SECESIÓN

Dicen que a la tercera va la vencida.

Este mes me tocaba ir por trabajo tres sábados seguidos de nuevo a la tienda del barrio donde vive mi madre. Y al igual que hace dos años, he esperado pacientemente a que ella apareciera por el local. Esta vez me siento preparada y deseaba verla para poder hablar con ella. Tenía ganas de finiquitar el tema familiar (en lo que a mi familia biológica se refiere) y mantener una conversación con mi madre, a ser posible a solas, para contrastar si comparte la opinión que mi hermana ha dejado clara en sus correos de estos meses y que ya resumí aquí. Hace unos días tuve la última oportunidad. La mañana acompañó. Una mañana primaveral, radiante y soleada. La vi pasar frente al negocio y la llamé por su nombre temiendo que a la voz de “mamá” no respondiera. Su hija mayor, mi hermana, la acompañaba y supuse que no contarían con que yo estuviera a pocos metros de ellas en la puerta del local.

Sonrisas y buenas maneras. Una alegría mas o menos fingida que guardaba por debajo un gesto defensivo por parte todas nosotras. No hubo besos ni abrazos, ni siquiera intención de darlos por parte de nadie. En poco mas de media hora yo saldría de mi trabajo y acordamos que yo acudiría a mi antigua casa al finalizar mi jornada laboral. Ahí nos veríamos. Ambas insistieron en que también era mi hogar y que tenía las puertas abiertas. Mi hermana me despidió con un “Si, si, ven a casa para que hablemos” en un tono que se adivinaba algo amenazante. Dando a entender que en un terreno mas privado podríamos hablar con mas seriedad de todo. Casi podía verla salivar ante el bocado que se le presentaba delante.

En los pocos minutos que las vi en la calle, mi hermana interrumpió en varias ocasiones a mi madre (cosa que tiene costumbre de hacer) y de hecho yo la increpé en una de las ocasiones mirándola firmemente y diciéndole: “Deja hablar a mamá” que la dejó cortada. Ahí supe que podría con la situación cuando llegara a casa. Cuando ya me dirigía a la vivienda, a dos manzanas de mi trabajo, la ansiedad empezó a crecer pero no le di oportunidad a que me dominase. Repasé mentalmente lo que hace semanas que quiero decirle a mi madre, y pensé en la mejor forma de evitar que mi hermana acaparase la conversación. No me hizo falta. Al llegar al patio al que dan los portales, encontré a mi madre sola esperando. Me sugirió acompañarla a comprar el periódico, en el trayecto podríamos hablar.

Y hablamos. Lo primero que hizo fue ponerse la careta de víctima. Me dijo que aguantó a mi padre más de 50 años y que ahora aguantaba a mi hermana que no está bien, que nunca estuvo bien. Que soporta la carga con resignación. Que ha sufrido mucho. Llegó a reprocharme que yo nunca había sido muy cariñosa con ella. No lo negué. No se elije a quien se quiere. Incluso me confirmo lo que yo hace mucho sospechaba: Se fue de su casa con 14 años porque sufría abusos por parte de un “amigo” de su tía con la que se crió. Y a lo largo de la conversación salpicó sus palabras con una coletilla que repitió varias veces: “Mi cabeza ya no es la de antes, me dices ahora una cosa, y cuando lleguemos a la esquina ya la he olvidado”

Reconoció los abusos de mi hermana, de la que dijo que lo había pasado muy mal. En cambio de mis abusos negó tener conocimiento. Cuando le recordé que ella misma me llevó al sacerdote de la parroquia a confesar, “porque es un pecado muy grave lo que haces con tu padre”, aseguró no recordar esos hechos. En ese momento decidí poner la cuenta a cero y le hice suponer que efectivamente ella no lo sabía:

–Bien, no lo sabías. Ahora yo te lo digo: así ocurrió. ¿Me crees?

–No, no te creo, no pudo ocurrir, dormías con tu hermana. Tus Padrinos te han metido esas ideas en la cabeza. Ellos te han mentido mucho.

Le rogué que me diera un ejemplo concreto, un hecho en el que mis Padrinos me hubieran mentido, sólo uno. Se lo pedí reiteradamente. Se negó a hacerlo. Me increpó que no tenía porque destapar las mentiras de mi Madrina. No entendí su negativa. Tuve la sensación de que una vez mas, me ocultan información de lo que ocurría cuando yo era niña. Tan sólo supo hablar de mis Padrinos con hostilidad. “Fueron unos canallas conmigo” es la expresión que utilizó.

Cuando le conté una escena especifica de abusos, en la que estábamos todos viendo dibujos en la tele y mis padres me pedían que me metiera en la cama con ellos para estar mas calentita, y donde mi padre aprovechaba para meterme mano, se enfureció. Dijo que eso era imposible, que ella nunca hubiera consentido que yo me metiera en la cama con ellos. La negación en toda su esencia. Y con su negación di por terminado el paseo y la entrevista.

Lo sentí por mi hermana. Había olido sangre pero se le escapó la presa, porque no llegué a subir a la vivienda donde me esperaba. Despedí a mi madre en el portal. Debo añadir que no subí a ver a mi hermana como había programado en un principio porque mi madre me pidió que no lo hiciera. Cuando me esperaba en el patio de la vecindad, me dijo que lo hizo para que pudiéramos hablar a solas, y al dejarla en el portal ella me rogó que yo no subiera, que prefería dejar ahí la conversación. Tal vez mi madre temía que mi hermana o yo perdiésemos los nervios en un cara a cara y quiso evitarlo.

