MI ESPACIO EN EL MUNDO

Hablando con otra persona ASI que, al igual que yo, hace años dejó atrás los intentos de suicidio comentábamos lo difícil que es salir de ese círculo autodestructivo. Ambos coincidíamos en que el cambio es sin duda interior. Esta persona me decía que de repente un día pensó: "Pero si realmente merece la pena vivir!". Comentaba que ese fue su punto de inflexión. El mío fue tras una discusión con mi Madrina cuando yo ya era una adolescente de quince o dieciséis años. No recuerdo sus palabras concretas, pero si el sentido de su argumentación. Me reprochaba que todo el esfuerzo que ella había empleado en mi educación, en intentar darme todo lo necesario para salir del ambiente que por nacimiento me hubiera tocado en circunstancias normales, se hubiera quedado reducido a la nada. Porque finalmente yo había renunciado a estudiar una carrera universitaria –ya había abandonado mis estudios en bachillerato- y tampoco encontraba un trabajo estable sobre el que progresar para labrarme un futuro. Yo era lo que ahora llamarían un “Nini”, haciendo referencia a ese sector de la población juvenil que en la actualidad ni estudia ni trabaja. Hasta que mi Madrina cerró la discusión diciendo que yo era como mi padre.

No era la primera vez que hacía esa comparativa tan dolorosa para mí. Con estos años de sanación la he echado del pedestal donde la tenía ubicada. Y a veces me han entrado ganas de hacerlo casi a patadas cuando recuerdo esas últimas hirientes palabras. Fue una gran mujer que hizo todo por mí sin ninguna obligación y por lo que le estaré eternamente agradecida, pero como humana también hizo cosas mal y esa fue una de ellas. Creo que, a esas alturas, ella ya había tirado la toalla conmigo y me había dejado por imposible, o eso pienso desde hace mucho.

Recuerdo que me encerré en mi habitación y volví a planear mi suicidio, decidida. Estaba tan enfadada con ella, que al principio pensaba en suicidarme sólo para fastidiarla. Ni siquiera porque yo no pudiera soportar más la desesperación interna que tenía o porque sintiese que yo estorbaba, que son las dos principales razones que otras veces me llevaban a intentarlo. Simplemente quería fastidiarla, que se montase el lío en su casa, policía, médicos... Y de repente se me cruzó otro pensamiento: "¡No! A mi esto no me hunde. A mi esto no me puede. No me va a destruir. Algún día te voy a demostrar que voy a ser como tú, mejor que tú. Derramaré las lágrimas que sean necesarias, pero esto a mí, ¡NO ME HUNDE!”. Y para eso no me podía matar.

Lo curioso es que pensaba en términos principalmente económicos y de posición social, que es lo que yo veía de ella, en un triunfo material, que yo sería tan rica o tan importante como mi Madrina. Y como la admiraba como persona, su entereza para manejarse en los negocios en un mundo machista como era aquel, y el cómo era reconocida en su gremio, pues eso era a lo que yo quise aspirar. A que un día me pudiera plantar delante de ella y decirle: “¿Ves? No soy como mi padre, soy mejor que él, soy como tú, una ganadora”. Me juré a mí misma que algún día le demostraría que era alguien por mí misma, que sería tan fuerte como ella, que sobreviviría. Pero por años me he considerado fracasada por no lograrlo, que mi juramento había quedado anulado. Que después de todo yo era tan poca cosa, tan torpe y tan inútil que ella tenía razón, que ella había ganado, que yo nunca la alcanzaría ni sería nadie en la vida.

Obviamente no tengo, ni he tenido nunca, su poder adquisitivo. Sigo sin ser una fiera en los negocios ni lidero absolutamente nada relevante conocido para la sociedad. Intenté ganarme el reconocimiento de ella, pero he sentido durante toda mi vida que nunca he podido estar a la altura de sus expectativas, y siempre creí que había fracasado en mi propio juramento.

Hasta ahora. Porque me he dado cuenta, en estos cinco años, de mi potencial, de mi objetivo. Creo que por fin he encontrado mi sitio en el mundo, aunque no está donde mi Madrina esperaba.

