SALIR CORRIENDO

Con todo lo que los supervivientes cargamos a nuestra espalda, con todas las traiciones de las que hemos sido objeto en nuestra infancia por parte, no sólo de nuestros agresores que utilizaron nuestra confianza y afecto en su provecho, sino también, en muchas ocasiones, de otros familiares directos que miraron hacia otro lado cuando ocurrían los abusos o cuando les revelamos nuestro secreto, encontrar una pareja es casi un milagro divino. A veces encuentras en el camino personas que te ayudan a levantarte, que te regalan momentos y vivencias maravillosos que te hacen reconciliar con el género humano y con la vida. Pero esa felicidad no es posible si uno se siente solo. Sobretodo si esa soledad es impuesta por la sociedad. Si acabas de descubrir que eres la pareja de un superviviente y te entran las dudas, antes de salir corriendo espantado, por favor, lee esto.


He tenido una conversación con la pareja de una superviviente de abusos en su infancia que me ha dejado un mal sabor de boca, no por él, sino por lo que me ha contado. Buscando en internet foros para parejas de supervivientes, encontró uno de Estados Unidos en el que solicitó entrar: Support for Partners. Y esta fue su primera impresión:

“¿Como veo al foro? Pues la verdad es muy desmoralizante como la pintan ahí para las parejas de los supervivientes. Había un hilo preguntando si había alguna esperanza para un pareja de una relación duradera, sin temor a infidelidades, broncas, etc., y las respuestas eran todas mas o menos en la línea de "sal corriendo y no mires atrás!".

La verdad es que no me inspiró mucho, mas bien me hundió ver la cantidad de gente hablando de separaciones, infidelidad, locura, depresiones provocadas por convivir con una superviviente, etc. Y por un momento no supe si dar mi relación por finalizada y así ahorrarme un montón de dolor (si realmente es tan feo como lo describen), o mandarles al carajo por ser una panda de conmiserados que no intentan buscar soluciones, y que no transmiten nada sobre el amor que se supone que les hace o que les hacia seguir en la relación, o por lo menos ánimos para seguir. Fue frustrante, me meto en una pagina de apoyo y consejos porque necesito que me animen y me dicen "huye!". No, hombre, mi chica merece mucho más, y yo también.

Creo que merecéis la pena, y me impactó muchísimo el tono negativo y conmiserado de la gente, y sobretodo la actitud de uno de ellos, que era algo como "tu pareja superviviente es como una muñeca rota, tendrás que ser un hombre muy machote y guiarla hacia la luz y el buen comportamiento", como si fuera Pygmalion o My Fair Lady. Por favor...

Yo voy a seguir luchando por mi pareja porque veo cosas en ella que van mucho mas allá de lo físico, es una buena mujer, y merece un contenedor de camión lleno de medallas por haber vivido tanto tiempo con semejante herida. No se si hubiera podido yo.”


Hasta aquí las palabras de mi amigo. Me dejó desanimada con la impresión que se había llevado de aquel foro. ¿Realmente la gente cree que no merecemos la pena? ¿En serio nuestras parejas se sienten así? Realmente estamos tan dañados? ¿O como bien pensó mi amigo, ese foro sólo era un grupo de amargados que no supieron como gestionar lo que se encontraron? Teniendo en cuenta que es un foro de "ayuda" para parejas de personas que sufrieron abusos en su infancia, no me quiero imaginar cómo sería un hipotético foro de divorciados cuyas ex parejas tuviesen como nexo en común haber sufrido abusos en su infancia... Es como si entras en un foro de familiares de personas tetrapléjicas y que todas te digan que mejor lo dejes porque es muy frustrante que pases el resto de tu vida cuidando de alguien y limpiando sus "cacas".

Me dejó muy tocada leer lo que mi amigo había encontrado en ese foro norteamericano. Porque la sensación de soledad se incrementó. Es triste leer que hay personas que prefieren salir corriendo. Cuando yo no he hecho nada malo, cuando no me lo merezco, cuando sólo he sido la víctima de un hijodeputa. Es tan injusto... ¿Realmente crees que esto funciona así? ¿No te gusta el panorama y te vas? ¿Sea cual sea la relación? ¿Aunque previamente te hubieras enamorado locamente de ella? ¿Qué es lo que te lleva a salir corriendo? ¿Te sientes estafado porque no te previno de lo que había? ¿De repente te das cuenta que el producto es defectuoso y quieres devolverlo a fábrica? ¿crees que somos mascotas, de esas que abandonas en medio de la carretera o dejas en una perrera cuando llega el verano porque ya no "puedes" cuidar de ella...? Te contaré un secreto: eso es exactamente lo que yo pensé que era para mis padrinos. La mascota que habían recogido de la calle y que como había crecido se podía volver peligrosa para sus propios hijos. Posiblemente no es verdad, pero así me he sentido, y así le haces sentir a tu pareja.

