviente de lo mejor y lo peor del ser humano, he sido víctima de situaciones atroces, y beneficiada del máximo altruismo. Creo firmemente en el efecto mariposa y en la buena voluntad de la gente. Y creo que si bien la fe –en Dios, Jehová, Mahoma, la madre tierra, los extraterrestres o el hombre- puede unir a la gente y hacerla solidaria, cualquier religión –o la falta de ella- puede ser excluyente, separar, aislar a los que no son de su credo. Cualquier mandato disfrazado de misticismo que prohíbe a alguien ser una persona libre que acepte la libertad de los demás, no es válido para mí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero hay algo que a veces me sorprende incluso a mi misma: Cuatro años antes de mi nacimiento, mi madre dio a luz a una niña que murió pocos meses después. Ignoro la causa. No tengo ni el mas ligero conocimiento de las circunstancias de su muerte porque en casa estaba prohibido hablar de ella, de hecho conocí su existencia con doce o trece años. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando pienso en ángeles, cuando recuerdo a mi madre hablándome de los niños que iban al cielo al morir, ahora siempre me viene ella a la memoria. Y en algunos instantes en los que me siento mas “creyente”, a veces creo que, como decía mi madre, ella ahora es un ángel o un fantasma, un espíritu. Y no puedo evitar hacer cábalas barajando la posibilidad de que sea mi hermana la que pone a mi alcance señales en el camino que me ayudan a seguir adelante, como si de un relato de misterio se tratase, porque a veces los hechos aparentemente inconexos y las coincidencias que a la larga han interferido en mi vida han sido sorprendentes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces creo en fantasmas, como los de las leyendas victorianas, que permanecen junto a nosotros para hacer justicia desde el mas allá. Tal vez sean restos de mi imaginación infantil, que se niega a abandonarme, pero el hecho de pronunciar su nombre, a veces me estremece tímidamente. Mi hermana se llamaba Ángeles. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces necesito creer que hay algo mas, tal vez para compensar el horror de mi realidad, entrando de lleno en el mudo de fantasía que de niña creaba para sobrevivir.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;“Si quieres conocer a Dios, no lo busques en el cielo. Búscalo en las personas.” &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;Sifilita.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7918113753679818137-8774915698664809448?l=nemesisenelaverno.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/feeds/8774915698664809448/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2012/01/credos.html#comment-form' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/8774915698664809448'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/8774915698664809448'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2012/01/credos.html' title='CREDOS'/><author><name>Némesis</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13277185553331322380</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='26' src='http://4.bp.blogspot.com/_sJcKrSifYtQ/TP0NMV-rl5I/AAAAAAAAAAM/EaJR-edzacQ/S220/temores02.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7918113753679818137.post-7073939826652436628</id><published>2012-01-03T21:32:00.000+01:00</published><updated>2012-01-12T23:13:09.555+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='REHABILITACION'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mis familias'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='dentro de mi castillo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='retrospecciones'/><title type='text'>REVELACIONES</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La luz de la luna se reflejaba en el asfalto. El tramo que se veía era pequeño, a penas unas decenas de metros, como si fuese el decorado de una película, en el que un único y potente foco iluminase el atrezzo y en la sombra, fuera de la vista no existiera nada. Una luz pálida, blanca, que mostraba una carretera de doble sentido. Y yo sólo quería correr, huir, esconderme de los que me perseguían. Ni siquiera sé qué o quiénes eran, creo que ni yo misma sé lo que era, porque no parecía que tuviese piernas, quería correr y no podía, apenas avanzaba unos metros, como si algo me impidiese caminar, intentando desesperadamente cruzar la carretera, porque estaba convencida que al otro lado estaría segura. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pesadilla se repitió a lo largo de la noche varias veces. Despertaba angustiada, sobresaltada, pero sobre todo, con frio. con un frio gélido y paralizante. Una de las veces que desperté tuve una certeza plena y absoluta. No era un recuerdo, éste tardó unas horas en llegar, y ni siquiera fue un recuerdo completo, tan sólo un esbozo. Yo era pequeña y veía una figura acercarse a mí. No le veía el rostro, tan sólo se recortaba su silueta contra la claridad del ambiente. Y yo sentía miedo, mucho miedo. Por el momento no hay mas, pero desde la noche anterior, durante aquel sueño recurrente, ya conocía la identidad de la figura. Por lo tanto cuando el recuerdo se presentó, ya sabía quien era. Y no era mi padre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con esa certeza vinieron otras convicciones. Convicciones que me hicieron replantearme muchas cosas. La primera de ellas es que no sabía si estaba perdiendo la cabeza. Cuando ese primer pensamiento que ponía en duda mi propia cordura empezó a desvanecerse, empecé a rememorar momentos, escenas familiares que de repente veo con una nueva perspectiva, con un nuevo enfoque, desde otro punto de vista. Son recuerdos sin importancia que desde la distancia me muestran cosas que estaban ocultas y que le dan a mi pasado una nueva imagen. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde que inicié mi rehabilitación, me he dado cuenta que recuerdo mucho menos de lo que creía. Ahora estoy recuperando pasajes de mi pasado que habían quedado totalmente enterrados en mi memoria. Y muchas piezas del puzzle, ese puzzle del que ya hablaba en mi primera entrada, empiezan a encajar. Pero a veces encuentro piezas que no sé ni siquiera si pertenecen al juego. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya conté en este blog (en “el laberinto del minotauro”) que tuve varios días en los que sentía a mi monstruo suelto por el castillo. Que intentaba mostrarme algo nuevo que me daba miedo. Y esa era la razón por la que me planteaba buscar ayuda profesional. Me temo que aquél fue sólo el primer asalto. El dragón sigue suelto, y me ha acorralado en una habitación a oscuras. El recuerdo contra el que luchaba era con mi hermano “mellizo”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Situado al final de mis abusos, y creo que directamente relacionado con ese final, el recuerdo esta aún en sombras, a saltos, como si las fotos del álbum se hubieran caído y estuvieran desperdigadas por el suelo, sin orden ninguno. La mayoría están boca abajo, sin posibilidad de ver la imagen, algunas están boca arriba, medio tapadas por las demás: Mi “mellizo” llorando ante mi padre, que le pregunta por mí; El momento en que me escapo de casa aterrada; Estar sentada en la cama de mis padres con mi padre hablando conmigo y con mi hermano; Esconderme bajo la cama… fotos que aún no sé si pertenecen al mismo día o a días diferentes. Fotos, recuerdos que me perturban enormemente porque implican hechos espantosos que mi padre deseaba llevar a cabo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy consciente que esta entrada es un autentico salto de fe. Soy consciente que tal vez algunos no creerán lo que van a leer. Pero ante todo necesito ser sincera conmigo misma, como me propuse desde la primera entrada, porque creo que tengo algo que contar. Si es real o fruto de mi imaginación debo dejarlo al criterio de los que lo lean, y de mi psicólogo. Porque yo, personalmente no soy capaz de discernir lo real de lo imaginario. Reconozco que en el momento de escribir esto la línea de la cordura ha desaparecido, y no sé si estoy de un lado o del otro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi padre quería que mi “mellizo” y yo tuviéramos sexo. Es algo que llevo estos meses luchando por sujetar y racionalizar. Le veo hablando con los dos, a mi hermano explicándole que es hora de aprender a comportarse, y a mí diciéndome que no me dolerá. No sé si la imagen pertenece al día en que me escapé de casa, no sé si lo llevó a cabo. No recuerdo nada concreto. Pero la sospecha en sí ya me ha dado pistas, ya me ha preparado por si se presenta el recuerdo. O eso quiero creer. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando recordé a mi vecino, su imagen ya me era familiar, ya existía el recuerdo borroso de aquel hombre lamiéndome el clítoris, pero hasta que el recuerdo no se completó, no supe que se trataba de un vecino, tenía asumido que era mi padre, pero que por alguna oscura razón le cambiaba el rostro. Por lo tanto creo que éstas últimas semanas mi mente me ha vuelto a mostrar pequeñas imágenes, como globos sonda, para después enviar el resto de la información. Así ha funcionado otras veces. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En consecuencia, últimamente me sentía aterrada de tener un recuerdo con mi hermano, el pequeño de los dos, e intentaba sujetarlo como un tigre con una vara para evitar que me devorase. Pero en la habitación había mas tigres. Estaban ocultos en la sombra, lejos de mi vista, y creo que estaban en la misma habitación que el recuerdo de mi hermano. Y ahora sé que los gruñidos que oía no eran de ese tigre que mantengo sujeto sino de los otros, porque siempre que el recuerdo de mi “mellizo” quería salir, siempre se cruzaba, de manera aparentemente incongruente, la imagen de mi hermano mayor, aquel que quiso agredirme con 20 años. Y ahora, como me ocurrió con el vecino, creo saber porqué se cruzaba su imagen: Mi hermano mayor también abusó de mí cuando era niña. No tengo nada que lo corrobore, la figura en sombras que recuerdo sigue en sombras y no hay ningún elemento mas que lo apoye, pero de alguna manera, “sé” que es él. Y lo sé igual que sé que en el polo norte hace frío aunque nunca haya estado allí. Lo supe la noche de la pesadilla, antes incluso de ese pequeñísimo recuerdo. Fue como encender la luz, como si una pieza hubiera encajado dentro de mi cabeza. Desperté y lo supe. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y me quedé desorientada, aturdida por la revelación. Pero de alguna manera entendí que ya lo sabía, que una parte de mí ya lo sabía y no me sorprendió. Creo que una parte de mí lo vio como algo totalmente lógico. Es curioso, siempre he tenido un solo recuerdo de ese hermano en mi infancia: en una tienda dándome caramelos vestido con el uniforme de la legión, nada mas. El resto de mi infancia es como si él no existiera. Pero ahora sé categóricamente que abusó de mí. Y con esa afirmación llegaron los otros recuerdos, esos si eran recuerdos, de cuando yo ya tenía 20 o 21 años, mi madre seguía mirando hacia otro lado, mi hermana continuaba odiándome por los “privilegios” de mi infancia con mis Padrinos y mi hermano mayor ejercería como nuevo amo y señor de la casa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi padre estaba enfermo. Tras esos siete años en los que no le había visto, ya no era el ogro que recordaba. Aún imponía con su voz y su presencia, pero lo cierto es que no recuerdo verle levantar la mano a nadie desde que yo me escapé de casa con 13 años. Ya no bebía absolutamente nada de alcohol. Realmente se había convertido en una sombra de lo que fue y vivía prácticamente enclaustrado en su habitación, donde comía, fumaba, veía la tele y dormía con mi madre. Mi hermano mayor se había convertido en el principal proveedor de los ingresos económicos de la familia, porque mis padres sólo disfrutaban de unas pequeñas pensiones no contributivas, mi hermana trabajaba por temporadas cuidando niños o limpiando casas y él tenía una buena pensión del ejercito. Por lo tanto se comportaba como el cabeza de familia que trataba a su padre con el reconocimiento de aquellos que respetan a sus ancianos pero ya son dueños de sus vidas. A todos los efectos mi padre había abdicado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y mi hermano tomó las riendas con rapidez. A veces cuando yo discutía con mi hermana –y lo hice mucho- por el tema de mis Padrinos, él para calmar los ánimos entraba en la habitación con ella y salían un rato después como si nada hubiera ocurrido. Y ahora “se” que mi hermano mayor también debió abusar de mi hermana, y debió hacerlo desde muy joven prolongando la relación incestuosa durante años, tal vez hasta la actualidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No puedo demostrarlo, siempre será mi palabra contra la de él -la de ellos- y probablemente no estén por la labor de confesar jamás esos hechos. Es una de esas piezas del puzzle que he encontrado debajo de la mesa, y que nadie sabe que estaba allí. Una certeza que ningún tribunal admitiría como prueba. Pero me basta con mi propia convicción. Lo he sacado en conclusión después de atar muchos cabos, muchos recuerdos del año que viví con mi familia biológica con 20 años. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi padre abuso de todos, de los 4 hermanos. Y todos tenemos grandes cicatrices. A veces algunas víctimas cruzan la línea y se convierten en victimarios. Fue el caso de mi hermano mayor. Cuando yo tenía 20 años intentó violarme. Le confesó a mi marido cuando empezábamos a salir que le envidiaba porque se “tiraba” a su hermana. Y en una ocasión, mi madre me obligó a acompañarla a ella y a mi hermano mayor a la consulta de su psiquiatra porque él estaba enamorado de mí. Por lo tanto, racionalmente cabe la posibilidad de que ya de jovencito repitiera patrones aprendidos e hiciera conmigo y con mi hermana lo que mi padre hacía con él. Y mi hermana no está bien. Creo recordar a mi madre diciéndome que el médico de cabecera sugería que probablemente tiene algún trastorno mental, esquizofrenia o personalidad múltiple, pero que sólo un psiquiatra puede diagnosticar y que ella siempre se ha negado a acudir a uno. En mi opinión, esos trastornos son provocados por los abusos continuados de mi padre y de mi hermano. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora las cosas empiezan a tener sentido. Un sentido espeluznante. Ahora empiezo a preguntarme cada vez mas a menudo qué es lo que aún no recuerdo, qué sorpresas aún me quedan por descubrir, cuál es mi capacidad para asimilar una parte de mi vida que tenía tan olvidada que ni siquiera recordaba que la había olvidado. Es como escarbar la pintura de la pared para poder aplicar una capa de yeso para lucirla y descubrir una grieta tras la que se esconden cadáveres empalados, enterrados vivos, y que ahora reclaman justicia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque ahora me pregunto muchas veces qué es lo que me ocurrió a mí. Cuál es la chispa, el detalle, la razón por la que soy capaz de escribir todo esto y no dejarme llevar por la desesperación de una infancia destrozada, con una familia que más que desestructurada estaba consumida por dentro. Y cada minuto que pasa me siento mas impresionada de la enorme suerte que tuve con mi vida. Mi Madrina y su familia sin duda tuvieron un papel protagonista. De alguna manera ayudaron a que mi mente archivase todos esos recuerdos –y más hechos que sin duda permanecen ocultos- y que los olvidase hasta ahora. Quiero creer que mi mente es la que más me ha protegido. Quiero creer que mi hermana por ejemplo, sí ha sido consciente de todo desde el principio y su mente, abrumada por las revelaciones no lo soportó. Quiero creer que gracias al bloqueo que mi mente ha hecho de mis recuerdos yo si he podido salir adelante, tener una familia, “ser feliz”. Y quiero creer que ahora soy lo bastante fuerte para recordar, conocer y asimilar los horrores de mi infancia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero hay algo que debo tener presente: Ahora que ya sé lo que ocurre, ahora que soy consciente de mi herida, ahora que voluntariamente busco ayuda para superar esto, el proceso es cada vez mas sencillo. Porque es curioso cómo la mente esconde y enseña los recuerdos. Hasta mis 35 años aproximadamente, tan sólo revivía –que no es poco- los recuerdos que nunca se fueron. Las llamadas a su cama para meterme mano, las mañanas en las que entraba en mi habitación, las “Clases” teóricas en las que me hablaba de sexo, la primera vez que me violó. No necesito explicar lo que ocurría entonces. Estaba en mis años oscuros o en mi hibernación, no era consciente del daño, y el dolor era inmenso. Los deseos de arrancarme la piel a tiras, de ahogar mi mente en un vaso de vodka eran intensos, la sensación de huida se volvía feroz. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la época en que vi a mi padre por última vez, recordé la felación que le hizo mi hermano (recordé la imagen, porque en realidad siempre tuve presente que lo sabía) recordé también que mi principal agresor me metía cosas, que me sodomizó, que me enseñó sexo anal… estaba en hibernación, pero creo que empezaba a poner los medios para sanar. La crisis por entonces me provocó dos o tres meses de depresión, perder de nuevo mi trabajo y una crisis matrimonial importante. Pero algo en mi interior me empujaba a resistir, a seguir adelante, a no hundirme, a luchar contra mí misma para poder recolocar esos recuerdos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando murió mi padre recordé a otro agresor, mi vecino; y tras dos años en los que ese recuerdo había vuelto a esconderse, surgió de nuevo poco después de abrir el Averno, esta vez para quedarse en la parte consciente de mi memoria, como si hubiera encontrado esa pieza del puzzle y después la hubiera guardado durante ese periodo corto de tiempo. En plena rehabilitación, solo me llevó dos o tres semanas superarlo. Porque en estos dos años, si he sido consciente de lo que ocurría, le he puesto nombre a las cosas, he reconocido mis secuelas por primera vez y participo activamente en el proceso. No me limito a esperar a que pase la tormenta, me protejo de ella. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahora desde hace pocos meses existen percepciones y recuerdos nuevos. Ahora sé que mi hermano también abusó de mí, y probablemente de mi hermana, y viendo cómo actúa mi mente, cómo me envía señales de aviso que me preparan de alguna manera, creo que en el futuro tendré recuerdos con mi hermano el mayor y es posible que también con mi “mellizo” y con mi padre. Es posible que aún queden sorpresas por revelar. Pero esta última crisis, ha sido muy reveladora y como decía, debo tener muy presentes todos estos antecedentes en el proceso de recuperar recuerdos, porque cuando vuelva la crisis –que volverá- debo recordarme a mi misma que no es el fin del mundo, que no me he vuelto rematadamente loca, que no debo dudar de mi propia mente. Porque los primeros días, a todo el cúmulo de recuerdos nuevos que me hicieron sentir que la tierra volvía a temblar bajo mis pies, se añadió otro pensamiento que con el paso de los días creo que he podido identificar como producto exclusivo de mi mente, pero no algo real. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un pensamiento recurrente que tuve, en el que de niña, cuando veía a mi madre y a mi hermano salir de la habitación llegué a creer que ellos también hacían “cosas” similares a las que mi mellizo y yo le hacíamos a mi padre. Los primeros días ese pensamiento me hacía mucho daño pero así como “sé” que mi hermano abusó de mí, ahora también “sé” que esos pensamientos con mi madre son producto de lo que yo pensaba de niña que ocurría en mi casa. Una total confusión en la percepción de las cosas, la misma confusión que durante mucho tiempo me impidió poner nombre a lo que me hacía mi padre, porque sorprendentemente, no he llamado “incesto” a mi propia experiencia hasta hace tres años. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo forma parte del proceso. Todas la heridas deben ser reabiertas para curarlas. Mi mente debe devolverme todo lo que me ocultó para poder seguir adelante. Y no debo tener miedo a esos recuerdos que aún no han salido a la luz. Ahora lo entiendo. Es como un armario, donde de niña se guardaron todos esos recuerdos, como prendas viejas almacenadas sin colocar. Debo sacar uno a uno todos los jerséis, doblarlos bien –aunque duela- y volver a colocarlos en el armario, porque si sigo sujetando la puerta, un día el mueble se podría abrir y todas las prendas me caerían encima. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora sé que el daño es permanente, como una enfermedad crónica, pero que bien tratada se puede mantener a raya y disfrutar de una calidad de vida excelente. Ahora sé que no es lo mismo conocer el camino que andar el camino, y me gusta disfrutar del paseo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;“Al llegar a un puente lo cruzamos y lo quemamos cuando queda atrás; No hay nada que demuestre nuestro avance, tan solo el recuerdo del olor del humo y las lágrimas de nuestros ojos” &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Tom Stoppard. Dramaturgo británico de origen checo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7918113753679818137-7073939826652436628?l=nemesisenelaverno.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/feeds/7073939826652436628/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2012/01/revelaciones.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/7073939826652436628'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/7073939826652436628'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2012/01/revelaciones.html' title='REVELACIONES'/><author><name>Némesis</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13277185553331322380</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='26' src='http://4.bp.blogspot.com/_sJcKrSifYtQ/TP0NMV-rl5I/AAAAAAAAAAM/EaJR-edzacQ/S220/temores02.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7918113753679818137.post-4998599340635646663</id><published>2011-12-06T13:12:00.001+01:00</published><updated>2012-01-12T23:12:56.771+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='REHABILITACION'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='dentro de mi castillo'/><title type='text'>UN AÑO EN EL AVERNO</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera vez que escribí sobre mí misma fuera de mis diarios era Marzo del 2010, porque algo me convulsionó en el alma al leer una de las muchas historias que encontré en la red. &lt;br /&gt;Me parece que ha pasado una eternidad, no puedo creer que haya transcurrido tan poco tiempo -no llega a dos años-. Porque apenas reconozco a la autora de ese texto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt; "Soy víctima de malos tratos y abusos por parte de mi padre. No recuerdo cuando empezó, solo sé que los latigazos con el cinturón y las violaciones terminaron cuando yo tenia trece años. Pero no el dolor. Ese siguió atormentándome tiempo después, con relaciones violentas, masturbaciones compulsivas, drogas e intentos de suicidio.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt; Puedo decir que he muerto con veinte años. El viejo hacía siete años que ya no podía conseguirme, (me fui con una tía) cuando mi hermano quiso violarme en la época en que yo creía estar empezando a superar lo de mi padre.&lt;br /&gt; Y eso fue demasiado. No se como ocurrió, pero ese día nació una nueva mujer: ocurriera lo que ocurriera esto se había acabado. Y nadie más me iba a intimidar, o me iba a humillar más de lo que yo misma me humillaba. Y seria la última vez que usasen mi cuerpo para desahogo de ningún tipo. Era el final.&lt;br /&gt; He roto con toda mi familia biológica. Ahora solo tengo a mi marido y a mi hijo, pero no necesito mas. El ave fénix renace de sus cenizas. Y con dolor, como un parto, he vuelto a ser YO. Y nada ni nadie me quitará el cariño que siento por mi misma. ¿quien me va a querer mas que yo?"&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apenas me reconozco en este escrito. La "tía" era mi Madrina, y los que leéis habitualmente el blog, reconoceréis a qué me refiero cuando hablo de mi hermano. Hace un año, que se cumple hoy, abrí el Averno. Y en esos nueve meses que separan mi primer escrito hablando de mí en un blog sobre abusos y la primera entrada de mi propio blog, mi mente era la caldera del cráter que le da nombre. La caldera de un volcán que estaba a punto de entrar en erupción. Porque los temblores internos eran constantes, las señales claras, la sensación de que algo iba a explotar dentro de mí si no empezaba a gritar me fue invadiendo. Y como en un autentico volcán, la lava buscó una salida, un cráter natural por el que expulsar toda su materia de rocas fuego y humo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacía ya algunos meses que participaba de manera habitual en un blog de deportes dónde tuve la oportunidad de hacer amigos a través de internet. Gentes de todo tipo y condición y con los que compartíamos nuestra afición común pero que además aportaban de vez en cuando pequeñas pinceladas de sí mismos, para dejarse conocer mejor. A algunos ya los conocéis. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo primero que hice fue canalizar el flujo. Empecé a plantearme la posibilidad de abrir el blog, estuve todo el verano dándole vueltas a la idea, e incluso pregunté a uno de mis amigos, autor de un blog, qué coste tenía mantener uno (así de perdida estaba) Y además mi creatividad estaba a pleno rendimiento retocando y reescribiendo partes de mis diarios. Creo que una parte de mí ya sabía que iban a salir a la luz de una forma u otra. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En octubre me registré en el Forogam, el grupo de ayuda mutua para los que han sido víctimas de abusos sexuales en su infancia, y fue otra chimenea en la que desahogar la presión de la caldera. Creo que fue por esas fechas cuando tuve la primera erupción volcánica: Varios de esos nuevos amigos de internet, conocieron mi condición de víctima. Entre ellos, estaba aquél que me ayudó más en la parte técnica. Y se ofreció a ayudarme en cuanto conoció mi historia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 6 de diciembre, en España es día festivo. Se celebra el Día de la Constitución española, y aprovechando la tranquilidad de aquella tarde, me decidí a intentarlo. Mi amigo se conectó a través de internet, me fue guiando paso por paso hasta que después de unas tres horas, me dijo:&lt;i&gt; “Majuela, Ya tienes lo básico, ahora te dejo para que te muevas y pongas el blog a tu gusto. Yo ya te he enseñado lo que necesitas, el resto depende de ti, pero te estaré vigilando. ;) “ &lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo cierto es que una vez que ya conocía lo principal, no me costó mucho trabajar los detalles, porque ya tenía muy claro qué aspecto quería darle al blog, y mi primera entrada ya estaba perfilada. De hecho, parte de ella había sido mi presentación en el Forogam. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente colgué la primera entrada. Y tengo que decir que la colgué, porque el blog ya estaba hecho, ya era visible desde el día anterior, con una tontería que había escrito para probar cómo editar, y comentar una entrada, incluso creo que mi amigo llegó a responder a la tontería con otra, también para probar. Todo con buen humor y mucha paciencia por su parte, porque por la mía, le seguía las bromas, y estaba ilusionada con el proyecto, pero debo confesar que mi monstruo andaba aquel día especialmente alborotador. Y esa noche no me dejó dormir mucho. Pero colgué la entrada, porque el blog ya rondaba el hiperespacio, y no podía permitir que nadie diera con un blog, firmado por Némesis lleno de tonterías sin sustancia. Ese argumento cerro la boca al dragón, al menos por ese día. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y lo más gracioso es que ahora, releo esa primera entrada y tampoco me reconozco del todo. Me parezco aún mucho al primer día de escuela de Némesis, pero he evolucionado. O mejor dicho: he seguido evolucionando. Me lo han dicho varias personas, varias veces, que yo no era ni mucho menos la misma de hace un año, pero me costaba verlo, me cuesta verlo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero si hago un análisis crítico de mí misma, creo que tienen razón, y este mismo fin de semana tuve una prueba irrefutable de ello. Porque este fin de semana le he podido contar a mi marido de la existencia del Averno. Aún estoy de resaca, creo que aún no he asimilado lo que significa la conversación que he mantenido con él, en la que además del blog, le he hablado de muchas cosas relacionadas con mi infancia y mis años oscuros, de mis secuelas y de mi relación con él, y realmente la erupción volcánica ha sido devastadora. Pero aún tengo que esperar a que se disipe la niebla y la lava se enfríe para poder valorar si las piedras sobre las que estoy asentada son firmes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras espero a que todo vuelva a su sitio, he meditado sobre el camino recorrido, no solo en estos 21 meses sino que he llevado la vista mas atrás, porque leyendo y aprendiendo sobre abusos, he descubierto que muchas cosas, muchas piedras del camino ya las había despejado con anterioridad. De alguna manera, sin saberlo, estaba curando mi propia herida, mucho antes de saber que era una herida. Incluso creo que soy capaz de resumir esa evolución en seis puntos principales, porque soy consciente de algunas secuelas contra las que ya estoy luchando y en muchos casos superando: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He roto los lazos con aquellos que me hacían daño, con los que me manipulaban. Tal vez otras personas me sigan engañando, pero al menos seré consciente en algún momento de ello y podré revelarme, porque cuento con el conocimiento y las armas para ello. Ya he cortado los hilos de marioneta que me impedían caminar. Creo que esto lo he ido haciendo desde hace unos diez años, poco a poco. Y estoy casi segura que la última vez que vi a mi padre, el día que volvió a mi consciencia uno de mis peores recuerdos, fue el catalizador del inicio de ese proceso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy capaz de controlar las retrospecciones, las imágenes del pasado que a veces se imponen. Ya no me hundo como antes. Ya he aprendido a esquivar los mordiscos de mi monstruo. Y aquellos recuerdos que aún permanecen ocultos, aquellos que aún me dan miedo, ya no me avergüenza pedir ayuda para enfrentarlos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya no me siento sucia. Ya no siento vergüenza. Aun me falta mucho para aceptarme, pero al menos ya puedo mirarme al espejo sin apartar la vista con rapidez. Al menos como persona, veo en mí a alguien de quien sería una buena amiga. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya no siento que me merezca ser maltratada o que no importa lo que haga de mí misma. Aun cuando todavía no distingo bien si algunas decisiones que tomo son correctas, me acepto y me cuido. Estoy aprendiendo que no soy culpable. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puedo hablar de viva voz de mis abusos. Una de mis mayores trabas. Sería capaz de escribir hojas y hojas sobre esto, pero mi voz, mi voz se volvía una bola en mi garganta que incluso me impedía respirar. Y a pesar de que en alguna ocasión aún quiere traicionarme, creo que ese bloqueo ha quedado por fin roto. Primero con mis Padrinos, en junio, con los que me vi obligada de alguna manera a hablar porque me di cuenta que siempre nos hemos movido por supuestos. Imaginando los unos lo que sabían los otros, y quise aclarar algunas cosas. Y después con mi marido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y soy capaz de decir que fui maltratada y violada, que sufrí vejaciones, que he sido víctima de incesto. Le he puesto nombre a las cosas. Os parecerá una tontería, pero no he sido consciente de ello hasta hace poco. He roto el silencio, no solo con los demás, lo he roto sobretodo conmigo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy es el cumpleaños de este blog, y después de resumir en seis puntos mi evolución, mis logros, para celebrar el cumpleaños de Némesis, hoy voy a romper otro tabú. Voy a mostrar mi propia imagen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-4oici9_9qH8/Tt4HBD5lvxI/AAAAAAAAAGY/aASY44u6UEg/s1600/jul.+76.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="277" src="http://4.bp.blogspot.com/-4oici9_9qH8/Tt4HBD5lvxI/AAAAAAAAAGY/aASY44u6UEg/s400/jul.+76.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Tenía 9 años, y aunque él ya abusaba de mí, aún no había pasado lo peor. La foto está hecha en la misma localidad del faro que veis siempre en el fondo de la entrada. En la casa de la playa con mis Padrinos. Mi Madrina es la fotógrafa.&lt;br /&gt;Felicidades, Némesis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;“Muchas veces soy capaz de creerme seis cosas imposibles antes de desayunar”&lt;/span&gt;&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;Alicia en el país de las maravillas. (2010) Tim Burton.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7918113753679818137-4998599340635646663?l=nemesisenelaverno.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/feeds/4998599340635646663/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/12/un-ano-en-el-averno.html#comment-form' title='18 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/4998599340635646663'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/4998599340635646663'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/12/un-ano-en-el-averno.html' title='UN AÑO EN EL AVERNO'/><author><name>Némesis</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13277185553331322380</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='26' src='http://4.bp.blogspot.com/_sJcKrSifYtQ/TP0NMV-rl5I/AAAAAAAAAAM/EaJR-edzacQ/S220/temores02.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-4oici9_9qH8/Tt4HBD5lvxI/AAAAAAAAAGY/aASY44u6UEg/s72-c/jul.+76.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>18</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7918113753679818137.post-5893972398309070268</id><published>2011-11-19T01:15:00.001+01:00</published><updated>2012-01-12T23:12:31.305+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='REHABILITACION'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='dentro de mi castillo'/><title type='text'>LA CÁMARA OSCURA</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los que tenéis conocimientos de fotografía supongo que conoceréis los principios de la cámara oscura. Una habitación cerrada con un solo punto de entrada de luz. Y donde se proyecta esa luz, se puede ver una imagen invertida del exterior. El ojo humano funciona también con ese principio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mi habitación de la casa de la playa, que tenía vistas al mar y estaba orientada al este, se reproducía ese efecto con gran eficacia. Cuando se bajaba la persiana por la noche siempre quedaba una rendija por la que por las mañanas entraba la luz del amanecer y recuerdo que al despertar me quedaba varios minutos observando el reflejo de esa luz en el techo de la habitación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me parecía asombroso pues era capaz, si el reflejo lo permitía, de ver morir las olas en la orilla y adivinar gente paseando por la arena mucho antes de que el sol se levantara por completo en lo alto. Las primeras veces que descubrí ese efecto óptico creía que era cosa de magia y me levantaba a subir la persiana para intentar entender qué eran las imágenes proyectadas en el techo. Con los años aprendí a interpretar lo que veía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo que cuando lo estudié por primera vez en el colegio tuve la sensación de que los profesores no eran capaces de explicarlo bien: tan solo debían llevar a toda mi clase a mi habitación de la playa y pasar la noche allí. Lo entenderían a la primera. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces creo que el mundo entero vive dentro de una cámara oscura, y sólo unos pocos nos atrevemos a ver la realidad. Porque parece que todo el mundo se empeña en mantener la persiana bajada. Como si no desearan mirar por si mismos la realidad de los abusos. Siguen pensando que lo que ven en el techo son solo las formas caprichosas de la luz, versión moderna de la Caverna de Platón. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre creí que solo unos pocos teníamos ese “privilegio”, pero empiezo a pensar que mucha gente no mira la ventana porque no sabe ni siquiera que está ahí. Y me siento un poco orgullosa de descubrir para algunas personas donde termina la pared y donde empieza el cristal, y me siento cada vez mas capaz de enseñarles la cinta de la persiana para que me ayuden a levantarla. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace unas semanas intenté constatar la opinión que este tema le merecía a alguno de esos amigos, y les pedí que escribieran unas líneas para mi blog contando su punto de vista. Cómo lo veían antes de conocer un caso concreto –en este caso, a mí- y si algo había cambiado desde entonces.  Quería que los supervivientes tuvieran la visión de alguien que no ha sido testigo, ni directo ni indirecto de los abusos sexuales infantiles. Por supuesto también les pedí opinión sobre la política de prevención, la justicia y las ayudas a los que ya lo habíamos sufrido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intenté buscar la variedad de criterios, así que el resultado de  mi pequeña búsqueda fue: un anarquista que cultiva marihuana, un profesor de instituto de secundaria, y un padre de familia. Nos une la pasión por la fórmula uno y fue precisamente en un foro dedicado a ese deporte donde les conocí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí os dejo sus impresiones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer testimonio, es intimo y personal. Durru es directo y no se anda con rodeos. Está muy comprometido con la lucha social y ecológica -el enlace a su blog os dirá mucho de él- pero ante todo es alguien que me sorprendió desde que le conocí por su claridad de ideas, y por lo reivindicativo de sus acciones. Te dice las cosas claras y sin tapujos, y defiende sus ideas con pasión, pero jamás le he visto ofender a nadie que fuera diametralmente opuesto a sus opiniones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;“Me pides Némesis una explicación, me pides que te describa mis opiniones sobre el maltrato antes y después de haber conocido tu caso, tu historia, tu blog. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y nada ha cambiado por leerte, nada ha cambiado en mí, aunque supongo que algo sí ha cambiado en ti desde que decidiste hacer pública tu condena, la existencia de un temprano torturador y la correspondiente pública acusación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos somos supervivientes de nuestras miserias y de miserias heredadas, pero una vez que se decide coger el toro por los cuernos, uno consigue sensación de control sobre las mismas. Me encanta que te hayas decidido a expresar toda tu inquina, todo tu odio, todas tus quejas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo nunca fui maltratado, y espero no haber sido nunca maltratador, y digo que nada ha cambiado por leerte, porque yo ya tenía conciencia sobre la tremenda injusticia del maltratador en casa, el maltratador con poder de infringir daño que sujeta en la otra mano la dependencia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso que es un paso adelante denunciar estas situaciones, aunque sea años después. Lo que sigue lastimando hace falta vomitarlo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enhorabuena por tu blog, enhorabuena a todas las víctimas que se sienten víctimas agraviadas, en vez de seguir sintiendo esa íntima vergüenza que provoca el maltratador en la víctima. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sobretodo enhorabuena a las que contáis lo vivido y dejáis rastro de lo acontecido, conocer estas oscuras realidades es iluminar las tinieblas. Ánimo y palante.” &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durru&amp;nbsp;&lt;a href="http://el-durru.blogspot.com/"&gt;(el-durru.blogspot.com)&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mas extenso de los tres, es también el mas metódico, el mas “oficial”, dicho sea con cariño a su autor, que por deformación profesional fue capaz de analizar de forma quirúrgica el tema que le propuse. Vili, por su trabajo como educador se relaciona con chicos y chicas de edades comprendidas entre los doce y los dieciocho años. Me sorprendió desde el principio por su amor a los animales, cosa que compartimos. Vive en una casa rodeado de perros y gatos, que se le suben al teclado y de vez en cuando envían un mensaje. Es un profesor vocacional. Le encanta enseñar y pone mucha paciencia en ello. Tengo que decir que es mi principal “profe” en lo que a nuevas tecnologías se refiere. No ha sido el único, pero si al que más veces he molestado con mis pequeñas “crisis tecnológicas”. Si Durru me ayudó a “pulir” la imagen del blog, y me enseñó esos pequeños trucos que yo deseaba mostrar aquí (ajustar la foto del fondo, el tamaño de las letras…) Vili ha sido el principal motor que me instruyó en los pasos mas básicos que debía conocer para poder colgar mi primera entrada hace casi un año. Es el que más me ayudó a dar el paso de abrir el blog. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;“Hace tiempo que una buena amiga me pidió que le escribiera unas líneas sobre cómo veo, desde mi punto de vista de profesional de la docencia en el que tengo que lidiar con jóvenes de entre 12 y 18 años aproximadamente, el asunto del maltrato infantil y los abusos sexuales a menores. Pues bien, reconozco mi tardanza en afrontar dicha tarea aunque no sólo fuera el exceso de trabajo el que me lo impidiera en su momento, que también, sino la propia inseguridad sobre lo que iba a tratar no encontrando nunca el momento preciso ni la concentración necesaria. Sí, en el fondo quizá deberé entonar el mea culpa por en realidad no querer o no saber más bien afrontar tan sencilla tarea, a priori, como escribir una opinión personal.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt; Pues bien, lo que son las ironías, hoy mismo, día en que escribo de una vez por todas estas líneas, acabo de recibir una notificación de un juzgado de una provincia española como secretario que soy del centro de Educación Secundaria en que trabajo donde se nos informa de la orden de alejamiento que ha recaído sobre un individuo (dejémosle de momento ahí tal eufémico apelativo) en relación a cualquier centro público o privado de educación, social, deportivo y similares en que existan menores de edad. Efectivamente, un pedófilo, y seguimos con los eufemismos. Hasta aquí todo podría parecer una mera casualidad, pero un documento tan relativamente sencillo en este caso de entender –y ya sabemos que cuando de terminología judicial se trata la mayor parte de las veces hay que llamar a un traductor– ha servido para aclararme varias cosas que en mi interior entiendo se hallaban dormidas pero que sobre las que realizando una osada extrapolación pueden dar cierto sentido a ciertas cosas.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt; Se me preguntaba básicamente qué es lo que había cambiado en mi mente, si es que algo lo había hecho, después de haber conocido el caso de esta amiga. Pues bien, podría decir que en cierto modo he descubierto de primera mano algo que sabía que existía pero que ves como aquello que no quieres ver, como pueden ser los accidentes de tráfico, el cáncer, etc, etc. Es más, esto es algo muchísimo más "irreal". De hecho, casos como los expuestos de accidentes, enfermedades, catástrofes naturales, asesinatos, etc. son mucho más palpables en la realidad; prácticamente todos los hemos sufrido o cuando menos los hemos tenido cerca. Sí, sabemos que existen no sólo porque nos lo cuentan en los medios de comunicación sino porque somos testigos cuando no víctimas directas. Es la cara oscura de la vida.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt; Pero resulta que hay zonas oscuras en la vida, y ni siquiera tienen cara. Aberraciones humanas que por mucho que hagamos el esfuerzo de querer llegar a entender jamás encontraremos una razón siquiera remota para poder justificarlas. Y creo que ese intento que querer cavar en los fondos abisales de la mente de un llamado enfermo (el apelativo más recurrido o que más tranquilos puede dejarnos) no es sino el fruto de la exploración de nuestras propias mentes y conciencias. Sí, creo que en el fondo somos unos grandes desconocedores de los límites de las mismas; vemos y controlamos supuestamente las fronteras que no debemos traspasar, pero da miedo pensar que pululando por el mundo hay mucha gente caminando por el borde del abismo cuando no directamente está de ese otro lado que no sólo ignoramos sino que queremos ignorar. Pero existe.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt; En realidad cambiar no han cambiado mucho mis hábitos y mis opiniones vitales, pero ver directamente esa cara oculta de la luna que jamás vemos desde nuestro mundo feliz yo diría que ya es bastante cambio. Que no es poco. Ver la necesidad imperiosa de una persona afectada por abusos en su infancia de comunicarse y contar a los cuatro vientos lo que a ella le sucedió sin tan siquiera tener muy claro para qué el objetivo de tal acto me llevó a una irrefrenable motivación hacia esta persona. A fin de cuentas un niño pequeño, cuando dibuja, realiza un acto de expresión brutalmente directo; pues yo comparo esa necesidad de comunicación con la necesidad de la expresión. Y yo sabía que lo más difícil era poner el tren en marcha. Había que engrasar, había que echar carbón a la caldera, había que acomodar los vagones, y de esta manera, sin tener un destino claro, y ni falta que hacía, la conductora de ese tren seguro que se animaba a conducirlo. Lo demás era cuestión de ir cogiendo velocidad y seguridad. Sólo necesitaba un empujoncito, pero el trabajo al 99,99% lo ha hecho ella. Los demás lo teníamos fácil.