Cuando abrí este blog empecé a sentirme a gusto escribiendo y compartiendo en las redes, hablando con otros supervivientes que se pusieron en contacto conmigo por aquí, por redes sociales o en el foro de ayuda donde participo, y colaborando de manera puntual con alguna asociación o agrupación que me pedía compartir y difundir algún proyecto o iniciativa.

Luego empecé a tener mis propias ideas. Mi propuesta de cambiar el avatar en redes sociales por el dibujo animado de tu infancia favorito durante los cuatro días previos al 19 de noviembre -fecha utilizada por muchas asociaciones para hacer campaña masiva de concienciación y visibilización de los abusos sexuales infantiles- no ha tenido una proyección masiva, pero la mayoría de los que me conocen o conozco, lo suelen hacer.

Pero además, ahora, he dado dos pasos más para comprometerme en mi activismo. La administradora del foro a través de internet donde participo, FOROGAM, me había concedido el honor hace casi dos años de colaborar con ella como moderadora. Tras más de quince años de vida, el foro que nuestro añorado Joan Montané creó, sigue tan vivo y activo como el primer día y se ha convertido en el referente de muchos supervivientes que siempre encuentran unas palabras de aliento que les anime a seguir.

Pues bien, desde hace unos meses yo soy la administradora del FOROGAM. Dulce, que había recibido la administración de foro de manos de Joan, me consideró la persona adecuada para continuar con su legado. Manejar los hilos del foro no es realmente una tarea mucho más complicada que la moderación, pero conlleva una carga de responsabilidad abrumadora para alguien que siempre se había considerado inútil para dirigir nada, que siempre había ido de la mano de alguien que estuviera “por encima”. Ahora yo soy la que representa y toma las decisiones finales del foro, pero no quise hacerlo sola. Por lo tanto sumé a la moderación, además de a la antigua administradora -que necesitaba alejarse un poco de la responsabilidad que comporta- a otras dos moderadoras más. Entre las cuatro estamos manteniendo viva la esperanza de que cualquier superviviente de habla hispana tenga un lugar seguro donde hablar y desahogarse.

Y el último paso que he dado es entrar, oficialmente, en el Área de Sensibilización de la Asociación El Mundo De Los ASI. Su presidenta, con la que llevo años colaborando de manera puntual pero que también me ha ayudado en momentos de crisis, pensó en mí para formar parte de su proyecto de modo permanente. Y es algo de lo que me siento orgullosa y agradecida. A penas estamos empezando, pero me encanta saber que formo parte de un propósito mucho más grande que se dedica a dar luz a aquello que ha marcado mi vida: los Abusos sexuales Infantiles.

¿Mi próximo proyecto? Un libro. Aunque aún no tengo claro cómo será. Cuando murió mi padre y volví a escribir me empecé a decir a mí misma: “Creo que tengo una historia que contar, mi historia”. Ahí nació la idea del libro. Pero todavía no se si completaré mi autobiografía, que fue lo primero en lo que pensé cuando empecé a dar forma a mis viejos diarios hace siete años y que se fue trasformando en las primeras entradas de este blog, o directamente imprimiré en papel todas estas entradas del blog dentro de unas tapas duras. Porque de ambas maneras estoy contando lo mismo, y es algo que creo que le puede interesar a alguien. Y reconozco que le he cogido cariño al blog, a la forma en la que he expresado mis sentimientos, a las citas tras cada post… Si no consigo decidirme por el formato (y no logro financiar mi proyecto) creo que al menos imprimiré en papel, en mi casa, todo el blog y me lo llevaré a una papelería para que lo cosan y le pongan unas tapas. Al menos podré ponerlo en una estantería de mi biblioteca y decir: “Es mi libro, mi historia”.