Si, ya se que estoy haciendo un poco de demagogia. Entiendo que las relaciones humanas son mucho más complicadas que eso. Normalmente una separación sucede por un cúmulo de cosas: El trabajo, los cambios, los intereses personales no coincidentes, la pérdida de interés por el otro… Pero es eso, un conjunto de situaciones que no siempre estás dispuesto a aguantar. Busquemos en el ejemplo que puse antes: una enfermedad grave o un accidente con secuelas en el que tu pareja requiere de cuidados constantes. ¿Conoces muchos casos de gente que se separa y deja a su pareja porque es muy sacrificado dormir, tal vez por el resto de tu vida, pendiente de sus sueños?

Actualmente muchos de mis contactos de Facebook y Twitter, saben o sospechan que soy superviviente. Recuerdo a un contacto al que pedí que compartiese algo de información del tema. Me quedó grabada su respuesta: “He tenido muy cerquita un caso de abusada sexualmente aunque ya de adulta y no sólo me has recordado etapas que pasamos y sufrimos, sino todo el rosario de lloros, psicólogas y trucos mentales a los que hubo que recurrir, y encima sabiendo que la cura no es tal, y que siempre habrá recaídas [...] Hay fantasmas que personalmente prefiero no conjurar […] Me temo que por cada una de vosotras, hay varios de nosotros.”

Sin duda hay de todo, y también he encontrado en mi camino gente maravillosa que aún me acompaña. Pero lees estas cosas y te hundes porque sientes una impotencia brutal ante la increíble injusticia que han hecho con nosotros. Como superviviente pienso que realmente nos dañaron, nos dejaron malditos y sólo unos pocos valientes se atreven a "soportarnos". Así me hace sentir, y se que no soy la única ASI que lo piensa. Una parte del aislamiento que sentimos los supervivientes es interno y auto-inducido, pero éstas actitudes demuestran que otra parte viene claramente de fuera.

Mi marido tiene defectos, muchos defectos. No es ni mucho menos perfecto. Ha sido el oasis en el desierto, la isla en la tormenta, a veces el único hombro sobre el que acurrucarme. Pero en el tema de mis abusos dista mucho de ser mi principal apoyo, porque le supera. Su educación tradicional le limita. Arrastra sus propios traumas infantiles que, aunque no tienen nada que ver con abusos o maltrato físico, si le han marcado. En muchos aspectos no puedo contar con él. Pero está ahí. Pasa semanas sin que yo pueda corresponder a sus gestos de cariño, pero está ahí. De repente me vuelvo agresiva con él y le culpo de cualquier tontería, pero está ahí. O me pongo pesada porque necesito controlar hasta el más mínimo detalle del próximo viaje, pero está ahí.

¿Quieres que reconozca mi parte de culpa? Vale, lo haré. Hace un par de años me reencontré con una amiga con las que hacía dos décadas que no coincidía. Me conoció en el final de mis Años Oscuros, cuando empecé a salir con mi actual pareja. Jamás le hable de los abusos y hace varios meses, ante un café humeante se lo conté. Su reacción fue tranquila por su parte pero sorprendente por la mía. Me dijo que se olía algo así, no le sorprendió en absoluto. Me explicó que siempre vio en mí algo oculto, que alguna vez había hecho referencia al hecho de que no me llevaba bien con mi madre pero siempre lo dejaba ahí. Y ella pensó, con buen criterio, que sin duda yo había tenido una infancia dura que repercutía en mi carácter.

En cambio el resto del grupo de amigos que frecuentábamos en esa época no fueron tan condescendientes. La mayoría tenía un concepto de mí como una chica “ligera de cascos”, una cabecita loca que no sabía por donde andaba. Y la mayoría no deseaba mi amistad. Alguno incluso le recomendó a mi marido que dejara su relación conmigo porque yo no les parecía adecuada para él.

Es duro escucharlo. Soy consciente del cambio que he sufrido en estos veinticinco años, sobre todo en los últimos cinco, pero saber que no deseaban mi amistad me hace sentir que realmente mi secreto me estaba enterrando viva. Yo pensando que había conseguido construir una fachada fantástica para mostrar a los demás y que nadie conociera mi verdadera identidad, y sólo conseguí dar una imagen patética de mí misma. La caricatura de un monstruo.