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt; Pero por el camino he aprendido que conviviendo con nosotros, en silencio, por desgracia seguro que puede haber más niños sufriendo en silencio. Y eso es lo que me aterroriza o tengo más presente después de haber conocido a esta persona, y ahora ya hablo no sólo como ciudadano de a pie sino como trabajador cuyo entorno está plagado de menores en una edad complicada y que además incluso pueden ser víctimas de abusos desde hace mucho tiempo. El problema está en las señales que deberíamos saber percibir para detectar estos casos. Y aquí es donde vuelvo al principio, al famoso comunicado judicial, como ejemplo de la falta de información y de formación sobre estos asuntos en un terreno especialmente propicio para ser tratado con el máximo rigor y atención. Puede parecer una tontería, pero a mí no me lo ha parecido en absoluto; me explico: en dicho documento, enviado como poco a todos los centros de Educación Primaria y Secundaria del país, se resumen las medidas cautelares adoptadas sobre el acusado ante la falta todavía de una resolución definitiva en dicho procedimiento. Resumiendo, este tipo está en la calle y han sido demostrados sus actos de manera inapelable; lo peor es que en su declaración niega la mayor, para él el cielo es verde y las nubes colorás. Y es ahí cuando no llego a entender que una patología de este tipo o como quieran llamarlo pueda campar incluso con órdenes de alejamiento. Es que no hay siquiera dudas razonables, y la experiencia nos dice que este tipo de comportamientos suelen perdurar y repetirse en el tiempo. Vulgarmente hablando, aunque quizá sea la verdad más contundente, esta gentuza no tiene cura, al menos de momento. Bien, al menos consta una orden de alejamiento pero… ¿alguien sabe bien para qué sirve y, sobre todo, cómo se gestiona? Se nos informa de los hechos imputados y probados, de cómo el interfecto engañaba a sus alumnos (sí, es un profesor) para provocar las situaciones que a él le facilitaban llevar a cabo sus denigrantes actos y de las ya mencionadas medidas cautelares. Todo ello con nombres, apellidos, DNI y zona de actuación delictiva por la que fue denunciado. Como responsables de un centro educativo nos preguntamos qué deberíamos de hacer con la información que tenemos. Sí, le hemos dado registro de entrada al ser una información oficial y de reconocida importancia, hemos trasladado dicha información a las trabajadores del centro que deberían estar alerta ante una posible proximidad del sujeto al recinto y su aledaños y poco más, pero ante una posibilidad real de que el mismo se acercara… ¿qué hacemos? ¿cómo podemos sospechar que es él? Porque a la puerta del centro siempre hay y puede haber padres o familiares esperando a sus hijos o gente que no tiene nada que ver con el instituto pero que está en su pleno derecho de estar en la vía pública por fuera de la valla, puertas y límites de nuestro recinto. Hay un detalle que a estas alturas los aviesos lectores ya habrán echado en falta: sí, efectivamente, nosotros no somos la policía para poder pedir documentación a nadie y sólo podríamos mantener un contacto visual sobre algún sospechoso… de cual no tenemos ni la más remota idea de cómo es su cara ni su físico porque el juzgado no ha enviado fotografías del mismo. Desconocemos si son razones técnicas amparadas en alguna de esas leyes de protección de datos o derecho a la intimidad, pero desde luego chocan con los expuestos en una sentencia que, aunque provisional, es pública. &lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Pues bien, anteriormente hablaba de una extrapolación, y ésta consistiría en comparar el hecho de que la justicia ha "cumplido" y ha sido políticamente correcta poniendo sobre aviso a aquellos colectivos, organizaciones y centros que pudiera ser amenazados por casos de este tipo con el hecho de que en nuestra profesión se peca de falta de formación y eficacia en este sentido. Sí, siempre se nos avisa desde la administración de que estemos alerta, de que sepamos leer entre líneas, y nosotros lo trasladamos al grueso del profesorado para que todos pongamos mil ojos sobre el asunto. Pero la verdad y el día a día hace que sea un tema relativamente olvidado, oculto; la rutina te lleva a casi no tener presente que delante de tus ojos puedes tener niños que sean víctimas de abusos, y en todo caso postergar esto como última razón ante comportamientos anómalos de un alumno. También puede ser cierto que los mismos pueden ser debidos en la mayor parte de las ocasiones a separaciones conyugales, problemas domésticos, enfermedades de miembros de la familia, etc., pero el peligro es que la niebla no nos deje ver el bosque. Y el bosque, el que da miedo, puede estar a escasos metros. Nuestra intuición es algo que jamás podemos desdeñar y quizá el baluarte más importante en estos casos para detectar problemas, pero indudablemente la intuición no puede aislarse de la formación, bien sea por nuestra propia educación o bien sea por la recibida como parte del proceso de mejora en nuestro trabajo. Por desgracia de esta última andamos muy, muy escasos. Cuántos juzgados ni siquiera habrán difundido esas sentencias que a buen seguro y por desgracia existen, cuántos cursos de formación no existen para aclarar conceptos a profesionales que trabajan con niños y jóvenes y cuántos abusadores existirán a los que la justicia está aún lejos de hacer pasar por el banquillo. Y creo que es el tema que más me ha llamado la atención a raíz de conocer a esta amiga; más bien es lo que más me preocupa y lo que debería resumir mi opinión antes y después de haberla conocido.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt; Ahora quiero que sea ella la que me ayude a mí, a nosotros, a todos. Ya lo ha hecho, ya ha empezado, pero ese tren no debe parar. Cada vez entiendo mejor su lucha, su no querer olvidar el pasado para proyectar mejor su presente y su futuro, y con él el de otras muchas personas que han sufrido, estarán sufriendo o llegarán a sufrir algún día esta repugnante ofensa a la dignidad humana.” &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vili. &lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Realmente he tenido serias dudas sobre como debería ordenar las intervenciones, porque los tres han sido importantes para mí, cada uno con su aportación, pero como alguien tiene que ser el último, -que no el peor, pues hay quien opina que se debe dejar lo mejor para el final- estoy segura que a Alberto no le habrá importado cerrar las aportaciones porque es sencillamente todo corazón. La empatía le asoma por los poros. Desde el día que le conté mi pasado de abusos, ha sido mi confidente en muchas ocasiones. Si Durru y Vili me ayudaron en la parte técnica, Alberto forma parte del área creativa del blog. Comento a veces con él alguna entrada, ha sido mi inspiración en varias ocasiones aclarándome temas concretos que me preocupaban y siempre tiene una palabra de ánimo cuando me siento confusa. Es esposo y padre de dos pequeños, y consecuentemente tiene relación con otras familias con niños de su comunidad. Aporta, por lo tanto la visión del padre de la clase media española. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;“Cuando Némesis me pidió colaborar en su blog, no me lo pensé. -"Cuenta conmigo, será un honor"- le dije sin vacilar......&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt; Pero tengo que confesar que expresar mis sensaciones sobretodo lo que he leído en el blog de Némesis, tal y como ella me solicitó, me ha resultado muy difícil. Alguien como yo, un ser normal, con hipoteca, con unos kilos de más y preocupaciones banales, iba a empezar a escribir sobre algo que ni en la peor de sus pesadillas ha podido siquiera sentir, o intuir.&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt; Soy un privilegiado. Lo reconozco, pero no me he dado cuenta hasta bien entrados los años. La madurez te hace descubrir hechos a tu alrededor, a veces en carne propia, que te hacen abrir los ojos al mundo real y su crudeza.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt; He tenido una infancia "normal", por lo menos así creía yo, pero es incierto, he sido un niño/adolescente con mucha suerte. No se elige donde se nace, y mucho menos la familia a la que vas a pertenecer, por lo que podemos considerar que he sido muy afortunado; es ahora cuando lo comprendo.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt; El abuso infantil, en todas sus asquerosas y cobardes variantes, era algo que mi conciencia ni se había parado a analizar ni siquiera un segundo, nunca más allá de las noticias, escasas por otra parte, que pudieran salir en la tele, radio o prensa. "Qué barbaridad" o "La gente está muy enferma" eran comentarios que salían de mi boca, pero sin más. En mi entorno no he conocido a nadie que haya sufrido o haya protagonizado un maltrato, abuso, etc... al menos, nadie lo ha confesado o ha sido denunciado. En este momento queda demostrado que hablar del maltrato/abuso de menores, era lo último en lo que yo podía pensar.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt; Cuando leí la primera entrada de este magnífico blog, entendí que algo dentro de mí se activó. Aquellos párrafos no me iban a dejar indiferente. Hace tres años que soy padre y creo que esta condición me hizo leer esa entrada con otra visión diferente, con el atenuante que hacía tiempo que conocía a Némesis y &lt;br /&gt; que no me podía creer su historia. Sintiendo lo que siento por mis hijos, lo que estaba leyendo no podía ser cierto.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt; Lo primero que sentí fue estupefacción, como cuando alguien te cuenta un secreto muy oscuro y personal, y no te lo crees. Pero enseguida sentí rabia, mucha rabia. A medida que iba publicando más entradas, la rabia se convirtió en odio, y ese odio llegó un momento en que se disipó, y según comprobaba el cambio palpable de Némesis, desde su primera entrada hasta las últimas, toda esa energía negativa se transformó en una tremenda admiración por una mujer que, ella bien lo sabe, a mi modo de ver, está en su mejor momento, un momento tranquilo, de camino seguro hacia la paz y que su demonio lo ha impedido hasta ahora. Un ejemplo para todos de superación y fuerza.&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt; Lo que me ha aportado la historia de Némesis, sobretodo es abrir los ojos a una realidad que está en nuestra sociedad, y que todos debemos censurar y presionar para que los culpables paguen por sus atrocidades. Habría que proteger más a las víctimas, porque ellas si que están totalmente indefensas. Gracias a personas como Némesis y otra@s colaborado@s y asidu@s a este blog, los ciegos como yo dejaremos de cerrar los ojos o mirar para otro lado, y de ese modo conseguir salvar a muchos inocentes.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt; No quisiera olvidarme de los cobardes, frustrados, medio hombres y, desgraciadamente en muchos casos, asesinos, conscientes responsables de la atrocidad más innombrable que existe. Sólo deseo que ningún de ellos quede impune, ojalá hasta el último de estos deshechos humanos sea juzgado y condenado.&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;  Ya no veo las noticias de sucesos donde hay implicados niños de la misma manera. Pienso en que puede haber habido vejaciones, violaciones, palizas........y siempre rezo para que es@ niñ@ tenga la misma fuerza de Némesis.” &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alberto. &lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez recuperada de mi ataque de vergüenza por sus inmerecidas palabras, puedo constatar que sin duda por fin he sabido elegir bien a las personas en las que deposité mi confianza para contarles algo tan íntimo como lo ocurrido en mi infancia. Y me gustaría que quedase constancia de eso. A ellos, cuando lean esta entrada publicada, es posible que les parezca una tontería lo que digo, pero puedo asegurar que ya en el pasado intenté contar a mis amigos el dolor que me resquemaba por dentro y, no sé si por inmadurez mía al elegirlos o por incomprensión de esas personas, nunca encontré apoyo de ningún tipo. En el mejor de los casos se apartaban o ignoraban por completo la mención, como si no hubiese dicho nada. Los entiendo, yo tampoco hubiera sabido que hacer o decir. En el peor de los casos se han aprovechado de ello. Se han aprovechado “mucho” de ello. Eso, en general, a las víctimas nos vuelve desconfiadas por lo tanto los tres pueden estar seguros del apoyo que son para mí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo demás, poco que añadir: falta que la sociedad hable más de esto para poder ayudar a las futuras víctimas y para ayudar a todos los supervivientes a curar sus heridas junto a personas, como mis amigos, que no se aprovechan de nuestras iniciales carencias. Pero necesito insistir en algo importante: La sociedad debe hablar más de esto, debe hacer presión para sacar a la luz a los que cometen tales atrocidades, Pero nosotros, los que hemos sido víctimas debemos ser los primeros en hacer el esfuerzo. No solo para que el mundo conozca que esto existe y es real, sino por nosotros mismos, por nuestra recuperación. Porque si todos levantamos la persiana, todo el mundo sabrá que fuera de la cámara oscura, ocurren cosas, cosas feas, cosas terroríficas que hace falta que se conozcan. Y si pedimos auxilio, tarde o temprano alguien nos ayudará –como me ayudaron a mí- a abrir la ventana y dejar pasar la luz del sol. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y como dicen: cuando  sale el sol, las sombras desaparecen, y con ellas, los monstruos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;“una de las alegrías de la amistad es saber en quien confiar”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Alessandro Manzoni. (1785 – 1873) Poeta y escritor italiano.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7918113753679818137-5893972398309070268?l=nemesisenelaverno.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/feeds/5893972398309070268/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/11/la-camara-oscura.html#comment-form' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/5893972398309070268'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/5893972398309070268'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/11/la-camara-oscura.html' title='LA CÁMARA OSCURA'/><author><name>Némesis</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13277185553331322380</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='26' src='http://4.bp.blogspot.com/_sJcKrSifYtQ/TP0NMV-rl5I/AAAAAAAAAAM/EaJR-edzacQ/S220/temores02.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7918113753679818137.post-5957519999643439534</id><published>2011-11-19T00:10:00.001+01:00</published><updated>2012-01-12T23:12:13.795+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='REHABILITACION'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='dentro de mi castillo'/><title type='text'>CARTA ABIERTA A LA SOCIEDAD</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respetado político, estimada prensa, querida sociedad: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dirijo a ustedes con intención de explicar una situación anómala que viene aconteciendo desde la noche de los tiempos, pero que hasta ahora no hemos sido capaces de reconocer como un problema. Un problema muy grave. Hablo de los Abusos Sexuales Infantiles. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces creo que el mundo entero vive dentro de una cueva oscura, y sólo unos pocos nos atrevemos a ver la realidad. Porque parece que todo el mundo se empeña en mantener los ojos cerrados. Como si no desearan mirar por si mismos una realidad que se esconde detrás de las puertas, dentro de las camas, en los dormitorios infantiles, en el fondo de los armarios, enterrado bajo tierra, como los muertos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia está llena de relatos y situaciones que hoy en día no se deberían concebir como normales. En la antigüedad ya se leían relatos de niños  “iniciados” en el sexo por sus mentores o de niñas vendidas como propiedad de su padre a otros hombres sin ningún reparo. En la edad media el noble, amo y señor de las tierras que regentaba tenía no sólo el derecho de pernada sino además, el acceso a todas las hijas e hijos que sus vasallos dejaban bajo su protección. Y ahí muchos se han ensañado con sus súbditos. Han existido muchos casos en la vieja Europa de reyes y reinas desposados cuando aun eran niños y el mismísimo Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, llegó a pensar que las mujeres teníamos mucha imaginación al no poder creer la innumerable cantidad de pacientes que aseguraban haber tenido una infancia incestuosa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A todos nos parecería una barbaridad que hoy en día se siguieran dando estas situaciones. Nadie estaría dispuesto a aceptar que, por ejemplo por razones de estado, la Infanta Doña Sofía, nieta de los Reyes de España, fuera casada con 8 o 9 años y mucho menos que su marido fuese un hombre se 30 o 40 años. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siento mucho decirles, estimados lectores, que estas situaciones no forman parte del pasado. Y no voy a remitirme a países del tercer mundo, al África negra, donde la ablación sigue siendo práctica habitual, o a los países árabes, donde aun se casa a las niñas para saldar deudas familiares. Está ocurriendo aquí, ahora. En el portal de al lado, a la niña que va a la clase de su hija, a los hijos de su mejor amiga. No de manera “legal” pero sí de manera oculta. Y no me refiero al tráfico de niños utilizados en redes de prostitución que existen escondidos dentro de nuestra sociedad perfecta. Me refiero, concretamente al abuso intrafamiliar, el que se comete todos los días en casa al abrigo del secreto del agresor y que la víctima, por miedo y vergüenza también mantiene. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si, lo sé. Muchos no me creen. Las cifras dan miedo. Algunos sugieren que se engordan para que las asociaciones reciban más dinero. O que los adultos que nos decidimos a hablar después de años sólo queremos venganza, dinero o atención; cuando no se sugiere directamente que mentimos. Nadie esta dispuesto a admitir que no lo ve. No pueden creer que no se hayan dado cuenta. Aún se sigue pensando que eso no le va a tocar a uno cerca de su casa. Jamás imaginan que hoy mismo pueden haber estado hablando amigablemente con un depredador. No se les pasa por la cabeza que su sobrino puede estar guardando con enorme vergüenza su secreto. Y por supuesto, a sus hijas jamás las tocará nadie. Mamá nunca se relacionaría con semejante calaña. A no ser que las niñas tengan la mala fortuna de cruzarse con un enfermo de esos que seguro que vive escondido entre los cartones del supermercado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevo varios meses escribiendo un blog en el que cuento mi propia experiencia y algunos meses más aprendiendo sobre la realidad oculta que existe bajo la superficie. Una verdad incómoda que nadie parece dispuesto a destapar. Tengo costumbre de colgar en el Facebook un enlace al blog cada vez que publico una entrada nueva, y muy a mi pesar, apenas la comparten tres o cuatro amigos. La mayoría de la gente pasa olímpicamente del link, y obvian todas las noticias relacionadas que cuelgo de vez en cuando. En alguna ocasión me señalan con un “Me gusta” el comentario, pero es rara la ocasión en la que colaboran en la difusión. Los únicos que publican casi exclusivamente toda la información que cuelgo son otras víctimas que me conocen de un foro de ayuda mutua en el que estoy suscrita. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No les culpo. Yo he tardado cuarenta años en hablar de mis abusos. Sé por experiencia que es un asunto difícil, que no gusta. Es como hablar del hambre en el tercer mundo, la energía nuclear o las injusticias sociales existentes en el barrio marginal de tu ciudad. Supongo que a mí se me puede acusar del mismo delito. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que todos lo hacen –lo hacemos- por miedo. Miedo a que las conciencias no nos dejen dormir por la noche, sabiendo que se puede recordar y reconocer haber visto alguna vez indicios claros de abusos sexuales infantiles y se ha mirado hacia otro lado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cifras son demoledoras: 1 de cada 4 niñas y 1 de cada 6 niños han sufrido algún tipo de abuso sexual; y dentro de ese grupo, el 25% han sufrido algún tipo de violación oral, anal o vaginal. Y solo 1 de cada 10 personas que conocen o sospechan de un caso de abusos lo denuncian. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espero que todos nos demos cuenta de lo que estas cifras significan: haciendo una media y echando un poco de imaginación, cuatro de las diez personas con las que hemos hablado en las últimas veinticuatro horas, o que se han tomado un café en nuestra cafetería favorita han sido víctimas de abusos de algún tipo, -tocamientos, exhibicionismo, ser fotografiadas o grabadas en vídeo…- y al menos una de esas personas, ha sufrido, además una violación con penetración en una parte de su cuerpo, antes de cumplir los 17. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque solo sea por pura estadística, todos hemos estado en contacto con más de una víctima sin saberlo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y a todos nos avergüenza creer que no hicimos nada. Y para que esas conciencias se tranquilicen, la sociedad como colectivo silencia el enorme problema que son los abusos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos minimizan el asunto y no lo consideran un problema grave: "E&lt;i&gt;ra muy pequeño, es imposible que se acuerde, no le ha hecho daño, El niño lo interpretó mal".&lt;/i&gt; Los hay incluso que los justifican: "&lt;i&gt;De niño el agresor sufrió mucho, por eso lo hace, no se da cuenta, solo tenía que haberle dicho que no, la culpa es de la familia de la niña, que no la vigila y se lo permite todo…"&lt;/i&gt; Cuando salen noticias en la prensa de niñas de 13 años que quedan embarazadas, he leído comentarios que argumentan el hecho: &lt;i&gt;“no hay moral, las visten como putas, se deja que niñas de 13 años tengan sexo …” &lt;/i&gt; cuando en realidad no es sexo, son abusos. La niña no sabe que puede decir “no”. No tiene capacidad para negarse, o la han engañado para que acceda sin ser consciente de todo lo que vendrá después. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque creo que poca gente es consciente de lo que viene después. Mi blog es solo una pequeña muestra. Y la gente que lo lee, los que no son supervivientes, aun se sorprenden de las cicatrices que tengo. La lista de secuelas es enorme. Nadie imagina la cantidad de detalles de nuestra vida posterior que se han trastocado por los abusos. Nadie me cree cuando digo que mi olfato atrofiado es producto de mi infancia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y para mayor espanto se cree que la media de un abusador es de entre cuatro y nueve niños y/o niñas víctimas de su agresión. Habría que preguntarse, cada vez que se detiene a uno, ¿cuántas víctimas existen ocultas, si se calcula que solo se descubre una mínima parte de todos los casos? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no voy a hablar de cifras porque entiendo que son enormes y la gente no las cree. A la mayoría de la gente le parecen exageradas porque eso significaría que deberían conocer al menos un caso de primera mano, como he puesto en mi ejemplo de la cafetería. La principal razón por la que el asunto permanece oculto es que se retroalimenta el problema: Yo, que soy una víctima, jamás le diré a alguien que no se cree esas cifras que mi padre abusaba de mí. Porque una de las primeras consecuencias de sufrir abusos en la infancia es la culpa. Nadie nos explica porqué ocurre, porqué nos tocan, porqué se desnudan o nos muestran pornografía, nadie nos explica porqué nos violan, y automáticamente nos da vergüenza que alguien más lo sepa, porque de alguna manera creemos ser coparticipes de algo asqueroso. Un niño jamás cuenta que esta siendo abusado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los pocos casos que se descubren son de manera accidental. Con el paso de los años la mente puede esconderlo. Muchas víctimas lo han olvidado durante años, numerosos estudios lo confirman y puede salir a la luz de nuestra consciencia muchos años después, por un embarazo, la muerte de un ser querido, un accidente… Y tanto los que lo hemos recordado siempre como los que lo habíamos olvidado, cuando somos adultos, al contarle a alguien escéptico que tu padre te violaba cuando eras niña corres el riesgo de que te diga que lo imaginas, exageras o mientes, porque esas cosas se supone que se deberían contar cuando ocurren, no varios años después. Te acusan de querer inspirar lástima o de buscar venganza. Y es tan doloroso como acusar a una mujer que denuncia su violación de haber provocado al agresor con su ropa o su forma de caminar, o que se lo inventa. Y como yo no lo cuento, como la inmensa mayoría de las víctimas no lo cuenta jamás, el resto de la sociedad no se entera. Si ya sufrimos la humillación de perder nuestra infancia y el miedo a hablar, la incredulidad de muchos nos hace sentimos abandonados a nuestra suerte. Por eso las cifras permanecen ocultas.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Si encontramos a alguien digno de nuestra confianza, y nos atrevemos a contarle nuestro dolor,  en algunos casos, nos piden que sigamos callados. Es vergonzoso que tu familia sepa que a tu novia la tocaba su tío en su habitación, después de convencerla con unos regalos que tenía guardados para ella en su armario. Nadie está dispuesto a reconocer que a su marido, su padre le masturbaba en el baño, cuando se duchaba. Y el mundo sigue pensando que esto es mucho menor de lo que es. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después, cuando por fin hemos roto ese silencio, y nuestra compañía asume que no queremos callarnos, porque tarde o temprano la bomba explota y deseamos hablar, entonces llegan los cuidados paliativos para ellos mismos: Nos piden que no hablemos, que nos hace daño hablar, para no oírlo ellos. Es cuando te dicen que lo olvides, que ya es pasado, que porqué vuelves otra vez con eso… Y esto no se olvida así como así. Yo no tengo un interruptor en la cabeza que enciendo y apago a voluntad para recordar u olvidar cuando mi padre me metía mano. La mente de un niño es manipulable para lo bueno y para lo malo, y al igual que vosotros sentís nostalgia de los Reyes Magos o del Ratoncito Pérez, y que escondéis los juguetes que les compráis a vuestros propios hijos hasta el momento oportuno porque una vez creísteis en ello, yo también recuerdo el juego macabro que me enseñaron de niña. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las secuelas pueden ser enormes si no me ayudan. Que a nadie se le ocurra dudar ni por un momento de la gravedad de lo que una víctima cuenta. Da igual si sucedió una tarde en casa del vecino o los abusos se alargaron durante años por un familiar. La vara de medir la establecemos nosotros, las víctimas. Nosotros sabemos mejor que nadie la gravedad de nuestros abusos, en base a cómo nos afectaron. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo nuestro mundo gira alrededor de ese infausto momento en que ultrajaron nuestro cuerpo. Y no se puede esconder en el desván porque el recuerdo está vivo y hasta que no nos recuperemos campa a sus anchas por nuestra mente, seamos o no conscientes de ello. Y existen consecuencias y comportamientos que jamás conseguiremos hacer desaparecer. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora me gustaría dedicar unas palabras a algunos grupos sociales concretos que creo que deberían revisar sus códigos deontológicos. En primer lugar quiero dirigirme a la prensa: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si, &lt;b&gt;la prensa&lt;/b&gt;, los medios de comunicación, el cuarto poder. A todas esas personas que crean y modifican opinión, que sólo si quieren, pueden hacer de un asunto concreto un drama, una fiesta o un conflicto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque todavía es casi anecdótico en las noticias, porque se hace referencia de algún caso en la sección de sucesos, pero tan pronto como se relatan los hechos, se olvidan. Nunca más se vuelve a saber. Nunca se cuenta lo que ocurre detrás de la noticia, los años de injusticia que en muchos casos hay detrás, las ocasiones en las que el acusado del delito sale impune o que las otras víctimas de ese mismo agresor es posible que no hablen jamás. Se trata el tema de manera aséptica, sin entrar en el fondo del problema, y en muchas ocasiones con insinuaciones a cerca de la integridad de la víctima que rozan la desvergüenza. O situaciones        en las que incluso el agresor se “aprovecha” con vuestra colaboración interesada de la situación, cuando estáis dispuestos a pagar al infame o a alguien asociado a él una cantidad indecente de dinero por sus declaraciones, sólo por el reporte económico que vais a recibir en publicidad. Vendiendo morbo disfrazado de “denuncia social”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y cuando la prensa se pone “seria” con el asunto, siempre es por un interés oculto tras la denuncia. No, no voy a tirar la piedra y esconder la mano, me refiero, por ejemplo, a los casos que pueblan la red con la pederastia en la iglesia. Asunto muy de moda últimamente. Ahí hay mucha tela que cortar, y si bien es cierto que hacéis bien vuestra labor de denuncia contra los dirigentes de la iglesia, esos que para tapar sus vergüenzas esconden el escandalo trasladando a los posibles acusados a otras diócesis, e impidiendo que la justicia haga su trabajo cuando quiere hacerlo, también os aseguráis de recordar el apoyo político del que disfrutaron en el pasado e insinuáis sin nombrarlos en esas denuncias, que todos los católicos simpatizan con esas prácticas o al menos las disculpan, cuando lo cierto es que son gentes de buena fe que pueden sentirse profundamente insultados al verse erróneamente retratados con los curas pederastas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no es el único asunto. También hay de vez en cuando prensa mediática que encuentra jugo en casos de entrenadores infantiles o profesores, y ya no hablemos si alguno de los implicados es un famoso de tres al cuarto. En cualquier caso, siempre os movéis por asuntos que poco o nada tienen que ver con la defensa de la justicia o del menor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque os olvidáis de un detalle importante: la prevención. ¿cuándo tenéis pensado hacer una campaña masiva en condiciones para evitar que siga habiendo personas, que sigan utilizando niños como objetos sexuales? ¿Para cuando una campaña para explicar cómo se debe educar a los niños y a los adultos para que ante la primera acción de un abuso sepan qué hacer para cortarlo de raíz? Si, ya sé, no es vuestra competencia, eso debe hacerlo el estado a través del ministerio de educación o asuntos sociales. ¿Cuándo vais a empezar a meteros con el gobierno correspondiente para que haga algo al respecto? ¿Os parece difícil, costoso, no reporta beneficios económicos? ¿El gobierno actual es de vuestra línea política? ¿o ese tipo de morbo no vende? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al &lt;b&gt;poder ejecutivo, legislativo y judicial&lt;/b&gt;: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nombro los tres poderes del estado porque sinceramente, desconozco cual es el campo de trabajo que abarca cada uno exactamente, y no me atrevo a delimitar sus competencias sin correr el riesgo de equivocarme, pero supongo que gente mas sabia que yo sabrá identificar, distinguir y repartir su parte de responsabilidad. Básicamente me refiero a aquellos que crean, regulan y aplican las leyes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para empezar hablemos de la denuncia, en la que se inicia una rueda difícil de controlar. Cuando alguien entra en esa rueda, sea víctima o verdugo, solo el azar es lo que marca el destino de los implicados. Un azar influido por la actuación de policía, jueces fiscales, y toda la familia judicial. Ya he explicado al inicio de esta carta las razones por las que no hablamos. Nuestro agresor nos inculcó el miedo, nos lo metió dentro, muy dentro y nos es casi imposible hablar. Si ya nos cuesta hablar con alguien en confianza de algo tan horrible, cualquiera debería imaginar lo que supone hacerlo ante luz y taquígrafos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero quisiera hacer dos distinciones: si se descubre un caso de abusos, y la víctima es menor, se le obliga a declarar y contar con detalle la agresión. En numerosas ocasiones. Ante la policía, ante un perito, ante un médico forense, ante un juez, ante otro perito, ante otro forense, ante otro juez… y en muchas ocasiones esas declaraciones se hacen delante de su agresor. Y en algunos casos con el añadido de ver o saber que su propio cuerpo desnudo está en una foto o vídeo que observan y se pasan de unos a otros. ¿Se imaginan lo que eso le supone a una niña de 9 años, por ejemplo? Y lo mas doloroso es que tiene tal confusión que no puede recordar detalles que le pide el juez, lo que le supone falta de credibilidad, y en muchas ocasiones acaba negando los hechos, porque prefiere callar y guardarse su secreto por el resto de su vida a tener que ser expuesta como una atracción de feria. Algunas víctimas prefieren volver con sus abusadores, sólo para no seguir con el proceso. Nadie imagina el daño y los innumerables trastornos que eso supone a largo plazo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;la segunda consideración es cuando la víctima ya es adulto. En España existe la prescripción del delito de pederastia y abusos a los 15 años desde la mayoría de edad de la víctima. Es decir tienes hasta cumplir los 33 años para denunciar. Yo le puse nombre a lo que hacia mi padre con 42 años. Jamás hubiera tenido valor para denunciarle antes, casi podría asegurar que incluso ahora, si tuviera la oportunidad no sé si sería capaz. Muchas víctimas permanecen en silencio durante años, y cuando se atreven a hablar, cuando el dolor y el daño los hace por fin romper el silencio, en muchos casos ya es demasiado tarde. Ya no se puede detener al criminal. Y si aún se está en los plazos y por fin se consigue que la denuncia siga adelante, cuando se le consigue condenar, además la ley nos desampara. No es comprensible que a un pederasta le caiga un máximo de 15 años de cárcel, y a nosotros nos caiga la perpetua por las inmensas secuelas psíquicas y a veces físicas que nos ha dejado. Y eso en el mejor de los casos, porque son presos modelo (en la cárcel no hay niños) y muchas veces salen muchísimo antes de finalizar sus condenas gracias a beneficios penitenciarios. Estoy segura de que aún se puede hacer mucho desde las instituciones. Yo misma he podido constatar los cambios que ha habido en los últimos cuarenta años en España, y me imagino que también habrá habido cambios en las legislaciones de otros países, pero sigue siendo muy poco. No dejéis el tema como algo menor. Es muy grave, afecta a mucha gente y no se puede seguir obviando en los programas políticos, y en las informaciones de los diarios. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La teoría del pretendido SAP (Síndrome de Alienación Parental) un invento de un presunto pederasta, Richard Gardner, que se quitó la vida hace unos años después de dejar lindezas como: &lt;i&gt;“Los niños son naturalmente sexuales y pueden iniciar encuentros sexuales seduciendo a un adulto”&lt;/i&gt; y otras similares, y que dedicó su vida a ayudar a pederastas reconocidos a salir absueltos de los delitos de los que se les acusaba utilizando ese supuesto síndrome que no está reconocido por la OMS, ha sido desacreditada por la comunidad científica internacional, es muy dañino para las mujeres maltratadas y sus hijos, y es un arma en manos de maltratadores y pederastas, a los que la Justicia protege y cree firmemente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se pueden leer historias de niños que vuelven con su abusador o se les deja desamparados cuando a su agresor solo le caen unos meses de prisión. Por no hablar de cuando no se incluye el testimonio del menor por un defecto de forma. Definitivamente no creo en la justicia, creo en la gente. Pero me deprime ver que todos miráis hacia otro lado cuando algo no gusta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿para cuando una ley de protección del menor en condiciones? ¿para cuando la desaparición de la prescripción en los delitos de pederastia, abusos y pornografía infantil? ¿para cuando la equiparación de esos delitos con una agresión física grave? ¿Exagero? Es posible. Leí en una ocasión a una víctima que una violación es el asesinato del alma. Mi alma no está muerta, pero puedo asegurar que sí lo estuvo durante al menos 30 años. Si alguien hubiese enjuiciado y condenado a mi padre, éste habría estado libre mucho antes de que yo dejara de pensar activamente en suicidarme. Tal vez no haya matado mi alma, pero me ha dejado una herida tan profunda que apenas puedo respirar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gustaría ahora dirigirme con cariño a aquellos que habéis tenido un contacto indirecto con el tema, los que habéis sido privilegiados de ser depositarios de la confianza de alguien que, como yo, ha sido víctima de abusos sexuales en su infancia y además estáis dispuestos a ayudar con todo vuestro corazón. Me refiero especialmente a &lt;b&gt;los amigos, la familia, la pareja&lt;/b&gt;: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te necesito. Ya sé que no me vas a ignorar. Que me darás todo tu apoyo a nivel personal porque me conoces, y no me vas a dejar en la estacada, aunque solo sea para mantener la relación de amistad y cariño que nos conecta, pero necesito que avances un paso más. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Necesito que reflexiones. No quiero que lo hagas por el vínculo que nos une, aunque sé que yo, ahora, me estoy aprovechando precisamente de eso. Pero necesito que reflexiones sobre los abusos sexuales infantiles. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espero que entiendas por fin la razón por la que guardé silencio y no te lo conté antes, si es que ya me conocías. Y espero que entiendas porque me sigue dando vergüenza hablar de ello aunque necesite hacerlo y lo intente tímidamente. Y espero que cuando eso ocurra tú me ayudes a hablar, no me mandes callar, no cambies la conversación y seas capaz de escuchar. Escuchar con el corazón, porque quien te habla no será el adulto responsable, sino el niño que está encerrado en su interior. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y espero que cuando escuches, puedas leer lo que aún no soy capaz de explicar con claridad, y espero que, cuando haga falta, des la cara por mí. Debería haber más movilización con este tema, es incomprensible que solo unos pocos (y además victimas casi exclusivamente) estén luchando por ello. Cuando todos los que hemos sido víctimas precisamente es a los que más nos cuesta denunciar incluso a nuestro propio agresor. Cuánto más nos costará denunciar públicamente esta injusticia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo tanto, sobre todo y por encima de todo necesito que tú hables de ello. En primer lugar porque me ayudas a mí: si esto no fuera un tabú, a mi no me daría vergüenza hablar de ello y así podría curar mi mente. Y en segundo lugar porque existen más víctimas potenciales que con tu silencio están desprotegidas. Para empezar tus propios hijos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si te has echado a la calle para que tu equipo de futbol no baje de categoría, o has hecho huelga para exigir mejores condiciones de trabajo, o te has manifestado en contra del terrorismo o del gobierno, deberías tener una buena razón para no echarte a la calle en mi nombre. Porque yo no puedo retratarme, yo no puedo luchar contra el mundo, bastante tengo con mantener controlado al monstruo que tengo en mi interior. Bastante tengo con no sentir la incomprensión de mi familia más cercana, aquella que se siente culpable por no haberme protegido en su día. Bastante tengo con no esconderme y desaparecer cuando me tropiezo con alguien que todavía me pregunta si estoy segura de lo que me ocurrió o se extraña de que después de tantos años aún siga rememorando el hecho. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Necesito que tú, que  tienes más autoestima que yo, que no te da vergüenza que conozcan tu rostro, que tienes facilidad de palabra para protestar y explicar qué son los abusos sexuales infantiles sin el miedo irracional a que te vengas abajo o tengas un ataque de pánico, des la cara por mí. Que les cuentes a todos nuestra realidad, que rompas los tabúes y falsedades que sobrevuelan las conciencias de todos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez te pido algo difícil, pero es importante para mi. Necesito que rompas el silencio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y cuando esté contigo, a solas, en la tranquilidad de un paseo por la playa, o la terraza de un café, o sentados al calor de un hogar, necesito que me comprendas cuando me aíslo de todo, cuando me alejo de ti, cuando lloro sin motivo aparente, cuando te respondo mal o cuando guardo silencio. Necesito que entiendas mis cambios de humor y de ánimo. Y mi necesidad de hablar, de sacar fuera mis demonios, esos que a ti te parecen tonterías. Y espero que cuando eso ocurra tú me ayudes a hablar, no me mandes callar, no cambies la conversación y seas capaz de escuchar. Porque normalmente no deseo tus consejos, sólo tu oído. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por último quisiera dejar unas palabras a los protagonistas de esta carta, a las &lt;b&gt;víctimas&lt;/b&gt;: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No puedo decirles mucho. Tan solo puedo contarles, a través de mi blog, algunos paisajes que he visto durante el viaje, pero no puedo enseñarles el camino que yo he recorrido, porque mis huellas se las lleva el mar en cuanto sube la marea, y ni yo misma las recuerdo. Y no tengo la receta, la fórmula mágica porque ni siquiera yo sé si estoy en la dirección correcta. No sé cuánto me queda. No sé si lo hago acertadamente. Aún voy a ciegas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero creo que voy bien. Mi instinto me dice que voy bien, que estoy mejor, que es posible salir de la pesadilla, que no debemos abandonar. Que el camino es largo, y a veces difícil, pero la recompensa es impagable. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ante todo debéis tener muy clara una cosa: Las víctimas somos las protagonistas de nuestra propia historia. Somos héroes que han sobrevivido a horrores inimaginables. Somos mejores que James Bond, Rambo, superman, el hombre-araña, los X-men o Harry Potter. Porque nosotros hemos sobrevivido sin súper-poderes, sin preparación, sin magia, sin armas y lo más importante, lo hemos hecho en la vida real. Nuestra historia es autentica, sin artificios, sin banda sonora, aunque a muchos les parezca una nimiedad porque solo fue una vez, o una leyenda porque es imposible que le haya ocurrido a los hijos de su vecino durante años sin que se hayan dado cuenta, o un thriller basado en un libro de Stephen King. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podemos sentirnos orgullosos porque hemos sido héroes a pesar de ser niños. Y tal vez el hecho de ser niños es lo único que nos ha dado ventaja en todo esto, porque es en la infancia donde eres capaz de creerlo todo, de asimilarlo todo, hasta el terror más absoluto. no tienes sentido del riesgo y tu mente abierta te enseña más: mientras los otros niños estudiaban –estudiábamos- para ser los mejores abogados, o el mejor médico; mientras los otros aprendían –aprendíamos- las tablas de multiplicar o a hacer un pentágono regular en el colegio; mientras todos memorizaban –memorizábamos- las obras completas de Miguel de Cervantes; mientras desafiaban –desafiábamos- la ley de la gravedad con los monopatines, las bicicletas o subiendo a los árboles; nosotros además aprendíamos a soportar el mayor horror del hombre, ser la víctima del depredador mas despiadado de la tierra. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No lo dudéis: Somos los héroes de nuestra propia historia. Y lo somos porque no sólo hemos sobrevivido, hemos podido salir victoriosos de la batalla y curar las heridas que nos deja nuestro depredador. Ahora solo falta que el mundo nos escuche y dé credibilidad a nuestras&amp;nbsp;palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;“Se puede engañar a todos poco tiempo, se puede engañar a algunos todo el tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo” &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;John Fitzgerald Kennedy. (1917 – 1963) Trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7918113753679818137-5957519999643439534?l=nemesisenelaverno.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/feeds/5957519999643439534/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/11/carta-abierta-la-sociedad.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/5957519999643439534'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/5957519999643439534'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/11/carta-abierta-la-sociedad.html' title='CARTA ABIERTA A LA SOCIEDAD'/><author><name>Némesis</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13277185553331322380</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='26' src='http://4.bp.blogspot.com/_sJcKrSifYtQ/TP0NMV-rl5I/AAAAAAAAAAM/EaJR-edzacQ/S220/temores02.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7918113753679818137.post-6102672204119783417</id><published>2011-10-30T22:18:00.000+01:00</published><updated>2012-01-12T23:11:28.721+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ABUSOS'/><title type='text'>LA PUERTA DEL INFIERNO</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchas culturas dan una enorme importancia a la virginidad de la mujer. La virginidad física, el hecho de conservar el himen y no haber experimentado ni siquiera una mínima penetración de la entrada de la vagina. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese sentido, obviamente, yo perdí mi virginidad antes de cumplir los dos años de edad porque mi padre metía el dedo donde no debía. Lo hizo mucho a lo largo de mi infancia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero psicológicamente hablando siempre he tenido la percepción de perderla con doce o trece años. Dejé de ser una niña en esa etapa, a pesar de que no tuve mi primera menstruación hasta casi los quince. Después de aquel otoño-invierno, en el que cumplí los trece, nada volvió a ser igual. Yo llamo a ese año “El Año del Infierno”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo cierto es que se juntaron muchos factores. Hasta el verano previo yo tenía ya marcadas, de alguna manera, las costumbres: en época escolar estaba con mi Madrina, con la relativa tranquilidad que daba vivir bajo su abrigo, a pesar del acoso escolar al que ya era sometida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las vacaciones estivales las pasaba en la casa que mis Padrinos tenían en la playa. Solo volvía a la casa de mis padres quince días al inicio del verano, la Semana Santa y la primera semana de Navidad, la semana de Nochebuena. Eso era la norma general, pero recuerdo que algún verano, iba a la vivienda de mis padres después de haber pasado por la casa de la playa, al final del estío, y por mi expediente escolar sé, que en al menos tres ocasiones empecé un curso escolar en la localidad paterna para después terminar en otro colegio donde vivían mis padrinos, así que a veces la estancia con mi familia biológica se prolongaba mas tiempo. Cuando me trasladaba hacia allí me pasaba el viaje mentalizándome: mi madre me preparará tostadas para desayunar, no tendré una habitación para mí sola, a ver si esta vez mi hermana no me rompe la cinta de música que me han regalado, ¿cuánto tardará él en entrar en mi habitación...?  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ese año todo fue distinto. Mi Madrina estaba esperando su primer hijo y mi familia biológica aprovechó la circunstancia para que me quedase aquel invierno con ellos. Un invierno que intentaron que se prolongase por el resto de mi vida. Afortunadamente no fue así, pero durante ese año, parte de mi desesperación fue creer que ya no había escapatoria. Atrapada, como una polilla en la lámpara de aceite. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primero me dijeron que me quedaría todo el verano, hasta que naciese el niño. Después que la instancia se prolongaría durante el  invierno. La gran noticia, comunicarme que no volvería a ver a mi Madrina, me la dio mi hermana una noche de insomnio, a lo largo de aquél periodo invernal. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tengo ni idea de las circunstancias personales y económicas de mi padre, pero sin duda eran mejor que nunca –dentro de la pobreza- porque ese invierno no sólo me quedé yo. Mi hermano, el de mi edad, que había estado doce años interno en un colegio del estado y con el que solo coincidía en vacaciones, también se quedó en casa ese año. Mi otro hermano, el mayor, seguía en el ejercito y mi hermana… bueno, ella jamás ha salido del tártaro, siempre ha estado en casa con mis padres. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco conozco las circunstancias “legales”, pero creo recordar que el Tribunal Tutelar de Menores, al saber que yo me quedaría, “obligó” de alguna manera a mis padres a que se me inscribiera en un colegio designado bajo la tutela del Tribunal. Al menos es lo que me dijo mi madre. Por lo tanto cursé ese año en un colegio-internado de monjas que sin embargo estaba muy cerca de la localidad de mis padres. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En principio yo pasaría allí la semana y volvería con mi familia a dormir sólo algunos fines de semana. Pero esa norma apenas se cumplió. Todos los viernes regresaba a casa, e incluso la monja encargada de mi “sala” de interna, recibía a menudo la orden de enviarme a mi casa a dormir entre semana. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los historiadores siempre hablan de la dificultad de narrar y explicar los hechos históricos, en ocasiones por falta de documentación y pruebas, como en la historia antigua, o por exceso de ellas, como en la historia moderna. A mí me ocurre algo similar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De mi etapa infantil, cuando era más pequeña mis recuerdos son vagos, inconcretos, la mayoría flases, como fotografías en blanco y negro. Guardo el recuerdo de muchas sensaciones, de muchos sonidos, pero muy pocas imágenes en movimiento. De ese año sin embargo recuerdo mucho, muchísimo. Tal vez demasiado. Pero es tal el bombardeo de información que me es casi imposible establecer un orden cronológico de todo lo ocurrido. Las imágenes se suceden a veces a tal velocidad que me es imposible saber a que momento pertenece cada una. Como esos videos de secuencias de distintas películas con la misma temática. Es difícil decir a cuál pertenece cada una. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé que algunas cosas ocurrieron antes que otras porque unos recuerdos me retrotraen a otros acontecidos días o semanas antes, pero aun así no siempre estoy segura de ello. Mi mente es una nube de tormenta que de vez en cuando descarga una escena y me deja empapada y rota. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya antes de ese año los abusos eran constantes. El daño, posiblemente ya estaba hecho. Mi padre me excitaba, me acariciaba, me metía mano y me obligaba a que le tocase y admirase su piel tersa y suave. Recuerdo alguna ocasión en la que dirigía mi mano hacia su paquete y la oprimía contra él. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunas veces entraba en mi habitación cuando yo estaba durmiendo, me colocaba boca arriba, y se ponía sobre mí. (Recuerdo haberme quejado tímidamente porque su peso era enorme, mi padre siempre rondaba los 120 Kg.) Se masturbaba frotando su pene contra mi monte de Venus o me bajaba las braguitas y me estimulaba el clítoris con su boca o con su miembro, intentando “entrar”. Pero eso no era lo habitual. Lo habitual era excitarme -y supongo que excitarse- tocándome con sus dedos gordos y sucios, e introduciéndomelos hasta dentro, mientras me respiraba en el oído, invadiéndome. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y cuando no había abusos, había miedo. Tengo una imagen de mi padre agarrando a mi madre por el cuello, ella con los brazos cayéndole a lo largo del cuerpo, las piernas cada vez más flojas, el rostro amoratado, y mirándole con los ojos fijos, sin vida. Y yo observando callada, no recuerdo sentir nada, no recuerdo hacer nada, solo mirar. A mí creo que también me lo hizo, pero casi no me acuerdo, debía ser muy pequeña, porque apenas tengo un detalle muy difuso del cinturón alrededor de mi cuello y sentir que me asfixiaba… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si, creo que antes de que mi Madrina se quedase embarazada, el daño ya estaba hecho. Pero ese año hubo más, mucho más. Yo lo llamo El Año del Infierno, porque para mí fue eso, el infierno. Aunque no lo he denominado así hasta ahora. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Increíblemente, a pesar de que las relaciones y las maneras de vivir con mis padrinos y con mis padres eran diametralmente opuestas, no tenía el conocimiento objetivo de estar en una ambiente fuera de común. No era consciente de que aquella situación no era ni mucho menos normal. Con trece años aun no sabes que eso es más malo que lo que la mayoría de la gente conoce. Pero sí tenía la percepción, la sensación de que estaba en una situación límite. A cada acontecimiento nuevo, por cada nueva experiencia yo me sentía cada vez más avocada al abismo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y para mayor espanto, a lo largo de ese interminable invierno fue cuando supe que no saldría jamás de allí, que mis días con mis Padrinos habían terminado. No estoy muy segura, pero creo que fue después de que yo volviera a pedirle a mi madre ayuda. Debí hacerlo con tanta insistencia que recuerdo haber ido con ella a la comisaría y decir a un hombre uniformado que mi padre me “tocaba”, o tal vez sólo le dije que me pegaba, no lo sé. Cuando volvió mi padre esa noche, le vi amenazar a mi madre con el cuchillo de la cocina:&lt;i&gt; “Si no retiras la denuncia, le meteré el  cuchillo a tus hijas por el coño”.&lt;/i&gt; Recuerdo que en ese momento me oriné encima. Recuerdo que estuve pasando algunas noches en duermevela, esperando que él entrase en la habitación con el arma y que tuve pesadillas en las que ocurría. Creo que fue en una de esas noches cuando mi hermana me dijo que me olvidase de mis Padrinos, que había oído una conversación entre mis padres en la que habían decidido que no volvería con mi Hada Madrina. Recuerdo que me lo dijo con odio, con rencor, ante un comentario mío sobre mi deseo de conocer al hijo de mi Madrina. No la creí, y al día siguiente le pregunté a mi madre, que me lo confirmó. &lt;i&gt;“Mira cielo, lo hemos hablado papá y yo. No vas a volver. Ella ya tiene a su hijo, y a sus sobrinos… no te van a querer tanto como nosotros. Estás mejor aquí, con papá, mamá y tus hermanos… tus hermanos te quieren mucho, y te echan de menos cuando te vas con ella. Ahora ya estamos todos juntos como una familia.” &lt;/i&gt;Recuerdo pasar días llorando cada vez que pensaba en mi Madrina. Cada vez que veía la foto de ella que nos habían hecho a la entrada del Zoo, un día que lo visitamos, se me partía el corazón. Mi madre optó por quemar aquella foto junto a otros recuerdos “para que yo no llorase más”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre he creído que tomaron esa decisión por la denuncia. En realidad no lo sé, incluso últimamente empiezo a dudar si realmente esa fue la cronología  de los hechos, porque descubrí, al releer las cartas de mi Madrina a mi madre, que cuando yo tenía diez años le conté que había ocurrido algo, una discusión, un problema… algo que la preocupaba mucho sin dar detalles de lo que yo le dije. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no puedo recordar a qué podía referirse, y siempre asocié la denuncia y la amenaza con el “castigo”. Siempre fue una de las pequeñas culpas con las que he cargado y a veces aún cargo: si yo no hubiera hablado… Porque creí firmemente lo que me dijo mi madre. Pensé que mi Madrina ya no me necesitaba al tener a su propio hijo, que se había enterado de todo y ella misma me había rechazado, que ya no quería saber nada de mí. Que estaba sola. Completamente sola. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo pensar en cada ocasión que no podría soportar una vejación más. Cada vez que volvía a violarme, cada vez que me volvía a pedir que le hiciera una felación o cualquier otra cosa, me quería morir, y rogaba a Dios todas las noches por ello. Fue la primera vez que intenté suicidarme, interponiéndome en la trayectoria de un camión de gran tonelaje. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y lloraba, lloraba mucho. No durante los abusos, ahí jamás me he quejado, lloraba después, por las noches, a solas en mi cama o en el baño, cuando me aseaba. A veces en el colegio me escapaba del dormitorio y me escondía acurrucada en un rincón de la escalera, en el escobero, ahí pasaba horas enteras llorando, alguna vez hasta me quedé dormida entre los mochos de fregona. Ni siquiera allí, en el internado estaba segura, porque tenía pesadillas, era sonámbula, hablaba en sueños, y mis compañeras de habitación intentaron por todos los medios saber en qué consistían esos sueños. El temor a que lo descubrieran me supuso un gran estrés y empecé a tener desmayos casi diarios. Ya no existía un sitio seguro, un momento de calma, ya no había refugio posible. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy casi segura que fue el año que me penetró por primera vez, recuerdo el momento, el insoportable shock que me produjo, la enorme confusión, aunque no recuerdo la fecha ni siquiera aproximada. Pero desde luego fue el año en que se atrevió a juegos sexuales serios, adultos. Me enseñó cosas que sólo he vuelto a ver en películas porno que uno de mis “chicos malos” tenía por costumbre ver de madrugada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no puedo estar completamente segura, pero una parte de mi mente, Mi monstruo, me dice que el origen de esos juegos, el motivo por el que mi padre se atrevió a dar el salto de simples tocamientos a vejaciones y violaciones completas es responsabilidad mía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde muy pequeña, sentir que él se levantaba, escucharle desde mi cama, me detenía, me ponía en guardia. Dormíamos con la puerta entornada y cuando él asomaba por ella mi corazón se encogía, casi se detenía. Pero a veces mi padre cerraba la puerta y me dejaba sola. A veces creía que mi padre era compasivo conmigo. Ese año descubrí que mi padre no tenía nada de compasivo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me estaba orinando. Mi vejiga urinaria estaba hinchada como un globo. Yo necesitaba ir al baño y mi padre había cerrado la puerta. Para mí ese gesto implicaba que no me podía mover de la cama hasta que la puerta se volviera a abrir. Como echar la llave a la cerradura de la celda. Pero yo necesitaba orinar, así que me levanté despacito, rezando para que no me viera mi padre y me castigase, o peor aún, que no cambiara de opinión y me acompañase a la cama. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La casa es muy pequeña. Cuando entras desde la calle vas a dar directamente al salón-comedor. A la izquierda están la cocina y el baño, a la derecha las dos habitaciones, la de mi hermana y mía, y la de mis padres, donde estaba la tele. Mi hermano dormía en el sofá-cama del salón. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo tenía que cruzar sin ruido hasta el baño. Si mi hermano me veía no me delataría, de eso estaba segura. Pero jamás, ni por un momento hubiera imaginado lo que vi al abrir la puerta. Siempre he sentido que ese día mi infancia saltó por los aires. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vi la escena a contraluz, los dos de perfil. Uno frente al otro. Con sus siluetas recortadas contra la claridad de la ventana. Tardé unos segundos en adaptar la vista y cuando mis ojos se acostumbraron no puedo argumentar que creí haber visto lo que no era, o que no estaba segura. No puedo, a día de hoy, negar la evidencia: ver a mi hermano arrodillado, “comiendo” (es lo primero que pensé en ese momento) el pene de mi padre que recostado en el sofá, le sujetaba suavemente la cabeza y le miraba con la boca entreabierta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se me paró el corazón. No es una simple expresión. Recuerdo que note un golpe en el pecho y después lo sentí volver a latir tan fuerte que creí que se me iba a salir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento mi padre suspiró y sonrió, al hacerlo levantó la mirada y me vio. Apartó a mi hermano con rapidez y se subió el calzoncillo gritando: &lt;i&gt;“¡¡¡cagundios!!!! ¡¡¡¿¿¿no estaba cerrada la puerta???!!!&lt;/i&gt; Y se dirigió hacia mí. Retrocedí aterrada hacia mi cama y me preparé para el primer puñetazo. Creo que empecé a llorar, sentí pánico. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dio una bofetada con la mano abierta y me agarro del brazo, me levantó, casi me sostenía en el aire. Dentro del archivo sonoro de mi mente tengo sus palabras grabadas a fuego: &lt;i&gt;“¿Lo has visto bien? Pues espero que hayas aprendido algo, porque si él puede hacerlo, tu también lo harás”. &lt;/i&gt;Empezó gritando y a medida que lo decía, fue pausando el tono, ralentizando sus palabras. Al final casi era un susurro al oído, apretando la mano con la que me sujetaba con mucha fuerza. Me soltó arrojándome contra mi cama, recuerdo golpearme con el cabecero, después volvió a salir cerrando de nuevo la puerta. En ese momento creo que estaba en shock. Quedé totalmente paralizada, no supe que hacer. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He tardado muchos años en asimilar lo que vi esa mañana. Pero de alguna manera mi subconsciente si lo hizo, porque en alguna ocasión posterior, en la que se cerraba esa puerta yo daba gracias por no haber sido la elegida, porque entendía que era para estar con mi hermano. Saberlo me parte el corazón. Ser consciente de desear que lo eligiera a él, me pone una piedra en el estómago. Aún hoy no puedo creer que la situación en la casa de mis padres llegase hasta el extremo de comportarme como una alimaña, capaz de anteponer a mi propio hermano para evitar que me hiciera daño y reconozco que eso aún me hace sentir culpable. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese es uno de los motivos por los que no debí abrir jamás esa puerta, una de las razones por las que hubiera preferido orinarme encima. El otro motivo supongo que es mas subjetivo, que está mas supeditado a cómo vivo mis propios recuerdos, a cómo he encasillado y guardado esos recuerdos de mi “Año en el Infierno”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque la verdad es que no puedo evitar pensar que sorprender a mi padre en esa actitud es lo que le llevó a intentar juegos nuevos, a atreverse a más, a llevar sus fantasías a la práctica conmigo. Porque la imagen de la felación, y sus palabras, me lleva inexorablemente a la primera vez que se la hice yo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue pocos días después. El recuerdo es espantoso, con mi padre sentado en el mismo sofá, preguntándome si me acordaba del otro día, cuando le sorprendí con mi hermano. Aun oigo su voz, grave, potente, explicándome por qué mi hermano se lo hacía: &lt;i&gt;“Esto es como cuando yo te lo hago a ti, a mí también me gusta”.&lt;/i&gt; En ese momento no supe entender lo que le había hecho mi hermano, pero sí que era algo relacionado con lo que mi padre me hacía a mí. Y me pareció repulsivo. No sabría explicar lo que sentía porque ni siquiera yo lo entendía. Ni siquiera ahora soy capaz de describir el miedo, el asco, y la extraña sensación que me recorría el cuerpo cuando mi padre metía la cabeza entre mis piernas. Incluso cuando alguna vez consiguió que yo tuviera un orgasmo, siendo una niña, no entendía que mi hermano pudiera hacerle eso a mi padre, no entendía por qué me mandaba que se lo hiciera, no entendía que le gustara eso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no pude hacer nada por evitarlo. Recuerdo el calor de su cuerpo en mi cara, recuerdo la sensación de ahogo, la boca inundada, el miedo a tragar, el pánico a no tragar, las nauseas, los vómitos después en el baño… aquella primera vez creí que enfermaría de veras por tantas sacudidas de arcadas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el sexo, he hecho muchas cosas más o menos forzada, pero a día de hoy ese es uno de los gestos que más aversión me produce. Y no soporto que me metan cosas en la boca, visitar al dentista es una tortura para mí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, racionalmente sé que esas y otras situaciones posteriores probablemente no tenía forma de haberlas evitado, pero una parte de mí aún me culpa de lo ocurrido a partir de entonces. Porque si yo no me hubiese levantado aquel día por la mañana, si aquella puerta se hubiera mantenido cerrada, si mi padre no me hubiera visto, tal vez yo seguiría con la ignorancia de saber que a mi hermano le hacía lo mismo que a mí y mi padre jamás se hubiera atrevido a dar un paso más. Y yo no me sentiría una miserable, que se complacía de la desgracia de su hermano, y aprendía posturas que no debería haber conocido hasta mucho tiempo después. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque a partir de ahí todo fueron lecciones. Cualquier excusa era buena, como cuando me compraron el primer sujetador, momento que aprovechó para violarme por primera vez. &lt;i&gt;“la próxima vez relájate, no estés tiesa, así te dolerá menos.”&lt;/i&gt; Todo lo que me decía era por mi bien, para que yo aprendiera a ser una hembra. Me decía cómo debía tocarle, cómo colocarme, dónde acariciarle … pero no me lo pedía para admirar su piel, como cuando era más pequeña. Me enseñaba, me explicaba que a los hombres les gustaba eso en una mujer. Y me violaba, me violaba en numerosas ocasiones, a veces utilizando diversos objetos, o me enseñaba otras prácticas sexuales. En una ocasión, ante mi reacción al mostrarme explícitamente qué era el sexo anal, me dijo que no fuera mojigata, que no esperase nada distinto cuando estuviera con otro. A veces creo que estaba educando a una puta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y más me valía aprender rápido, porque si no lo hacía bien, si no me colocaba adecuadamente, se ponía más nervioso y a mi me daba miedo verle así. Hasta aquel año, en los abusos nunca hubo violencia explícita, nunca me amenazó o me agredió para que yo accediera, solo me intimidaba con su presencia. Y cuando le veía acercarse yo me sentía atrapada, encerrada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero eso también cambió ese año, porque en más de una ocasión terminó profanando mi cuerpo tras una fuerte discusión con mis hermanos o con mi madre. La violencia creo que lo excitaba. Y cuando me di cuenta que estar conmigo le “calmaba” de alguna manera, llegue a ofrecerme a él. Y nadie puede imaginar el peso que siento en mi corazón al recordar ese momento. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El motivo de la disputa fue que a mi hermana se le había olvidado cambiar en el kiosco unas novelas de Estefanía. Le pegó tan fuerte que creí que iba a matarla, me escondí bajo la cama y empecé a llorar. Y no sé porqué razón él empezó a buscarme y a llamarme a gritos. Mi padre me oyó sollozar cuando entró en la habitación y me sacó de mi escondite a rastras. Hice lo único que se me ocurrió al verle tan fuera de sí: me bajé las braguitas. Tengo la imagen de él en pie, con el cuero en la mano, su mirada penetrante sobre mí mientras yo me acurrucaba encima de la cama intentando quitarme también el camisón. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni siquiera sé porque lo hice, aunque los años y las lecturas sobre abusos y violencia domestica me han aportado alguna teoría: Supervivencia. Si había algo que mi padre no soportaba era vernos lloriquear. “Te daré motivos para que llores” era su frase favorita. Recuerdo que muchas veces yo pensaba que me iba a matar porque cuando estaba violento yo no podía dejar de llorar, era algo que no controlaba en absoluto. Y de aquel día lo que más recuerdo es la obsesión que yo tenía por quitarme la ropa, el pánico que sentía, el llanto incontrolado. Y a pesar de que en numerosas ocasiones prefería que me matara de una paliza a que siguiera abusando de mí, algunas veces creo que el instinto de supervivencia me llevó a hacer cosas espantosas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me sacudió gritándome que me callara, llegó a rodearme el cuello con el cinto, acercando su rostro al mío, suplicándome entre dientes que dejase de llorar, como si estuviera desesperado por que yo guardase silencio. Después me sujetó las manos al cabecero de su cama haciendo un lazo con el cinturón. Me dejó ahí un rato, castigada, hasta que mi madre se fue a trabajar y mas calmado me explicó que sólo quería enseñarme, que no tenía que esconderme porque lo que le decía a mi hermana también era para mí, que no volviera a ocultarme. Cuando creí que iba a soltarme, empezó a acariciarme y a susurrarme, y terminó por romperme con su sexo, pero sin desatarme. Supongo que moriré con la duda de saber si el gesto de desnudarme ya le había excitado lo suficiente antes de inmovilizarme. Porque mientras me forzaba me murmuró que al verme atada se le “había puesto dura”, que si quería, lo repetiríamos más veces. Nunca quise, pero se repitió más veces. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jamás olvidaré el día que, atada de nuevo a la cama, utilizó el mango del cuchillo de la cocina, que había quedado en la banqueta donde comía. Me lo metió cuatro o cinco veces, apenas unos segundos, creo que ni siquiera lo introdujo entero, Pero a mi mente acudió inmediatamente el momento en que le dijo a mi madre que nos metería el arma por la vagina. Mi padre debió verme tan tensa que empezó a hablarme, diciéndome para tranquilizarme que sería un momento, que ya notaba que se estaba poniendo “burro”, a continuación me penetró. La verdad es que cuando me inmovilizaba, me violaba siempre desde atrás y yo no veía su pene al introducirlo, y en numerosas ocasiones, creía que lo hacía con la hoja del cuchillo, que lo tendría escondido bajo el colchón. En esa época empezó a ser cada vez mas habitual ese tipo de agresiones para empezar la sesión y después… después venía el abismo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y todo en ese año, todo en El Año del Infierno. Al menos eso creo. Ya he dicho que aun no puedo aclarar bien los tiempos, las fechas. No sé si es así, pero mi mente así lo ha estructurado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, a pesar de todo lo que recuerdo de ese año, aun existe zonas oscuras que mi mente aún no ha iluminado. Sobretodo el final de los abusos. Aún no tengo claro como acontecieron los hechos. Si me es difícil dar fechas aproximadas de algunas vejaciones de mi padre, a lo largo de aquel año, me es totalmente imposible datar cuándo terminó todo. Sólo sé que fue interrumpido de manera abrupta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo escaparme de casa, en pleno ataque de pánico, porque a mi hermano le estaban abriendo la piel a latigazos. Recuerdo que en la tienda donde me refugié, una tienda de barrio que regentaba la madre de una amiga, me preguntaron qué me ocurría, y me dejaron utilizar el teléfono. Creo que nunca supieron que estaba realizando una conferencia a mis Padrinos, sin duda pensaban que llamaba a la casa donde trabajaba mi madre. Creo que mi Madrina me ordenó que subiera a un taxi y me dirigiera a una dirección del centro de la ciudad, donde vivía un amigo de ella, pero en realidad no lo recuerdo. Tengo la imagen de su amigo esperando en el portal para pagar el taxi, diciéndome que no me preocupase, que mi Madrina venía en camino, que en pocas horas llegaría desde la localidad donde vivía. La verdad es que no puedo estar segura de si esos fueron los hechos, porque todo son imágenes que mi mente ha enlazado rellenando los huecos, y realmente no sé si ocurrió así. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De lo que pasó antes, de las razones por las que mi hermano acabó golpeado tengo imágenes muy borrosas, inconexas, sueltas, pero que tengo miedo de enlazar. Porque me sugieren que mi padre optó por llevar el incesto más allá de toda coherencia, de todo juicio, de todo raciocinio; si fuera posible considerar en los abusos infantiles algún tipo de lógica. Y ni siquiera sé si esas imágenes pertenecen sólo a ese día, o existe todo un álbum de recuerdos con mi hermano que mi monstruo aún espera para mostrarme cuando menos lo espere. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo tengo un recuerdo nítido que creo que pertenece al día que me escapé, pero no voy a hablar de ese recuerdo. No puedo. Me es totalmente imposible. Es uno de esos espantosos recuerdos del que conozco lo principal, el núcleo, el corazón del recuerdo, pero es un corazón tan oscuro, tan podrido, tan siniestro para mí, que aún bloqueo voluntariamente el resto de sus imágenes, de sus detalles, de sus sonidos… No puedo explicar más, no quiero recordar más. Porque tengo miedo que  si pienso en él, si intento recordar toda la secuencia, no lo soportaré, me superará y no sé lo que ocurriría después. Porque tengo miedo que ese recuerdo sea la llave que abra la puerta a algo desconocido que no quiero ni siquiera plantearme. Y tengo miedo que eso rompa definitivamente el delgado hilo de cordura que me sostiene. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad es que soy incapaz de describir la devastación que los abusos han dejado en mí. A veces me parece imposible creer que he podido sobrevivir a semejante crueldad de la mente. Porque para mí, el daño no es físico. A pesar de las palizas, de los latigazos, a pesar del dolor corporal que me provocaban las violaciones, los objetos con los que me penetró, a pesar de toda esa agonía, el sufrimiento no es físico es mental. Es dolor en el alma, en el espíritu, es como si una espada invisible atravesara tu “yo” inmaterial. Como si extrajeran de tu cuerpo la vida sin quitártela, como si la llevaras por fuera, arrastrada por el asfalto. Como caminar sin la piel, dejando los jirones de carne al alcance de los buitres. Y cuando las alimañas se han ido, tu corazón queda seco, desértico, y respiras el aire caliente de la muerte, y sólo esperas a que ésta llegue. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Año del Infierno resume para mí todo eso. Fueron trece años de abusos, con traca final incluida. Una película de terror que a veces resumo en ese último año. Año que mi mente, para darle una forma corpórea, me dice que empezó una mañana en la que abrí la puerta del infierno y de él salieron bestias espeluznantes que devoraron mi niñez a enormes dentelladas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;“Hay dolores que matan: pero los hay más crueles, los que nos dejan en vida sin permitirnos jamás gozar de ella.” &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antonie L. Apollinarie Fée (1789-1874) Farmacéutico y naturalista francés.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7918113753679818137-6102672204119783417?l=nemesisenelaverno.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/feeds/6102672204119783417/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/10/la-puerta-del-infierno.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/6102672204119783417'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/6102672204119783417'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/10/la-puerta-del-infierno.html' title='LA PUERTA DEL INFIERNO'/><author><name>Némesis</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13277185553331322380</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='26' src='http://4.bp.blogspot.com/_sJcKrSifYtQ/TP0NMV-rl5I/AAAAAAAAAAM/EaJR-edzacQ/S220/temores02.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7918113753679818137.post-540306075075885644</id><published>2011-10-07T14:02:00.000+02:00</published><updated>2012-01-12T23:11:14.009+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='REHABILITACION'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='dentro de mi castillo'/><title type='text'>CARA A CARA</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Navegando por la red me he encontrado con este blog. Lleva cerrado algún tiempo, pero no me he podido resistir a escribir una contestación, que creo que no ha llegado, porque no aparece en los comentarios. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que he optado por hacer un copia y pega del texto del blog y mi respuesta. Como podréis comprobar habla de las niñas como si se tratase de conquistas, como si se refiriese al diario de un alegre soltero que relata sus relaciones con las mujeres. No he podido evitar dejar algún comentario concreto entre sus palabras, temblaba mientras lo transcribía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicado por MasterChild el lunes 9 de mayo del 2011: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya hace casi 3 años de que escribí el último post en este blog, este menos popular y dinámico fue la continuación de orgullo pedófilo y nació con el fin de hacer activismo de la pedofilia, al igual participé activamente en los numerosos sueños de Kitty y protegenos.com el cual abandoné al comprender que en la sociedad actual la pedofilia no tiene cabida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto todo me resultó tan evidente, la pedofilia se vive en las sombras, por que de tratar de convencer a los adultos ellos no me interesan. Y así abandoné los post y me dediqué verdaderamente a vivir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pedófilo es diferente al adulto normal en algunos aspectos, no todas las niñas me gustan, “algo” difícil de definir existe en aquellas con las que ha habido algo, una sensualidad, cierto tipo de mirada que siempre he sabido distinguir, así fue como distinguí a Daniela (11), una niña preciosa con cejas pobladas y vello pubescente sobre su labio superior, la molestaban otras niñas por su bigote pero yo liberado de mi prejuicio (si ya era un monstruo ¿qué podía perder?) me acerque y le dije que a mi me parecía muy bonita en que en unos años se daría cuenta, empecé a intercambiar besos con ella de forma esporádica siempre tras mucha seducción, solo cuando sus ojos brillaban podía hacerlo, &lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: xx-small;"&gt;[¿brillaban? No serían lágrimas de impotencia?]&lt;/span&gt; pero lo que me alejó de ella fue el maldito vicio de coquetear con otras, entre juegos los besos se dan de forma espontanea y haberme besado con Atenea la enfureció, Atenea en cambio no supo guardar mi secreto y me acusó. &lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: xx-small;"&gt;[bien por Atenea] &lt;/span&gt;En fin no pude acercarme a esas niñas hasta la adolescencia, para entonces Daniela había perdido su chispa. &lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: xx-small;"&gt;[será que ya supo reconocer que eso no le gustaba] &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tuve otra novia&amp;nbsp;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: xx-small;"&gt;[novia?] &lt;/span&gt;con un defecto genético parecido al síndrome de Turner, cuando la conocí a los 10 era tan pequeñita como una niña de 5 años y por ese tiempo no me gustaban tan peques. Pensé en ella como mi media naranja pues por su problema tal vez no crezca (a los 15 aun se veía de 10) desafortunadamente su mente si crece y al final no pudimos ser compatibles, caramba casi como en entrevista con el vampiro. &lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: xx-small;"&gt;[te gustan las niñas porque eres incapaz de enfrentarte a alguien con mas cerebro que tu] &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Zoe era fogosa pero inestable hija de padres maltratadores. Tuve sexo si así se puede decir a frotar mi glande en su vagina, &lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: xx-small;"&gt;[sin comentarios]&lt;/span&gt; la verdad al igual que el resto de la sociedad siempre he creído que la penetración no es posible con diferencia de edades &lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: xx-small;"&gt;[¡que considerado! mi padre hizo lo mismo, hasta que cumplí los 12] &lt;/span&gt;por otra parte si llegaba a lastimarla se descubriría todo y con una menor de 12 seguro cárcel me esperaba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los besos mas bonitos llegaron de Sofi, ella preescolar tuvo el atrevimiento de que nos besaramos a espaldas de su hermana, en la cocina con su papa viendo futbol en la sala, con ella nos desnudamos, le extrañó la forma de mi cuerpo y me dijo que mi “colita” era fea. &lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: xx-small;"&gt;[que desconsiderada, llamar feo a tu objeto mas valioso…]&lt;/span&gt; me regaló su primer orgasmo y terminó con una madurez irrefutable “ no soy mujer” me dijo, aun medito esas palabras. &lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: xx-small;"&gt;[deberías meditarlas mas, creo que, seguramente hubiera preferido “regalarle” su primer orgasmo a un chico de su edad, dentro de 15 años] &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Areli sadista de 6 de primaria corrí espantado al tercer faje, y Yose fogosa e incontrolable hembra de 1 de primaria. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas han sido las niñas de mi vida y lo confieso al momento de dejar atrás esta historia, pues ahora con 30 años ya no puedo seguir así, simplemente me veo al espejo y no puedo resistirlo, Yose me dijo “es que cuando yo sea grande vas a estar bien abuelo”. No puedo esconderme o evitarlo el tiempo es mi enemigo y contra el ni Fidel Castro ha ganado, así que renuncio a este adversario. Con 30 años aún puedo conseguir una esposa con quien fingir como hacían los homosexuales, ¿qué no voy a sentir nada? Tal vez, yo solo quiero trasmitir mis genes pedófilos para que la siguiente generación se haga las mismas interrogantes. &lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: xx-small;"&gt;[malas noticias chato, la pedofilia, afortunadamente, no es genética, no puede heredarse, si así fuera, te aseguro que yo habría sido mucho mas concienzuda en mis intentos de suicidio. Y espero con todo mi corazón que jamás, jamás tengas hijas, sobrinas, nietas, ahijadas, vecinas, o cualquier clase de contacto con una niña, porque no te haces una&amp;nbsp;idea&amp;nbsp;del daño que haces] &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fin de la historia con este post clausuro para siempre este blog. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi respuesta, que quise enviar: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un saludo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy lo que la sociedad llama una víctima de abusos sexuales infantiles. Mi padre me ha "manipulado" desde que era un bebé hasta mis trece años de edad. Aunque no sé cómo debería llamarme ante ti, porque desconozco cómo calificas a esas niñas de las que hablas aquí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He tenido oportunidad de acceder a algún blog y foro de carácter pedófilo, me he empapado de vuestros argumentos, intentando ver el otro lado de la calle. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace unas semanas, me llegó información sobre un partido político holandés, un partido pedófilo, vuestro partido. Os definíais  a vosotros mismos como amantes de los niños, y defendíais que se bajase el límite de edad de consentimiento para mantener relaciones sexuales a los 12 años, con miras a que posteriormente ese límite desapareciera. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noticia me impactó profundamente. Hablabais de vosotros mismos como personas normales a los que les encantaba la experiencia de disfrutar de la sexualidad de un niño, pero os quejabais de sentiros discriminados por la sociedad. Asegurabais no estar cometiendo ninguna atrocidad pues para vosotros era importante iniciar a los pequeños en el sexo a muy temprana edad precisamente para que no existiera tabú. Argumentabais que si esta práctica fuera legal, no existiría el sentimiento de culpa en los infantes, puesto que no hacíais nada malo, no tendríais que esconderos y no tendríais que ocultar vuestro amor por los niños. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me impactó sobremanera el testimonio de algún comentarista de la noticia que aseguraba haber disfrutado del sexo desde muy temprana edad y se sentía profundamente agradecido a su mentor, a la persona que le había iniciado. Una mujer relató haber mantenido relaciones sexuales con su padre desde los 8 años y que ahora, adulta, decía que su hija de 11 años convivía con un hombre de 30 y se sentían muy felices. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante semejante bombardeo de argumentos me sentí desarmada. No me entra en la cabeza semejante visión de la infancia, de la vida. Lo siento, pero por más que lo intento se me escapa por completo al entendimiento. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me considero una persona abierta de mente, me gusta conocer las distintas posiciones, la diversidad de criterios, de ideas que fluyen por el mundo y puedo llegar a entender, en un conflicto, a ambas partes por igual. Tal vez me identifique más con una de las partes, que me decante más hacia uno u otro lado, pero siempre intento razonar los argumentos del otro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero en este caso, lo siento, no soy capaz de aceptarlo. No transijo. Tal vez porque estoy demasiado involucrada en el tema, pero soy incapaz de consentir ni uno solo de vuestros argumentos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intentando realizar un ejercicio de autosugestión quise analizar, imaginar por un momento cómo se sentía aquella madre que presumía de su temprana sexualidad, cómo pudo ser para ella esa “sensación”, y me derrumbé. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo cierto es que la noticia me ofendió. Me ofendió profundamente. Acababa de leer –sin nombrarlo- que todos mis traumas eran producto de no haber sabido asimilar mi propia sexualidad. Me sentí insultada. Y me encantaría que me lo explicaseis. Que alguno de los que defendéis semejantes teorías o simplemente dais rienda suelta vuestros bajos instintos, sin mas aspiraciones que las de satisfaceros me explique qué pasa conmigo: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué pasé mi adolescencia intentado quitarme la vida? ¿Por qué no duermo por las noches? ¿Por qué lloro durante el día? ¿Por qué tengo pesadillas en las que estoy con “él”, pesadillas espantosas en las que acabo vomitando u orinándome en la cama? ¿Por qué cada vez que le recuerdo acercándose a mí, acariciándome, tengo taquicardia, mi corazón se encoge, tengo una piedra en el estómago, pierdo el aliento y mi mente empieza a sentir miedo? ¿Por qué odio enseñar mi cuerpo? ¿Por qué tengo miedo de la gente? ¿Por qué tengo la sensación de que no soy nada, que no valgo nada, que no sirvo para nada? ¿Por qué siento dolor cada vez que recuerdo sus manos, su pene? ¿Por qué no puedo comer un yogurt o una vichyssoise sin que me den tales nauseas que acabo vomitando hasta mi primera papilla, por el espantoso recuerdo de su esperma? ¿Por qué no puedo ni ver un plátano porque automáticamente mi boca adquiere el sabor de la goma seca? ¿Por qué no puedo escuchar el sonido de arrancar una flema de la garganta sin que un escalofrío me recorra la espalda? (Él tenía esa costumbre) ¿Por qué no soporto las camisetas de interior masculinas, las manos sudorosas, los dedos amarillos, la ropa húmeda? ¿Por qué no puedo vivir una vida sexual plena con mi marido? ¿Por qué no puedo escuchar a mi cónyuge decir que tengo una piel muy suave sin que automáticamente mi mente me reproduzca, como una grabación, la misma frase con la voz de mi “iniciador” cuando él me lo decía? ¿Por qué cuando me toca mi pareja dentro de mi cabeza se libra la madre de todas las batallas y a veces gana mi monstruo? ¿Por qué en esas derrotas mi cabeza vuelve a gritar que me están violando de nuevo, a pesar de que jamás medió violencia en esos trece años? ¿Por qué en esos momentos el suicidio vuelve a ser una opción, un pensamiento recurrente? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Es que estoy loca? ¿es que soy una desagradecida, que no aprecia el favor que me hizo mi padre al iniciarme en la sexualidad antes de que me quitaran los pañales? ¿Debería buscarme un buen sexólogo en lugar de un buen psiquiatra? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habláis de consentimiento. ¿Consentimiento de quién, del adulto? ¿o pretendéis decirme que yo consentí con un año de edad, o con cinco, o con trece? Aunque es posible que lo veáis como si fuera enseñar a un niño a utilizar los cubiertos o a ir al baño… Y no tengáis la desvergüenza de decir que el niño o la niña os buscaba, Porque me parece el argumento mas pueril que he oído en mi vida, que demuestra la pasta de la que estáis hechos, dispuestos a justificaros aprovechando de forma miserable vuestra posición de adulto responsable sobre el que el niño deposita su confianza. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me parece muy bien que proclaméis el derecho a vuestra libertad sexual (por mí, como si os lo hacéis con una cabra) el problema, es que sois incapaces de ver la devastación que dejáis en ese niño que tanto decís amar. Existen cientos de estudios que lo confirman. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leeros bien la definición que viene en la proclamación de los derechos humanos: De manera genérica, se considera abuso sexual infantil o pederastia a toda conducta en la que un menor es utilizado como objeto sexual por parte de otra persona con la que mantiene una relación de desigualdad, ya sea en cuanto a la edad, la madurez o el poder. Ahora intentad explicarme dónde veis la igualdad de vuestro intelecto con el del menor. Probablemente, en categoría moral, el niño os saque varias cabezas de distancia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Acaso no comprendéis que él no entiende qué es eso? indicáis que su cuerpo responde, que disfruta. No confundáis los términos, su cuerpo está preparado para sentir placer ante la estimulación, pero no así su mente. El niño o niña no disfruta, solo disfruta su cuerpo. Ni siquiera es consciente de todo lo que vendrá después. No sabe que detrás viene el infierno, y creo que vosotros tampoco. Sé de qué hablo, yo he estado allí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me alegra leer que alguno de vosotros es feliz con su “precocidad”, pero mucho me temo que no sois ni mucho menos la norma. Detrás de este escrito existen miles de personas, a las que no se respetó su derecho a no tener sexo. Su derecho a decidir sobre su propio cuerpo. El derecho de esa persona a no ser manipulada como a un esclavo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y a aquellos que argumentáis que también fuisteis niños abusados, no sé si es tu caso, os diré: No me dais ninguna pena. A pesar de que alguien tomó por vosotros la decisión de entregar vuestra intimidad sin preguntaros, no os perdono que queráis hacer lo mismo. Se ha abierto la veda. Sois mi enemigo a batir. A partir de ahora dedicaré el resto de mi vida a luchar contra vosotros. Tal vez esté en inferioridad de condiciones porque yo carezco del valor y la autoestima de la que vosotros disfrutáis. Es muy posible que algunas batallas las pierda por las enormes carencias que los abusos sexuales infantiles dejaron sobre mí. Pero que eso no os confíe. Porque si he tenido el valor y la valentía de enfrentarme a mis propios fantasmas, si he conseguido seguir con vida a pesar del espanto de mi infancia, no me temblará la mano para acusaros de ser las personas más despreciables de la tierra, que se escudan en argumentos pseudo-educativos tan sólo para satisfacer vuestro propio ego. Aprovechándoos de personas a las que jamás disteis la oportunidad de elegir si deseaban o no haceros una paja. Os guste o no, solo tenéis un nombre: VIOLADOR. Y me atrevería a decir que estáis en lo más bajo de la escala moral del hombre, porque ni siquiera tenéis el valor de enfrentaros cara a cara con un adulto -hombre o mujer- con el que mostrar vuestros encantos. La escoria de la humanidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y por favor, no me vengas con eso del odio y la intolerancia. Cuando digo que sois mi enemigo a batir, me refiero a que emplearé toda mi vida a explicarle al mundo, y a vosotros, que el daño que causáis es irreversible, que no sois conscientes del desierto que dejáis detrás. Y que necesito que lo entendáis. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no te odio, solo siento una gran tristeza por tu ignorancia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un saludo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://paidofilo2.blogspot.com/2011/05/el-tiempo-es-quien-mejor-hace-una.html#comments"&gt;http://paidofilo2.blogspot.com/2011/05/el-tiempo-es-quien-mejor-hace-una.html#comments&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;i&gt;“No sabrás cuando, pero te estaré vigilando” &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Harry el sucio. Película norteamericana (1971) Don Siegel.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7918113753679818137-540306075075885644?l=nemesisenelaverno.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/feeds/540306075075885644/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/10/cara-cara.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/540306075075885644'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/540306075075885644'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/10/cara-cara.html' title='CARA A CARA'/><author><name>Némesis</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13277185553331322380</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='26' src='http://4.bp.blogspot.com/_sJcKrSifYtQ/TP0NMV-rl5I/AAAAAAAAAAM/EaJR-edzacQ/S220/temores02.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7918113753679818137.post-6030291659217808057</id><published>2011-09-25T01:11:00.000+02:00</published><updated>2012-01-12T23:10:25.454+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='dentro de mi castillo'/><title type='text'>EL LABERINTO DEL MINOTAURO</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se ha vuelto a escapar. Mi Monstruo ha regresado de las catacumbas, y me ha pillado desprevenida. Me acorraló en una de las habitaciones que yo creía que estaba bien cerrada, y ha sido aterrador. Es uno de esos cuartos cerrados a cal y canto, situado en una de las alas del castillo de mi mente que aún permanece sin limpiar, sin eliminar sus telarañas, sin exorcizar sus fantasmas. Y en esa habitación he visto una sombra, una silueta, la imagen de algo que no he sabido interpretar, pero que me ha inspirado miedo. He conseguido escapar a los pasillos del ala norte, pero el fantasma en el que se ha transformado mi monstruo aún me persigue y a penas recuerdo dónde está la salida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace unas semanas regresó a mis sueños una imagen borrosa de mi hermano. La entrada que le dediqué fue inspirada precisamente por esa imagen. Mi Monstruo entonces empezó a jugar al “¿Y si hubiera ocurrido…?” Y mi cabeza empezó a imaginar cosas aterradoras. Situaciones que rozaban la demencia absoluta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¿Y si hubiera ocurrido…?” &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún mantengo clara la diferencia entre la imagen que recuerdo y lo que mi imaginación me inventa. Pero empiezo a temer que esa línea divisoria desaparezca. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando recordé al vecino que eyaculó sobre mi cara delante de su propia hija, estuve unos días en un mar de dudas sobre la veracidad de los hechos. Dudé incluso de los 13 años de abusos de mi propio padre. Y me da pánico que vuelva a ocurrir. Me da miedo caer al abismo. Porque no sé qué había en esa habitación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya no tengo 18 años, cuando huía hacia delante. Ahora sí me preocupa que las pastillas que robé el otro día me hagan daño. Ahora no quiero beber hasta perder el sentido, sólo para que el recuerdo desaparezca. Y sobre todo, no quiero volver a ponerme la careta de “todo está bien” mientras planeo cual es la forma más rápida e indolora de desaparecer. Ahora hay demasiadas conexiones, demasiados cabos sueltos, ahora sé que mucha gente preguntaría por mí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahora soy yo la que no quiere sucumbir. No estoy dispuesta a nadar para morir en la orilla. No estoy dispuesta a renunciar después de todo lo que he conseguido. Ahora que le encuentro sentido a muchas cosas, ahora que ese conocimiento me ha dado libertad, no pienso rendirme. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi Monstruo siempre ha jugado con ventaja. Siempre ha dispuesto de muchas armas, recuerdos y fantasmas del pasado que, reconozco, aún me asustan. Pero ahora yo también dispongo de armamento. Romper mi silencio me ha supuesto tener a mi disposición todo tipo de ayuda, unas veces en forma de apoyo moral, otras infundiéndome valor, otras dándome sabios consejos… y mi monstruo se ha dado cuenta. Se ha percatado de que romper mi silencio le debilita y ahora intenta hundir mis suministros de ayuda como si se tratase de un U-Boat alemán esperando el paso de algún buque aliado en el atlántico norte. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre he tenido problemas para hablar de viva voz de mis abusos. Creo que el hecho de que a mi padre le ponía muy nervioso verme llorar, -siempre me decía aquello de “te voy a dar para que llores por algo” y por lo tanto jamás he llorado en su presencia, si no quería recibir una buena tunda con el cuero- ha causado un efecto rebote en mí, y cada vez que he intentado hablar, me he hundido en un llanto incontrolado y totalmente paralizante. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al poco tiempo de abrir el blog, me ofrecieron participar en un programa de radio sobre el tema de los abusos. Me sentí orgullosa de mí misma, porque fue la primera vez que hablé de esto sin llorar, sin atascarme. Después vinieron mis Padrinos, era importante para mí poder aclarar algunas cosas con ellos, y también superé aquella prueba. Creí que por fin uno de mis más serios problemas estaba superado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada mas lejos de la realidad. Mi Monstruo, mi Alien, el Dragón con el que mantengo mi lucha diaria, es resistente, y si bien ha cedido ante mi insistencia de hablar de mis abusos, (sobretodo a escribir sobre ellos) está dispuesto a presentar batalla en cuanto a pedir ayuda se refiere. Ayuda profesional, de un terapeuta formado que me enseñe a dominar mejor al Monstruo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero creo que ha llegado la hora de hacerlo, o al menos de buscar alternativas. Porque cuando me di cuenta de que empezaba a repetir patrones que hace 25 años que no utilizaba, cuando volví a mirar dónde había escondido el Valium, cuando empecé a pensar en la forma en que mi marido no se diera cuenta de que faltaría el Vodka del mini-bar, me asusté. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque ahora a la partida se ha unido un nuevo jugador: mi hermano “mellizo”. Mi Monstruo tiene una versión de él siniestra, fantasmagórica que me hace verle como un enemigo, cuando en realidad es otra víctima, como yo. Y con esto no puedo lidiar sola. Ante nuevas reglas, nuevas armas. Y pedir ayuda profesional es la última adquisición. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reconozco que me ha costado. He estado días y días llevando una lucha interna a cerca de la conveniencia o no de pedir ayuda de un psicólogo, y cuando decidí ir a pedir cita, lo pasé bastante mal. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primero fui a ver a mi amigo, el médico. Quería contarle lo que tanto me preocupaba, solicitando consejo, como otras veces había hecho. Mi amigo conoce la situación y siempre he podido hablar con cierta soltura de mis abusos. Pero ese día fue imposible. Apenas pude decir nada. En el momento en que intentaba explicarme el llanto acudía de forma incontrolada. Me sentía total y absolutamente incapaz de pronunciar palabra. Un bloqueo total. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tuvo mucha paciencia. Empezó a hacerme preguntas concretas, rodeando la cuestión, y yo sólo podía gesticular afirmativa o negativamente a sus preguntas. Fue angustioso. Me pidió encarecidamente que acudiera a alguien preparado. Esta vez me lo decía el amigo y no el médico. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reconozco que esto es nuevo para mí. Siempre he lidiado con mis recuerdos sola, sin ayuda. He aprendido trucos para sobrellevar la ansiedad, y ahora con internet, he aprendido mucho sobre secuelas, y estoy corrigiendo y superando muchas de ellas ahora que conozco su origen. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero lo de la ayuda profesional aun me inspira muchas dudas. No sé si es porque no me fio de un extraño que solo me va a recetar ansiolíticos o porque a mis 44 años ya no merece la pena empezar terapia. La razón que mas se impone sin embargo es que no me hace falta. Una parte de mí sigue diciéndome que no necesito de nadie, que lo hago bien sola. He conseguido enderezar mi vida, estoy casada, con un hijo, un trabajo, una vida estable, incluso estoy aprendiendo a curar secuelas. No necesito la ayuda de nadie. Y no puedo evitar levantarme esos días con la tentación de descolgar el teléfono y anular la cita. Hay días que me siento fuerte y pienso que el monstruo no ha podido conmigo, que estoy muy bien, que ya ha pasado todo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero otra parte de mí pide ayuda. Hay días que soy más consciente de mi pasado, que todos los recuerdos se echan encima de mí, y veo más claramente mis carencias, las enormes heridas que en incesto dejó sobre mí. Y el peso me puede, las fuerzas flaquean y tengo la sensación de no poder dar un paso más. Me rindo. Algunas veces tengo miedo de que un día me caiga y no pueda levantarme más. Porque tengo la sensación de que no merece la pena. Me siento como si estuviera presa y condenada intentando excavar bajo la tierra para escapar utilizando un palillo como herramienta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces me siento tan cansada que vuelvo a tener la tentación de tomar atajos, esos atajos que me podían haber causado mucho mas daño en el pasado. A veces siento que la carrera por huir de mi Monstruo no  acaba nunca. Que sigo encerrada dentro de mi castillo, que a veces se transforma en un laberinto, y como Teseo, necesito valor para girarme, enfrentar  mi miedo y buscar el extremo del ovillo de hilo para poder encontrar la salida, una vez haya acabado con el minotauro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No lo sé. Tal vez sea el hecho de saber que no estoy sola, que hay mas gente que, como yo, ha pasado también un infierno, y ellos si han buscado ayuda, me esté haciendo ver las cosas de otra manera. Pero reconozco que me da vértigo. Es como si siempre hubiese caminado sola por el desierto, y ahora me ofreciesen la posibilidad de subir a un transporte, y me da miedo, porque no conozco al conductor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero siento que tengo que hacer algo. Este último mes ha sido desesperante, con pesadillas espantosas, noches en vela y días sin control. Y ya no puedo más. Tengo la sensación de que me estoy estancando, que vuelvo atrás, y ahora que veo más allá del arco iris no quiero renunciar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muerte de mi padre y la reaparición de mi hermano me han revuelto recuerdos oscuros, feos, imágenes que a veces me sobrepasan, y no quiero volver a mis Años Oscuros, cuando las retrospecciones eran diarias, y las ausencias duraban días enteros. Porque ahora sé que hay vida después de la muerte, ahora sé que la oscuridad no es eterna, ahora sé que la luz es mas hermosa cuando has vivido entre tinieblas. Y NO ME VOY A RENDIR. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Me has oído Dragón de pacotilla? No me vas a hacer volver. No vas a adueñarte otra vez de mi mente así como así. El castillo es mío, soy su soberana y tu no vas a volver a ser el patrón. Ya lo fuiste mucho tiempo, demasiado, y llevo años acorralándote, relegándote a las tinieblas de donde jamás debiste salir, y un día, un día conseguiré que desaparezcas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pienso morir sola en la oscuridad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;“Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad” &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Albert Einstein. (1879-1955) Físico alemán.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7918113753679818137-6030291659217808057?l=nemesisenelaverno.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/feeds/6030291659217808057/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/09/el-laberinto-del-minotauro.html#comment-form' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/6030291659217808057'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/6030291659217808057'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/09/el-laberinto-del-minotauro.html' title='EL LABERINTO DEL MINOTAURO'/><author><name>Némesis</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13277185553331322380</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='26' src='http://4.bp.blogspot.com/_sJcKrSifYtQ/TP0NMV-rl5I/AAAAAAAAAAM/EaJR-edzacQ/S220/temores02.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7918113753679818137.post-3828389494519714266</id><published>2011-09-08T15:50:00.000+02:00</published><updated>2012-01-12T23:05:09.315+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mis familias'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ABUSOS'/><title type='text'>HERMANOS DE SANGRE</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya he contado que soy la pequeña de cuatro hermanos, y que los cuatro hemos sufrido el maltrato y los abusos de mi padre. Mi hermano mayor que me saca doce años, con el que tuve el grave altercado cuando regresé a la casa de mis padres. Mi hermana, ocho años mayor que yo,  con problemas muy graves a causa de sus abusos. Y mi “mellizo”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He omitido de manera inconsciente a este hermano pequeño en el blog. Creo que no ha sido casualidad. Creo que en alguna parte de mi mente, mi monstruo ha jugado conmigo, y me ha dejado estos pensamientos, estos razonamientos escondidos porque me da vergüenza hablar de mi hermano. Porque en la historia de mi relación con él hay cosas de las que aún no puedo hablar. Cosas que todavía queman, cosas que aún emiten radiación. Mis ideas no son claras, pero ya va siendo hora de que se conozca una parte de mi vida y de mis abusos que, quiera o no, me afecta mucho. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunas personas me han dicho que mi vida da para escribir un libro. La vida de mi hermano da para dos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi hermano más pequeño y yo nos llevamos poco tiempo. Él es 13 meses y 12 días mayor que yo. Aún conservo una foto familiar en la que estamos todos. Yo con unos meses de edad en brazos de mi padre, y mi hermano sentado en el regazo de mi madre. Todas las personas que han visto la foto han tenido dudas sobre la identidad de los dos bebés de la foto y alguno me ha preguntado si somos mellizos. Tal es el parecido. Cuando éramos pequeños, cuando bajábamos a jugar al patio común donde desembocaban los portales del bloque de viviendas, los vecinos también creían que éramos gemelos. Yo siempre lo sentí como tal. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las pocas semanas de mi nacimiento mi madre tuvo un “accidente” que la postró durante mucho tiempo en una cama de hospital. Por lo tanto, mis primeros tres años de vida, ella los pasó convaleciente, mientras mi hermano y yo estábamos en el orfanato donde me conoció mi Madrina, y dónde mi padre, aprovechando las vistas al centro de menores hacía algo mas que certificar que no renunciaba a nuestra tutela. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo cierto es que mi hermano y yo hemos tenido vidas muy parecidas, pero a la vez muy distintas. Ha sido como dos caras de la misma moneda, dos situaciones paralelas, en ocasiones con los mismos “tiempos”, las mismas pautas, pero con desenlaces diferentes y semejantes a la vez. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi Madrina me cuenta muchas veces que en la institución donde me conoció, nos juntaban un par de horas al día en una sala de recreo a todos los niños, y que era donde yo coincidía con mi hermano. (En aquella época separaban a los niños y a las niñas, por eso mi Madrina me conoció a mí y no a mi hermano) Al parecer, en una ocasión una niña le quitó un juguete a mi hermano y él empezó a llorar. Según mi Madrina, yo tenía mucho genio y al ver llorar a mi hermano, agarré a esa niña por los pelos y tuvieron que venir ella y otra señorita a separarnos. Yo tendría 2 o 3 años, y no sé hasta que punto yo, de verdad, estaba defendiendo a mi hermano o simplemente anhelaba ese juguete, pero a mi Madrina le gusta pensar que era un gesto altruista. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después nos separaron. Yo empecé a irme con mis Padrinos cuando se fueron a vivir a otra ciudad y mi hermano terminó en un colegio de educación especial. Es complicado explicar cómo terminamos los dos en sitios tan diferentes, pero si tengo que arriesgarme a dar una razón, apostaría por la ineptitud y la ignorancia de los que en aquella época se encargaban de los asuntos sociales. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi Madrina me contó que ninguno de los dos hermanos hablábamos. Ni una palabra. Lo entendíamos todo, pero simplemente no hablábamos. Que éramos muy retraídos, y que mi hermano a penas se defendía. Cuando mi Madrina comenzó a tenerme con ella con más asiduidad, me llevó a un logopeda, por si yo tenía algún problema de dicción, no encontraron nada, y de hecho me cuentan que cuando ya estaba mas estabilizada, cuando mis Padrinos se hicieron cargo de mí de manera mas constante, empecé a hablar correctamente, sin atascarme, con total normalidad. Yo tenía casi cuatro años. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablo desde la ignorancia más absoluta, pero quiero pensar que mi retraso en el habla fue a consecuencia de sufrir, ya por entonces, los abusos de mi padre, y por lo tanto tengo razones para sospechar que mi hermano pasó exactamente por lo mismo. Pero él no tuvo la fortuna de encontrar a alguien como mi Madrina, y creo que al comprobar que mi hermano tampoco hablaba, que era huidizo, se escondía y apenas se defendía, alguien interpretó erróneamente esas señales e indicó que mi hermano tenía un retraso intelectual “moderado”. Ha pasado doce años interno en un colegio de educación especial. Un colegio para retrasados, dicho crudamente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé por mi madre que en vacaciones jugábamos mucho juntos pero yo a penas tengo recuerdos. Tengo “fotos” mentales en las que estamos construyendo con el “Exin Castillos”, o jugando a las cartas con esas barajas infantiles de hacer familias. Creo que la nuestra tenía los personajes de la película de Disney Robin Hood, pero no estoy muy segura. Mis evocaciones son sólo bocetos sin color. En realidad mis únicos recuerdos de él, los que se imponen cuando pienso en mi hermano, son los abusos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo tenía doce o trece años cuando supe que él también sufría abusos. Lo descubrí de manera traumática una mañana que sorprendí a mi “mellizo” haciéndole una felación. Ese día algo se rompió entre nosotros. Jamás hemos hablado de ello pero desde entonces, cuando estábamos juntos, era una siniestra sombra que sobrevolaba el ambiente. Cuando mi padre estaba en casa a solas con nosotros siempre había un momento de  “impasse”. Cruzábamos la mirada un instante e intentábamos escabullirnos, que no se notase nuestra presencia, hacernos mas pequeños, invisibles. Había motivos para ello. El último año de mis abusos, el Año del Infierno, también debió serlo para él. Si mi padre fue capaz de hacerme autenticas barbaridades, mi hermano no lo pasó mejor. Me consta, fui testigo directo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después llegaron los Años Oscuros. Y como en todo, cada uno capea el temporal como puede. A mí me dio por empastillarme, a él le dio por salir corriendo. Con quince años se fue de casa y se dedicó a recorrer el mundo con una mochila a la espalda. Cuando yo regresé a la casa de mis padres, en el final de mis años oscuros, le veía muy de vez en cuando. Seguía viviendo con precarios trabajos y grandes ausencias. Después, mientras yo estabilizaba mi vida con un hijo, le perdí la pista. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo último que supe de él fue que estaba en una ciudad del este de Europa, en una empresa de transportes, y se iba a casar. Tras aquella carta, pocas semanas después nos encontramos una noche que pasaba por mi localidad de regreso a aquel país, y no me gustó lo que vi. Estaba desaliñado, sin afeitar, y según me dijo mi marido, olía mal. Mi hermano me dijo que le habían perdido las maletas en el aeropuerto, pero me sonó más a una excusa que a otra cosa. Al día siguiente desapareció sin dejar rastro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quise creerle. Las primeras semanas en que desapareció me puse en contacto telefónico con los consulados y embajadas de todos los países del este, pero no lo encontré y a medida que pasaron los meses, los años, empecé a darle por perdido. A veces me lo imaginaba como un vagabundo por alguna ciudad europea, pidiendo limosna y durmiendo en la calle. Cuando esa imagen me venía a la mente sentía un inmenso amor por él. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final, después de quince años, le di poco menos que por muerto. Llegué a pensar que había hecho como yo. Romper con toda la familia definitivamente al ser consciente de sus abusos. No se lo reproché. Yo he hecho exactamente lo mismo. De hecho ya entonces, cuando nos veíamos, yo me sentía incomoda en su presencia. A veces no soportaba ni siquiera un casto beso por su parte, y creí que él tal vez sintiera lo mismo, que por eso desapareció. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la realidad en ocasiones supera la ficción. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pocos meses después de la muerte de mi padre, cuando aún estaba asimilando todos los recuerdos y las sensaciones que eso me produjo, recibí un correo a través del Facebook de alguien de nombre extranjero que era amigo de una persona llamada igual que mi hermano, y que le estaba ayudando a encontrar de nuevo a su familia. Quería saber si yo era una de sus hermanas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dio un vuelco el corazón. La foto era actual, tenía dieciséis o diecisiete años y algunos kilos de más, pero la imagen que me sonreía desde la pantalla de mi ordenador era sin duda el niño con el que había compartido mucho más que unas vacaciones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi  hermano. MI viajero hermano, aun no podía creerlo. Le había perdido la pista cuando se fue a vivir cerca de los Cárpatos y le había dado por muerto. Y no era la primera vez que le creía fallecido, porque en una ocasión, cuando yo tenía trece años, pensé que mi padre le había matado de una paliza por mi culpa.  Y por segunda vez le reencontraba vivo. Vivo y trotamundos, sonriendo a un fotógrafo anónimo sin imaginar que su propia hermana le saludaba desde el tiempo y la distancia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tardé tres días en contestar, hasta que la curiosidad pudo conmigo. El amigo extranjero fue muy reservado y amable, se limito a facilitarme la dirección de correo electrónico de mi hermano y se retiro discretamente en su papel de extra. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera toma de contacto vía email, fue tímida, como entrar en una piscina sin conocer la temperatura del agua.  Supe en ese momento que había perdido a mi hermano, o al menos la parte de él que le daba su esencia, porque sufrió un “accidente” muy grave que le ha borrado una parte de la memoria. Principalmente la infancia y parte de su adolescencia y primera juventud. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La responsable de la amnesia de mi hermano es una mujer. Muchas víctimas terminamos junto a parejas también abusadoras. Es como si tuvieran un radar que detecta nuestra debilidad y se aprovechan de esa vulnerabilidad de manera cruel. Fue el caso de mi hermano. La persona con la que se casó resultó ser toda una víbora. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contrajeron matrimonio cuando él trabajaba en la empresa de transporte. Lo cierto es que no me ha dado detalles, pues lo ultimo que recuerda es un viaje con su esposa y los padres de ésta por la cordillera de los Cárpatos: le encontraron unos viajeros junto a la carretera semidesnudo, malherido, con la cabeza abierta y sin documentación de ningún tipo. La mujer, después de darle por muerto, le robo todo el dinero, las tarjetas, los papeles… Desgraciadamente las secuelas de lo ocurrido son graves: además de la amnesia, sufre una preocupante afección cardiaca. Ha tenido dos infartos en pocos meses. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El amigo extranjero era compañero en el trabajo, hablaba español y fue el primer amigo que mi hermano tuvo allí. Le enseño el idioma y las costumbres de la zona, y fue el primero en ayudarle cuando aquella mujer se largó con el pasado de mi hermano. Al parecer, en cuanto estuvo recuperado físicamente, mi hermano volvió a España por traslado de la empresa, y terminó en el sur del país. Meses después, el buen samaritano tuvo que emigrar con su esposa y su hija por la crisis que estalló en su país natal y mi hermano, para devolverle el favor le echó una mano y le ayudo a instalarse en la ciudad española. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde entonces, mi hermano ha intentado volver a ponerse en contacto con la familia, pero no sabia si mis padres habrían cambiado de domicilio porque las llamadas no se respondían y las cartas se le devolvían o no se contestaban. Y fue la indiscreción de la esposa de su amigo la que, a través de Facebook, encontró un perfil y una foto muy familiar, la mía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para mí fue como si el peso del mundo se hubiera colgado de mis hombros. Quiero condenadamente a ese crío, apenas lo recuerdo pero seguro que ha sido un compañero de juegos estupendo en los veranos de la casa de mis padres, sin embargo también hemos sido testigos de situaciones de difícil calificación. Y el hecho de saber que ahora yo soy la única depositaria de esos recuerdos es peor que si me hubiesen confirmado la muerte de mi hermano. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es complicado, somos hermanos pero casi no nos hemos criado juntos, tenemos distinta educación, distinta vida y sin embargo nos une algo fuera de lo común, como dos extraños que sobreviven a una catástrofe y vuelven a ponerse en contacto. Y aquí estoy yo, hablando con mi hermano, un extraño, que busca su pasado mientras yo solo quiero huir de él. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora la comunicación esta siendo principalmente por Messenger. Al principio la obsesión de mi hermano era saber como estaban nuestros padres y nuestros otros hermanos, y yo no sabía que decir. Me sentía entre la espada y la pared, mi hermano me solicitaba información de la familia y explicaciones de porque no le contestaban al teléfono, y yo no quería decirle que no podía ponerme en contacto con ellos porque la última vez que vi a mi hermano mayor casi me cuesta la cordura, o la vida. Me ha costado muchos años romper aquella cadena familiar que pesaba como una losa, y no me puedo permitir volver a soldar el grillete. Al menos la parte que me ata a mis padres y a mis otros hermanos, y esa obcecación, al principio, me estaba volviendo loca, aquello empezaba a parecer el paseo por un acantilado en el que no puedes evitar mirar abajo hipnóticamente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me ha contado que solo recuerda el colegio, de la vida familiar apenas imágenes. Y yo le he explicado que de pequeñitos habíamos vivido en una institución gubernamental los tres o cuatro primeros años. Le he dejado leer entre líneas que nuestras infancias no han sido fáciles, que somos hermanos pero hemos vivido separados casi toda nuestra vida, le he hablado de mis Padrinos y que ellos son en realidad los que me han educado. Que he pasado más tiempo viviendo con ellos que con nuestros padres, pero que cuando estaba en el domicilio paterno siempre estábamos juntos. Le he hecho ver que mi padre era violento, que hay expedientes nuestros en el archivo histórico, (porque en aquella época el tribunal de menores funcionaba a parte de la justicia ordinaria, y esos expedientes son “de menores”) y que indican que nuestro progenitor no era el “padre del año” precisamente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero es delicado, mi intuición me dice que no debo contarle más de lo que él mismo pueda recordar. El psiquiatra le ha dicho a mi hermano que al ser una amnesia traumática, los recuerdos tienen que volver por si solos, y las preguntas aún se agolpan en mi cabeza: ¿y si de repente recuerda? ¿Y si su amnesia no es tanto por el accidente como por lo que paso en su infancia? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me preocupa él, y me preocupa mi propia reacción ante sus recuerdos. Me ha preguntado por qué pasó doce años en un colegio de educación especial, y yo no sé que decir. Aún no sé como le podría volver a explicar a mi hermano una situación que ya hemos vivido en primera persona. Sería como caminar hacia atrás intentando pisar tus propios pasos. Y es un cúmulo de sensaciones extrañas que se arremolinan en mi cabeza cada vez que le veo  conectarse por el Messenger. Me da pánico que recuerde y me reconecte los recuerdos dolorosos de mi vida con mis padres. En lo que a mí respecta, mi familia son mis Padrinos, mi marido, y mi hijo. Todo lo que está fuera de eso, es peligroso para mí. Me sería muy difícil volver a empezar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo cierto es que le aprecio mucho. Me encanta discutir con él de fórmula uno por el Messenger, hablamos bastante a menudo, pero son siempre conversaciones livianas, sin profundidad. Al principio me preguntaba a veces por mi madre, si la veía y como estaba. Ahora ni se molesta porque ya sabe que yo no tengo contacto con ella. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad es que sé de él lo que él mismo me ha contado y a veces tengo dudas. Recuerda sus viajes, la mayoría, pero nunca me habla de ellos. Sé que vive solo, que ahora trabaja en una empresa de mantenimiento y que se le dan bien los ordenadores. Pero a veces creo que recuerda más de lo que dice y que me oculta información. A veces me parece “intuir” algo mas… No lo sé. Tal vez sólo sea que busco fantasmas donde no los hay. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero sobretodo hay algo de mi hermano que me está comiendo la moral y es saber cómo voy a lidiar con mis sentimientos hacia él. Ya no sólo por el hecho de que me haga recordar mi pasado, sino por lo que ahora siento cuando está cerca, cuando hablo con él. Porque cada vez tengo más vértigo a conversar, sobretodo desde que nos hemos vuelto a mirar a los ojos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvimos a vernos en persona el año pasado. Tenía mucho miedo. Por un lado deseaba abrazarle, le quiero mucho, pero por otro lado tenía miedo de mi propia reacción. Y la verdad es que no lo pasé nada bien. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo primero que me pidió fue visitar la tumba de mi padre. Le acompañé, para indicarle cual era pero después hablamos sin profundidad. Me contó de su vida actual y los problemas médicos a los que se enfrentaba. Yo a mi vez, le conté como era mi situación ahora, dónde trabajo, lo que estudia mi hijo… pero a penas hablamos del pasado. No me atreví a tocar el tema. Y él tampoco preguntó. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un momento dado, nos acercamos dando un paseo hasta la calle donde vivían nuestros padres cuando éramos muy pequeños. (cuando yo me fui con mis padrinos a otra ciudad, mis padres se mudaron al domicilio donde tengo todos mis recuerdos) Reconoció el barrio. Me indicó que esa zona de la ciudad le había traído algunos recuerdos del portal de la casa, y de la frutería que había en la esquina. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente tuve un flash, una imagen clara y nítida del interior de la vivienda, con un pasillo largo y oscuro, y la habitación de mis padres con una ventana con el cristal roto para que el gato pudiera entrar y salir por ella al tejado del convento de las Salesas que había detrás. En aquella retrospección pude ver la cama con mi madre acostada en ella entre sábanas sucias de comida, y un orinal a los pies. La misma cama metálica donde años después mi padre me violaría por primera vez. Jamás, hasta el año pasado recordé aquella casa. Debieron abandonarla por derribo cuando yo tenía unos cuatro o cinco años y no me acordaba en absoluto. Y pasear junto a mi hermano me hizo volver a sentir un dolor inmaterial en el corazón. Y por primera vez en millones de años, volví a oler. Un olor espantoso a mugre, a orina, a podrido, a mierda que me invadió de tal manera que casi me hizo vomitar. Tuve que buscar una cafetería con la excusa de ir al servicio y así poder calmar mi recuerdo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé si se percató. En otras ocasiones, cuando he tenido un “recuerdo-impacto” delante de otras personas he logrado mantenerme firme el tiempo suficiente para estar en un sitio seguro a solas donde poder descargar la energía acumulada por el recuerdo, pero él es como yo, una víctima, y es posible que él sí sea capaz de darse cuenta de que ocurre algo. O yo tengo tanto miedo que hasta me imagino cosas… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me sentí muy incómoda a su lado durante toda la visita, y se dio cuenta. Al despedirnos, él me preguntó si yo era siempre así, si nunca miraba a los ojos. La verdad es que me hizo  preguntarme si suelo hacer eso con frecuencia. Aunque tenía muy claro la razón por la que lo hacía con él. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante el día y medio que estuvo en nuestra tierra natal, mantuve un miedo subliminal, enterrado, oscuro, profundo, que no me abandonó hasta que no regresó a la localidad donde vive actualmente. Tuve miedo a que me tocara. No a que me agrediera, o se insinuara. Miedo a que me tocase, a que me rozase siquiera. Cuando nos vimos cara a cara por primera vez después de tantos años, me abrazó, casi me levantó del suelo. Estaba muy emocionado. Lógico, había encontrado a su hermana. Pero para mí ese abrazo fue terrorífico. De repente sentí como si me hubiera cubierto con un manto oscuro, negro, dañino. Me da mucha vergüenza confesarlo, pero no pude -no puedo- soportar que me toque. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde que volví a verle, se han revuelto recuerdos de mi infancia muy oscuros. Escenas desagradables que aún no estoy preparada para afrontar. Existe un recuerdo concreto que siempre ha estado presente, pero tan espantoso para mí que lo mantengo a raya. Es de las pocas batallas que he librado con mi Monstruo en las que he conseguido salir con menos heridas, porque siempre he conseguido que ese recuerdo no me domine, no se imponga. Pero como un dique agrietado, siempre amenaza con romperse, y tener a mi hermano cerca me está costando un enorme esfuerzo de contención. Si ese recuerdo se volviera recurrente, si se convirtiera en una retrospección, no estoy segura de mi reacción y me da miedo, mucho miedo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me quiere mucho, me dice cosas cariñosas que me ponen muy nerviosa. Se aferra a mi cariño, porque soy lo único que tiene. Y yo no puedo corresponderle. Cada vez que me dice algo tierno se me revuelve el estómago. No puedo evitar recordar a mi otro hermano, el mayor, que antes de agredirme me decía cosas parecidas. Y no puedo evitar recordar que mi padre se aprovecho de ese cariño fraternal para mantenernos atados a su infamia de la manera mas abyecta. Porque los abusos de mi padre se convirtieron en un siniestro lazo de unión con mi hermano que me hace sentir horrible. Un lazo manchado de dolor y tristeza. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no puedo evitar, cada vez que pienso en mi hermano, que sobre mi mente se imponga la imagen de él, sin pantalones, acurrucado en el suelo ante mi padre, mirándole suplicante, con las lagrimas corriendo por su rostro, y protegiéndose del siguiente latigazo, mientras mi padre le pregunta “¿dónde está tu hermana, dónde la has escondido?”. Y mientras tanto yo, cobarde de mí, salgo de debajo de la cama, me escapo de casa y ni siquiera pido ayuda a un vecino. Aún escucho los alaridos de mi hermano que se oían desde la escalera del edificio. Durante varios días creí que mi hermano había muerto a manos de mi padre por mi culpa, porque cuando escapé lo único que hice fue llamar a mi Madrina, a su ciudad, desde la panadería de la madre de una amiga y ni siquiera se me ocurrió avisar de lo que estaba ocurriendo en mi casa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahora, cada vez que hablo con mi hermano, cada vez que le veo conectado, cada vez que me envía un correo, cada vez que me dice que soy lo más importante de su vida, me siento de nuevo al borde del abismo. Porque si supiera –si recordara- lo que hice, me odiaría. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad es que todo este asunto de mi hermano me supera. No me hace sentir nada bien y a veces desearía que no hubiera reaparecido. Y ese pensamiento me hace sentir una persona espantosa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le quiero mucho. Deseo que le vaya bien en la vida. Que no se sienta solo, que sea feliz. Pero no sé si puedo compartir su vida, no sé si puedo formar parte de ella. Y pensar así me parte el corazón. Cuando hablo con él me queda siempre una sensación de vacío, como si se abriera una puerta y entrase el frio. porque la culpa y la vergüenza que siento me congelan el corazón. Porque le abandoné a su suerte como a un perro, y jamás, jamás me lo perdonaré. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;“Nadie conoce mi niñez mejor que mi hermana” &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dale V. Atkins. Psicóloga norteamericana&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7918113753679818137-3828389494519714266?l=nemesisenelaverno.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/feeds/3828389494519714266/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/09/hermanos-de-sangre.html#comment-form' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/3828389494519714266'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/3828389494519714266'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/09/hermanos-de-sangre.html' title='HERMANOS DE SANGRE'/><author><name>Némesis</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13277185553331322380</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='26' src='http://4.bp.blogspot.com/_sJcKrSifYtQ/TP0NMV-rl5I/AAAAAAAAAAM/EaJR-edzacQ/S220/temores02.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7918113753679818137.post-1199817808177636753</id><published>2011-08-23T13:51:00.000+02:00</published><updated>2012-01-12T23:04:50.455+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='retrospecciones'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='HIBERNACION'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ABUSOS'/><title type='text'>ASOMARSE AL ABISMO</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mar estaba ondulado. Creaba valles y montes que alcanzaban gran altura, pero sin crestas blancas. El sol se había ocultado tras las nubes y el cielo había quedado forrado con un toldo translúcido que atenuaba el día en tonos apagados, grises. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hacía frio, pero la brisa marina era fresca y desde lo alto del acantilado podía ver casi hasta el horizonte las grandes olas que ondulaban la superficie marina como si fuera una manta bajo la cual se movieran ejércitos de serpientes hacia el muro vertical. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volví a mirar abajo y calculé la altura. cincuenta metros, tal vez más. Allí las serpientes se desintegraban en espuma, golpeando violentamente contra las rocas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el retroceso del agua lo permitía podía apreciar grandes pedruscos desperdigados ante la base de la pared, como si mirase desde lo alto la fosa de un castillo en ruinas donde un niño gigante hubiese derribado sus bloques de juguete. Entonces volvió. Aquella imagen con la que llevaba días -años- luchando por extirpar regresó a mi mente golpeando con toda su fuerza. Surgió ante mí como un espectro y trajo consigo todas las sensaciones, toda la tristeza, todo el miedo y todo el dolor que había experimentado cuando sucedió en el pasado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero siempre era ligeramente diferente, algo estaba fuera de lugar. Yo estaba fuera de lugar. Me veía a mí misma, en mi recuerdo, como si estuviese fuera de mi cuerpo, como un simple espectador, como si presenciara la escena desde lo alto y le veía. Le veía acercarse a mi cama, cuando yo estaba acurrucada haciéndome la dormida. Le veía “despertarme” en completo silencio y apartar la ropa de mi cama para poder sacarme de ella con facilidad. Yo me veía muy, muy pequeña, tendría unos cuatro o cinco años. Le veía arrastrarme suavemente por las piernas hacia el borde del colchón mientras él se agachaba. Le veía quitarme las braguitas y abrirme, admirando mi sexo limpio, infantil. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le veía sujetarse el pene erecto y acercarlo a mi vulva, en cuclillas, apoyando la otra mano sobre la cama para mantener el equilibrio. En ese momento me percataba de que el canalla había entrado en mi habitación desnudo en su parte de abajo, sólo con la camisa del pijama. Después se incorporaba un poco y se colocaba sobre mí, la cadena de su cuello besaba mi frente. Deslizaba el glande a lo largo de mis labios genitales, arriba y abajo, durante un rato y después notaba que se detenía brevemente en la entrada de la vagina y a veces empujaba un poco. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La escena no es de un momento concreto. Lo hizo así varias veces. En muchas ocasiones me metía previamente los dedos. Después empujaba ligeramente, con cuidado, midiendo la resistencia del orificio, creo que calculando para evitar desgarros. Nunca me rasgó. Al menos yo no tengo el más mínimo recuerdo. O eso creí durante muchos años. Creo que no me desgarraba, pero una vez sangré. Estaba orinando cuando vi mis braguitas manchadas. Mi hermana me las tiró a la basura y dijo  que era la regla. ¿es posible que una niña de seis años tenga la regla? Tardé mucho tiempo en comprender realmente el alcance de lo que me hizo, el riesgo al que me expuso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, no hubo grandes desgarros, pero por entonces, con cinco o seis años, yo no sabía nada de eso. Yo sólo sentía. Sentía una sensación de “peso” en las tripas cuando mi padre me tocaba con la puntita de su cosa ahí, por donde se hace pipí. Era una sensación rara, algo incómoda, pero tal vez soportable. Me hacía sentir extraño, pero a veces me gustaba. Con todo el dolor de mi corazón, confieso que me gustaba. ¡Dios, aún siento remordimientos! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que me daba más miedo era cuando él se detenía en la entrada de mi vagina. En ese momento la mezcla de placer y turbación que pudiera estar experimentando desaparecía de golpe. Porque cuando empujaba el dolor era agudo y ascendía por mi interior como calambres. Y el pequeño miedo, el tímido temor que sentía empezaba a crecer, a hacerse mas grande, a transformarse en Pánico. Pánico a que me rompiera. Ignoraba si eso era posible, pero una parte de mí tenía pánico a que me desgajara. Entonces sí que lloraba y gritaba. Los alaridos retumbaban en mi cabeza como petardos dentro de un contenedor. Gritos de miedo. Pero sólo ahí, en mi cabeza. Porque jamás lloré delante de él. Jamás grité en su presencia. Me imponía tal respeto, me infundía tanto miedo que jamás me atreví a demostrar mi dolor ante él. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todavía me faltaban aún siete u ocho años para descubrir el verdadero dolor, el verdadero espanto de una penetración completa, pero en esos momentos ese era el techo de dolor y miedo que creía que podía soportar, o tal vez en mi memoria el sufrimiento se multiplica o se mezcla con el dolor que sentía con trece años mientras me violaba, porque en aquel acantilado el recuerdo se hizo tan presente que un dolor agudo me atravesó como si me hubieran atravesado con una estaca desde abajo. Eso me hizo tambalear, me doblé agarrándome el vientre intentando paliar los terribles dolores que me recorrían el abdomen y con un terror creciente en mi interior. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese instante miré hacia abajo, mientras me arrodillaba sobre las rocas, y quedé hipnotizada por el abismo que se abría ante mí. De repente me sentí absolutamente atraída por el vacío. Como si una voz del más allá me susurrase que me entregara, que me dejase llevar. Allí abajo ya no había tristeza, no había dolor, no había miedo. Allá abajo ya no había herida. Sólo tenía que dejarme caer… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El aullido de uno de los bufones de las cuevas kársticas que había cerca me devolvió a la realidad. De nuevo sentí el suelo bajo mis manos, bajo mis rodillas, haciéndome consciente de dónde estaba. Pero el recuerdo seguía ahí, como si mirara un trasluz. Seguía sintiendo peso en el estómago y calor en mi sexo, y seguía notando como si algo invisible intentara abrirse paso a través de mi vagina, y seguía el dolor. Un dolor intenso y fuerte, pero inmaterial. Un dolor que mi mente reproducía a pesar de ser una reminiscencia del pasado. Un dolor que no era por el daño físico, sino por el daño espiritual. Era dolor en el alma. Era como quemarse por dentro, desgarrando la voluntad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me di cuenta de que a varias decenas de metros no había gente. No veía a nadie a mi alrededor y por lo tanto no había nadie que pudiera verme u oírme. Grité. Al principio fue poco más que un lamento emitido en voz alta casi sin querer. Pero mi subconsciente creo que se dio cuenta de que podía quejarme, podía gritar, podía llorar sin miedo porque nadie estaba cerca, porque él no estaba allí, y a medida que fui consciente de ello, los lamentos empezaron a ser más altos, más largos, las lagrimas empezaron a surgir y entonces me descargué. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún no se como llamarlo: dolor, ira, rabia, energía, espíritu, esencia, fuerza, poder… Ni siquiera sabía que estaba allí. Empezó a crecer en un punto cercano al estómago y aumentó de tamaño hasta sentirme invadida por él. lo sentí, casi pude ver como me envolvía, como me oprimía haciéndome daño y entonces tomé aire, y grité. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grité hasta quedarme sin aliento, me vacié. Chillé y toda la  energía, toda la rabia, todo el dolor salieron y se alejaron de mí como una onda expansiva. Grité con tanta fuerza que dos gaviotas que estaban sobre las rocas levantaron el vuelo asustadas. Las vi alzarse y volar a mi altura, después me sobrevolaron. Y como una señal divina, con el vuelo de aquella pareja de gaviotas, el recuerdo desapareció. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es que se hubiera borrado de mi memoria. Simplemente me hice consciente de que aquello había pasado hacía mucho, mucho tiempo, y  el dolor había sido tan intenso que aún lo guardaba dentro. Aquel grito lo hizo salir y después me sentí totalmente vacía, sin dolor, sin miedo, pero desamparada. ¿Cómo es posible que él me hubiera hecho eso desde que recuerdo? ¿Cómo es posible que él hubiera sido capaz de excitar mi cuerpo sin mi consentimiento? ¿ cómo es posible que mi padre me hubiera invadido de aquella manera tan abyecta? ¡¡¡Sólo era una niña, por el amor de Dios!!! ¿Cómo es posible? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me invadió una inmensa tristeza, y empecé a llorar desconsolada. Me dejé llevar por el llanto, ahogando en un suspiro un último insulto para mi padre: “…hijo de puta…”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo el acantilado, lo visito muchas veces. Pero no recuerdo cuándo me asomé al abismo; seis, ocho años, no lo sé. No recuerdo lo que ocasionó aquella retrospección, pero si sé que era un recuerdo recurrente que se ha repetido en numerosas ocasiones. En mis años oscuros, cuando el flashback regresaba no era capaz de colocarlo en una línea temporal, y me sentía desorientada. Llegue a pensar que me imaginaba cosas, que estaba loca. Ya no sabía qué pertenecía a una época y qué pertenecía a otra. Y estaba obsesionada con colocar todos mis recuerdos, en su sitio, en su tiempo concreto. Era como jugar al Tetris. Llegaba un recuerdo y lo colocaba, y a continuación entraba otro que intentaba encajar con lo que ya había. Hasta que llegaba un momento en que ya no tenía espacio para girar las piezas, y borrar líneas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces creía que era del día que me violó por primera vez, con doce o trece años. En otras ocasiones rememoraba mejor la escena completa, y entonces me hundía, porque al darme cuenta de que ya intentó penetrarme mucho antes, me hacía sentir aún peor. Me daba la imagen de que yo no era nadie, no era nada. Sólo su juguete. Una marioneta que manejaba a su antojo, cuando él disponía. Una muñeca con la que satisfacer su sexo para luego abandonar hasta la próxima vez. Yo no tenía más usos. Jamás me preguntó por mis notas. Jamás me aconsejó en nada. Jamás me enseñó nada de lo que se supone que enseña un padre. Jamás me dijo -te quiero-. Juro por lo más sagrado que si lo hizo yo no tengo ni el más mínimo recuerdo. Yo solo era una objeto de usar y tirar. cuando él quisiera. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y lo mas siniestro de todo, es que ni yo misma me daba cuenta de eso. No me sentía utilizada, porque para mí no existía otra cosa. Yo era de usar y tirar porque no había nada más. Por lo tanto, no puedes añorar lo que desconoces. Sólo cuando volvía con mis Padrinos, empezaba a vislumbrar que había algo más. Pero hasta que no inicié la rehabilitación no lo he visto con claridad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese recuerdo resumía en parte todo eso. El dolor que me provocaba era de alguna manera por el descubrimiento de conocer que yo no era nada. Sólo el cajón de los juguetes de un degenerado, que abría para desordenar aún más y después cerraba a su antojo. Sólo un mueble. La escena revelaba a mi subconsciente que yo, de niña, estaba muerta, encerrada en la oscuridad, pero hasta que no me asomé a aquel abismo no salí a la luz. Y he tardado tanto en verlo, He tardado tanto en ver lo destructivo que fue conmigo, he tardado tanto en abrir los ojos… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde niña, el instante, el momento en que mi padre empujaba, intentando entrar en mí, invadiéndome, era una imagen que me doblaba, me descolocaba, me provocaba enormes calambres en el útero y por supuesto me destrozaba psíquicamente. Desde ese día, junto al precipicio, no recuerdo haber vuelto a tener esa retrospección. Mantengo el recuerdo. Sé que es indeterminado, que no tiene fecha, y que tampoco importa mucho cuando ocurriera. Pero ya no me daña. Ya soy capaz de mirarlo a la cara, de escribir sobre él sin sentir mas que una pequeña molestia, como un peso añadido al estómago, que en cuanto cierre el ordenador, y me siente a ver una película, se irá desvaneciendo y volviendo a su lugar en mi mente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquel acantilado dejé caer un gran peso que me lastraba, dejando que el agua lo purificase. No ha sido el primer lastre del que me he desecho. Tampoco es el último. Aún queda mucho peso muerto. Pero ahora, por fin mi castillo esta más ordenado. Por fin mi monstruo no escapa con tanta facilidad y me destroza los muebles. Por fin duermo por las noches. Por fin vivo durante el día. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;“Cuando bordeamos un abismo y la noche es tenebrosa, el jinete sabio suelta las riendas y se entrega al instinto del caballo.” &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Armando Palacio Valdés. (1853 – 1938) Escritor y crítico español.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7918113753679818137-1199817808177636753?l=nemesisenelaverno.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/feeds/1199817808177636753/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/08/asomarse-al-abismo.html#comment-form' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/1199817808177636753'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/1199817808177636753'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/08/asomarse-al-abismo.html' title='ASOMARSE AL ABISMO'/><author><name>Némesis</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13277185553331322380</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='26' src='http://4.bp.blogspot.com/_sJcKrSifYtQ/TP0NMV-rl5I/AAAAAAAAAAM/EaJR-edzacQ/S220/temores02.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7918113753679818137.post-8358686619148226116</id><published>2011-08-16T10:12:00.000+02:00</published><updated>2012-01-12T23:04:33.156+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='REHABILITACION'/><title type='text'>Nuevo FOROGAM</title><content type='html'>Esto es un aviso a todas las víctimas y familiares de las víctimas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pertenezco desde hace meses a un foro de ayuda mutua, dirigido por gente muy comprometida en ayudar y ayudarse a si mismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por desgracia la web que lo alojaba, dejó de prestar soporte hace unos meses, pero el foro seguía funcionando hasta ahora. Y sin previo aviso, ha desaparecido.&amp;nbsp;Afortunadamente, las personas que llevaban el foro no se han rendido, y rápidamente han creado un nuevo foro con el mismo propósito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desgraciadamente se ha perdido mucha información del viejo, y todos los usuarios han perdido sus nick y sus contraseñas. Pero que eso no nos detenga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hago desde aquí un llamamiento a todos los que participabais en el viejo foro para que volvais a registraros, y si tenéis alguna información guardada de la&amp;nbsp;antigua&amp;nbsp;web, la hagáis llegar al webmaster. Yo ya lo he hecho, me encontraréis con el nick con el que me conocéis, Némesis. Y por supuesto hago extensiva esta invitación a todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si eres una víctima o el familiar de una víctima, eres bienvenido. No olvides que no estás solo, no sientas miedo ni vergüenza, todos hemos pasado por lo mismo. Apúntate:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://forogam.foroactivo.com/"&gt;http://forogam.foroactivo.com/&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;"En la humanidad nada acaba del todo; cada cosa se detiene para volver a empezar."&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Yoritomo Tashi. (S. XII) Filósofo japonés.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7918113753679818137-8358686619148226116?l=nemesisenelaverno.