No quiero pecar de inmodesta, pero ahora me he vuelto ambiciosa y tengo la sensación de haber ganado la batalla contra mí Monstruo, de haber conseguido ese objetivo de sobrevivir y sentirme orgullosa de ello. Porque ahora he creado mis propias expectativas, mis propios planes. Desde hace cinco años empecé a confiar en mi misma y a buscar mis propios objetivos sin referencias concretas de nadie ni altas perspectivas. Simplemente tomé mi propio camino no precedido por nadie. Pero hay una última reflexión que quisiera dejar aquí. Tomar ese camino, superar mis abusos, no dejar que me hundan, y llegar donde he llegado me demuestra que yo no soy débil. Nunca lo he sido. Nunca lo hemos sido. Porque esa fuerza, esa entereza para superarlo sale de dentro. Nadie nos la ha inyectado, nadie nos la regala. Todo lo positivo que ahora veo en mí no me lo ha sacado mi experiencia, es mío por derecho propio y me lo debo a mí, a mi esfuerzo, no a los abusos. Porque los abusos siguen sin tener un lado rentable. Odio cuando me preguntan qué he sacado de bueno de ellos, porque de ellos no he sacado absolutamente NADA positivo. Lo único que han hecho los abusos que sufrí en mi infancia es aplazar mi potencial, obligarme a esperar para sacarlo. Sin abusos yo hubiera sido la que soy ahora, pero veinte años antes.

Y veinte años más tarde he encontrado mi espacio en el mundo. Si mi Madrina no se hubiera alejado de mi vida, hoy me hubiera plantado ante ella y le hubiera dicho: “¿Ves? He conseguido sobrevivir, a mí esto no me ha hundido, ni me parezco a mi padre como me dijiste. Soy como tú, una ganadora. Incluso creo que lo que soy ahora es mucho mejor que lo que quería ser con dieciséis años, porque esto refleja lo que soy yo de verdad. No soy la imitación de nadie.”


“La iniciativa les llega a los que saben esperar”
La Naranja Mecánica (1972) Película británica dirigida por Stanley Kubrick

6 comentarios:

  1. Bella me encanta leerte últimamente. Recuerdo cuando hace dos o tres años confesaste en este blog que para ti cada entrada era como una diarrea, que las parías con un inmenso dolor. Qué lejano parece eso ¿Verdad? ;)

    Enhorabuena por haberte reconstruido.

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  2. Felicidades por el camino recorrido. Me ayuda a afianzarme en la idea de que yo también tengo el mío propio y que voy a conseguir llegar al final

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  3. Felicidades por todo lo que haz alcanzado. Y yo esperare a leer tu libro creo que sera muy alentador para muchas personas.

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  4. Anhelo esa sensación de fortaleza que describes. Creo que no voy a experimentarla nunca más. Yo también me he convertido en una "ni-ni", pues aunque tenga estudios superiores (que tuve que realizar a distancia por mi fobia social) soy incapaz de trabajar hasta de la cosa más simple. Mi inseguridad es tal que me paraliza, me cohibe y me inhabilita para cualquier puesto. Este mundo es para los lobos, los ganadores, los fuertes, los que tienen un mínimo de iniciativa. A algunos ya no nos quedan fuerzas con las que luchar. Pero gracias por tu labor. Te admiro.

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    1. Nunca digas "Nunca". Precisamente en esta entrada demuestro que siempre se puede "ser alguien", aunque no lo creas. Y tú también puedes serlo. Sólo tienes que seguir tu propio camino.

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  5. Son palabras muy poderosas. " ...Odio cuando me preguntan qué he sacado de bueno de ellos, porque de ellos no he sacado absolutamente NADA positivo. Lo único que han hecho los abusos que sufrí en mi infancia es aplazar mi potencial, obligarme a esperar para sacarlo. Sin abusos yo hubiera sido la que soy ahora, pero veinte años antes." Siempre he considerado que he perdido el tiempo, veinte años exactamente, pero aun no me veo al final del túnel. Sigo en el camino de cualquier manera y cuando me hace falta motivación te leo porque tus palabras tienen la determinación que quiero encontrar en mi misma y que se que llevo dentro porque me identifico mucho con ellas, casi como si las hubiera escrito yo, muchas gracias por escribirlas para todos.

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Gracias por dejar tu legado en el Averno.

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