Y eso me hizo reflexionar. Los expertos insisten en decir que los abusos sexuales infantiles no son fáciles de detectar. Las víctimas no hablan y los que podrían sospechar en muchas ocasiones miran hacia otro lado por desconocimiento o negación. Pero sin duda hay algo. Seguro que todos emitíamos una señal de alarma que casi nadie detectó y los que lo hicieron no supieron reconocer ni el origen ni la gravedad de la alarma.

Incluso nosotras mismas, las víctimas, éramos ciegas y sordas. Nos encargamos desde el principio de esconder el delito y no nos dábamos cuenta -no nos damos cuenta- del comportamiento errático que utilizábamos. O tal vez si: a veces, muchas veces, sentía -siento- que no soy normal, que algo falla en mi mecanismo interno. Y tal vez eso es lo que los demás detectan en nosotros. Que a veces bajo la superficie se ven cosas que la gente no entiende y se asusta, y nosotros contribuimos cerrando puertas a personas que podrían haber sido un gran punto de apoyo en nuestra sanación si hubiéramos confiado en ellos. Si mi comportamiento hubiera sido normal no tendrían porque reaccionar así. Ahora entiendo que ellos huyesen de mí. Es fácil pensar que la gente me trató mal y se aprovechó, pero en muchos casos fui yo misma la que se cerró puertas al mundo.

Hace unos días le pregunté a mi marido si alguna vez se ha planteado dejarme, si se lo pensó cuando sus amigos le recomendaron hacerlo. Fue muy sincero. Me dijo que a él nunca se le pasó por la cabeza. Pero si creía que, en general, es difícil para nuestra pareja convivir con nuestras secuelas. Si convives con alguien realmente hundido, que pasa años pensando en suicidarse, que se autodestruye… entonces si entiende que acaben por abandonar el barco. Todos somos humanos, y todos fallamos. Pero la inmensa mayoría de los supervivientes pelea por salir adelante, trata de superarse, de sobrevivir, lucha por construir. Convivir con un guerrero (muchas veces me refiero a los supervivientes como Guerreros y Guerreras) si vale la pena el esfuerzo, porque además ves que hay algo más que intenta sobreponerse, algo que ya adivinabas y que es lo que te atrajo de tu pareja.

Así que, “corredor” que sales huyendo cuando te das cuenta que tu pareja es una ASI, no le eches la culpa de que te haya ocultado su pasado, porque seguro que ya habías visto las primeras señales mucho antes de entregarte por completo a tu relación, y si seguiste adelante es porque viste algo bueno en ella. Si realmente crees que no puedes soportar sus secuelas, que éstas pesan más que el resto de ella y sales huyendo, es más probable que el problema lo tengas tú.

Como muy bien explicó una compañera del foro en el que participo: Si te pegan un balazo en al cabeza hay un área del cerebro que se daña, que se rompe. La extensión del daño dependerá del calibre con que se efectuó el disparo, la distancia desde la que te dispararon, el recorrido de la bala dentro del cráneo, pero habrá secuelas seguro. Algunas con mucha rehabilitación y esfuerzo se podrán recuperar aunque sea parcialmente. Se pueden desarrollar otras áreas del cerebro para compensar. La persona puede aprender a sostener un tenedor o escribir con la mano izquierda aunque lo haga con cierta torpeza.

Pero nadie te diría quince o veinte años después frente a las secuelas que ya pasó, que lo superes, que dejes el pasado atrás: el balazo te lo pegaron y produjo daños. Si no recordaras la situación o el haber estado en terapia intensiva o tus recuerdos fueran confusos nadie te diría que estás mintiendo, inventando o exagerando, todos pensarían que es producto de la situación traumática que atravesaste. Nadie te diría que te gustó porque te paralizaste de miedo al ver el arma y no reaccionaste o porque no te diste cuenta de lo que iba a pasar. A nadie le extrañaría que tengas miedos, inseguridades, pesadillas.