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/feeds/8358686619148226116/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/08/nuevo-forogam.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/8358686619148226116'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/8358686619148226116'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/08/nuevo-forogam.html' title='Nuevo FOROGAM'/><author><name>Némesis</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13277185553331322380</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='26' src='http://4.bp.blogspot.com/_sJcKrSifYtQ/TP0NMV-rl5I/AAAAAAAAAAM/EaJR-edzacQ/S220/temores02.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7918113753679818137.post-7833592399814316357</id><published>2011-08-09T13:02:00.000+02:00</published><updated>2012-01-12T23:03:33.438+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='REHABILITACION'/><title type='text'>EL CIRCO DE LA MARIPOSA</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;object class="BLOGGER-youtube-video" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0" data-thumbnail-src="http://2.gvt0.com/vi/WPey7ace294/0.jpg" height="266" width="320"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/WPey7ace294&amp;fs=1&amp;source=uds" /&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#FFFFFF" /&gt;&lt;embed width="320" height="266"  src="http://www.youtube.com/v/WPey7ace294&amp;fs=1&amp;source=uds" type="application/x-shockwave-flash"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El vídeo dura 20 minutos, pero merece la pena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habla de una historia de superación. Habla de que en muchas ocasiones, nosotros mismos nos ponemos los límites. Y habla sobre todo de percepción. De la imagen que tenemos de nosotros, de la que proyectamos a los demás, de la que lo demás nos devuelven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si yo pinto un cuadro abstracto, y pienso que se parece a una locomotora, si digo a todo el que vea mi cuadro que es una locomotora, todos verán una locomotora. Y cuando lo quite de la pared, me preguntarán :¿dónde está la locomotora?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no soy especialmente creyente, pero hace poco tuve la oportunidad de hablar con un alto cargo de la iglesia católica que estuvo en Lourdes visitando el santuario. Me contó que allí conoció a un matrimonio que iba con su hijo, un niño con una grave malformación, dispuestos a quedarse el tiempo que fuera necesario hasta que se obrase un milagro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Días después, volvió a encontrarse con esa familia, regresaban a su país de origen. Les veía felices y optimistas, le saludaron con alegría. Él eclesiástico observó que en el niño no se había experimentado ningún cambio aparente, y les preguntó cuál era el motivo de su regreso, si le habían asegurado que no se marcharían hasta que sucediera algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Avergonzado me explicó que le habían dado una gran lección de humildad. “Su madre me dijo que se había dado cuenta que no había nada que curar. Que la gente no lo vería como un monstruo, porque ella misma se encargaría de enseñarle a su hijo lo hermoso que es. Si el sabe que es bello, todos lo verán bello”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que es lo que me pasa a mí. Lo que nos pasa a muchos sobrevivientes. Siempre me he visto mal, nunca acepté lo que era como persona, porque alguien colocó esa visión de mí cuando solo era una niña. Y en mis años oscuros reflejé esa imagen a los demás, que me la devolvieron con más humillaciones, con más abusos. Es cierto que la gente se aprovecha de nuestra debilidad, pero en un mundo dónde la humanidad se divide entre leones y gacelas, que tu mismo te pongas el cartel de “herbívoro” no ayuda nada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es fácil. A mi me ha llevado cuarenta años quitarme el cartel. La imagen que tengo de mí como persona empieza a ser mejor, y ahora tengo la sensación de que la gente me ve bien. Incluso me siento útil, una sensación nueva para mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no debo relajarme. Esto solo es el primer paso. Aún tengo que superar el miedo a las alturas para saltar a la piscina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;“El ojo que tú ves no es ojo porque tu lo veas, es ojo porque te ve.”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antonio Machado. (1875-1939) Poeta español.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7918113753679818137-7833592399814316357?l=nemesisenelaverno.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/feeds/7833592399814316357/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/08/el-circo-de-la-mariposa.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/7833592399814316357'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/7833592399814316357'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/08/el-circo-de-la-mariposa.html' title='EL CIRCO DE LA MARIPOSA'/><author><name>Némesis</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13277185553331322380</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='26' src='http://4.bp.blogspot.com/_sJcKrSifYtQ/TP0NMV-rl5I/AAAAAAAAAAM/EaJR-edzacQ/S220/temores02.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7918113753679818137.post-4879791729692729227</id><published>2011-07-23T15:33:00.000+02:00</published><updated>2012-01-12T23:03:07.506+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='REHABILITACION'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='dentro de mi castillo'/><title type='text'>PUNTO Y A PARTE</title><content type='html'>Estoy agotada. Abrí este blog hace siete meses y me marqué el objetivo de colgar una entrada todas las semanas para no olvidarlo, para no dejar el proyecto a la mitad, como tantas cosas en mi vida y creo que lo he conseguido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo sinceramente que he logrado sacar de dentro casi todo lo que quería mostrar de mí. He conseguido plasmar sobre este faro, mi faro, todo lo que hasta ahora he podido sacar en claro de mi vida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He contado algunos pasajes de mi pasado para que quien leyera el blog se concienciara del destrozo que deja el abuso sexual infantil y para que se tuvieran claras algunas referencias de mis propias reacciones, el porque de mis motivaciones o miedos. Y he intentado analizar, y analizarme a mi misma, como si de una operación quirúrgica se tratara, separando e intentando comprender, siempre desde mi perspectiva, aspectos como la autoestima, la culpa, el miedo, la vergüenza, o la autodestrucción. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He descargado mi ira, mi dolor y mi amor en entradas dedicadas muy especialmente a mis padres, a mis Padrinos, a mi Hijo o a mi Marido. Incluso alguna entrada es mas “poética”, mas reflexiva. Pero sobretodo y por encima de todo he intentado hacer ver a todo el que me ha leído que mis abusos terminaron hace mucho, mucho tiempo, pero su herida no está cerrada. Jamás lo estará del todo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habrá temporadas en las que estaré bien, habrá temporadas en las que estaré mejor. Pero habrá temporadas en las que la herida volverá a sangrar y me dolerá como el primer día y entonces sólo querré morirme porque tendré la sensación de que estoy nadando para morir en la orilla. Aunque me parece que esos momentos se irán distanciando cada vez mas en el tiempo y durarán menos, y eso ya no me preocupa tanto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ahora estoy algo cansada y necesito un descanso. Estos dos últimos años han sido intensos leyendo, aprendiendo, conociendo y tengo la necesidad de desconectar un poco, pero no tengo intención de cerrar el blog. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguiré escribiendo, colgando impresiones personales que tal vez encuentre en una noche de inspiración, pero no será con la continuidad que había hasta ahora. Quien sabe, a lo mejor vuelvo a escribir dentro de dos semanas o tal vez tarde dos meses, o dos años, pero no quiero olvidarme. Será sólo tomar otro ritmo. Y además intentaré colgar, como hice en esos días que estuve sin ordenador, cosas que me inspiran, escritos de otras personas,  vídeos, y reportajes que puedan aportar algo a este blog. Mi idea, tal vez un tanto presuntuosa, es dejar este espacio abierto para que el mundo entero tenga acceso a él. Para que, aunque sea de casualidad, si alguien se topa con mi blog sin buscarlo y le llama la atención, pueda leerlo en su totalidad y si lo desea, compartirlo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahora, que quiero hacer un descanso, me gustaría compartir una reflexión. Cuando releo las entradas publicadas aquí, todo lo que en estos meses he escrito, tengo a veces la impresión de que los que leen este blog pueden pensar que estoy en un estado constante de ansiedad, que lloro mucho, que vivo permanentemente deprimida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que no es así. Me considero una persona optimista, me encanta el humor inteligente y la mayor parte del tiempo me siento bien, tranquila, serena, en paz conmigo misma. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero cuando escribo en el blog es como si me desnudara. Cuando escribo es tras unos minutos de reflexión, en los que mantengo un dialogo conmigo misma, recordando momentos puntuales y pensando en mi propia reacción o en la actitud de los demás ante un estimulo concreto. A veces eso me entristece y se refleja en mis escritos, porque para mí es como una prueba más. Una cicatriz que me recuerda que la herida es real. Una herida injusta y cruel. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero una vez plasmado en letra, es como si se volatilizase. Como si vaciase ese peso, esa tristeza en una vasija que después todos pueden beber. Nunca es mi intención trasmitir el sabor amargo que a veces queda en el poso. Siempre intento que el último sorbo sea suave, o que al menos invite a no rechazar otra copa. Es difícil, lo sé. No es un Rioja Gran Reserva, es aceite de ricino que por supuesto no estas obligado a beber. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando escribo en este blog muestro la parte de mí que más me ahoga, la que mas vergüenza me da enseñar pero la que creo que es mi parte mas autentica. Tal vez es la que creó mi padre, la que los abusos moldearon. Pero también, porque no decirlo, es la parte de mí que yo he sido capaz de enderezar, de rescatar de la basura, la que he cosido a partir de retales que he lavado con mis propias manos. La parte de mi que me dice que soy una tía dura, una superviviente que ha conseguido grandes avances para sí misma. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad es que han sido siete meses increíbles. A lo largo de esta última etapa, la de mi rehabilitación, que empecé despacito, temerosa, con miedo, ahora ha alcanzado velocidad de crucero, y si antes tardaba meses en dar un nuevo paso, ahora doy paseos a diario e incluso me atrevo con algún sprint. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y creo sinceramente que vosotros, los que leéis el blog, sois en parte responsables porque me habéis hecho sentir protagonista de mi propia historia, cuando hasta ahora sólo me veía como un simple actor de reparto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos lo habéis hecho dejando comentarios en mis entradas, contándome vuestra reacción al leerme o relatando parte de vuestra historia. Otros, que me conocéis un poco mas por mi perfil del Facebook o por el Forogam dándome ánimos y aplaudiendo mi iniciativa. Los que me conocéis personalmente (los menos) por los abrazos que he recibido de vosotros. Y todos, todos, por el cariño que habéis conseguido trasmitir a través de la red. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los que tenéis blog os digo que por supuesto seguiré visitando vuestra “casa” y comentando cuando tenga algo que decir que merezca la pena ser leído, y a los que no, os digo: los comentarios siguen abiertos, espero y deseo que me comuniquéis todo lo que queráis. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo tanto no diré “adiós”, ni siquiera un “hasta luego”. Cerraré la entrada como siempre lo hago, con una cita, hasta la próxima entrada. Porque aún me queda mucho trabajo por delante. Sólo he recorrido una mínima parte, todavía hay mucho por hacer. Y mucho por escribir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguiré como hasta ahora buscando el mejor camino para reconstruir mi vida, ahora que encontré el material adecuado. Porque sin duda habéis sido vosotros y todos esos logros, lo que ahora me sirve de cimientos para seguir creciendo como persona y para seguir saltando obstáculos. Seguir superando secuelas y objetivos, ajustando los que no puedo alcanzar y afianzando lo que he logrado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé si hay meta. No sé si esto tiene arreglo, supongo que no. Supongo que mi objetivo es seguir avanzando por el camino y disfrutando del viaje. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque una cosa si tengo claro que ha cambiado en mí: ahora disfruto del paseo, celebro cada paso como un record y deseo alcanzar el siguiente nivel del juego. Antes repetía la primera pantalla una y otra vez, sin avances, sin posibilidad de guardar la partida, empezando siempre de cero, como en los “Demo” que te regalan con las consolas de videojuegos. Ahora tengo el juego y no sé si lo terminaré, pero me da igual, estoy disfrutando de la partida y sin duda supera con creces las expectativas del “Demo”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y aunque mis entradas sigan siendo tristes, o cuenten una historia de terror, pensad que este blog está creado para aquellos que no conocen el miedo. Para aquellos que no saben que hay monstruos mas cerca de lo que creen. Y para que yo siga teniendo un espacio donde sacar a mi propio monstruo de paseo como muestra de su existencia. Pasen y vean, amigos. La parada de los monstruos sigue abierta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;"Buenos días..., y por si no volvemos a vernos: Buenos días, buenas tardes y buenas noches"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;El Show de Truman (1998) Peter Weir.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7918113753679818137-4879791729692729227?l=nemesisenelaverno.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/feeds/4879791729692729227/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/07/punto-y-parte.html#comment-form' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/4879791729692729227'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/4879791729692729227'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/07/punto-y-parte.html' title='PUNTO Y A PARTE'/><author><name>Némesis</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13277185553331322380</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='26' src='http://4.bp.blogspot.com/_sJcKrSifYtQ/TP0NMV-rl5I/AAAAAAAAAAM/EaJR-edzacQ/S220/temores02.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7918113753679818137.post-8453169457945981220</id><published>2011-07-16T16:14:00.000+02:00</published><updated>2012-01-12T23:02:46.870+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='AÑOS OSCUROS'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mis familias'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sexualidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='secuelas'/><title type='text'>ALMA INCOMPLETA</title><content type='html'>Siempre he dicho que estoy incompleta, que me faltan piezas. Mi padre me las fue arrancando una a una durante trece años. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando hablamos del amor siempre soñamos con encontrar a nuestra alma gemela. Con hallar a esa persona que nos complementa, que nos da el contrapunto. Siempre creemos, cuando estamos con nuestra pareja que con el/ella se cierra un círculo mágico. Y yo, que me siento siempre incompleta, tengo la sensación de no poder cerrar ese círculo para mi marido. Siempre tengo miedo de que “ÉL” no se sienta completo a mi lado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le conocí una noche en el bar de un amigo. Acababa de regresar a la localidad de mis padres, dentro de la espiral de autodestrucción en la que me encontraba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi Monstruo me había convencido de que con mis padrinos no pintaba nada. Yo no era nadie, no valía nada, no pertenecía a ese lugar. Mi sitio estaba con mis padres y mis hermanos. Y si me trataban mal, me humillaban o intentaban degradarme no importaba. Era lo que me merecía. Alguien con semejante pasado no merecía nada. Alguien con una mancha tan asquerosa no tenía derecho ni al aire que respiraba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo estaba en la barra tomando una copa. ÉL estaba sentado en una mesa con cuatro amigos jugando al póker mentiroso. Se pasaban el cubilete con los dados de mano en mano cantando cada jugada entre chistes y risas. Celebraban que uno de ellos se había comprometido en matrimonio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dueño del establecimiento les conocía bien. Eran vecinos y clientes habituales con los que a veces compartía conversación y me preguntó si les conocía. Ante mi negativa nos presentó. Les explicó que yo era de fuera, (de alguna manera), que hacía pocas semanas que había llegado a la ciudad y que apenas conocía gente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos fueron muy amables conmigo. Me invitaron a jugar con ellos. No sé si me dejaron ganar o tuve suerte, pero jugamos dos partidas y yo gané las dos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“ÉL” siempre dice que ese día se enamoró de mí. Para él fue un flechazo en toda regla. Dice que aun recuerda la ropa que llevaba, los pendientes, el colgante… Reconozco que para mí no hubo tal flechazo. Me fijé más en uno de sus amigos, y de hecho empecé a salir con ese amigo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue una relación corta, de apenas un par de meses, insulsa, sin nada en común salvo la amistad. Lo cierto es que cuando mejor lo pasaba era cuando estábamos con todos sus amigos, en pandilla. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“ÉL” estaba en el grupo. Desde el primer día se convirtió en mi mejor amigo. Nos reíamos mucho juntos y teníamos esa complicidad que se disfruta cuando hay una verdadera conexión. Enseguida supe que era uno de los “buenos”. Una de esas amistades que recuerdo de chicos buenos con los que yo jamás consentiría ir más allá de la amistad porque yo no me merecía eso. Porque ellos no se merecían salir con alguien tan sucio como yo. Yo solo salía con chicos malos. Con gente que me utilizara. Yo era de usar y tirar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La relación con su amigo terminó. No acabamos como enemigos, pero en ese momento yo decidí desaparecer de la zona por donde solíamos salir para no encontrarlos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo que lo único que sentí al perder el contacto con aquel grupo fue que echaría de menos a mi confidente, a mi amigo, a mi cómplice. A “ÉL”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es una localidad pequeña. Tarde o temprano acabas encontrándote con la gente. No habían pasado quince días cuando me tropecé con “ÉL” en un comercio. Me dijo que su amigo, con el que yo había salido, le había hablado de mí. Que necesitaba decirme algo de parte de él, y me invitó a un café. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tiempo después me confesaría que al reencontrarme se inventó la primera excusa que encontró para poder obtener mi teléfono y mi dirección. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer año de relación fue caótico. Coincidió con el año que viví en la casa de mis padres y yo estaba otra vez metida de lleno en el círculo de fuego. No existían abusos sexuales, todos éramos adultos, pero sí había abusos. Abuso de poder, de manipulación, de violencia verbal… me degradaban cada vez más y yo me hundía en el fango de manera más profunda. Estaba metida hasta el cuello en arenas movedizas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es muy cabezota. Intenté romper con él en varias ocasiones durante ese año. Me pareció un hombre tan noble, tan buena persona que me parecía injusto que siguiera a mi lado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegué a presentarlo a mis padres y hermanos. Estaba convencida de que en cuanto los viera, saldría corriendo para evitar ser “contagiado” de la bajeza moral que nos rodeaba a mí y a toda mi familia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta que llegó el día en que tuve que escapar. Cuando tuve la bronca monumental con mi hermano. La fortuna quiso que “ÉL” estuviera de viaje en esos días. Cuando regresó yo ya estaba viviendo en mi habitación de alquiler. Llevaba tres días sin comer pero sólo le expliqué que no quería seguir en casa de mis padres, que había discutido con mi hermano mayor. No le di más detalles. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No podía más. Me había rendido. Mis padrinos vivían en su ciudad, con sus familias, con sus vidas. Y yo vivía sola en un cuartucho de mala muerte, sin familia, sin pasado, sin futuro, sin vida. Así que decidí romper el único vínculo que me quedaba con el mundo: “ÉL”. De esa forma Átropos podría cortar el hilo. Podría entrar en el sueño eterno como había soñado tantas veces. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había decidido que hablaría con mi compañera de piso, la que ejercía la prostitución, para que me consiguiera pastillas. Esa noche quise despedirme de “ÉL”. Intentaría cortar con él de manera brusca, nunca le había hablado de mis abusos, y no tenía muy claro lo que le diría, pero no sé por qué terminé confesándole todo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que quería justificarme. Que cuando supiera que yo ya no estaba viva entendiera mis razones. O tal vez quería que me odiara. Que al saber la clase de persona que yo era, al conocer mi secreto le inspiraría tanto asco que ni siquiera le importaría lo que yo hiciera. O tal vez le estaba pidiendo ayuda sin darme cuenta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que se lo conté. Lo hice en tercera persona, como una historia. Pero se lo conté de manera que entendiera que se trataba de mí. En aquella época me daba mucha vergüenza hablar de mí misma y utilizaba ese recurso literario incluso en mis diarios. Ha sido siempre la única técnica que he podido utilizar para hablar de mis abusos sin hundirme, sin perder la voz y entrar en un estado de temblores incontrolados. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se lo conté en el coche, sentada en el asiento del acompañante en una zona de poca luz, así que sólo puedo adivinar su reacción. Lo hice de manera que conseguí mantener una tranquilidad que rozaba la frialdad y eso me daba la sensación de que producía más repulsa. Hablar de algo horrible sin inmutarse. Apenas me preguntó nada. Al menos nada reseñable, porque no recuerdo ninguna de las preguntas habituales: -por qué no lo denunciaste; por qué has seguido viviendo hasta ahora con tu padre después de lo que te hizo; por qué me lo cuentas ahora, después de un año-… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad es que no sé lo que pasó por su cabeza. Pero al día siguiente, antes de que yo hablase con mi compañera de piso, se presentó en mi casa y me invitó a comer. Pasamos el día juntos y a media tarde me pidió que le ayudase a hacer la compra en el supermercado, que su madre le había mandado comprar algunos productos. Por la noche, cuando me llevó a mi piso compartido, dejó toda la comida en mi cuarto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dijo que estaba a mi lado para lo bueno y para lo malo y que aquello sería un préstamo hasta que llegase fin de mes y me pagasen el trabajo que realizaba cuidando a una anciana hemipléjica. Me reveló que la noche anterior, después de dejarme tras mi confesión, había llorado. Que siempre sospechó que yo tenía un gran secreto, que me había pasado algo, que a pesar de que le había dicho que me crié con mis padrinos por una cuestión económica, nunca le hablaba de mi infancia con mis padres o de los años oscuros, en los que vivía con mis padrinos, pero que jamás se había imaginado aquello. Me pidió paciencia para encajar el golpe, y me aseguró que no me dejaría en la estacada. Si yo había decidido dejar a mis padres era porque buscaba una segunda oportunidad, y él estaría a mi lado para ayudarme. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No supe qué contestar. Yo pensando en quitarme la vida, y él hablando de segundas oportunidades. De repente me sentí perdida. La verdad es que de nuevo me dejé guiar por alguien. Dejé que otro volviera a tomar una decisión por mí, como toda mi vida. Pero afortunadamente esa vez no fue una decisión errónea. Creo que fue mi primer acierto en años. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De nuevo una mano me ayudaba a levantarme del suelo. De nuevo, como mi Madrina, alguien para quien habitualmente yo pasaría totalmente inadvertida, giraba la cabeza y me miraba a los ojos, se ponía a mi altura y me ofrecía su mano para ayudarme. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Meses después, cuando estaba más o menos estabilizada, volvimos a hablar del tema. Me dijo que cuando me fui de la casa de mis padres, antes de conocer mi pasado, él había llegado a un punto en el que le costaba mantener su relación conmigo. Me dijo que me veía hundirme cada vez más y que se estaba planteando darme un ultimátum: o sales de la casa de tus padres o lo dejamos.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Afortunadamente no había hecho falta que me diera el ultimátum, pero de nuevo mi Monstruo me recordó que yo no tenía ningún derecho a hacerle eso. “ÉL” no se merecía alguien tan horrible como yo. Pero algo había cambiado en mí, porque en lugar de hundirme, me dio una sacudida. Me hizo pensar que lo que debía hacer era ser merecedora del premio. Decidí que estaba cansada de llorar, de sentir lástima de mí misma. Pasé unos días en compañía de una de mis madrinas y eso me sirvió para replantearme muchas cosas, para analizar los últimos meses que tanto habían cambiado mi vida. Había pasado de vivir bajo la tutela de mis padres o de mis padrinos a vivir totalmente sola, independizada y eso me dio nuevas perspectivas. La cuenta atrás que había iniciado en mis años oscuros se había detenido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad es que pasé los siguientes años disfrutando de una libertad que no sabía que existía. Y “ÉL” se mantuvo a mi lado en todo momento. Nos íbamos de camping, a pasear por la playa, a ver rallies, a subir a la montaña, disfrutábamos de conciertos, salíamos a cenar, al cine, de copas o simplemente nos sentábamos en los jardines del parque… Me enseñó como se vive al otro lado de la ley. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dijo que nos casaríamos cuando tuve la amenaza de aborto, en el hospital. Jamás me ha reprochado que no le dijera que estaba esperando un hijo suyo, simplemente se presentó en la habitación y me dijo que cuando saliera de alta hablaríamos con su madre para buscar fecha. Días después me llevó a cenar y me dijo que le daba igual que yo estuviera embarazada, que quería pedirme matrimonio sin pensar en el niño, sin presión, que quería envejecer a mi lado. Era el día de mi cumpleaños, me regalo el anillo de compromiso que sólo me he quitado, por motivos sanitarios, el día del nacimiento de mi niño. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me apoyó y me animó incluso en los malos momentos y fue la única isla en ese mar de desastre que constituía mi vida. Ha sido desde el principio la pieza que me falta, el complemento perfecto, lo que da tranquilidad a mi atormentada alma. Mi apoyo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ahora estoy en una etapa de cambios, y me han surgido dudas. Ya he dicho en alguna ocasión que tengo siempre la sensación de no controlar mi vida. De niña iba y venía de la casa de mis padres a la de mis padrinos como si yo fuese un objeto. En mis años oscuros dependía de mi Madrina y me dejaba llevar por las distintas  personas que se aprovechaban de mí, y ahora es “ÉL” quien decide. Ha tomado las decisiones importantes de la familia y yo siempre me dejo aconsejar por él. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero desde que he roto el silencio, desde que he entrado en mi rehabilitación, intento tomar las riendas de mi vida, y ahora empiezan los conflictos. Ahora discuto más sus decisiones, cuestiono más sus opiniones y me da miedo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo la sensación de que ahora que me estoy liberando tal vez esté aflorando la autentica YO. Y tal vez a mi pareja ya no le guste. Tal vez se enamoró de la muñeca de cartón-piedra que construyó mi padre y ahora las cosas han cambiado. La gente evoluciona. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces me veo a mi misma como cuando aprendes a montar en bicicleta: primero utilizas ruedas pequeñas a los lados, después tus padres sujetan la bici hasta que tienes la confianza suficiente para pedalear sola. Creo que empiezo a dar mis primeros pedaleos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora me siento un poco más valiente o tal vez más temeraria porque no siempre quiero apoyarme en él. Ahora intento mantenerme firme sola, sin sujetarme a nada, y a veces tengo vértigo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque es, junto a mis padrinos, la persona que me ha salvado la vida, pero empiezo a respirar sola y tengo miedo de no amarle, de estar con él por agradecimiento. O de que él ya no me ame. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otro lado aprecio mucho a mi pareja. Es el pilar que me sostiene pero si él falla, pierdo el apoyo. Si se siente mal, decaído, vulnerable, no puede apoyarse en mí. No puedo permitirme el lujo de rescatarle de las aguas turbulentas sin ahogarme. Aun estoy aprendiendo a nadar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y yo me pregunto muchas veces qué derecho tengo a seguir con él cuando muchas veces le veo frustrado por que yo no respondo como debería, en las relaciones de pareja o con algunas de mis reacciones. ¿se lo merece? ¿es justo que él page por el pecado de otros? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi eterna guerra interna. Mi lucha constante contra el dragón, que se disfraza de cordura o de rebeldía según la ocasión. O se vuelve invisible para atacarme desde la oscuridad. De nuevo la sombra siniestra y alargada de los abusos y, sobre todo de sus secuelas, toma protagonismo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He leído en alguna ocasión que en una relación siempre hay uno que da más y otro que recibe más. Normalmente funciona cuando esos dos roles están aceptados por ambas partes. Creo que ha sido mi caso. Le encanta cuidarme. Disfruta haciéndome reír con sus payasadas y siempre está pendiente de que no me falte nada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy consciente de que a “ÉL”, (como a la mayoría de la gente que no ha vivido esa experiencia) le incomoda el tema de los abusos, se siente mal por mí.  A veces a me gustaría que conociera más detalles de mi infancia. Pero sé que sólo serviría para abrir una herida ya de por si mal cerrada, y lo dejo correr. Y no me importa, tengo tanta confianza en él, tanta fe, que a veces el miedo desaparece. Tiene ese don. Es tal la seguridad que trasmite que es capaz, con una palabra de dormir a mi Monstruo, y encerrarlo en las mazmorras. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aun no sé por qué él sigue junto a mí. Porqué después de tanto tiempo sigue soportando mis bajones de moral, mis depresiones cíclicas. Tampoco tengo claro como agradecerle su compañía, su cariño, su afecto, su aguante. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No he perdido la conexión con él, seguimos vinculados de manera casi mágica, aún tenemos pensamientos comunes, aún terminamos la  frase del otro, pero no siempre tenemos la misma opinión en muchos temas y eso me sorprende. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque no sé si le quiero. No sé lo que ahora siento por él. Tal vez lo que no sé es reconocer el amor cuando lo tengo delante, o no sé corresponder a ese amor. Porque me encuentro segura en su compañía, me encanta que me haga el amor, en el más amplio sentido del término. Y reconozco que me derrite cuando demuestra públicamente que está enamorado de mí. Porque siempre lo hace. Conoce el lenguaje de signos, el de los sordomudos, y muchas veces me dice en ese lenguaje: “Estoy loco por ti”. En cuanto tiene ocasión me dice que me ama más incluso que el día que nos casamos, y a veces me eleva al cielo. Pero sigo sin saber responder a esas muestras de cariño. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces me siento tan feliz que tengo pánico a que ocurra algo, porque tengo la sensación de que no me merezco ser tan dichosa, que algún día se romperá el espejismo y volveré a mi horrible realidad. Y cuando eso ocurra, moriré. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;"Puede uno amar sin ser feliz; puede uno ser feliz sin amar; pero amar y ser feliz es algo prodigioso." &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Honoré de Balzac. (1799 – 1850) Escritor y novelista francés.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7918113753679818137-8453169457945981220?l=nemesisenelaverno.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/feeds/8453169457945981220/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/07/alma-incompleta.html#comment-form' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/8453169457945981220'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/8453169457945981220'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/07/alma-incompleta.html' title='ALMA INCOMPLETA'/><author><name>Némesis</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13277185553331322380</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='26' src='http://4.bp.blogspot.com/_sJcKrSifYtQ/TP0NMV-rl5I/AAAAAAAAAAM/EaJR-edzacQ/S220/temores02.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7918113753679818137.post-5705505112468147826</id><published>2011-07-09T15:11:00.000+02:00</published><updated>2012-01-12T22:50:45.516+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='AÑOS OSCUROS'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='secuelas'/><title type='text'>BALANCEAR LA ECUACIÓN</title><content type='html'>Existe una secuela que mucha gente ajena a esta realidad no comprende: la culpa, sentirnos culpables. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La culpa es una condena a cadena perpetua que nos han impuesto en nuestra infancia, y creo que no hay forma de rebajarla. Yo al menos no me veo capaz. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En general, me siento culpable de todo lo negativo que ocurre alrededor. Si las cosas salen bien, siempre es por los méritos de los demás, y si me dan la enhorabuena por algo que he hecho me siento muy avergonzada. Creo que no lo merezco. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, si las cosas salen mal me da la sensación de que no he hecho lo suficiente o que la culpa es mía… y espero resignada que los demás me reprochen lo inútil que soy. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero creo que la culpa se instaura en nosotros desde el inicio de los abusos precisamente porque aún estamos formando nuestra mente, nuestros principios, los parámetros que nos dirigirán en el futuro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que nos sentimos culpables porque desde el principio, en tu infancia, te enseñan que si te portas mal te castigan. No necesariamente un castigo físico, puede ser dejarte sin postre, o sin tu juego favorito, pero como es algo que no te gusta lo asocias. Y aprendes el binomio: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eres malo, te portas mal – te mereces un castigo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acción y consecuencia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahí entran en juego los abusos. Me están haciendo algo que no me gusta, a veces incluso con dolor, por lo tanto, a falta de una explicación, nuestra mente infantil completa la ecuación, despejando la incógnita: si me castigan, es porque soy mala persona. Balanceamos la ecuación para que nuestro interior, nuestra psique lo acepte. Y ahí, de manera siniestra se tatúa la culpa, bajo la piel, bajo la carne, sobre el alma. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y lo peor de todo es que tengo la sensación de que esa culpa es como la energía, ni se crea ni se destruye, solo se transforma. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mi infancia, durante los abusos,  me sentía culpable de una manera indefinida, vaga, sin ser consciente de ello porque ni siquiera conocía el término. La había asumido porque completaba la ecuación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera vez que fui consciente de ser culpable, fue cuando le conté a mi madre por primera vez lo que ocurría. Y el recuerdo es desolador: estábamos en la cocina mi madre, mi hermana y yo. No recuerdo como se lo dije, pero aun tengo muy presente su reacción. Las dos mujeres se miraron y mi hermana dijo algo que yo no entendí, y mi madre se enfadó. Me dijo que la culpa era mía por estar con él, que solo tenía que decirle que no, y me levantó de la mesa diciéndome que fuese con ella a confesarme, que era un pecado muy grande lo que estaba haciendo. Me asusté mucho. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después, más calmada, me lo explicó con tranquilidad mientras me ayudaba a ponerme mi abrigo. Me dijo que rezara mucho por mi padre porque estaba cometiendo un gran pecado, y no era capaz de ceder ante la tentación. Que yo debía ser fuerte por los dos, que mi sacrificio sería recompensado. Aún no sé si el sacrificio debía ser dejar que me violara o decirle que no lo hiciera. O tal vez el sacrificio era rezar más… Ese día no me atreví a confesar al cura lo de mi padre. Llevaba tanto tiempo sucediendo que pensé que me echaría de la iglesia a patadas, por hereje. Muchas veces pensé que la situación fue in crescendo por no contarlo al sacerdote en esa ocasión. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y desde entonces, mi madre me lo recordaba cada vez que íbamos a misa. Pero me lo recordaba de una manera extraña, porque yo no le decía nada y aún así me pedía que rezara por mi padre y por mí. Recuerdo sentirme muy confusa con lo que ella me decía porque no la entendía, y el sacerdote que oía mi confesión nunca decía nada. Sólo me escuchaba y me imponía la penitencia. Dos o tres Ave maría y un Padrenuestro. Yo solo pedía a Dios que por favor aquello terminara, que me ayudase de alguna manera. Y al ver que la situación no mejoraba, di por hecho que yo era la responsable. Un castigo divino. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después, en el periodo inmediatamente posterior mantuve la culpa en un segundo plano. La disfracé de auto maltrato, de baja autoestima, de no quererme, de verme sucia. Y con la culpa bajo toda esa montaña me dediqué a quemar mi vida como la leña del cobertizo que a lo largo del invierno se consume en la chimenea. No me quería nada, me importaba todo un comino y esperaba que algo acabase conmigo, ya que yo no había conseguido quitarme la vida, cumpliendo sentencia por ser culpable de seguir viva. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y cuando empecé a ser consciente de lo que había ocurrido, la culpa volvió a mí con más fuerza que nunca, porque me vi culpable de todo. Y creí firmemente que yo era lo más asqueroso del mundo al haber consentido. Más que eso: llegué a creer que yo provoqué esa situación, y me sentí despreciable por haberme metido en su cama, por haber reído sus cosquillas, por no haberle dicho “no”. No pensé que me lo habían hecho, asumí que lo hice yo. Tomé el papel protagonista, el de la persona que lleva la iniciativa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces la culpa engordó y aumentó de tamaño. Porque además de verme responsable de los abusos, la madurez me hizo ver todas y cada una de las barbaridades que había hecho durante los años oscuros, y me hice responsable de ellas, porque ya no tenía a quien culpar de lo que había hecho, ni siquiera de manera colateral. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace poco hablando con una víctima de abusos, nos planteábamos el tema de la culpa. Me decía que se sentía fatal porque disfrutó de muchos buenos momentos con su agresor cuando no había abusos. Llegó incluso a “anestesiar” de alguna manera esas agresiones, para poder separar una cosa de otra. Yo me he sentido tremendamente avergonzada y culpable de que alguna vez mi cuerpo disfrutara. He leído a otros supervivientes que veían a sus agresores como dos personas distintas. El pariente cariñoso, que los trataba de manera muy especial y el monstruo que de vez en cuando tomaba el control de esa persona para perpetrar los abusos. De esa forma le descargaban de la culpa, pues era como si esa persona que los agredía fuera víctima de una “posesión”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no sentí esa dualidad en mi padre. Recuerdo disfrutar de su buen humor, de las excursiones por la montaña donde nos sometía a grandes caminatas que a mí me encantaban, pero siempre tuve presente que era él. Que en cualquier momento nos podíamos quedar a solas y nada cambiaría. Ni siquiera tengo la sensación de que fingiera cuando había más gente alrededor. Para mí, el Monstruo,  siempre fue autentico, real. Pero siempre le aprecié. Y eso me hunde. Me hace sentir que yo soy horrible por querer a alguien capaz de hacerme el daño que me hizo. Y me odio por ello, me hace sentir culpable. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante años me negué a reconocer que alguna vez le quise. Dicen que la línea que separa el amor del odio es muy fina. Yo la piso desde hace ocho o diez años, después de que le vi por última vez. La oración para el diablo empecé a escribirla en esos momentos. Pero incluso hoy, que siento más resentimiento por lo que me hizo, aún me queda algo de aprecio por él. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces hasta me cabrea pensar así y me entran ganas de romper algo. Porque me siento como una puta. A veces creo que mi padre fue mi cliente, porque accedí a sus abusos a cambio de que me dejara volver con mis Padrinos, y fue mi proxeneta al proteger el secreto. Y esa sensación de haber sido su puta durante años me desarma, me quita argumentos para acusarle, y de nuevo me hace sentir culpable. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún me culpo. Aun no sé donde se traza la línea que separa lo que hizo mi padre y lo que hice yo. Aún no sé repartir las cartas. Ahora la culpa viene por oleadas. Hay días en los que me culpo porque mi cuerpo reaccionó ante los estímulos. Hay días en los que me culpo por lo que hice en mis años oscuros. Hay días en los que me culpo de no haber hablado primero. Hay días en los que me culpo de distanciarme de mis Padrinos. Hay días en los que me culpo de haber dilapidado mi futuro. Hay días en los que me culpo de querer a mi padre y al resto de mi familia biológica. Hay días en los que me culpo de no enfrentarme a mi padre. Hay días en los que me culpo de no haberle dicho “no” cuando me llamaba. Hay días en los que me culpo de haber sido yo la que acudió a su lado cuando ni siquiera me había llamado. Y hay días en los que me culpo de ser un fraude, una farsa, un engaño tan perfecto que nadie se da cuenta de que soy todo fachada, como un árbol muerto podrido en su interior. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis recuerdos recurrentes, las pesadillas, las depresiones, las disociaciones, la sensación de estar loca o de no controlar mi vida me han hecho mucho daño, pero la culpa también ha estado siempre ahí, a veces de forma subliminal, a veces más presente, pero sigue ahí, y creo que es, junto a la autoestima, el lastre que más me impide avanzar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La edad te enseña a racionalizar la culpa. Yo ahora sé de manera sensata que no soy culpable, pero mi subconsciente todavía no lo sabe y aún busca como esconder esa mancha. Y como en el relato de Edgar Alan Poe, la culpa me corroe por dentro pero sin atreverme jamás a revelar el secreto, escuchando el corazón delator bajo el suelo delante de todos y preguntándome: ¿pero no lo oyen? ¿pero acaso no lo oyen? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;“si yo ordenara a un general que se transformara en ave marina y el general no me obedeciese, la culpa no sería del general, sino mía".  &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Principito (1943) Antoine de Saint-Exupéry.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7918113753679818137-5705505112468147826?l=nemesisenelaverno.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/feeds/5705505112468147826/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/07/balancear-la-ecuacion.html#comment-form' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/5705505112468147826'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/5705505112468147826'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/07/balancear-la-ecuacion.html' title='BALANCEAR LA ECUACIÓN'/><author><name>Némesis</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13277185553331322380</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='26' src='http://4.bp.blogspot.com/_sJcKrSifYtQ/TP0NMV-rl5I/AAAAAAAAAAM/EaJR-edzacQ/S220/temores02.jpg'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7918113753679818137.post-3167648295292622613</id><published>2011-07-02T15:50:00.000+02:00</published><updated>2012-01-12T22:50:17.217+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='dentro de mi castillo'/><title type='text'>FOTOS DEL PARAISO</title><content type='html'>Desde que empecé a leer e informarme sobre los abusos, existe un ejercicio para la rehabilitación que me hace pensar. Pensar mucho. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ejercicio habla de nuestra niña interior. Explica que debemos recuperarla, hablarla, quererla… y perdonarla. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y yo no tengo muy claro a qué se refiere. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensar en ella me hace sentir nostalgia, añoranza. Cuando veo sus fotos, mis fotos, recuerdo cada uno de los momentos en los que se hicieron, el lugar, con quien estaba… es como si viajase en el tiempo y atravesase el espejo. Como si volviese a la casa de la playa, cerca del faro, donde el Monstruo no puede verme porque jamás ha estado ahí. Es como si entrase en una máquina del tiempo en la que recuerdo muchas cosas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo a las mascotas: Colás, Harina, Jai, Cora, Musi, Pelusa…. Los galápagos en la pecera, los peces del acuario, la caja con los gusanos de seda. Recuerdo a Dina, a Ana Belén, a su madre, a Neli, a María-José, a Sergio, a María, a Victoria, a Teresa; a Reyes, a Pituso, a Mariado, a Carmen, a Paloma… todos son personas que en algún momento de mi infancia han tocado mi corazón, no para herirlo, sino para curarlo sin saberlo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si, es cierto que nunca hubo muchos amigos. Que muchas veces jugaba sola. El acoso escolar ha sido una constante en mi vida. Supongo que el papel de víctima, de niña extraña que no vivía con sus papás, nos hace ser la diana de los demás con facilidad, y la crueldad infantil, que es original y virgen, no ayudaba en absoluto. Pero a lo largo de los años mantuve cierta relación con un par de amigas que Vivían cerca de casa y por lo tanto, las veía fuera de los horarios de clase. Además de la pequeña pandilla que se reunía todos los veranos en la casa de la playa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero más que a las personas recuerdo lugares, sensaciones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo levantarme temprano los fines de semana sin hacer ruido, despacito para no despertar a nadie e irme a jugar al salón-comedor. Cosa que solo podía hacer en el hogar de los padrinos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo el  coche a pedales azul que imitaba a los de carreras de la época. Recuerdo ir pedaleando y atropellando a todo bicho viviente por la calle, antes de ir a ver a Petra, la vieja osa que tenían en una jaula en el parque. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y después a visitar a los cisnes. Siempre que los veía recordaba el cuento de El Patito Feo. Lo tenían en casa, en un “audio-libro” con un disco de vinilo, de esos que iban a 45 r.p.m. y un narrador con una voz fantástica relataba el cuento con la melodía de El Lago de los Cisnes de Tchaikovski de fondo musical. Adoraba ese cuento, y su música. Pero no por el sueño de los niños de que al hacerse mayores dejarían de ser patitos feos, sino porque siempre tuve la sensación de que había nacido en el nido equivocado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi nunca he jugado con muñecas. Tenía una colección enorme de muñecas “Nancy”  pero apenas miraba para ellas. Me gustaban más los muñecos de acción, los “Madelman” por ejemplo, pero nunca conseguí ninguno. Eran juguetes de niño. En su lugar conseguí una buena colección de muñecos de animales y miniaturas de seres mitológicos que eran con lo que más me entretenía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo las visitas al Zoo y al parque de atracciones, y subir a su carrusel y a la noria. Las tardes patinando en la “súper-terraza” del ático del edificio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo que jugaba al escondite en el centro comercial, con los hijos de Helena, El taller de manualidades de María Galleta, o la sensación de entrar en un lugar mágico cuando estaba en Attrezzo, por los extraños objetos que vendía. Recuerdo la tienda vaquera de Pablo Abraira, o los muñecos mexicanos del escaparate de otra de las tiendas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo hacer flores de papel charol en la mesa del salón, la lámpara de la mesita de noche de la habitación que compartía con mi Madrina, hecha con millones de canicas; el ruido de la madera del parquet del pasillo al pisar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y recuerdo estar en la compañía de los padrinos, como cuando uno de ellos me enseñó a decir “buenas noches hasta mañana” en inglés, cuando me enseñaron a quitar las espinas del pescado con cuchillo y tenedor o a hacer aviones y pajaritas de papel. O los trabajos manuales del colegio, que siempre alguno de los padrinos se quedaba hasta muy tarde ayudándome a terminarlos. O la primera vez que me llevaron a ver una zarzuela, con diez o doce años. Creo que ahí descubrí mi amor por la música. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los langostinos a la plancha de un restaurante que visitábamos con frecuencia, o la tortilla de patata con mayonesa de todos los viernes para cenar, viendo el Un, Dos, Tres. Recuerdo por las noches que siempre, me acostara quien me acostara, me daba un beso y me dejaba una lucecita encendida para que no tuviese miedo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo la bici que me regaló “El Jefe”, el padre de mi Madrina; y los disfraces, me encantaban los disfraces, todos los años me traía un disfraz cada vez más bonito que el anterior.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la casa de la playa guardo parte de mi mejor infancia. Recuerdo los viajes hacia allí, con parada obligatoria en Casa Juanito, donde siempre me compraba el mismo llavero y siempre se acababa extraviando. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jugar en los columpios de los jardines de alrededor de la casa, Y recorrer la arena de la playa corriendo hasta la orilla, para no quemarme los pies. Y las tardes sentados todos los niños de la urbanización en los bancos que se usaban como “red” de la pista de tenis. Y recuerdo la espera en la terraza de la cocina la llegada de algún miembro de la familia, hasta bien entrada la noche para ver su coche aparecer por la curva de la carretera tras su viaje desde la ciudad. ¡Cuántas veces me quedé dormida en aquella hamaca! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al “Jefe”, sentado en su sillón de despacho rojo, en la terraza mirando la playa, vigilando que no me ocurriera nada en el agua, su silbato para avisar que era la hora de comer. Pasaba horas en la orilla mojando los pies, o dentro del mar, donde me cubriese hasta el pecho, (No me dejaban entrar más allá sola) mirando el horizonte y dejando volar mi inmensa imaginación; inventando cuentos e historias de princesas encerradas en castillos o hadas que impartían justicia a golpe de varita. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solíamos salir a navegar a la zona del faro, en el barco del cuñado de mi Madrina, y anclaban siempre en una especie de ensenada que formaban las rocas del acantilado. Allí, que no había corrientes, me tiraba desde el barco a bucear entre las algas y los peces, y era en esos momentos cuando me sentía totalmente libre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los sonidos amortiguados por el agua y la sensación de “flotar” en el líquido elemento eran para mí como traspasar una barrera y entrar en otro mundo, en otra dimensión. Era como entrar en uno de mis cuentos. Aun hoy me gusta nadar y dar largos paseos por la playa, con mi MP3 a todo volumen; o sentarme en los espacios alejados de la orilla, donde la arena es más fina y forma dunas entre la maleza de las zonas marítimas sin construcciones ni paseos marítimos, lejos de la zona de paso de los bañistas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero tampoco le hago ascos a la montaña. Sentarse en un peñasco en silencio, observando todo un valle encerrado entre cumbres nevadas es para mí un espectáculo inenarrable. Ver la inmensidad del mundo y darme cuenta de lo pequeña que es la vida humana da un valor añadido al conjunto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sentir el “poder” de la naturaleza me encanta. De niña las tormentas me daban miedo. Me metía en la cama con la luz apagada para oír el trueno y calcular cuánto tardaba el resplandor. Me habían dicho que cuanto más tardase, mas lejos estaba la tormenta. Pero a medida que fui creciendo fui perdiendo ese miedo y ahora, si hay tormenta, busco un sitio privilegiado donde poder ver los rayos descargando toda su fuerza. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya adulta descubrí un lugar en la costa norte del país donde los acantilados, por efecto del agua, tienen pozos naturales que conectan con la superficie marina. En algunas partes pueden tener decenas de metros de altura y cuando el mar esta embravecido, al descargar las olas en las rocas, entra con tanta fuerza que sube por los pozos hasta la parte alta donde puede lanzar el agua, como si fuera un sifón, varios metros de altura. Yo viviría allí, en una caseta, el resto de mi vida, contemplando el espectáculo de ver a Poseidón cabreado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si. Todavía se puede rescatar algo, no todo está perdido. Mi Monstruo no pudo arrancarme esos recuerdos. Pero todas esas evocaciones son de las temporadas con mis padrinos. He intentado recordar algún momento feliz de la casa de mis padres, y no he encontrado ninguno. Seguro que los ha habido. Es imposible que no hayan existido buenos ratos con mi hermano, el que era de mi edad, o jugando con alguna niña del barrio, pero yo no recuerdo ninguno. Ni uno solo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez porque no existen imágenes grabadas de allí. A mi Madrina le gusta la fotografía, se le da muy bien. Tengo cientos de fotografías, que me hizo a lo largo de los años, y en todas se me ve feliz, alegre, soñadora. Cuesta creer, mirando esas fotos, que ya hubiera un Monstruo en mi vida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo añoro. Veo esas viejas fotos y echo de menos aquellos días. Echo de menos la vitalidad, la tranquilidad cuando me quedaba sola en casa. Echo de menos esos instantes, porque cuando me hacían esas fotos nunca recordaba lo que me hacía mi padre. De hecho no echaba de menos a ningún miembro de la familia. A nadie. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Echo de menos la voz tranquilizadora de mi Madrina. Una voz suave, aterciopelada, pero firme a la vez. De autoridad, con esa sensación de que lo que decía era la verdad absoluta. Ahora aun la oigo, sigo hablando con ella, pero ya no es lo mismo. Me falta la inocencia. Y la ilusión. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensar en mi niña interior solo me produce un gran deseo de volver a ese refugio seguro en el que nada puede hacerme daño. Y no sé como reunir a esa niña con la mujer que soy ahora. Hay una grieta enorme que me separa de ella. Los abusos y los años oscuros se han convertido en un punto de inflexión. Porque lo único que pienso es que tuve la oportunidad de vivir una infancia privilegiada, con el cariño y la estabilidad emocional que me dieron mis Padrinos y que todo niño ansía por encima de todo, y que lo mandé todo a la mierda. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces creo que lo tuve todo, pero era un regalo envenenado. A veces creo que he vivido, de alguna manera, en mis propias carnes el mito de Fausto. Viví en el paraíso, a cambio de consentir la peor de las pesadillas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero tal vez yo no rubriqué el contrato. Cuando nací, alguien lo firmó por mí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;“La vida sería imposible si todo se recordase. El secreto está en saber elegir lo que debe olvidarse.” &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Roger Martin du Gard (1881 – 1958) Escritor francés.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7918113753679818137-3167648295292622613?l=nemesisenelaverno.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/feeds/3167648295292622613/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/07/fotos-del-paraiso.html#comment-form' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/3167648295292622613'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/3167648295292622613'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/07/fotos-del-paraiso.html' title='FOTOS DEL PARAISO'/><author><name>Némesis</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13277185553331322380</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='26' src='http://4.bp.blogspot.com/_sJcKrSifYtQ/TP0NMV-rl5I/AAAAAAAAAAM/EaJR-edzacQ/S220/temores02.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7918113753679818137.post-4462693290788657360</id><published>2011-06-25T19:23:00.003+02:00</published><updated>2012-01-12T22:49:59.361+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='AÑOS OSCUROS'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mis familias'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='dentro de mi castillo'/><title type='text'>ASUNTOS DE FAMILIA</title><content type='html'>Nos inculcan desde el principio que la familia es una unidad sagrada, fuerte, unida, inquebrantable e impenetrable.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Nos enseñan desde todos los ámbitos posibles, tanto religiosos cono laicos, que es una unidad irrompible que no debe ser dañada por nada. Si atacan a un miembro de la familia, atacan a toda la familia. Si un miembro es agraciado con alguna suerte, toda la familia lo celebra porque es un triunfo de todos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Entre los grupos mafiosos, se consideran a sí mismos como "de la familia". De nuevo la unidad de la roca. Es la unidad social más pequeña que existe. &amp;nbsp;Y para mucha gente, un átomo indivisible. Pero como muchos átomos cuando se aplican sobre él fuerzas o presiones de alguna índole puede generar una energía descontrolada.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Todos&amp;nbsp;tenemos&amp;nbsp;roces con la familia. seguro que habéis tenido días en los que la llamada de un pariente os ha incomodado y habéis pensado: ¡&lt;i&gt;Que lata! tengo que hacer esto, aunque no debería o no me apetece, pero como "es de la familia..." &lt;/i&gt;&amp;nbsp;¿quién no se ha enfadado con un hermano o con un tío por algún hecho concreto que nos ha ofendido, "castigándolo" sin hablarle durante unos días, meses e incluso años? Todos conocemos ejemplos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero en general, tarde o temprano la&amp;nbsp;situación&amp;nbsp;se suele normalizar. Si el motivo de disputa es grave tal vez se pierda confianza y vuelves a relacionarte, pero manteniendo unos límites que antes no existían. Incluso cuando hay grandes tensiones que a veces se producen en las reuniones familiares, esas que hay en las fiestas navideñas o en acontecimientos sociales como son bodas o entierros, acudes con todas las reservas del mundo porque te vas a&amp;nbsp;encontrar&amp;nbsp;con el primo que intentó quedarse con la herencia del abuelo o con tu tía, la que dijo que tu novia no le gustaba porque llevaba zapatos con plataformas. O con tu ex marido.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¿Por qué lo hacemos? ¿Por qué nos tapamos la nariz y volvemos a ver a ese pariente que no nos gusta? Porque es algo innato en nosotros. En nuestra infancia, la familia es lo que nos protege del exterior. Instintivamente, por supervivencia nos debemos a ellos. El ejemplo más claro es el vínculo especial que existe entre madres e hijos, porque ella fue la fuente primaria de nuestra alimentación, puro instinto. Y después ese lazo no es fácil de romper.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El problema realmente grave surge cuando hay una traición que supera con creces los límites de lo permitido: los abusos intrafamiliares. Cuando el que te agrede es tu padre, tu tío, tu hermano, tu cuñado, tu abuelo, tu primo... Si tu mano te ofende, córtatela. Es fácil de decir.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Durante los abusos no tienes capacidad para hacer nada, ni contra tus abusos ni contra la presencia misma de tu abusador. Tienes que seguir sentándote a la mesa junto a él quedándote bajo su cuidado, aguantando los comentarios de los demás sobre lo buena persona que es o sobre cuánto te quiere, porque siempre desea estar contigo. Y a veces esa situación se alarga en el tiempo de manera agonizante. Ni siquiera cuando eres más mayor eres capaz de hacer nada.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Si no hablas, nadie se dará por enterado, por lo tanto no tienes argumentos para negarte a estar junto a él. Pero si hablas la situación puede volverse incluso más dolorosa para las víctimas. Porque la familia no es capaz de asimilarlo, y en&amp;nbsp;muchísimas&amp;nbsp;ocasiones te obligan a seguir con la hipocresía de mantener la apariencia: Te dicen que es terrible, pero que hay que callarse para que nadie se entere porque sería una vergüenza para la familia, lo niegan descaradamente, te culpan a ti de manera desvergonzada de lo ocurrido o intentan convencerte de que le perdones por lo que ha hecho. aquí paz y después gloria.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Es una situación muy dañina para la víctima. Estoy segura de que muchas secuelas se agravan con esta situación, porque en muchos casos las propias víctimas acaban asumiendo esos roles, y terminan siendo las primeras en esconder el asunto para evitar la vergüenza, negarse a si mismas que ocurrió, culparse o incluso no sólo perdonar a su abusador sino incluso pedirle perdón por dudar de su integridad.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En mi caso no fue muy distinto. A pesar de que me mantuve apartada de él durante mis años oscuros. Cuando volví con veinte años a la vivienda de mis padres todo seguía igual. A pesar de que ya no había abusos. La vida era maravillosa, la hija pródiga había regresado y todo era perfecto. Una&amp;nbsp;bonita&amp;nbsp;fachada porque ya he contado alguna vez que aquel año volví a vivir el ambiente de mis abusos, la situación era exactamente la misma, salvo por el hecho de que todos éramos adultos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y lo más gracioso es que yo misma &amp;nbsp;colaboraba en ese estado. Durante toda mi vida me he sentido la rara del colegio, la rara del parque de juegos, la rara incluso cuando estaba en público con mis padrinos porque siempre oía la misma explicación: &lt;i&gt;"No, la niña vive conmigo pero no es mi hija".&lt;/i&gt;&amp;nbsp;Sentía una envidia enorme de esas niñas que hablaban de la vida con su madre o con sus hermanos. Me sentía totalmente excluida cuando en el colégio nos daban instrucciones que debíamos trasmitir a nuestros padres, porque en muchas ocasiones a mi me indicaban delante del resto de la clase que yo debía avisar a mi Madrina, y mis compañeras me miraban interrogantes...&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cuando volví con veinte años sólo deseaba ser normal. Ya no había abusos, por lo tanto yo creía que ya no había nada que me impidiera ser normal, pero me engañaba a mí misma. Me dejé manipular por mis padres y hermanos, pero estaba dispuesta a soportar esa nueva humillación con tal de poder tener una conversación normal con un vecino sin tener que anteponer la coletilla de &lt;i&gt;"no, yo no me he criado con mis padres"&amp;nbsp;&lt;/i&gt;porque eso conllevaba una explicación, y estaba harta de explicaciones.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Después de salir huyendo de allí, tras la agresión de mi hermano, las cosas no cambiaron demasiado. Hasta hace diez años he intentado mantener una relación más o menos normal con ellos. Mi hermano, con el que tuve el altercado se fue a vivir a otra ciudad poco después de aquello, por lo tanto quedaron en la misma ciudad mi madre, mi padre y mi hermana. No vivía bajo su techo y de alguna manera me había emancipado, pero no terminaba de cortar el cordón umbilical.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Fue una relación con muchos altibajos. Si el tema del pasado en general no se tocaba todo iba más o menos bien, pero en cuanto yo osaba tocar el asunto todo se desmadraba. Y cuando nació mi hijo me fui distanciando de manera paulatina por miedo. De repente tuve pánico a que le conocieran, que lo vieran, que supieran siquiera que existía.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Me he planteado las&amp;nbsp;razones&amp;nbsp;por las que seguía manteniendo la relación de forma hipócrita. Creo que para mantener las apariencias. Por desear con toda el alma dar una imagen de normalidad como el resto de los mortales. Tantos años siendo la rara... y porque a pesar de todo, sentía algo por mi familia.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Parte de mis sentimientos de culpabilidad están asociados a la relación que siempre he mantenido con mi padre. Cuando era niña tenía sentimientos encontrados. Por un lado le tenía terror pero adoraba verle de buen humor. Me contaba chistes malos y nos reíamos&amp;nbsp;muchísimo&amp;nbsp;con los dibujos animados. Y ya de adulta, durante mi hibernación, sentía una enorme lástima por ese enfermo al que le costaba respirar. Lo cierto es que no se muy bien lo que sentía, me da vergüenza hablar de amor pero está claro que sentía algo por él, Aún creo que lo siento, a pesar de que hace dos años que murió y hacía casi diez que le colgaba el teléfono cada vez que me llamaba.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Decidí bloquear toda relación con el después de recuperar uno de los recuerdos más espantosos de mi vida. Aquel día se abrió una grieta insalvable entre él y yo, la misma que años antes se había abierto con mi hermano mayor tras romperme una silla en la cabeza, pero no siempre tengo claros mis sentimientos. Estaba decidida a no volver a verlos, pero mi Monstruo siempre me recuerda que al fin y al cabo &lt;i&gt;"son de la familia..."&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Con mi madre la relación ha sido si cabe más complicada. Siempre he tenido una imagen de ella muy triste. Me daba&amp;nbsp;muchísima&amp;nbsp;pena su realidad como mujer maltratada, y a pesar de que alguna vez le he reprochado sus numerosas excusas para no ayudarme de niña o justificar a mi padre, siempre la he disculpado por su situación personal.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Desde el momento en que abandoné su casa conseguí ir imponiendo poco a poco mis propias normas: &lt;i&gt;"No puedo vivir aquí, no después de&amp;nbsp;esto. Me voy. Os vendré a ver cuando mi hermano mayor no esté en casa".&lt;/i&gt;&amp;nbsp;Esa fue la primera norma que me impuse. No estaba dispuesta a volver a ver la cara de mi hermano por el resto de mi vida. Es curioso, creí que no conseguiría mantener esa norma mucho tiempo, que tarde o temprano acabaría cediendo a los llantos de mi madre y volvería a casa junto a mi hermano como un corderillo al matadero. Ahora veo que ese fue el primer paso para la&amp;nbsp;libertad, el primer gesto que aflojó el nudo de la soga que me rodeaba el cuello.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Después vinieron otros gestos. Cuando a ellos no les gustaba mi actitud en algo, cuando había un reproche y una discusión, me limitaba a no tener contacto con ellos durante meses, aunque siempre volvía a visitarlos. Esas etapas coincidieron con momentos personales importantes para mí: no les dije que me casaba, no les conté que iban a ser abuelos. Me acercaba a su casa de vez en cuando, les contaba lo mucho que trabajaba y el poco tiempo del que disfrutaba y con esas visitas cumplía el protocolo. Pero poco a poco, casi sin darme cuenta, me iba distanciando de mi familia biológica. Y por supuesto nunca dejé que mi hijo les conociera. En ese aspecto he sido muy "egoista". Desde muy pequeño le he explicado las razones, siempre lo ha entendido.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En esa época en que iba a verlos de vez en cuando me decía a mi misma que lo hacía para tenerlos controlados. Nunca quise verlos, pero me obligaba para saber qué hacían, porque cuando yo tardaba mucho en dar señales de vida, siempre se presentaba mi hermana o mi madre en mi casa o en mi trabajo, montando un "numerito" (cuando más público, mejor) reprochándome que no iba a verlos con más frecuencia, lo que me provocaba una&amp;nbsp;vergüenza&amp;nbsp;enorme.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La última vez que vi a mi madre, fue poco después de que el recuerdo del martillo se hiciera patente. Como mi padre seguía ingresado y su enfermedad se agravaba por momentos, consideraban que podía morir en cualquier momento, y mi hermana me llamó increpándome que si él no veía a su nieto (mi hijo) antes de morir, el niño lo pagaría y colgó el teléfono. &amp;nbsp;Me enfurecí. Estaba preparada para seguir por el resto de mi vida lidiando con mi familia, aguantando&amp;nbsp;broncas&amp;nbsp;y reproches, insultos y humillaciones, pero no estaba dispuesta a consentir que mi hijo entrase en esa espiral. No iba a permitir que lo nombrasen siquiera. Deberían lavarse la boca antes de pronunciar su nombre.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Fui a ver a mi madre, después de todo ella era la responsable de mi hermana, pobre trastornada, que apenas puede cuidar de si misma, y le advertí que la controlase, que no volviera a amenazar a mi hijo. Intenté explicarle las razones por las que no podía dejar que el niño viera a su abuelo. A su abuelo y a toda la familia materna, mi familia.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En ese momento pensé en la visita que pocos días antes le había hecho a mi padre la última vez que le vi. Me había hecho tanto daño recordar aquella escena que tuve que decirle a mi madre que no quería volver a ver a mi violador.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Supongo que ya estaba saliendo de mi hibernación, estaba despertando y estaba siendo consciente del enorme daño que mi padre ne había causado. Ya no estaba dispuesta a seguir con aquella hipocresía y creo que el niño fue mi excusa perfecta para romper más aun la relación.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Mi madre eligió el bando. Diría que en esa conversación, que fue larga y dolorosa, la reconocí por primera vez: no creía ni una palabra de mis acusaciones de abusos. Primero utilizó el arma que mejor sabe utilizar: dar pena, apelar a mi compasión, a mi perdón. Después me culpó de de ser la responsable de la enfermedad de mi padre. Que desde que mi madrina había intervenido, separándome de ellos, las visitas a los jueces, al tribunal de menores, a asuntos sociales, todo eso le había carcomido la salud. No entendía que alguien pusiera en duda el cariño que mi padre sentía por sus hijos. &lt;i&gt;"Yo sólo sé lo que me ha dicho tu padre, no tengo porque dudar de él. No es culpa suya que te metieras en su cama, yo te dije que no lo hicieras y él me asegura que nunca te ha hecho nada"&lt;/i&gt;&amp;nbsp;Y además, sin querer se le escapó algo que me sorprendió: ella misma le había sugerido a mi hermana la llamada amenazándome con el niño. &lt;i&gt;"porque tu padre quiere verle"&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Entonces lo vi. Se había pasado la vida manipulando desde las sombras, manejando a la gente, empujándolos a hacer su voluntad. De repente tuve imágenes de mi vida, de mi infancia que no había entendido hasta entonces; gestos y aptitudes de la familia o de los vecinos incomprensibles sin su intervención. Y supe, sin ningún género de duda, que ella estaba detrás de los guirigáis que mi hermana me montaba en mi trabajo o por la calle, cuando tardaba en visitarlos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ahí corté la soga. Me di cuenta que seguir en contacto con mi familia me estaba ahogando sin darme cuenta, y opté por no darles la oportunidad de que intentasen volver a envolverme. Creo que por fin le he arrancado la cabeza a la serpiente. Cada vez que llaman por teléfono corto la conversación. "&lt;i&gt;Lo siento, no quiero saber nada" y&lt;/i&gt;&amp;nbsp;cuelgo. Ni siquiera les doy la oportunidad de que me repliquen. Y si se presentan ante mí, en mi casa o en el trabajo, no me corto: Les cierro la puerta, o les pongo en evidencia, les digo delante de quien sea que no quiero saber nada de ellos, que se vayan. Parte de mi rehabilitación está siendo romper definitivamente ese lazo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Me duele hacerlo. aún me hace daño colgar el teléfono. Aún me quema la rozadura que me dejó la cadena que me unía a ellos. Aún tengo la sensación de que no les odio lo suficiente para sentirme bien conmigo misma. Aún les quiero a veces y me duele su falta, como si del Síndrome del Miembro Fantasma se tratase.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero he roto el grillete. Creo que por fin he roto el eslabón. Y creo que en parte me ha costado romper esa cadena por culpa de la sociedad. Me refiero a la sociedad como entidad que nos marca las pautas de la buena educación y las relaciones sociales. Cuando una víctima de abusos se decide a hablar dentro de la familia el supuesto terremoto jamás ocurre. A veces creo que se&amp;nbsp;protege&amp;nbsp;tanto a la familia como institución sagrada que en parte es la responsable de nuestros sentimientos. Ojalá existiera una línea definida que marcase hasta dónde se está dispuesto a aguantar con alguien antes de cerrar la relación con él.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Desde que decidí apartar mis propias&amp;nbsp;creencias&amp;nbsp;religiosas del primer plano de mi vida, uno de los primeros "chistes" que hago es decir que ya no necesito ir a la iglesia porque ya estoy condenada por incumplir de manera flagrante el cuarto mandamiento. Entonces la gente tuerce la mirada. No es fácil asimilar que alguien no quiere voluntariamente saber nada de sus padres. Es duro reconocer que se es más feliz o al menos es menos dañino cuanto más lejos estés de la familia que te&amp;nbsp;vio&amp;nbsp;nacer, y eso mucha gente no lo entiende.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Después llegan los rumores, los cotilleos, las habladurías. Vivo en una localidad pequeña y todos nos conocemos. Tengo una amiga que conoció a una vecina de mi madre. Sin que la señora supiera que mi amiga me conocía, esa mujer le habló de una hija de su vecina (o sea, yo) que era muy desagradecida: Le habían dejado que estudiara en otra ciudad mas importante, con una familia bien posicionada, y ahora que el padre (mi padre) estaba muy enfermo, esta hija no quería saber nada de ellos. Se quejaba amargamente de no conocer apenas a su nieto y de no haber asistido ni siquiera a la boda. Hace mucho que eso no me afecta. Ya no me da la gana de justificar mis actos. Mi madre no vino a mi boda porque no me dio la gana. Al altar me acompañaron mis padrinos, que son los que más se lo merecían.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Lo cierto es que a veces lo más sangrante de este asunto es cuando alguien que sí conoce el pasado de abusos, sigue intentando mediar en el conflicto, cuando no justificarlo e incluso negarlo. A mí me han acusado de inventarme los abusos para poder estar con mis padrinos porque su nivel de vida era económicamente más desahogado. e incluso mi familia biológica llegó a decir que mi Madrina me había aconsejado lo que tenía que decir ante el juez con catorce años, como si de un Síndrome de Alienación Parental se tratase. Excusas baratas que la gente utiliza para esconder el problema. Creo que en realidad todo el mundo se quita la culpa de encima, por eso al final las víctimas acabamos cargando con ella.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ahora, cuando hablo con alguien de mi situación familiar, empiezo a sentirme cada vez más orgullosa de anteponer la coletilla de &lt;i&gt;"no, yo no me hablo con ningún miembro de mi familia, he sido víctima de abusos sexuales infantiles y no he recibido el apoyo de ellos, así que les he olvidado".&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;"Si estamos calladitos, la familia hará como si nada hubiera sucedido. Y si hablamos... también"&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Joan Montane. Escritor.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7918113753679818137-4462693290788657360?l=nemesisenelaverno.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/feeds/4462693290788657360/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/06/asuntos-de-familia.html#comment-form' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/4462693290788657360'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/4462693290788657360'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/06/asuntos-de-familia.html' title='ASUNTOS DE FAMILIA'/><author><name>Némesis</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13277185553331322380</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='26' src='http://4.bp.blogspot.com/_sJcKrSifYtQ/TP0NMV-rl5I/AAAAAAAAAAM/EaJR-edzacQ/S220/temores02.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7918113753679818137.post-7317979276109683143</id><published>2011-06-17T23:41:00.000+02:00</published><updated>2012-01-12T22:49:34.080+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='AÑOS OSCUROS'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mis familias'/><title type='text'>DETRÁS DEL ESCENARIO</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Antes, en España al menos, muchos conventos tenían una puerta “escondida” que consistía en un pequeño torno en el que muchas madres se vieron obligadas a abandonar a sus bebés al cuidado de las monjas. Yo no tengo ninguna constancia de ello, pero hace tiempo, una señora que me conoció de niña, me aseguró que yo había sido abandonada en uno de esos conventos de mi ciudad natal, y que eso fue lo que ocasionó el “accidente” de mi madre. Después yo habría sido llevada al lugar donde me conoció mi Madrina.&amp;nbsp; Al conocer esa historia, intenté por todos los medios certificar su autenticidad, pero acabé en un callejón sin salida, y he dejado ese posible hecho como algo sin confirmar. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Eso me hizo recordar que ya desde mis años oscuros mi guerra interior, al ser consciente del daño que me hicieron, ha sido saber lo que ocurrió entre bambalinas. Por ejemplo poder comprobar la veracidad de lo que aquella mujer me dijo sobre el convento. O conocer lo que mi Madrina hizo por mí, lo que yo nunca presencié. Mi trabajo de recuperación es hablando y preguntando a las personas de mi entorno cómo ocurrieron los hechos, y cómo lo vivieron ellos, y no es fácil. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;No es fácil porque mi incapacidad natural a hablar de los abusos siempre me ha impedido plantear ciertas preguntas. Por lo tanto vivo en la más absoluta ignorancia. Mi Madrina jamás habla de esa época, y yo solo puedo imaginar lo que hizo. Sé por ella misma que los abusos los descubrió cuando yo era un bebé de menos de año y medio, y que estuve bajo la tutela del Tribunal Tutelar de Menores, al menos por temporadas. Pero en realidad ignoro por completo quien realzaba las denuncias, si éstas eran de oficio o alguien las presentaba. Solo sé que mi Madrina siempre intentó llevarme con ella. Siempre intentó conseguir la Patria Potestad. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&amp;nbsp;De hecho hace poco descubrí que todos mis Padrinos siempre creyeron que los abusos se habían terminado cuando se trasladaron de ciudad y me llevaron con ellos, cuando yo tenía cuatro o cinco años. Jamás imaginaron que mi padre aprovechaba las vacaciones que estaba con él para destrozarme la vida. Y solo tengo mis propios recuerdos, que son poco fiables, no por su veracidad, sino porque me es muy difícil hacer una línea temporal de ellos cronológicamente ordenada. Tengo aún muchas lagunas y saltos temporales y no estoy segura de que un hecho concreto que guardo en la memoria, sea la consecuencia directa de otro del que recuerdo oír hablar.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Es difícil. Cuando he hablado con mis “aliados”, con mis Padrinos, he tenido que hacerlo con mucho tacto para que no se dieran cuenta de la razón de mis preguntas, y por supuesto los momentos importantes, los momentos puntuales que necesitaban una explicación, los he excluido del cuestionario. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;En alguno de mis diarios, he intentado hacer esquemas colocando mis recuerdos en una edad concreta, añadiendo detalles o datos objetivos que iba recopilando. Las notas del colegio, las fechas de algún billete de avión que he guardado de recuerdo, los tiempos de estreno de una película o una serie de televisión… todo me valía para intentar completar el puzle.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Hubo un momento en mis años oscuros, cuando mi Monstruo me aseguraba que yo no tenía ningún derecho a seguir con mis padrinos, en que decidí preguntarles a mis padres. Y lo cierto es que con mis “enemigos” hubiera sido mejor no hablar. Porque cuando empecé a recopilar, cuando quise enfrentar los hechos con mis padres y mis hermanos, cuando decidí que ya estaba bien de callar y que quería conocer su versión, toqué fondo. Fue cuando de algún modo, de forma psicológica, volví a vivir el ambiente de mis abusos. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Mi madre había llamado para pedirme… no… suplicarme que volviese a casa, que él se estaba muriendo y quería ver a sus hijos por última vez. Mi estúpida idea original era enfrentarme a mi padre. Decirle que ya no le tenía miedo, y que se atreviera a reconocerme a la cara lo que había hecho con sus hijos. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Estaba decidida a destaparlo todo. Dediqué mucho tiempo a remover papeles, buscar mis expedientes del Tribunal Tutelar de Menores, las denuncias que se habían puesto, las resoluciones judiciales…&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Lo sé. Tenía veinte años, y aun “creía en los Reyes Magos”, o había visto muchas películas, porque en cuanto estuve de nuevo cerca de su influencia, y cerca de él de manera real o ficticia, el miedo que siempre me inspiró mi padre y por extensión toda mi familia biológica volvió a envolverme de manera absoluta.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Huelga decir que jamás, ni por un momento, estuve cerca de cumplir mi objetivo. Tardaron dos días en atraparme en su tela de araña. Y yo seguía con mi incapacidad para hablar de forma clara de mis abusos. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Mi madre y mis hermanos mayores encontraron toda la documentación que había recopilado hasta el momento, y me acusaron de intentar meter en la cárcel a un hombre enfermo, un moribundo. (Un moribundo que tardaría aún casi veinte años en morir) Era inhumana, no tenía corazón por revolver algo que después de todo había ocurrido cuando era niña… ¿Cómo podía ser tan mala de agobiar a un enfermo terminal con aquel asunto? ¿Para qué quería remover el pasado, si ya no tenía arreglo?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Me hicieron sentir fatal. Aquel día me sentí tan miserable que dejé que destruyeran todos los documentos. Aun veo la cocina de carbón, con la boca abierta, como un dragón amenazante, y a mi madre metiendo todos los papeles como alimento para el fuego. Aun no puedo creer que me hubiese dejado manipular de esa manera. Llegue a tener en mi mano una copia compulsada de una declaración jurada de mi padre ante el juez, escrita de su puño y letra, explicando que él solo manifestaba el enorme amor que sentía por su hija, como cualquier otro padre. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Y lo quemaron todo. Absolutamente todo. No he podido recuperar nada. El expediente se ha perdido. Pero mi derrota no fue total. Ahora con el paso de los años he podido valorar un pequeño triunfo que conseguí ese día: las cartas de mi Madrina.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Las encontré por casualidad, buscando un informe médico de mi padre. Las había guardado en otro lugar con mis cosas y nunca le dije a nadie que las había descubierto. Cartas de mi infancia que a lo largo de los años mi Madrina ha escrito a mi familia, hablándoles de mí, comentándoles detalles de lo que estaba estudiando, de lo bien que me adaptaba a la vida con mis padrinos. Y para que mi madre no se preocupase, también hablan de lo mucho que yo echaba de menos a mis hermanos. Hay comentarios sobre las fechas de mis viajes a su casa o de las cosas que se enviarían, e incluso en alguna carta, al final, hay unas líneas escritas por mí, una letra infantil y desordenada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Entonces no supe porqué, pero guardé aquellas cartas como el más preciado tesoro. Y ahora, de vez en cuando, las releo cuando me siento especialmente deprimida. Es cuando he tenido conciencia real de lo que mi Madrina ha hecho. Aunque jamás sepa los vericuetos legales que se emplearon, ni las razones por las que lo hacía, he sido realmente consciente de lo mucho que aquella heroína deseaba que yo siguiera con ella. Esas cartas me han aclarado muchas cosas. Han resultado ser documentos muy valiosos para mí, porque me ubican en fechas concretas muchos acontecimientos que yo no tenía claro dónde colocarlos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;No es suficiente para mí, pero creo que es todo lo cerca que podré estar de la verdad de mi infancia. Aun está mi madre, a la que podría preguntar. Pero hace años que decidí romper todo tipo de contacto con ella y con mis hermanos mayores, porque mi salud mental se vería seriamente afectada. Volvería a vivir el ambiente de mis abusos, porque esa casa fue el escenario del horror, y tanto mi madre como mis dos hermanos mayores siguen defendiendo a mi padre, negando o justificando sus actos como algo que ocurre a veces, que algunas personas demuestran así su cariño por nosotros y debemos aceptarlo como es, que no es tan grave. Sé que forma parte de sus secuelas, el síndrome de Estocolmo llevado a su máxima expresión. Pero no puedo compartir esa actitud. Ya no. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Así que después de muchas depresiones, después de muchos desencantos conmigo misma, después de años de castigo, por fin decidí cerrar el capítulo familiar definitivamente (¿definitivamente?), aceptando que mi única familia son mi pareja, mi hijo, y mis Padrinos. Y que la parte de la película que me he perdido, lo que se oculta tras el telón, se ha quemado junto a las cenizas de mi padre, o en la cocina de carbón.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Lo cierto es que me siento triste al aceptar este hecho. A veces tengo la percepción de que mi infancia ha sido marcada por los abusos. Pero también por una enorme sensación de inestabilidad, de ser manejada como una muñeca, no solo por mi padre sino por todo el mundo. La sensación de ser solo un objeto que se colocaba en el lugar adecuado dependiendo de los intereses del que tuviese en ese momento mi posesión. Una moneda que cambia de manos según la ocasión.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Siempre creí que conocer lo que ocurrió en mi infancia desde un punto de vista diferente, me haría cerrar heridas. Como cuando comprendí lo que me ocurrió y conocí sus secuelas, y la razón por la que me comportaba como lo hacía. Pero creo que he llegado a otro callejón sin salida, y tendré que asumir que siempre habrá una parte de mi pasado que permanecerá en la sombra tal vez para toda la eternidad.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-size: 14pt;"&gt;"Peor que ver la realidad negra, es el no verla"&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Antonio Machado (1875 – 1939) Poeta español.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7918113753679818137-7317979276109683143?l=nemesisenelaverno.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/feeds/7317979276109683143/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/06/detras-del-escenario.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/7317979276109683143'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/7317979276109683143'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/06/detras-del-escenario.html' title='DETRÁS DEL ESCENARIO'/><author><name>Némesis</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13277185553331322380</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='26' src='http://4.bp.blogspot.com/_sJcKrSifYtQ/TP0NMV-rl5I/AAAAAAAAAAM/EaJR-edzacQ/S220/temores02.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7918113753679818137.post-1886272593324271807</id><published>2011-06-11T15:30:00.001+02:00</published><updated>2012-01-12T22:49:11.380+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mis familias'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='dentro de mi castillo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ABUSOS'/><title type='text'>EL PRISMA TRIANGULAR</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Hace poco me encontré con un matrimonio que conocía a mi padre. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Se deshicieron en elogios hacia su persona. Me contaron que había trabajado muchas veces para un tío de la mujer, en el ramo de la construcción, y que tenían una imagen de él como hombre intachable, humilde, trabajador, cumplidor y amigo. Me comentaron lo mucho que sintieron su fallecimiento. Y yo, que no tenía ningunas ganas en ese momento de romper su idea diciéndoles cómo era realmente, acepté su pésame con educación. Supongo que no los veré muchas veces más, y desde luego, no me supone ningún beneficio extra revelarles a estas alturas su condición de pederasta. Y de hombre violento. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Los primeros recuerdos que tengo de él son dando voces en casa, porque mi madre aún no había terminado de hacer la comida. Por supuesto aún me duelen sus latigazos con el cinturón. Unas veces lo sujetaba por la hebilla, pero cuando estaba especialmente cabreado la dejaba colgando al final del látigo improvisado para hacer más daño.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Y aunque su favorita, no era su única arma. Aun tengo presente entre mis recuerdos la noche que después de denunciarle le vi en su habitación con el cuchillo de la cocina en la mano diciéndole a mi madre que si no quitaba la denuncia, metería el arma a sus hijas por el coño y le rebanaría el pescuezo a mi hermano. Me oriné encima.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Pero los de casa no fuimos los únicos que sufrimos su ira. Hubo un verano de mi primera infancia, que pasé en un colegio-internado por una resolución provisional del Tribunal Tutelar de Menores, tras las primeras denuncias de mi Madrina.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Mi padre no conocía la ubicación del centro escolar, y un día encontró a la asistente social que llevaba mi caso. La abordó en la calle, le colocó una navaja en el cuello y le exigió que le indicase mi paradero, bajo la amenaza de seccionarle la garganta si no lo hacía.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Además de violento, era un cochino&lt;span class="apple-style-span"&gt; que escupía mocos por la boca cada pocos minutos. Tengo grabado el sonido de arrancar y escupir sus flemas en el centro de todos mis recuerdos. Y tengo su imagen en casa, tumbado, viendo la tele, y cuando llegaba la hora de comer se sentaba en el borde de su cama y mi madre le ponía el plato de comida, lleno hasta el borde, en una banqueta delante de él.&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-converted-space"&gt;&amp;nbsp;Nunca comía con nosotros y era un alivio, porque me producía mucho asco verle comer. &lt;/span&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;Comía con la boca abierta, babeando y limpiándose con el dorso de la mano. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;En casa solo llevaba puesta la camiseta de tirantes y los calzoncillos. Si hacía mucho frio, se ponía una chaqueta del pijama. Sus manos siempre estaban sucias y sudorosas. Y su lenguaje era soez.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;Cuando se desnudaba, después del trabajo, mi madre le recogía toda la ropa en el armario, menos el cinturón. Ese estaba siempre colgando del cabecero metálico de la cama. &lt;/span&gt;Desde muy pequeña aprendí a reconocer cuando había que tener cuidado en casa con su furia. A medida que se acercaba la hora en la que volvía, todos empezaban a comportarse de manera distinta. La tensión aumentaba gradualmente. Y cuando llegaba antes de la hora, ocurría un fenómeno curioso: todos guardábamos silencio. Se producía un instante en el que el tiempo se detenía, como en una explosión, en el momento en que se hace el vacío, para que después el aire ocupe su lugar.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;“Las apariencias engañan”. Nunca una expresión tuvo tanto sentido para mí como cuando veía a mi padre actuar fuera de casa, porque era muy discreto. Era muy grosero en su comportamiento en casa, pero mantenía la máxima limpieza y aseo para según qué cosas. No daba una mala imagen de cara al resto del mundo. Si se encontraba con algún cliente, presentaba a la familia con orgullo, y por supuesto exigía de nosotros la máxima corrección en el trato. No consentía dar la imagen de hijos maleducados, mal vestidos y sin asear correctamente.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Algunos vecinos sabían en su fuero interno que existían malos tratos. Los gritos y los golpes no siempre se pueden disimular con el sonido de la radio o de la tele. Y veían en mi padre una moneda, dos caras.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Estaban equivocados. Mi padre era un prisma triangular atravesado en sus bases por un eje que lo hacía girar, enseñando la cara adecuada a cada momento:&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;El hombre pobre, trabajador incansable, padre honrado y ejemplar.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;El tirano déspota, maltratador y machista.&lt;br /&gt;Y el pederasta, el Monstruo, mi Monstruo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Recuerdo cuando estaba tranquilo. Cuando llegaba a casa de buen humor y todo estaba correcto. Siempre me infundió mucho miedo, pero en esos días sosegados, llegué incluso a apreciarle tímidamente, porque hacía chistes y bromeaba con todos. Era una tranquilidad verle contento.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;He sido una idiota. Aun no puedo creer que no me diese cuenta del peligro. Que no viera que era en esos momentos de calma cuando yo debería haber sido más cauta. Cuando debería haberme protegido más. Cuando debería haber desaparecido de su vista para que no se fijase en mí, para que no me viera. Conocía los mecanismos para defenderme de él cuando estaba de mal humor, pero fui incapaz de resguardarme de sus abusos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Porque entonces, cuando estaba en su cama con la televisión encendida, era cuando me invitaba a meterme con él para ver los dibujos mas calentita, siendo yo muy pequeña, en lugar de quedarme sentada en la banqueta junto a la puerta. Y he sido una estúpida, porque siempre cedí. Nunca le dije que no tenía frio, que estaba bien sentada junto a mis hermanos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Siempre cedí porque me gustaba que estuviera de buen humor, que me gastara bromas y se riera conmigo viendo al Oso Yogi. Incluso me gustaban algunas de sus cosquillas. Hasta que empezaba a tocarme de manera más explícita. Entonces ya no era divertido. Y me siento culpable por haber deseado que me llamara alguna vez, incluso cuando ya era consciente de sus abusos, cuando sabía que era un monstruo. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Siempre volví a aquella cama. Nunca recordaba lo que me había hecho la tarde anterior, y si lo recordaba me decía a mi misma que esa vez no lo haría, no me tocaría. Que esa vez, mi madre estaría más atenta y se daría cuenta, porque si no, ¿cómo es posible que ella también me dijera que me metiera en la cama?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Por eso los abusos duraron tanto. Yo fui incapaz de decirle que no, y cuando quise que terminaran, cuando las simples caricias empezaron a convertirse en lecciones de sexología, yo ya no tenía derecho a decirle que no. No había razones para negarme. No sabía cómo decirle que parase y que aquello terminara.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Algunas personas me dicen que si accedí fue porque era violento. Yo no estoy tan segura. No recuerdo ni una sola vez en la que mi pensamiento fuese de temor a decirle que no. Nunca hubo amenazas por su parte, salvo la primera vez que me penetró, en que quise quejarme tímidamente por el dolor y me susurró al oído un “&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;estate calladita”&lt;/i&gt; que me cortó la respiración, y ya tenía trece años. Y ni siquiera estoy segura de si aquel era el tono de la amenaza o el de la complicidad.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Porque entonces ya era tarde. Ya hacía muchos años que entraba en su cama. No me quedaban&amp;nbsp; argumentos para haberme negado. A veces mi Monstruo todavía me pregunta por qué no le dije que no. Por qué no me negué a arroparme al calor de su cuerpo. Y la pregunta me hunde, porque muchas veces va asociada a algo que me susurró al oído mi hermana mayor en alguna ocasión: “&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;no vayas, ya sabes lo que va a hacer”&lt;/i&gt; y después una mirada de reproche y el segundo comentario habitual: “&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;te lo dije, no te quejes”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;¿Por qué no le haría caso? ¿Por qué volvía junto a él? En ocasiones regreso a esa cama. A veces mi Monstruo aun se escuda tras ese reducto de culpabilidad que yo no puedo romper. Culpabilidad que no consigo alejar de mí.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Y a veces creo que yo también soy un prisma triangular atravesado en sus bases por un eje que lo hace girar, enseñando la cara adecuada a cada momento:&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;La mujer normal, madre preocupada y sencilla. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;La superviviente que escribe este blog, que intenta por todos los medios curar sus heridas.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Y la hechicera, que se ríe de todos por haber conseguido engañar al mundo dando mucha lástima, pero que siente que en el fondo es una arpía sin escrúpulos que se aprovecha de la imagen que da a los demás, que sólo merece ser quemada en la hoguera por haber deseado que su padre la acariciase. El Monstruo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;"El hombre es de tres maneras, como él dice que es, como lo demás dicen que es y como realmente es." &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anónimo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7918113753679818137-1886272593324271807?l=nemesisenelaverno.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/feeds/1886272593324271807/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/06/el-prisma-triangular.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/1886272593324271807'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/1886272593324271807'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/06/el-prisma-triangular.html' title='EL PRISMA TRIANGULAR'/><author><name>Némesis</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13277185553331322380</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='26' src='http://4.bp.blogspot.com/_sJcKrSifYtQ/TP0NMV-rl5I/AAAAAAAAAAM/EaJR-edzacQ/S220/temores02.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7918113753679818137.post-7339494429316896944</id><published>2011-06-04T15:35:00.000+02:00</published><updated>2012-01-12T22:48:42.923+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='AÑOS OSCUROS'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mis familias'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='HIBERNACION'/><title type='text'>SEMILLAS DEL PASADO, FRUTOS DEL FUTURO</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Soy una persona con suerte. A pesar de la dura infancia que me ha tocado, he tenido una inmensa suerte. De niña mi Madrina se cruzó en mi camino y estoy convencida de que es la única razón por la que sigo viva. En mis años oscuros tuve la fortuna de no terminar con una adicción irrecuperable y de haber podido salir del círculo vicioso de las malas compañías y las parejas abusadoras. Y cuando me he visto acorralada, en una situación límite, de nuevo como en las películas la suerte me ha sonreído&amp;nbsp; y una mano me ha sacado del agua en el último segundo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;La suerte ha marcado mi pasado. Pero también marca mi presente. Como si todo se hubiera previsto para desembocar en un solo punto. Ahora que he entrado en mi rehabilitación se me han presentado las herramientas adecuadas para ello. Internet está siendo el vehículo principal. Gracias a la red puedo navegar e investigar sobre los abusos sexuales infantiles para comprender mejor mi mente, recobrar cosas que siempre creí que nunca recuperaría y aprender a vivir como jamás pensé que haría.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Y ahora sé que esa suerte no me va a abandonar en el futuro. Ahora me puedo sentar un momento, descansar y disfrutar de lo conseguido, que es mucho más de lo que yo misma creía. He hecho muchas tonterías, he labrado a lo largo de mi vida muchas cosas. Algunas, como en aquella analogía, han caído en la piedra estéril, siendo alimento para los pájaros, pero otras semillas si han prendido. Ahora empiezo a valorar los frutos que, sin saberlo, he sembrado a lo largo de mi vida y que ahora empiezo a recoger. Frutos que tendrán continuación en el futuro. Hoy quiero hablar de uno de esos frutos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;La maternidad siempre es difícil. En general&amp;nbsp; se siente una responsabilidad especial. Pero para mí fue algo totalmente catártico.&amp;nbsp; Me quedé embarazada apenas tres años después de escapar literalmente de la vivienda de mis padres, tras la bronca con mi hermano mayor. Ahora creo que ese fue el génesis de todo. Que durante esos años de hibernación en los que crié a mi hijo, en realidad estaba gestando mi propio futuro.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Había empezado totalmente de cero. Afortunadamente trabajaba unas horas cuidando a una ancianita minusválida, y alternaba ese trabajo con mis estudios de auxiliar de clínica, que había retomado después de mucho tiempo. Pero el sueldo era casi simbólico y no podía permitirme más que alquilar una habitación en un piso compartido con una estudiante de derecho, una inmigrante y una prostituta. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Lo primero que sentí al saber que estaba embarazada fue terror. Pánico a que fuera una niña, a que también fuera abusada, y a que me volviese loca al saberlo. Y una inseguridad total. Fue desolador. Creía firmemente que no era capaz de tener un hijo. Vivía sola, en una habitación alquilada, ganando una miseria en un trabajo de porquería. Yo no podía cuidar de nadie si no era capaz de cuidarme yo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;No me atrevía a decírselo a su padre. Hacía cuatro años que le conocía pero pensé que me mandaría a la mierda. Él es de clase media, familia tradicional, y trabajo estable. Me decía a mí misma que él pensaría que solo estaba intentando “cazarle”. Así que opté por guardar silencio. Me veía, en un futuro, sola, en la calle, con un bebé y sin un techo donde cobijarlo. Me planteé muchas opciones.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Hasta que tuve una amenaza de aborto. Mi padre me había dañado el útero y me explicaron que debido a eso, el feto se había implantado muy bajo. Un simple movimiento brusco podía desprenderlo y perder al bebé. Me ordenaron reposo absoluto durante el resto del embarazo. Y me advirtieron que el riesgo no solo lo tenía el feto, cabía la posibilidad de que mi vida también corriera peligro. Fue entonces cuando lo supo mi pareja.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Me cuesta tomar decisiones. Toda mi vida me he sentido “utilizada” por todos. De niña era sólo un paquete que iba y venía de la casa de mis padres a la de mis padrinos,&amp;nbsp; de adolescente me dejaba manejar al antojo de&amp;nbsp; cualquiera, alargando así los abusos sobre mi persona.&amp;nbsp; Y la sensación de falta de control sobre mi vida siempre es una sombra sobre mí. En este caso no fue distinto. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;En el momento en que supo que iba a ser padre, las primeras palabras de mi marido fueron: “&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;bien, en cuanto salgas del hospital hablamos con mi madre y buscamos fecha para la boda.”&lt;/i&gt; No me preguntó si yo quería casarme. (Aunque he de decir que no era necesario, me sentía muy protegida bajo su compañía.) No me planteó las potenciales dificultades; o la posibilidad, que yo sí había barajado, de abortar; ni siquiera dudó de su paternidad. Simplemente se hizo cargo de todo.&amp;nbsp; Y yo me dejé llevar. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;No ha sido fácil. Mi monstruo me mostraba escenas imaginarias de un hombre abusador, maltratador, con un lado oscuro que yo descubriría con la convivencia. O con el rechazo absoluto de toda su familia, relegándome a la extraña que solo quiere aprovecharse de la buena voluntad de mi pareja. La imaginación de mi monstruo es inmensa. Y no me importaba. Me dije a mi misma que después de todo era lo que me merecía. Siempre rodeada de malas personas ésta era la consecuencia natural. Era lo que tocaba. Pero lo que yo creí que sería otra piedra para el saco, se convirtió en un camión lleno de flores. Porque mi marido ha sido el mayor apoyo que tenido en mi vida. Alguien que no ha desfallecido jamás y se ha mantenido a mi lado en todo momento. Y ha sido, -es- un gran padre.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;cuando llegó el nacimiento, hubo muchas complicaciones. Tras el parto me quedó parte de la placenta dentro por una deformación interna, creen que también por los abusos, y esto me provocó una infección que casi acaba conmigo. Me recomendaron no volver a concebir, y mi monstruo me recordó mi inutilidad al no ser capaz de tener hijos con normalidad. De nuevo la sombra de la culpa y de la baja autoestima me cubría sin remisión.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Cuando él era pequeño yo estaba en plena hibernación. Supongo que por eso creo que no me ha afectado especialmente, que no ha interferido en el recuerdo de mis abusos. He leído que algunas víctimas reviven sus abusos cuando sus hijos pasan por las mismas edades a las que ellas los sufrieron. A mí no me ocurrió, o al menos no tengo conciencia de ello. Vivía mis recuerdos de forma escondida, intentando mantenerlos a parte de mi vida familiar y afortunadamente nunca me sentí especialmente sensible con la infancia de mi hijo. Fue una suerte que no me influyera, o al menos nunca he tenido la percepción de que hubiese conexión entre los recuerdos que volvían y las vivencias de mi hijo. Aunque en alguna ocasión he sentido pánico a que en esos momentos de crisis perdiera el control, nunca ha existido ese peligro real. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Pero si mis recuerdos no me afectaron directamente, si lo hicieron las secuelas. Al principio tenía dudas. No sabía si lo haría bien. Viví sus primeros años con mucha ansiedad. Dejé de trabajar por completo para cuidarlo. No quería que el día de mañana el chico dijera que le había criado su abuela. Llegué a pensar que el niño quería más a la madre de mi marido que a mí. Mi Monstruo abrió todo un abanico de miedos y culpas que me hacían sentir fatal. Fueron años difíciles porque quería ser alguien bueno para mi hijo. Darle un ejemplo a seguir, y no era fácil. No me atrevía a quererle. Me daba un miedo enorme tocarle, acariciarle. Ser feliz para él. Y me lo guardaba todo. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Entonces fue cuando empecé a tomar como referencia a mi madrina y a sus hermanas, que ya eran madres experimentadas. Empecé a recordar sus enseñanzas, sus juegos conmigo. Y su cariño. Han sido mi mayor referencia y creo que es lo que me ha dado las pautas para conectar con mi hijo desde el principio. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Siempre he intentado tratarle como a una persona, sin la manipulación que veía en mi madre. Y con confianza, que no sintiera que había temas de los que estuviera prohibido hablar. En la medida en que yo creía que él tenía capacidad para entender, me preocupaba que conociera y entendiera las razones por las que no tenía apenas relación con mi familia biológica. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;En aquella época el trato con mis padres y mis hermanos, era puramente testimonial. Había decidido romper toda relación con ellos después del punto de inflexión de la discusión con mi hermano, pero es más fácil de decir que de hacer. Y de vez en cuando veía a mis padres y a mi hermana porque en el fondo me sentía obligada a hacerlo, eran -son- de la familia. Pero los veía a solas. Sin mi hijo, sin mi marido. Solos mi familia biológica y yo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;No obstante hubo algo que siempre tuve muy claro desde el principio: mi hijo no iba a entrar en el círculo. Estaba dispuesta a aguantar todo tipo de abusos y humillaciones de mis padres y de mis hermanos, pero yo sería su barrera. A mi hijo no le iba a salpicar nada de aquello, incluso aunque me costara la vida. Estaba dispuesta a todo, absolutamente a todo. Y si requería que yo me matara para separarle de ellos, lo haría. La familia de mi marido sabría defenderle de unos extraños que no tenían ningún derecho a participar de la vida de mi hijo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Al principio a mi “peke” le dije que ellos me habían hecho daño y que por eso no quería que los viera. Le expliqué que no quería que a él le hicieran lo mismo. Pero sin especificar qué clase de daño. Supongo que se imaginó que me refería a la violencia domestica, que en su infancia estuvo en auge por los numerosos casos que se veían casi a diario en las noticias. Hace muy poco que le he contado el lado oscuro de la historia.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Y lo cierto es que contárselo no me ha costado nada. La relación que mantengo con él es tan especial, tan “cómplice” que apenas me ha hecho falta decirle nada. Conoce las secuelas y los miedos que tengo, y me alienta y me aporta su opinión cuando sale una noticia de alcance sobre malos tratos a la mujer o abusos a los niños. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Y respeta enormemente lo que hago en mi blog. Le conté mi idea de hacerlo mucho antes de llevarlo a cabo y solo he recibido de él su apoyo y su ayuda. Es el único de la familia que lo sabe, me anima mucho a seguir con él, y cuando mi ordenador se estropeó, él me ofreció el suyo para que yo pueda seguir trabajando en el blog.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Lo cierto es que no lo lee. Ha debido ojear una o dos entradas, por curiosidad supongo. Pero me dice que es mi blog, y que no quiere que interfiera en mi ánimo saber que él lo lee. La privacidad es algo que le enseñé desde muy pequeño. Sabe que hay cosas que son privadas, del trabajo de su padre o de mis cosas, y he intentado que viera que esa privacidad y esa confianza son reciprocas. Si hay algo que él desea mantener oculto, un cuaderno, un cajón de su escritorio, una foto de su novia, o ver cómo se peina en el baño yo no soy quien para entrar en su intimidad si él no quiere. No necesita cerrar con llave. Yo tampoco.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Hace tiempo que leo en el foro de ayuda donde participo la preocupación de muchas supervivientes de ser madres. El miedo a que sean malas madres o de no poder con la responsabilidad. Cuando no terminan por imaginar que sus hijos pasarán por lo mismo que ellas. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Yo he pasado por todas esas fases. Esta entrada, en un principio es de apoyo a todas ellas. Quisiera decirles que eso no tiene porque pasar. Que no tengan miedo a la maternidad. Que si son conscientes de sus abusos, ya han dado un paso muy importante para protegerse ellas y a sus hijos. Si yo conseguí ser madre con todas mis secuelas, con todos los malos momentos, con todas las ocasiones en que dije “no puedo más”, sin ser consciente del daño que me hicieron, imagino lo maravilloso que hubiera sido saber las consecuencias y tener la ayuda del foro y la consciencia de mi recuperación. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Pero tengo un argumento mucho más contundente: Mi propio hijo. Le pedí su opinión acerca del punto de vista del hijo de una víctima, una superviviente como yo, y me sorprendió con una carta que me ha hecho sentir la madre más orgullosa del universo. Una carta para vosotras:&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Saludos a todos los seguidores de Némesis. Soy su hijo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&amp;nbsp;Soy consciente del sufrimiento que pasó mi madre en su infancia/adolescencia. Ya me ha contado el miedo que tuvo al saber que sería madre y todas las dudas que tuvo sobre si lo haría bien o no, dudas que todos los que habéis sufrido abusos tendréis, tenéis o habréis tenido. Pero puedo aseguraros que mi madre ha sido muy buena, un apoyo en los malos momentos, y una amiga en los buenos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Siempre ha estado ahí, como cualquier madre hay momentos en los que “la odio” como cuando me castiga o me riñe, pero, ¿a quién le gusta eso? Durante mi infancia he vivido sin mis abuelos maternos, solo los he visto una o dos veces, y he de decir que sí, que son mis abuelos, pero nunca en esos momentos me han parecido cercanos, o pensar en qué quería estar con ellos. Y es una opinión cierta, ya que mi madre no me conto lo que le paso hasta hace poco, y antes de conocerlos, simplemente no me planteaba su existencia, y mis padres tampoco es que me hablaran mucho de ellos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Ciertamente nunca los necesite, tuve una madre cercana y que me dio cariño, un padre duro, como todos, que solo quiere lo mejor para mi, y unos abuelos paternos, que me han dado mimos y han cuidado de mi junto a mis tíos durante toda mi vida. Nunca me ha faltado de nada, y soy completamente normal, tengo muchos y buenos amigos, no he caído en las drogas, y sobre todo me considero una persona que sé cuidar de las mujeres. Les tengo un gran respeto y las trato como trataría a cualquier otra persona.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Os quiero animar a ser madres, si es lo que queréis, vamos, que no os privéis de ello por pensar que seréis malas madres. Mi madre me ha educado muy bien en todo, no soy violento ni soy maltratador ni nada. Soy un hombre normal como los demás con mis virtudes y mis defectos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;No es un hombre normal, es extraordinario.&amp;nbsp; Siempre fue buen estudiante y ahora está en su primer año de universidad. Me pega unas palizas de muerte en la PlayStation, y tiene una paciencia infinita enseñándome cuando quiero hacer algo con mi ordenador. Me hace sentir que por fin hay algo que he hecho bien en mi vida. Me hace sentir que parte del grano cayó en tierra fértil y que hoy veo el fruto de mi esfuerzo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;No he podido tener más hijos. Pero no lo echo de menos. Cuando el niño tenía cinco o seis años dejé de sentir la necesidad de volver a ser madre. Quería centrar toda mi atención en&amp;nbsp; educar bien a mi único hijo, y creo que no lo he hecho demasiado mal.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Sin duda he tenido suerte, mucha suerte. He terminado con una persona fantástica que me ha dado un hijo fabuloso. No puedo decir que sea fácil. No puedo decir que sea un camino de rosas, pero si puedo asegurar que se puede. Que hay salida. Que no siempre va a ser un pozo sin fondo que nos hunda en los recuerdos. Hay futuro, y mi hijo es la prueba viviente de ese futuro, sin dolor, con la alegría del trabajo bien hecho, y sobre todo, con la esperanza de vivir el resto de nuestra vida con nuestro pasado guardado ahí, en el pasado. No olvidado, pero si superado. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto;"&gt;&lt;span style="font-size: 14pt;"&gt;“El hijo es el padre del hombre". &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto;"&gt;Carlos Fuentes. (1928 - ¿)Escritor mexicano.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7918113753679818137-7339494429316896944?l=nemesisenelaverno.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/feeds/7339494429316896944/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/06/semillas-del-pasado-frutos-del-futuro.html#comment-form' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/7339494429316896944'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/7339494429316896944'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/06/semillas-del-pasado-frutos-del-futuro.html' title='SEMILLAS DEL PASADO, FRUTOS DEL FUTURO'/><author><name>Némesis</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13277185553331322380</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='26' src='http://4.bp.blogspot.com/_sJcKrSifYtQ/TP0NMV-rl5I/AAAAAAAAAAM/EaJR-edzacQ/S220/temores02.jpg'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7918113753679818137.post-1716401727735707009</id><published>2011-05-28T12:27:00.000+02:00</published><updated>2012-01-12T22:48:07.599+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='AÑOS OSCUROS'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mis familias'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='secuelas'/><title type='text'>EN LOS LÍMITES DE LA REALIDAD</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;A veces me siento sola, diferente, rara. Como si viviese dentro de una urna de cristal o de una burbuja. En un mundo aparte. Y siempre con esa sensación de ser un ente extraño, de no estar totalmente conectada con la realidad. De moverme entre los demás como si este no fuera mi sitio, mi tiempo, mi momento. Y además con el miedo constante a ser descubierta. A que alguien me señale con el dedo y diga: “Eh, mirad, ella no es uno de nosotros”. La sensación de estar desubicada siempre me acompaña. Cuando me siento así, suelo aislarme de todo y de todos. Me encierro en casa porque me da miedo que la gente me mire, y me desconecto. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Desde muy pequeña, cuando mi padre empezaba a tocarme, cuando aquello dejaba de ser cosquillas o caricias, me disociaba. Era como si una parte de mí se evaporase. Desconectaba los sentidos, o intentaba hacerlo. No es fácil, al menos necesitas uno para estar unida a la vida.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&amp;nbsp;La casa de mis padres estaba junto a una vía del tren que estaba a pocos metros de las ventanas. Cada pocos minutos pasaba uno. Así que, mientras una parte de mi mente entraba en una especie de ensoñación, en la que cantaba aquella canción infantil e imaginaba elefantes equilibristas, el único sentido que mantenía vivo era el oído. Lo agudizaba al máximo para escuchar cuando se acercaba el tren de cercanías. Y no oía nada más, no sentía nada más.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Después, en la ciudad de mis Padrinos, cuando tenía un recuerdo nuevo o revivía uno conocido, utilicé el mismo mecanismo. Pero lo mejoré. Me encanta la música, así que me compré un walkman y me ponía música a todo volumen. Me concentraba en la melodía, intentando escuchar solo uno de los instrumentos, o dejándome llevar. Y cuando me daba cuenta, no sabía si estaba en mi habitación o en la sala de estar, si estaba tumbada o sentada en el suelo. No sentía nada.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Hoy en día, me pongo el reproductor del ordenador o enciendo el MP3. Y la sensación es la misma. Es como si mi alma flotara, como si fuera un ente incorpóreo, un espíritu impalpable. Utilizo ese mecanismo defensivo con cierta frecuencia. Me calma la ansiedad y me ayuda a superar las crisis. Pero ahora, cada vez que escucho alguna melodía que me guste mucho, a veces me disocio sin darme cuenta. De repente no estoy aquí. Y me pasa mucho. Me he dado cuenta de que tengo ausencias que pueden durar varios minutos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Incluso cuando estoy entre un grupo de amigos, o en el trabajo, en ocasiones me asalta la pregunta de si realmente me ven, si estoy ahí, si no se trata de un juego de mi propia imaginación. En esos momentos de “irrealidad”, cuando tengo ausencias o me veo a mí misma como alguien raro que solo quiere desaparecer, me asusto. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Hace años leí una novela de Torcuato Luca de Tena, “Los renglones torcidos de Dios”. El título, para los que no conocéis el libro, alude a los enfermos psiquiátricos que el autor compara con aquellas palabras de Santa Teresa de Jesús: D&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;ios escribe derecho con renglones torcidos.&lt;/i&gt; Recuerdo durante su lectura llegar a cuestionarme si la protagonista era de verdad una detective, o se trataba de una enferma que ni siquiera reconoce su locura. Me sentí totalmente identificada con esa sensación. Es uno de los libros que más ha marcado mi vida. Porque refleja una realidad casi tan escondida como los abusos sexuales infantiles: la demencia.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Mi hermano mayor, está retirado del ejército por problemas psicológicos. Después de su intento de violación, cuando me fui de aquella casa, lo último que supe de él era que estaba bajo tratamiento psiquiátrico porque estaba enamorado de mí. Mi madre me contó que en una ocasión estuvo a punto de clavarle un cuchillo a mi otro hermano, el de mi edad, por una discusión en la que yo era el tema de debate.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Y la vida de este hermano pequeño tampoco ha sido fácil. Tiene un año más que yo, pero de niños los vecinos creían que éramos mellizos. En muchos aspectos yo me consideraba su gemela. También estuvo en la institución donde me conoció mi Madrina, pero en otra sección. Se consideraba que el niño era un poco retrasado, algo que el tiempo ha demostrado que era falso pero que aun hoy nadie se explica. Supongo que los abusos también hicieron de él un niño retraído y vergonzoso que alguien confundió con un retraso en el desarrollo intelectual.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Al final, tuvo como destino un colegio de educación especial en el que pasó doce años. Venía a la casa de mis padres en vacaciones, como yo. Si mi Madrina no se hubiera cruzado en mi camino, mi destino tal vez hubiera sido similar, o peor. Pero aunque ahora sé lo que ocurrió y las causas de su internamiento, yo durante años creí que efectivamente él tenía un problema real. Hace unos años tuvo un accidente de coche. Desde entonces, no sé si a causa del accidente o de la infancia infernal que pasó, no recuerda nada de su niñez. Tiene amnesia diagnosticada por su psiquiatra.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Pero la que tiene problemas mentales, problemas serios, es mi hermana. Devora novelas como una posesa y si está bien escribe cuentos. Pero cuando está mal la paranoia se apodera de ella. Los años y mis estudios de auxiliar le han dado nombre a todos los síntomas que yo veía de niña: fobias, delirios y alucinaciones. Cuando yo era pequeña me dijo que dios le hablaba, que oía voces. Mi hermana tendría catorce o quince años, después nunca ha vuelto a repetirlo, es lista y creo que pensó que decir eso era un billete directo al psiquiátrico. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Recuerdo una noche que me sentí mal, la cena me había revuelto el estomago y terminé por vomitar en la habitación que compartía con mi hermana. Mi madre solícita me llevo una manzanilla y ordeno a mi hermana que recogiera el vómito. En cuanto me sentí mejor, me quedé dormida enseguida. Mi hermana estaba enfrascada en una novela, y dos o tres horas después se acostó. Mi madre entro en la habitación de madrugada para ver cómo me encontraba, y al ver que mi hermana no había fregado la habitación, la regaño con vehemencia. Las voces me despertaron, y mi hermana al verme dormida empezó a atizarme con la fregona a gritos: &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;“¡¡si yo no duermo, tu tampoco!!”.&lt;/i&gt; Aquella noche, mi padre no fue muy duro con nosotras.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;En otra ocasión, cuando la economía era especialmente precaria, y solo se podía hacer una comida al día, mi madre preparo unas lentejas para comer, y las repartió para todos los comensales. Dejo unas pocas para que mi hermano “gemelo” y yo cenáramos. Mi hermana tenía un día malo: cuando terminó de comer, volvió a la cocina para servirse las lentejas que quedaban y ante las tímidas quejas de mi madre, mi hermana se enfrentó a ella y la abofeteó. Esa noche cené leche y unas galletas.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Y cuando mi hermano y yo nos quedábamos a su cuidado también hemos soportado alguna humillación por su parte. Aún veo a mi hermano de rodillas contra la pared, brazos en cruz, con diez años, sosteniendo dos tomos de enciclopedia en cada mano. Estuvo en esa posición varias horas por un castigo impuesto por mi hermana. Después tuvo agujetas dos días. El niño no soltó ni una lagrima. Ni un grito, Ni una queja…&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&amp;nbsp;A los pocos días me toco a mí, (no iba a ser menos), pero como ya sabía lo que me esperaba, a penas aguanté una hora u hora y media. Cuando el cansancio empezó a hacer mella me negué a seguir arrodillada. Prefería que me pegase. No podía ser peor que papá. Ella hecha una furia comenzó a darme zapatillazos en la espalda, me gritaba que me odiaba y yo hecha un ovillo esperaba a que se cansara o volviera mamá, porque ni siquiera sabía pegar. En realidad lo de mi hermana no era la violencia física sino mas bien otras formas de tortura. En una ocasión me obligó a salir en bata y camisón a comprar el pan. Jamás podré olvidar la vergüenza que sentí aquel día.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Como podéis comprobar los trastornos mentales parecen rodear a mi familia biológica. Ahora que estoy aprendiendo a reconocer las secuelas de los abusos empiezo a entender que esos trastornos tal vez no son tal, sino un comportamiento muy probablemente causado por los abusos a los que mi padre nos sometió a todos. Pero durante toda mi vida he creído que realmente existía un “gen” en la familia: mi padre, por razones obvias, violento, maltratador, abusador… mi madre, se podría decir que un pelele totalmente al servicio de cualquiera que tuviera algo de autoridad; mi hermano mayor en tratamiento psiquiátrico, mi hermana con necesidad de ese tratamiento y mi hermano pequeño, al que siempre creí retrasado, con amnesia. ¿Qué motivo hay para que yo esté cuerda? Cuando quedé embarazada uno de mis miedos era que mi pequeño no fuera sano, que no fuera normal.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;En la descripción de mi blog hablo de tener la sensación de caminar junto a un precipicio. Siempre con el riesgo de caer abajo. Me refiero justamente a eso. A perder la cordura. Y reconozco que es algo que me da pánico.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Una de las razones por las que nunca he pisado la consulta de un especialista es precisamente el miedo que tengo a que me diagnostiquen algo. Que me encierren en una habitación acolchada y tiren la llave.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Tengo un amigo médico que en su día estudió la especialidad de psiquiatría, aunque no ejerce como tal. Conoce a mis Padrinos desde hace muchos años, y a mi marido lo conoce desde hace tiempo por motivos profesionales y ahora son también amigos. Hace unos meses le conté mi condición de víctima de abusos sexuales infantiles. En realidad, mi intención era preguntarle por mi hermano, mi “gemelo”. Me preocupaba que su amnesia pudiera afectarle de alguna manera si algún día vuelve a recordar sus abusos. Durante la conversación mi amigo se dio cuenta enseguida de que yo había pasado por lo mismo. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Aquel día creí que se había acabado todo, que me habían descubierto. Me sentí morir. Fue tan sutil en sus palabras que derribó el muro con el que yo me había presentado ante él, para proteger mi condición de superviviente. En esos momentos (Y no es broma) vigilaba la ventana, esperando la ambulancia en la que sin duda iban a enterrarme.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Es un gran tipo. Leyó mis pensamientos como si fueran una viñeta.&amp;nbsp; La conversación fue larga, muy larga, pero muy reparadora. En un momento dado me pregunto si yo había recibido ayuda profesional alguna vez. Ante mi negativa, me hizo muchas preguntas, creo que ahí mi amigo había dejado de ser mi amigo y había pasado al plano profesional, pero sin perder confianza. Supongo que conocía parte de la historia al ser amigo de mis Padrinos, por lo tanto no tuvo más que atar cabos. Para mí fue aterrador, me sentía como encerrada, y empecé a temblar. En cuanto se percató de ello, me tranquilizó: me dio unas pautas para seguir, y me indicó qué debía hacer si me volvía a sentir mal. Me enseñó cómo identificar las señales que me pudieran hacer entrar en barrena. Descubrí en él a un aliado al que contarle mis preocupaciones cuando tengo una crisis.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Semanas más tarde me dijo que también había hablado con mi marido. Creo que estuvo valorando la posibilidad de que yo empezase a ser tratada por algún especialista, pues era consciente del daño que los abusos dejan detrás. Fueron semanas temibles para mí. Al final mi amigo volvió a hablar conmigo y me recordó las medidas que yo debía tomar para cuidarme.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Sigo sin asistir a terapia de ningún tipo, pero cada cierto tiempo, mi amigo me llama para tomar un café, y tarde o temprano, el tema sale a la luz. Creo que me hace un seguimiento, por la amistad que le une a mí y a toda mi familia. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Soy consciente del destrozo mental que mi infancia ha dejado en mí. Sé que hay muchas cosas que aún no funcionan dentro de mi cabeza, pero también sé que ahora que estoy al corriente de ello, que reconozco las heridas, me siento más preparada para afrontar el dolor y paliar el daño. Tal vez en el futuro tenga que tratar con un profesional, pero ahora me siento bien. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Es como si hubiese corrido una maratón, o una gincana llena de obstáculos, que me ha provocado golpes y heridas en mi piel que la adrenalina por poder llegar a la meta me han impedido ver y sentir. Y ahora, que me he tomado un descanso tengo que empezar a poner tiritas en las rodillas y vendajes en los tobillos para poder seguir avanzando. De momento no me hace falta escayola.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Vivo una vida tranquila, con mi marido y mi hijo, todo un hombre ya. En una pequeña localidad de provincias, rodeada de gentes sencillas y con un pequeño empleo a tiempo parcial que me basta para cubrir mis pequeños placeres. Yo digo que ahora estoy de retiro voluntario del mundo. Pero unida a él por este cordón umbilical que es internet. Y me siento bien. Con fuerzas para luchar desde esta posición y no veo la necesidad de ir más allá. Los que me rodean tampoco creen que en estos momentos necesite acudir a un especialista, y si ellos también saben reconocer una señal de alarma, entonces no estoy sola en esto y sé que puedo contar con ellos cuando sea necesario.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&amp;nbsp;Pero a pesar del camino recorrido, a pesar de que ya puedo decir que he cruzado al otro lado sigo a veces, cuando estoy mal, teniendo la sensación de que mis seres más queridos, mi familia más cercana no me entiende. Que no comprenden lo que siento plenamente. Y que no sé si van a poder ayudarme.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Es como si se levantase un muro invisible alrededor. Un muro que solo yo puedo ver. Una barrera que me separa del mundo real. Y entonces vuelve esa sensación de que estoy completamente loca, y que, como en aquel libro, acabaré golpeando la puerta del manicomio pidiendo que me encierren.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 14pt; line-height: 115%;"&gt;&amp;nbsp;“Cuando un loco parece completamente sensato, es ya el momento de ponerle la camisa de fuerza." &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto;"&gt;Edgar Allan Poe (1809-1849) Escritor estadounidense&lt;span style="font-size: 10pt;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7918113753679818137-1716401727735707009?l=nemesisenelaverno.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/feeds/1716401727735707009/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/05/en-los-limites-de-la-realidad.html#comment-form' title='15 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/1716401727735707009'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/1716401727735707009'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/05/en-los-limites-de-la-realidad.html' title='EN LOS LÍMITES DE LA REALIDAD'/><author><name>Némesis</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13277185553331322380</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='26' src='http://4.bp.blogspot.com/_sJcKrSifYtQ/TP0NMV-rl5I/AAAAAAAAAAM/EaJR-edzacQ/S220/temores02.jpg'/></author><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7918113753679818137.post-179589913909327614</id><published>2011-05-21T17:39:00.000+02:00</published><updated>2012-01-12T22:41:51.538+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='REHABILITACION'/><title type='text'>OBLIGACIONES</title><content type='html'>Me he acostumbrado a editar todos los sábados un entrada en este blog.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al principio lo hice para "obligarme" a mí misma a mantenerlo abierto. Tenía tanto miedo a arrepentirme, a abandonar el proyecto como tantas otras cosas que he dejado por el camino, que me marqué el objetivo de escribir para no pasar ni una semana sin editar una entrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mayoría de lo que habéis leido hasta ahora, lleva escrito meses y años. Tan sólo he reescrito algunas partes para adaptarlo al blog.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tecnología y yo no somos buenas amigas. Llegué tarde al enorme cambio que ha supuesto internet, y ahora estoy aprendiendo a moverme por aquí a marchas forzadas. (con mucha ayuda, por cierto) Y por supuesto, yo soy mas cabezota que las nuevas tecnologias y otro de mis objetivos está siendo aprender a moverme por aquí sin naufragar ni ahogarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero como todos los trastos, mi viejo ordenador ha tenido un "catarro". Le ha entrado un virus, y llevo varios días sin él. La torpe de mí no tuve la precaucion de asegurarme de que lo escrito en el ordenador estuviera correctamente guardado en un soporte externo adecuado, y me temo que las seis o siete entradas que tenia en el "horno" para editar se han perdido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me preocupa excesivamente. (Bueno, si. La verdad es que me he disgustado mucho) pero como los cuadernos siguen ahí, y parte de ellos sí esta guardado en CDs, pues tendré que volver a escribir las entradas. lo que me puede llevar algunas semanas. Dependiendo del tiempo que tarde en recuperar mi ordenador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como no quiero perder la costumbre, ( ya sabéis, marcar objetivos) me he decidido a "improvisar un poco" explicando que estaré un poco ausente una temporada, pero que intentaré no dejar de escribir aquí como me marqué como obligación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy os quiero dejar un cuento de J. Bucay que encontré por la red, que me impactó mucho la primera vez que lo leí. Muchos ya lo conoceis:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL ELEFANTE ENCADENADO&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;También  a mí como a otros, me llamaba la atención el elefante. Durante la  función, la enorme bestia hacia despliegue de su peso, tamaño y fuerza  descomunal...pero después de su actuación y hasta un rato antes de  volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena  que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el  suelo. Sin embargo, la estaca era solo un minúsculo pedazo de madera  apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era  gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un  árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la  estaca y huir.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;El misterio es evidente: ¿qué lo mantiene  entonces? ¿Por qué no huye? Cuando tenía cinco ó seis años, yo todavía  confiaba en la sabiduría de los grandes, pregunte entonces alguien me  explico que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice  entonces la pregunta obvia: -si esta amaestrado ¿por qué lo encadenan?  No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo me  olvide del misterio del elefante y la estaca...&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Hace  algunos años descubrí que por suerte para mi alguien había sido lo  bastante sabio como para encontrar la respuesta: El elefante de circo no  escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy,  muy pequeño.&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Cerré los ojos y me imagine al pequeño  recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento  el elefantito empujo, tiro y sudo tratando de soltarse. Y a pesar de  todo su esfuerzo no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él.  Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvió a probar, y  también al otro y al que le seguía... Hasta que un día, un terrible día  para su historia, el animal acepto su impotencia y se resigno a su  destino.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el  circo, no escapa porque cree -pobre- que NO PUEDE. El tiene registro y  recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después  de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente  ese registro. Jamás...jamás...intento poner a prueba su fuerza otra  vez....&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Todos somos un poco ese elefante del circo: vamos  por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad.  Vivimos creyendo que un montón de cosas”no podemos” simplemente porque  alguna vez, antes, cuando éramos chiquitos, alguna vez, probamos y no  pudimos. Hicimos, entonces, lo del elefante: grabamos en nuestro  recuerdo: NO PUEDO...NO PUEDO Y NUNCA PODRÉ.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Hemos crecido  portando ese mensaje que nos impusimos a nosotros mismos y nunca más lo  volvimos a intentar. Cuando mucho, de vez en cuando sentimos los  grilletes, hacemos sonar las cadenas ó miramos de reojo la estaca y  confirmamos el estigma: NO PUEDO Y NUNCA PODRE.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Tu única manera de saber, es intentar de nuevo poniendo en el intento todo tu corazón.... TODO TU CORAZÓN."&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;J. Bucay.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espero que os haya parecido tan revelador como a mí. Hay muchas lecturas, enlaces y músicas que me han inspirado y me han rescatado de alguna manera a lo largo de mi vida, y si a mi me ayudaron, sería egoista no compartirlo también con vosotros. Aprovecharé este descanso obligatorio de mis propios pensamientos para mostrároslo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-large;"&gt;" Debo por que puedo. "&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Emmanuel Kant (1724 - 1804) Filósofo alemán &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PD. No es mi ordenador, y este no tiene corrector, Pedonad las faltas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7918113753679818137-179589913909327614?l=nemesisenelaverno.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/feeds/179589913909327614/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/05/obligaciones.html#comment-form' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/179589913909327614'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/179589913909327614'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/05/obligaciones.html' title='OBLIGACIONES'/><author><name>Némesis</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13277185553331322380</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='26' src='http://4.bp.blogspot.com/_sJcKrSifYtQ/TP0NMV-rl5I/AAAAAAAAAAM/EaJR-edzacQ/S220/temores02.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7918113753679818137.post-3893255656910819519</id><published>2011-05-14T15:21:00.000+02:00</published><updated>2012-01-12T22:41:21.845+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='dentro de mi castillo'/><title type='text'>ÁNGELES SIN ALAS</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;La primera amiga que tuve, mi primera compañera de juegos, era una vecina del edificio donde vivía con mis Padrinos. Pasábamos las tardes en su casa o en la mía jugando con nuestras muñecas. Creo que era la única ocasión en la que jugaba con ellas, porque cuando estaba sola siempre prefería jugar con unos sobres que vendían en el quiosco, a poco precio, que tenían kits completos de personajes y artilugios del oeste o de guerra. Con soldados, tanques desmontados o indios y vaqueros. A mí me gustaban los del oeste, por los caballos. Llegue a coleccionar toda una manada de caballitos de plástico con los que pasaba horas jugando en la mesa de mi habitación. Mi caballo favorito era uno negro, con la postura rampante, como el de la insignia de Ferrari. Lo conservé durante muchísimo tiempo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;En el colegio nunca tuve muchas amigas. Al sufrir mucho acoso escolar, opté por la seguridad de la soledad, y por lo tanto pocas son las compañeras de las que recuerdo su nombre. Pero la que realmente fue mi confidente infantil, a la primera persona a la que le conté que no deseaba estar con mis padres fue una compañera de quinto curso. Se llamaba Mª Victoria. Era la hija del conserje del colegio. Solo así se explicaba que acudiera a una institución privada de gran prestigio.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Sufría una gravísima afección cardiaca que la mantenía enclaustrada en el edificio del colegio durante los recreos, salvo en los soleados días primaverales en los que la temperatura ascendía bastante. Las monjas le permitían que una amiga se quedase con ella en el interior del recinto, y aquel año su compañera habitual, &amp;nbsp;María, pasó la varicela a principios de curso con lo que yo ocupé su lugar y en seguida conectamos.&amp;nbsp; &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;A mí me gustaban los juegos de mesa, las cartas, el ajedrez… y charlar. Hablar horas y horas y desahogarme con mi nueva amiga. Guardo en mi memoria imágenes de ella defendiéndome de las burlas de mis compañeras, y como mi amiga gozaba de cierto prestigio, nunca se metían mucho conmigo cuando estaba a su lado. No recuerdo si le hable explícitamente de mis abusos, supongo que aun no era consciente de lo que me ocurría para expresarlo, pero sí recuerdo contarle, al acercarse las vacaciones de navidad, que tenía mucho miedo de ir a la localidad donde vivían mis padres. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Me ofreció su casa. Teníamos diez u once años y se ofreció a hablar con su padre para que él hablase con mi madrina y así poder pasar las navidades con mi compañera de estudios. Casi tuve que convencerla de que no lo hiciera. Aquel gesto me emocionó. Solo estuvimos juntas un año, pero siempre será mi mejor amiga.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;El problema se presentó cuando María volvió al colegio. Nunca entendí qué podían tener en común dos niñas tan distintas: Mª Victoria discreta, callada, tímida; con María que era la persona que mas llamaba la atención en clase por su forma de ser, de fuerte carácter, dicharachera, nerviosa, alegre, optimista, con sus exquisitos modales y su porte de niña bien. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;De hecho, con los años ha terminado siendo la esposa de un alto ejecutivo de empresa internacional, con chofer, señora de servicio y estilista, que anunció su compromiso con nota de prensa.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Al principio nuestros caracteres fueron un choque de trenes. María creo que se sintió desplazada en su papel de amiga de Mª Victoria, tal vez porque ella ya no le prestaba toda su atención y yo… reconozco que necesitaba un oído sobre el que descargar mi vida y no estaba dispuesta renunciar a mi nueva amiga.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Mª Victoria, de manera milagrosa consiguió establecer la paz entre nosotras y pedir a las monjas que regentaban el colegio, que nos dejaran quedarnos juntas con ella en el horario de descanso.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;En ese curso juntas, nos “soportábamos” en una tregua firmada bajo el mando de Mª Victoria. Pero tras las fiestas de navidad, durante la misa de la semana, se obró el segundo milagro: María, en el momento de darse la paz, se dirigió a mí y me habló de manera solemne: &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;te prometo que a partir de hoy, tú y yo seremos buenas amigas&lt;/i&gt;. Ha cumplido su juramento hasta el día de hoy.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&amp;nbsp;Aun nos llamamos por teléfono, a pesar de haber continuado caminos distintos, y recordamos juntas aquellas tardes, después del comedor, sentadas las tres junto a las puertas del salón de actos del colegio, hablando de la serie del sábado, de los cromos de Star Wars, o de cómo nos gustaba el último&amp;nbsp; éxito de los 40 principales… y recordando a Mª Victoria, que era todo corazón, el día que encontró un pajarito herido en el patio del colegio, y lo llevaba con ella en el bolsillo del mandilón, dándole miguitas de pan que recogíamos en el comedor.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Mª Victoria murió apenas un año después de que yo volviese a cambiar de colegio. Incluso ahora, cuando recuerdo el día que me ofreció su casa para navidad, me brotan lagrimas en los ojos. Me dijeron una vez, que los amigos son ángeles sin alas. Tal vez ella fuera un ángel con las alas transparentes…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Mi amiga no ha sido el único faro en la tormenta. He hablado alguna vez de las malas compañías que me han rodeado en mis años oscuros. Estaba en una espiral de drogas, sexo y violencia sin control. Pero de vez en cuando el sol asomaba entre las nubes.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;De vez en cuando se cruzaba en mi camino algún amigo que no veía en mí una piltrafa a la que apalear, ni con la que divertirse gratuitamente. De vez en cuando me trataban como a una persona y no como un objeto. Seguramente ocurría más veces de las que creía, pero yo era incapaz de percibirlo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;La primera vez fue en la discoteca. Tomando una copa junto a la cabina del “pinchadiscos”. Mantuvimos una conversación sobre música y cine. Era encantador. Me invitó al día siguiente a dar un paseo por uno de los parques famosos de la ciudad, que tiene un lago artificial donde se pueden dar paseos en barca. No quise volver a verle. De repente la situación me superaba, no entendía qué era lo que quería de mí. Pensé que solo era un niño de papá que quería presumir de tener novia. Ni se me ocurrió que tal vez yo le gustase como persona.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&amp;nbsp;A partir de entonces, cuando me cruzaba con algún chico bueno, para no salir corriendo como en aquella ocasión, le dejaba claro que era un buen amigo, pero que perdiera toda esperanza de ir más allá en la relación. Incluso me burlaba de ellos, diciéndoles lo poco que se atrevían a arriesgar en la vida. Guardo gran recuerdo de muchos amigos, que aceptaron mis condiciones y no por ello dejaron de tratarme bien. Supongo que si me recuerdan, será con la imagen de una loca libertina, o la de alguien con una herida profunda que no se deja ayudar.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Os voy a mostrar una carta que me envió mi primer “novio formal”, justo antes de que mis años&amp;nbsp; oscuros entrasen en vigor de forma definitiva. Se llamaba José y fue una relación de lo más extraña: tendríamos 17 o 18 años, y ya por entonces estaba descontrolada. Él llego en un momento de “castidad”. Jamás supo de mis abusos, o al menos yo no recuerdo habérselo dicho.&amp;nbsp; La misiva empieza así:&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Tu vida ha sido triste, has sido incomprendida desde niña. Muchas personas a las que querías te han dado la espalda. Nunca nadie ha hecho nada por ti y todas tus ilusiones, no se han desvanecido, las han desvanecido otros.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;A medida que crecías te sentías desplazada, tus gustos y aficiones cada vez se alejaban más de tu familia. Cada vez estabas más sola en ese inmenso desierto que era tu casa, pero como en todo desierto hay un oasis o varios que tú y solo tú conoces: la música y tu cuarto. No obstante el modo de decorar este te había acaecido más de un problema.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Has creado un mundo alrededor de ti rodeado de cerraduras de las que solo tú tienes las llaves. A pesar de esto, tu convivencia en cada momento con tus padres cada vez era peor. No te podían o querían entender.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;No obstante, alguien siempre hubo en tu vida que te comprendió y te ayudó porque en cierto modo era como tú, tu Madrina, a la que perdiste precipitándote hacia un pozo del que no has podido salir, la amargura.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Eres como un témpano de hielo que nadie puede fundir. Ni tan siquiera el amor parece afectarte. Aunque tal vez sea porque estas llena de temor a tropezar dos veces en la misma piedra.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;No has tenido nunca amigos de verdad, en algunos casos porque no han llegado a ti, y otras veces porque tú los has expulsado de ti.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&amp;nbsp;Eres como una montaña llena de trampas a la que es muy difícil conquistar, pero una vez que se llega a la cima y domas la montaña, ésta te es fiel hasta la muerte, y jamás te pone una trampa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Confiaste en tu Madrina, eras una niña y cuando creciste te fuiste con ella creyendo que te ayudaría. No pudo hacerlo. Esto fue un nuevo error a sumar en tu cuenta. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Eres una metáfora viva, una ambigüedad parlante, pero también dices las cosas claras.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Dices que eres egoísta, pero yo te digo que si solo te queda tu mundo no es egoísta no ofrecerlo a nadie.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;¿Quieres que te diga tus defectos? pues lo primero que te diré es que son patológicos y congénitos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&amp;nbsp;Eres cruel con los que te quieren, haces daño, eres inflexible, no te paras a pensar en que se te puede querer. Eres una persona que sigue sus criterios hasta el final y si te llevan la contraria te callas y en paz. No tienes espíritu de lucha. Enseguida te das por vencida y quieres planificar hasta algo como el amor a los domingos por la tarde sin pensar en lo que siente el otro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&amp;nbsp;Eres irritable, inexistente e indescriptible; pero a pesar de todo TE QUIERO.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;¡¡Muérete!!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Encontré la carta entre un montón de cosas que guardaba en el desván. Ni siquiera la recordaba, y precisamente ahora, que estoy reconciliándome con mi pasado, la he releído y me ha parecido esclarecedora. Más que eso, ha sido una verdadera revelación. ¿Acaso aquel muchacho era clarividente, o realmente yo era tan transparente? Me gustaría volver a encontrarle y preguntárselo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Pero es otro de esos cadáveres que dejamos en nuestro dolor, como tantas cosas que abandonamos en el camino. Ahora solo deseo que la vida le haya tratado bien, que sea feliz, como me hizo a mí. Y que si algún día lee y reconoce este escrito, sepa que ha sido de las pocas personas a las que recuerdo con cariño, porque fue todo corazón con esta inútil ciega, que no veía más allá de su propia miseria.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Lo cierto es que en mi viaje, he tenido paradas monstruosas, como Ulises en su odisea, pero de vez en cuando, en mi naufragio, llegaba a una playa placida de arena fina donde encontraba a alguien que me ofrecía cobijo y un descanso reparador, otorgándome energías renovadas para seguir en la lucha.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Esta entrada está dedicada a todos esos amigos que el tiempo abandona sin remisión. A todas aquellas personas que supieron leer más allá de la fachada que yo ofrecía en ese momento. Me gustaría decirles que siento haberlos perdido, que siento no haber distinguido su buena voluntad conmigo, que siento que las trampas de la montaña se hicieran inalcanzables para ellos. Me gustaría decirles que en mi corazón tengo un cofre con siete llaves donde he acogido su recuerdo y su amistad.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span style="font-size: 14pt;"&gt;“La amistad te impide resbalar al abismo”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Bruce Springsteen&lt;span class="apple-converted-space"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;(1949-?) &lt;/i&gt;Cantante estadounidense&lt;i&gt;.&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7918113753679818137-3893255656910819519?l=nemesisenelaverno.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/feeds/3893255656910819519/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/05/angeles-sin-alas.html#comment-form' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/3893255656910819519'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/3893255656910819519'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/05/angeles-sin-alas.html' title='ÁNGELES SIN ALAS'/><author><name>Némesis</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13277185553331322380</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='26' src='http://4.bp.blogspot.com/_sJcKrSifYtQ/TP0NMV-rl5I/AAAAAAAAAAM/EaJR-edzacQ/S220/temores02.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7918113753679818137.post-5259782406899660767</id><published>2011-05-07T15:30:00.006+02:00</published><updated>2012-01-12T22:40:21.506+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='AÑOS OSCUROS'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mis familias'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sexualidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='secuelas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ABUSOS'/><title type='text'>EN BRAZOS DE EROS</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Cuando abrí este blog adquirí el compromiso con vosotros y conmigo de hablar sobre como siente, como piensa y como actúa una superviviente de abusos sexuales infantiles.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;En base a ese compromiso escribo esta entrada, pero reconozco que siento una vergüenza enorme porque, trato un tema que aun es un tabú para mucha gente, especialmente para los que hemos sido víctimas, teniendo en cuenta que el sexo es la piedra angular de muchas de nuestras secuelas, y el responsable de la aberración de nuestros agresores. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;En general los sobrevivientes vivimos este asunto en los extremos: o somos extremadamente activos, o rechazamos el sexo por completo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;He de empezar confesando algo horrible para mí: Mi padre me ha estimulado. Es difícil de explicar. Jamás he deseado que me tocara, verle acercarse era como entrar en la negrura. La mayoría de las veces me hacía daño, me irritaba&amp;nbsp; y he llegado a sangrar, pero alguna vez He llegado a sentir una mezcla de miedo y goce que me hacía sentir espantosamente mal. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Fue en esos momentos cuando aprendí a desenchufarme. Me abstraía totalmente del entorno, como si mirase solo hacia dentro de mí, desconectando uno a uno todos los marcadores que enviasen señales de mis sentidos. Supongo que por eso no tengo apenas recuerdos “vivos” de los abusos, son solo películas mudas en las que no siento nada, salvo un vacío enorme dentro de mi alma. Un vacío que pesa toneladas. Pero no siempre es así, mi piel guarda demasiadas sensaciones que todavía me hacen vomitar.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Cuando se acabaron los abusos, al igual que cuando hablé de mis años oscuros, hablar del sexualidad en esta etapa me hace sentir muy mal porque no me siento nada orgullosa de lo que hice. Durante mis últimos años de adolescencia y primeros años de madurez, alterné periodos de promiscuidad sexual con el más absoluto celibato. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Cuando inicié mis primeras relaciones, creo que con dieciséis años, sufrí un enorme vaginismo. Pero aun así no rechacé el sexo. Utilicé el dolor que me ocasionaba la penetración como parte del castigo. Seguía exactamente las mismas pautas que me enseñaron de niña.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Pero eso duró poco tiempo. Con diecisiete o dieciocho años ya no tenía ningún problema para satisfacer a nadie. Fue una época en las que no tenía ningún control ni sobre mi cuerpo ni sobre mi mente, con relaciones muy violentas y autodestructivas. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Y he de decir que en las etapas de descontrol era una máquina. A veces incluso he salido sola a buscar la compañía de desconocidos a cambio solo de una copa o de un poco de conversación. Y me he dejado hacer de todo. Lo he hecho con tipos que vivían todas las situaciones sentimentales: casados, solteros, divorciados… y luego iba al baño a vomitar porque los temblores y las arcadas eran insoportables. Por no hablar de la culpabilidad, de sentirme como una&amp;nbsp; basura porque había disfrutado del sexo. Me miraba al espejo y me sentía como una cualquiera. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Era como un péndulo. Cuando llegaba a un extremo de descontrol, de promiscuidad, de desenfreno, cambiaba la dirección de la varilla y entraba en la abstinencia absoluta, donde sustituía la compañía intima por conductas de riesgo elevado, incluso para mi propia vida, pero sin renunciar al placer en solitario con el que me castigo hasta el dolor desde los seis o siete años. No obstante sigo manteniendo en secreto absoluto esa etapa. La vergüenza me puede.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Ahora sé que lo que me ocurría era fruto de una distorsión de mi propia sexualidad causada por los abusos. Buscaba por un lado, revivir de alguna manera mis propias agresiones para después resarcirme a mí misma, para conseguir esa paz, esa tranquilidad que sentía después del dolor; y por otro lado era una forma equivocada de buscar la aceptación de los demás. Para mí, las relaciones implicaban un trueque: sexo a cambio de cariño. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Cuando conocí a mi pareja, el padre&amp;nbsp; de mi hijo. Experimente algo muy parecido, pero lo adapté a las nuevas circunstancias: ahora que empezaba a parecerme al resto del la gente, debía también seguir esas pautas de normalidad con él, incluso a nivel íntimo. El mundo me veía con una vida más o menos estable para lo que se espera de una joven de veintidós o veintitrés años. Por lo tanto, para que el espejismo no se rompiera, él debía pensar que era normal, o el concepto que yo creía que era normal.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Pero había un inconveniente. Tener sexo con desconocidos no me ha supuesto ningún problema. He disfrutado del placer de forma casi adictiva. La dificultad radicaba en intentar acercarme a alguien que me importase. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Para empezar, he sido una experta en espantarlos, sobre todo si realmente valían la pena como personas. Yo no tenía derecho a forzarles a estar junto a alguien tan indecente como yo.&amp;nbsp;En el caso de mi marido, mi relación con él ha sido muy buena desde el principio. Tras un primer momento en que de nuevo intenté ahuyentarle, (sin éxito, fue más cabezota que yo), existía complicidad, cariño, y por mi parte deseos de estar con él como no imagináis.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Pero en el momento en que me tocaba, en el instante en que me rozaba siquiera, mi cuerpo saltaba. Me volvía rígida y fría, y mi mente, automáticamente se desconectaba. Era como si alguien hubiese tocado un interruptor, y me hubiese apagado la libido y la consciencia. Entonces dejaba de ser “yo”. Era “la niña”: mi cuerpo era un bulto inerte que se podía usar para lo que se quisiera. Exactamente igual que ocurría con mi padre. Y para mi mayor espanto, al recibir las tímidas quejas de mi pareja, por mi poca colaboración, aprendí a fingir. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;He derramado infinidad de lágrimas a escondidas, después de estar con él. Porque si con los desconocidos me he odiado, con mi marido me sentía exactamente igual que cuando mi padre abandonaba mi cuarto, o me ordenaba salir para que le dejase ver la tele. Un alivio infinito, y la sensación de que algo, a parte de la pegajosidad, había quedado dentro de mí. Y el miedo a que al día siguiente pudiese volver, porque no lo disfrutaba en absoluto. Pero con la diferencia de que mi pareja sí me daba un trato digno antes, durante y después, y eso me hacía sentir peor persona.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Pocas veces me negué a las peticiones de mi esposo. Estaba convencida de que era la única manera de que estuviese conmigo. Dándole sexo fingido. Y para evitar la sensación de sentirme forzada, algo que no podía evitar a pesar de quererle, muchas veces me acostaba a altas horas de la madrugada asegurándome de que mi marido estaba dormido, para que no me tocara. De alguna forma huía de él.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Creo sinceramente que desde que conoció mi pasado de abusos, ha conseguido cambiar esa actitud. Ha sido poco a poco, con mucha paciencia, y mucho cariño. Me he ido dando cuenta de que yo no necesitaba ese “trueque”, que si continúa a mi lado es por lo que soy como persona, a pesar de que ni yo misma me gusto. Y ha logrado que la mayoría de las veces, en los momentos íntimos, no recuerde a mi padre. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Pero reconozco que aun me queda mucho por mejorar. Sigo sin saber qué es una relación sexual normal. Apenas tengo referencias. Cada vez con más frecuencia es algo de mutuo acuerdo, y muy satisfactorio por ambas partes. Mi pareja ha conseguido que ya no “huya” de él, pero a veces todavía tengo momentos en los que estamos bien, en una situación perfecta, y de repente todo se arruina porque me empiezo a sentir incómoda, mi Monstruo se pone en medio y entonces llega el caos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;O desconecto mis sentidos y me dejo llevar como hacía en la infancia, disimulando, fingiendo un placer que no siento en absoluto; o me bloqueo y tengo que pedirle “tiempo muerto”. Un descanso que la mayoría de las veces termina en nada. Lo cierto es que tiene mucha paciencia, jamás me ha vuelto a reprochar nada en esos momentos aun sabiendo que es muy frustrante incluso para mí. Pero no consigo evitar sentirme mal después. Aún lloro cuando me quedo sola. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Últimamente he identificado además un comportamiento que&amp;nbsp; ya percibía en mis años oscuros y que aún hoy experimento en ocasiones, pero que nunca había analizado hasta ahora: rechazo mi propio cuerpo, porque me delata. Todavía tengo ocasiones en las que mantengo relaciones sexuales como si existieran dos personas dentro de mí. Una disfruta del placer y se deja llevar hasta el orgasmo como si de una catarsis se tratara: Mi cuerpo. La otra no puede evitar gritar. Se siente violada. Grita dentro de mí. Implora hasta la extenuación que no siga con esto, que pare: Mi mente.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Y nunca sé cuál de ellas es mi monstruo. Y cuando mi mente se impone a mi propio cuerpo, que disfruta tortuosamente de algo que en ese momento odio, me siento traicionada. A veces desearía que no existiera el sexo. Y otras lo deseo con vehemencia. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Aun no tengo claro cómo interpretar mis propios deseos carnales: algunas veces todavía accedo a su demanda casi por compromiso, pero Otras veces soy yo la que se siente con ganas de estar con él, y siempre me asalta la duda. Si él ve que le deseo, ¿me rechazará, porque cree que me vendo a él, o accederá porque le doy pena? ¿Y si a mitad me bloqueo?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Reconozco que cuando al fin me decido a “seducirle” y disfruto, lo hago como nadie puede imaginar, el placer es pleno y apoteósico, pero después siempre viene el remordimiento y la culpa. Porque es entonces cuando llega el otro conflicto interno: nunca sé cuando es fruto de la deformación de&amp;nbsp; mi sexualidad y cuando es un deseo lícito y legal, fruto del cariño que le tengo. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Porque si de algo estoy segura es de que siento algo por él. Fue la única isla en ese mar de desastre que constituía mi vida, y no sé si es mi amor verdadero, ni siquiera sé si eso existe, pero sé que le echo de menos si no está. Es mi apoyo. Y no ser capaz de distinguir mis propios sentimientos me destroza. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;A través del sexo fue como descubrí por primera vez, muy joven, que algo no estaba bien, que algo no funcionaba dentro de mi cabeza. Y esta es la prueba. Soy un cúmulo de inseguridades que me lían la mente con un laberinto de sensaciones, sentimientos y deseos que sigo sin ser capaz de despejar. A día de hoy aún soy un nudo imposible de deshacer. Cuando en la intimidad debería ser más sincera conmigo misma, es cuando más confusa me siento.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span style="font-size: 14pt;"&gt;"Ámame cuando menos lo merezca, ya que es cuando más lo necesito”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Proverbio chino&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7918113753679818137-5259782406899660767?l=nemesisenelaverno.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/feeds/5259782406899660767/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/05/en-brazos-de-eros.html#comment-form' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/5259782406899660767'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/5259782406899660767'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/05/en-brazos-de-eros.html' title='EN BRAZOS DE EROS'/><author><name>Némesis</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13277185553331322380</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='26' src='http://4.bp.blogspot.com/_sJcKrSifYtQ/TP0NMV-rl5I/AAAAAAAAAAM/EaJR-edzacQ/S220/temores02.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7918113753679818137.post-9045259819941773341</id><published>2011-04-30T16:50:00.000+02:00</published><updated>2012-01-12T22:39:57.183+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='AÑOS OSCUROS'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='HIBERNACION'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='secuelas'/><title type='text'>REGALOS OCULTOS</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Mi amiga Pandora hizo hace unos meses en su blog una serie de entradas que hablaban de las secuelas. Recuerdo haberla felicitado por la idea y prometerle que no se la copiaría. Pero no he podido resistir la tentación. Espero que me perdone. Prometo no volver a hacerlo. ;)&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Supongo que en el fondo todo este blog habla de secuelas. Cuento un poco de mi historia personal, pero siempre relacionado con la repercusión que los abusos han tenido en mí. Con mis propias secuelas. Regalos envenenados que me dejó mi padre.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Ciertas secuelas sé que durarán toda mi vida. Otras las he padecido en alguna etapa concreta o he conseguido superarlas al darme cuenta de sus efectos. Otras empiezo a sufrirlas ahora.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;La lista es enorme, podéis consultarla entre los link que hay a la derecha del texto: “las secuelas”&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Quisiera hablar de algunas que me han llamado la atención, porque al empezar a recuperarme y leer la lista por primera vez, estaba convencida de no haberlas experimentado nunca. No necesito decir que el resto las sufro o he sufrido en algún momento de mi vida.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;La cólera, la rabia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Por lo que tengo entendido se da como contrapartida de los abusos: no me protegieron, me hicieron daño, y ahora estoy enfadada con todo el mundo, porque me han tratado mal.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Yo nunca experimenté agresividad, de hecho me he dejado avasallar muchas veces por no saber defenderme, por no poner pie en pared y decir: “hasta aquí”. Nunca tuve miedo de pasarme con una reacción violenta, y nunca he experimentado una aversión especial hacia el género opuesto, o hacia personas de aspecto y nivel social similar al de mi agresor.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;He sido la víctima óptima para el acoso escolar. Pero recuerdo ser antipática en el&amp;nbsp; instituto. Cuando se acabaron los abusos me convertí en la “rarita” de la clase. Siempre he tenido la sensación de llevar el secreto escrito en la frente, que no era merecedora de ser tratada con dignidad, así que antes de que me agredieran, era yo la que pasaba al ataque.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Cualquier broma inocente me la tomaba como algo personal y, o bien empezaba a llorar (lo que contribuía a la burla) o atacaba de manera verbal, dejando muestras de mi carácter insociable. Por lo que acababa siendo, al final la diana perfecta para todo tipo de mofas y humillaciones. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;No sé si mi carácter se habrá modificado con la edad, pero al menos no tengo tanta sensación de “acoso” por parte de nadie, y no me siento en la necesidad constante de tener que defenderme de ataques reales o imaginarios. Y los que me conocen bien dicen de mí que soy tranquila en el trato, pero que tengo “muy mala ostia”. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Jamás lo he relacionado con la secuela de la rabia. Pero tal vez mi comportamiento en la época del instituto sí fuese un síntoma. Algo que experimenté durante el inicio de mis años oscuros, y que quedó después escondido en esa oscuridad.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;Las autolesiones.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;No es un asunto fácil de explicar.&amp;nbsp; Creo que tiene que ver con infringirse dolor para después curarse a uno mismo; o con “sentir”, porque vives anestesiada y solo con el dolor eres capaz de experimentar algo, pero ni yo misma lo entiendo muy bien. Sí sé que se refiere principalmente a cortes, golpes o quemaduras. A soportar dolor.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;No me considero especialmente dentro de ese grupo. Aunque tengo temporadas en las que si ocasionalmente me lastimo o me hago alguna herida eventual reconozco la pequeña mezcla entre el dolor y el placer que siento al tocar la herida. Pero no sé si se refiere a lo mismo, la verdad.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Es una sensación extraña. Por un lado el dolor es agudo, supongo que todos os habréis cortado alguna vez accidentalmente, pero al sentirlo noto un cosquilleo en el estómago que me incita a seguir manipulando y provocando más dolor. Como si ese dolor físico pudiese sacar de alguna manera algo que tengo dentro, algo feo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Es curioso, cuando empecé a fumar no me gustaba, el humo me hacía daño en los pulmones, pero esa sensación de dolor era especialmente dulce para mí. Es una tontería, pero a veces creo que mi adicción al tabaco empezó antes por el dolor que por la nicotina.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Incluso cuando recibí mi última paliza, no recuerdo que el daño fuese especialmente intenso, suelo tener mucha resistencia al dolor.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Pero si hay una parte de las autolesiones que me llama especialmente la atención es cortarse. Infringirse cortes que dejan heridas que obligan a esconderse aun más si cabe del mundo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Lo más cerca que he estado de eso, es cuando intenté suicidarme seccionándome las muñecas.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;No pude hacerlo. Era como si una mano invisible me sujetara el brazo e impidiera que el corte fuera demasiado profundo, no sé si por cobardía o instinto de supervivencia.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Solo sé que el dolor y el placer fueron inmensos, y aunque no pude realizar un corte limpio, mis brazos quedaron bastante castigados y en los días posteriores me dedicaba a arrancarme las postillas reabriendo a veces alguna herida.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;No volví a hacerlo. Ignoro la razón por la que no he llegado a tomarlo como un hábito. Sé que otras víctimas luchan contra ello durante años, pero en mi caso, tal vez lo substituí por otras conductas adictivas como son el alcohol y las drogas.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;Los trastornos alimenticios.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Supongo que se refiere a la anorexia y la bulimia. Y hasta ahora creía que nunca los había experimentado como trastornos en sí.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Siempre fui muy mala comedora y una chica muy delgada. De niña no comía apenas nada. Mi Madrina dice que crecí gracias a que bebía litros y litros de leche. Era el único alimento que me mantenía viva. Aparentaba dos años menos de los que tenía. Pero nunca me he mirado al espejo pensando que necesitaba adelgazar, tan solo no me gustaba lo que veía, pero no buscaba en la falta de comida la solución, o al menos no soy consciente de ello.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Curiosamente es ahora, desde hace diez años, cuando he empezado a tener problemas de peso, debido a mis desarreglos alimentarios. Como jamás he pisado la consulta de un psiquiatra o de un psicólogo, no tengo ni idea, pero tengo un amigo psiquiatra, que me dice que tal vez tenga bulimia no purgativa.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;En mis momentos de crisis vomito con facilidad y me es imposible meter nada en el estómago. Pero jamás me he provocado el vómito. Simplemente el recuerdo o la ansiedad me provocan tal malestar que empiezo con nauseas y termino devolviendo. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;No suelo comer mucha cantidad, pero a veces me doy “atracones” sin venir a cuento, sobre todo cuando la crisis empieza a remitir. Y al pasar épocas en las que no consigo mantener nada en el estómago, por las nauseas, ese efecto rebote me hace engordar con facilidad y ahora vivo atada a una báscula de la consulta del médico una vez al mes. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;El aseo personal.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Los supervivientes normalmente nos movemos, como en muchas otras cosas, en los extremos: limpieza compulsiva, incluyendo baños en agua hirviendo, o bien una total falta de atención a la higiene o la apariencia personal.&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Hubo una época en que me duchaba dos y tres veces al día. He conseguido reducirlo a una, pero muy larga. A veces tengo la sensación de estar sucia, de oler mal. Me ducho con agua extremadamente caliente y a pesar de que intento que sean duchas rápidas, no consigo estar menos de quince minutos bajo el agua.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Pierdo la noción del tiempo y es una sensación tan purificadora para mí, que no puedo evitar cerrar los ojos, sentir el agua hirviendo sobre mi cabeza y mis hombros y desear que esa sensación sea eterna.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Sin embargo, a pesar de que mimo mucho mi higiene personal, a penas se aprecia de cara a los demás. Tengo una pereza enorme en cuanto a los cuidados y tratamientos puramente estéticos se refiere.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Supongo que es debido al rechazo que experimento de mi propia imagen y de mi cuerpo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Apenas me arreglo y no le doy demasiada importancia a la ropa o los complementos que me pongo para salir.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Salvo por la bisutería. Tengo una colección enorme de pulseras, pendientes, anillos y colgantes, pero no los uso como elemento estético. Para mí son como amuletos. Cada anillo, cada pendiente tiene un significado para mí, y los elijo cuidadosamente para que me “infundan” la energía que necesito en ese momento.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;El orden, el control.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;El orden y el control han sido unas secuelas que me han llamado mucho la atención, me desconciertan. Se habla de que las victimas sienten una enorme confusión emocional, una gran desestabilidad interior. Yo he sufrido esa desestabilidad, aun la sufro a veces, pero me ha sorprendido enormemente, porque se dice que muchos sobrevivientes tienen vidas de éxito aparente. Son grandes organizadores y reciben enorme reconocimiento por su capacidad de trabajo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Según parece ha sido su manera de compensar. No manejan sus sentimientos internos y vuelcan el control sobre algo que si pueden manejar. Organización excesiva, adicción al trabajo, y orden compulsivo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Siempre creí que era una de las secuelas que estaba convencida de no haber experimentado jamás. Constantemente he tenido la sensación de que no tenía ningún control sobre mi vida: de niña, me llevaban y me traían como un juguete, al capricho de mi padre, de mi madrina o de un tribunal. Pero después pasé a dejar que de alguna manera, primero mis parejas de mis años oscuros y después mi marido, controlasen mi vida porque siempre he delegado en ellos las decisiones importantes. Donde se iba de vacaciones, el colegio del niño, los muebles del salón… no tengo ningún control sobre las cuentas de mi casa, mi marido se encarga de eso.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Cuando quedé embarazada, creía firmemente que no sería capaz de tener un hijo. Vivía sola, en una habitación alquilada, ganando una miseria en un trabajo de porquería… incluso estuve preguntando cómo debía hacer para abortar o entregarlo en adopción.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Hasta que, cuando tuve que ingresar de urgencia por la amenaza de aborto, su padre descubrió que estaba esperando un bebé, y decidió hacerse cargo de todo. Ni siquiera dudó. Y la verdad es que yo me dejé llevar por él, y he de decir que no me arrepiento de nada. Por una vez, lo que yo creía que sería otra piedra para el saco, resulto ser todo un almacén lleno de flores. Pero la sensación de sentirme de nuevo manejada se ha mantenido presente en todo momento. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Creo que es por miedo. Creo que sigo teniendo miedo de tomar la iniciativa en algo, de hacerme responsable de mi propia vida. Creo que no confío en mi misma, y por eso dejo que sean los demás los que decidan por mí.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Y en cuanto a la vida diaria… soy desorganizada, mi casa es un desastre. Tengo autenticas discusiones con mi pareja por el tema del orden. Pero es curioso, dentro de mi desorden, no soporto que me cambien las cosas de sitio. Mi parte del armario es un caos, pero sé donde tengo todo y me ofende mucho que pongan en duda si sabré encontrar algo dentro de mi barullo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Leí en una ocasión que tal como tienes tu propio espacio (la casa, tu habitación, tu armario…) así tienes tu mente. Así que mi cabeza sin duda debe seguir siendo un “cajón desastre” donde nadie salvo yo puede encontrar nada.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Lo cierto es que el tema del control es confuso para mí. No tengo muy claro a qué se refiere. Está claro que no controlo el orden de las cosas, de mi casa, de mi vida, pero si suelo ser muy “controladora” en lo referente a mi espacio personal. De hecho soy muy celosa de mis cosas, no me gusta que me miren el bolso, o mi cajón de la mesita de noche. Tengo en casa un rinconcito, que yo llamo “mi rincón intelectual”, donde tengo mi ordenador, mi música y mis libros, y ese sí que no permito que nadie lo toque. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Y en el tema laboral ni os cuento. De hecho ahora mismo estoy superando mi record de permanencia en el mismo puesto de trabajo: cinco años. Y prefiero trabajar sola, sin nadie encima que vigile lo que hago, porque eso me estresa mucho. Y es cierto que me tomo ciertos excesos en pequeños detalles que no tendría por qué hacer. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Nunca lo había pensado, pero en los espacios públicos siempre me sitúo en zonas donde pueda ver en todo momento a todo el mundo, quien entra, quien sale, que hacen. Hago lo mismo en mi casa, desde el rincón del ordenador veo, gracias a los espejos decorativos de pared, donde están todos. Y suelo programar mi agenda con mucha antelación. Los viajes por sorpresa o los acontecimientos inesperados me ponen nerviosa. ¿Control?&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Todas ellas, son secuelas que creía firmemente no haber sufrido jamás, pero que en estos últimos meses, al analizar mi comportamiento, he descubierto poseer en mayor o menor medida. Y lo cierto es que me siento muy sorprendida.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Para terminar, hay tres secuelas: &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;-Carencia del sentido del humor, o una extrema solemnidad. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;-Temor a la intimidad, problemas de abandono, relaciones donde no existe una distancia saludable. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;-Trastorno de personalidad múltiple.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Creo que me son totalmente ajenas, o al menos nunca me he sentido identificada con ninguna de ellas. Pero no pierdo la “esperanza”. Tal vez las sufro sin reconocerlo, o el tiempo me las regale…&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 19px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-size: 14pt;"&gt;"Saber que se sabe lo que se sabe y que no se sabe lo que no se sabe; he aquí el verdadero saber."&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;Confucio. (551 a.C. – 479 a.C.) Filósofo chino.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7918113753679818137-9045259819941773341?l=nemesisenelaverno.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/feeds/9045259819941773341/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/04/regalos-ocultos.html#comment-form' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/9045259819941773341'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7918113753679818137/posts/default/9045259819941773341'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/2011/04/regalos-ocultos.html' title='REGALOS OCULTOS'/><author><name>Némesis</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13277185553331322380</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='26' src='http://4.bp.blogspot.com/_sJcKrSifYtQ/TP0NMV-rl5I/AAAAAAAAAAM/EaJR-edzacQ/S220/temores02.jpg'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7918113753679818137.post-2662034916265554919</id><published>2011-04-23T15:49:00.000+02:00</published><updated>2012-01-12T22:39:25.537+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='REHABILITACION'/><title type='text'>"ESCRIBE SOBRE LO QUE CONOCES"</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Me gusta leer desde muy niña. Creo que fue una forma de evasión, porque mis cuentos favoritos siempre eran muy fantásticos, con seres mitológicos, hadas, gnomos… y los clásicos que más me gustan son El Patito Feo y El Gato con Botas.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Ahora soy aficionada a las novelas de ficción. Pero a lo largo de mi vida he leído prácticamente todo lo que ha caído en mis manos, y he tenido la fortuna de que mi Madrina pertenece a una familia muy intelectual, interesada por la cultura, y he tenido a mi disposición una biblioteca muy completa en el hogar de mis padrinos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Supongo que por afición también empecé a escribir desde muy niña. Ya en la época en la que todavía existían los abusos lo hacía. A veces escribía lo que sentía en ese momento, la mayoría de las veces era pequeños cuentos de brujas y dragones&amp;nbsp; o de dios, pero eran escritos muy caóticos, sin estructura ni lógica, y muy oscuros: hablaba sobre ser otra persona, o sobre venganza de seres superiores, o sobre la muerte de mi familia, o la mía… eran principalmente frases sueltas que no tenían sentido la mayoría de las veces. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Cuando intentaba relatar algo coherente, lo hacía refugiándome en la ficción, explorando mi imaginación. Escribía cuentos e historias de intriga, de miedo, de venganza… pero reconozco que nunca he sido buena escritora. En el colegio mis redacciones rozaban siempre el aprobado, cuando no suspendía por las enormes faltas de ortografía que cometo. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Un día cayó en mis manos un libro de la biblioteca de casa: Mujercitas, de la norteamericana &lt;span class="apple-style-span"&gt;Louise May Alcott, supongo que la mayoría conoceréis sus versiones cinematográficas. Uno de sus personajes, Jo, era una escritora aficionada, que le enseña sus escritos a un profesor alemán, y este le da un gran consejo: “escribe sobre lo que conoces”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;Así que probé a seguir el consejo y cuando la profesora de lenguaje nos envió a casa con la orden de hacer una redacción, decidí escribir sobre lo que conocía. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;No recuerdo bien lo que escribí, pero sí que hablaba un poco de mi familia, y de las razones “oficiales” por las que yo estaba siendo criada por gente que no llevaba mis apellidos: por una simple cuestión económica. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;Nada comprometedor, ningún trapo sucio salía a la luz. El relato era todo lo inocente que se podía esperar de alguien que jamás en su vida contaría a nadie la clase de monstruosidades que le hacían en su otra casa, la de sus padres. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;La profesora me calificó el trabajo con un diez.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;Creo que ha sido el único diez que he recibido en una asignatura de “letras”, porque siempre se me han dado mejor las ciencias y las matemáticas, y en esas asignaturas he recibido alguna que otra buena calificación. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;Y creo que fue ese sobresaliente lo que me dio el pistoletazo de salida para que escribiese sobre mí. Me sentí tan bien escribiéndolo, tan “suelta”, me pareció tan fácil,&amp;nbsp; que sentí la necesidad de seguir y cada vez profundizaba mas, y de repente me venían a la cabeza recuerdos de hechos y sensaciones que tenía la imperiosa necesidad de sacar, de volcar sobre el papel, como había hecho anteriormente, pero de una forma totalmente nueva.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;Cuando leo entrevistas a escritores famosos que presentan su nuevo libro, siempre hablan de un parto, de su nuevo “hijo”… como algo que enseñan con orgullo tras el esfuerzo realizado. Para mí no es un orgullo. No ha sido un parto, ha sido una diarrea. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;Siempre digo que es como vomitar, porque es así como me siento cada vez que relato algún pasaje de mi pasado. Y de hecho, suele ser literal. Vomito al terminar de escribir, y me siento después mejor, como si hubiese sacado un demonio de dentro. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;Pero durante años garabatear esas letras no me ha servido de mucho, porque lo guardaba en cuadernos viejos y desgastados que no volvía a leer, pero que no sé por qué razón tampoco tiraba a la basura. Y el Monstruo seguía ahí, minándome, desgastando mi mente y matándome poco a poco, hasta que resucité.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;Lo cierto es que en este blog reflejo sobre todo esta última etapa. Porque es cuando he empezado a tener las cosas más claras. Mis escritos son menos caóticos, y empiezo a ver mi propia evolución. &lt;/span&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;A demás de contar algunos pasajes de mi pasado, para que la gente se conciencie de lo que siente una víctima y el por qué de sus “manías”, me muestra los pequeños logros que consigo. Esta siendo una forma de conocerme.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;Ahora leo mucho las viejas libretas. No quiero olvidar lo que sentía entonces. Me parece importante para poder valorar más mis avances y mi curación, para ver que no todo está perdido, que se puede salir.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;De momento creo que es bastante. Poco a poco voy dando pasos para mejorar, y a pesar de las caídas, tengo la sensación de que incluso desde el suelo, sigo progresando, como si me hubiese subido a una de esas cintas de pasajeros de los aeropuertos, en las que aunque detengas el paso, sigues avanzando. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;Ahora me dedico principalmente a leer historias parecidas a la mía. A leer y comprender las secuelas que producen los abusos. A releer los diarios que desde niña escribía para mí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;Y a escribir sobre lo que conozco.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;span class="apple-converted-space"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 7.5pt;"&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-size: 14pt;"&gt;“A todo hombre le es concedido conocerse a sí mismo y meditar sabiamente. "&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;Heráclito de Éfeso&lt;span class="apple-converted-space"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;(540 AC-470 AC) Filósofo griego.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7918113753679818137-2662034916265554919?l=nemesisenelaverno.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nemesisenelaverno.blogspot.com/feeds/2662034916265554919/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='te