Y si contaras que te pegaron un balazo tras otro en la cabeza durante años y sobreviviste seguro que admirarían tu fortaleza para seguir adelante y entenderían empáticamente que sigas afectado por lo ocurrido e intentarían ayudarte. ¿crees que su pareja lo dejaría por imposible? ¿crees que realmente no soportaría años de neurólogos y psicólogos? ¿Tu no lo soportarías? Entonces ¿Qué expectativa tenías de vuestra relación? No digo que tengas la obligación de aguantar ¡Faltaría más! Solo te expreso lo que me hace sentir tu actitud, la de un perro abandonado, la de alguien que no es válido, que es rechazado sistemáticamente por estar marcado, como si tuviéramos la peste. Y si encima me considero la culpable y responsable de esa marca ¿Qué debería hacer? ¿desaparecer? ¿Borrarme? ¿Esconderme en un agujero profundo? ¿O te conformarías con que los “marcados” como yo desaparezcamos de tu vista?

Sinceramente creo que merece la pena luchar por las persona que quieres. Creo que ayudarla y entenderla en sus dificultades es otra forma de amar. O al menos eso quiero pensar. Sólo uno mismo puede decidir si quiere o no quiere acompañar a su pareja a pesar de las crisis periódicas que tendremos. Pero quiero pensar que hay algo que les compensa (que os compensa). Yo llevo casada 23 años y él sigue ahí, aguantando… Quiero pensar que este chico también seguirá ahí junto a su Guerrera. Y desde aquí quiero dar un abrazo a todos los que estáis junto a guerreros supervivientes porque sois capaces de ver que hay algo más allá de nuestras heridas. Pero a ti, que has salido corriendo, te recomiendo que pienses bien en las razones que has puesto sobre la mesa para dar por terminada la relación. Es posible que lo que te ocurre es que no estás dispuesto a sacrificar cosas que tu pareja si hubiera estado dispuesta a sacrificar por ti.


“Llegan a buen puerto sólo los que se embarcan dispuestos a naufragar”
Risto Mejide. Publicista y escritor español.

1 comentario:

  1. Es curioso. A veces pienso que no es fácil convivir con mis secuelas, y durante años, incluso mientras duraba mi amnesia total en relación al tema ASI, pensaba que o disimulaba mis miedos, defectos y baja autoestima, o nadie aguantaría mucho tiempo a mi lado.

    Recuerdo que por esa misma época vi varios capítulos de una serie donde aparecía una adulta superviviente de ASI con amnesia traumática. Cuando recuperaba sus recuerdos decidía empezar una terapia, pero a las pocas semanas le decía a su novio que la iba a dejar. La reacción del chico fue romper con ella, aunque hacia el final de la serie y cuando ella, después de retomar la terapia, ya tenía el tema prácticamente superado, volvían juntos. Recuerdo que me indignó que rompiera con ella cuando más lo necesitaba, y todavía más que volviera a su lado cuando ya no tenía que "aguantar" sus secuelas. Aún así, interiormente me parecía muy normal lo que había hecho el personaje del novio. Pensaba que era la reacción que habrían tenido el 90% de personas reales en una situación así. Quizás porque he oído decir varias veces que las personas con una autoestima baja, con depresiones, ansiedad... raramente conservan mucho tiempo a sus parejas, porque éstas pueden aguantar unos meses pero al final, lógicamente, se cansan. O quizás porque me sentía un poco identificada con el personaje de la chica ASI. Yo por entonces no recordaba haber sufrido abusos, pero me consideraba a mí misma una persona rara, estúpida y con multitud de defectos. Alguien débil y poco interesante que solo sabía preocuparse por tonterías y pensar estupideces. Y sobre todo alguien con muchos miedos o inseguridades... me sentía reflejada en algunas de las secuelas de la protagonista (aunque yo no sabía entonces que lo eran) y estaba convencida que o disimulaba el día que tuviera una pareja o me dejarían, hartos de "cargar conmigo", a los 4 días de salir.

    Después de leer tu entrada pienso que hay muchas personas que salen corriendo pero también muchas otras que se quedan. Y sí, las primeras se están perdiendo algo. Porque los ASI hemos conocido el dolor más angustiante, hemos sanado heridas muy profundas y hemos estado en el fondo del pozo con el agua hasta el cuello para luego resurgir... y quienes hemos pasado por eso somos distintos. No digo mejores, ni peores, pero nos guste o no eso nos ha dado matices que antes no teníamos. Nuestra lucha (no los abusos) nos ha convertido en Guerreros, como dices tú. Y convivir con uno puede ser angustiante a veces (como lo es ver sufrir a alguien a quien amas) pero también es muy enriquecedor. Así que tu marido tiene mucha suerte, y la novia de tu amigo también.

    Un abrazo, Neme

    Nu

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Gracias por dejar tu legado en el Averno.

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