Pero mi hermana, que se notó en los poco minutos que la vi que quería enfrentarme, no se conformó y unas horas después del encuentro me llamó por teléfono. No hubo novedades. Insistió en la misma versión que mantiene en sus correos. Decidí poner el manos libres y seguir leyendo un interesante artículo de Formula 1 que encontré por la red. En esa llamada fue elevando el tono, llegó a insultar a mis padrinos llamándolos nazis, fachas, malnacidos, traidores, ladrones, corruptos... Y un sinfín de improperios que tuvieron mi silencio por respuesta. Me dijo en un par de ocasiones, que aunque yo diga a todo el mundo que estoy feliz con mi "mentira" yo se que no es verdad. -Me hace gracia, No solo niega mis recuerdos, (siempre podría hacer que dude de ellos) es que también niega cómo me siento ahora mismo e intenta convencerme de que no soy feliz- Y quiso hacerme creer que mis falsos recuerdos son producto de las drogas que consumí en mis Años Oscuros. Escuché todas sus ofensas mientras oía a mi madre de fondo que le recordaba algún detalle y alimentaba sus argumentos con sus propias palabras para que me las dijera. Incluso en una ocasión mi hermana la mandó callar.

Como no obtuvo respuesta ninguna por mi parte, como no consiguió enfadarme y que la gritase por teléfono, como sólo le contestaba con monosílabos, sin discutir ni debatir lo que me decía, creo que eso la enfadó mas y fue por lo que me soltó su última necedad. Para ver si cerraba ya su monologo, le dije que me parecía muy bien su opinión pero que yo no estaba de acuerdo y que era su problema si no me creían. En ese momento me argumentó que yo no sería feliz hasta que no reconociese que vivo una mentira, que buscase ayuda profesional. Además de indicarle que ya tenía ayuda profesional, le insistí que yo, ahora, soy feliz. Que desde que he roto mi silencio y hablo de esto me siento totalmente liberada:

–Tengo mi trabajo, mi casa, mi familia (la que yo he creado) mis amigos, mi hijo del que me siento orgullosa… Yo soy feliz. ¿Tú eres feliz?–

Su respuesta me dejó de piedra:

–Pues mira, si hubiera sido hija única, si.

–Ahh, ¿Si hubieras sido hija única hubieras sido feliz?

–Si. Si hubiera sido hija única hubiera sido más feliz.

–¡Qué bien! ¡Qué respuesta más bonita!

–Tu te la has buscado.

–Pues mira, enhorabuena, ya eres hija única. A partir de ahora yo no tengo ni hermana, ni madre.

¡Clic!

En realidad ni siquiera ahí me había hecho enfadar, porque mi tono de respuesta fue irónico y sarcástico y colgué con tranquilidad porque no veía sentido dejar que siguiera por esa línea. ¿Que más podía esperar que dijera? Mis sentimientos en ese momento eran los de alguien cansado de escuchar siempre lo mismo y a lo que ya no haces caso. 

No era su primer ataque con ese argumento. Ya antes de que mi madre se quedase embarazada de mí, su médico le había aconsejado tomar “la píldora” por sus problemas de salud. Pero mi madre es católica y no admite ningún tipo de método anticonceptivo, ni mucho menos el aborto, aunque sea terapéutico. Quince días después de mi nacimiento ingresó en el hospital durante mucho tiempo por la espalda. A mis veinte años, en una discusión, mi hermana me increpó que ojalá mi madre hubiera abortado cuando estaba encinta de mí. Dando a entender que yo no merecía la vida por haber destrozado la de mi madre, y supongo que la de ella misma, ya que es una de las razones que argumenta para sus abusos: Un supuesto síndrome que padecía mi padre de “esposa sustitutoria” porque estaba a solas con su hija.

Tardó cinco minutos en recapacitar. Volvió a llamar en un tono mucho menos agresivo, donde me aseguró que tenía un carácter muy fuerte y lo había dicho sin pensar. Que se sentía mal por ello. Le recordé que no era la primera vez que me desea la muerte. Me volvió a pedir disculpas y se despidió. Creo que no quiso pelear mas.

Desde mi actual punto de sanación puedo ver con claridad el daño que han sufrido ambas y cómo intentan dirigirlo erróneamente hacia quien también lo ha sufrido pero ha elegido su propio camino de recuperación. Yo también he criticado a víctimas que tardaban años en denunciar sus abusos y he argumentado que si no lo hicieron en su momento, no tenían derecho alguno a hacerlo años después. Yo tampoco lo entendía. Cuando en un naufragio múltiple estás a punto de ahogarte, envidias a la otra víctima que consigue salir del agua y no consigues reconocer lo que le ha costado hacerlo. Y si además no sabes que te ahogas…

Una vez mas, los argumentos de mi hermana se reprodujeron con fidelidad. Quería hablar con mi madre para saber si alguien mas en la familia sostiene las tesis de mi hermana y efectivamente mi progenitora las ratifica al cien por cien. Por lo tanto el tema queda zanjado. No necesito mas. Me declaro oficialmente liberada de mi familia biológica. Me doy la bienvenida a la Republica Independiente de mi Vida.

Ahora me siento feliz, ligera y tranquila. Ya nada me hace dudar de mi pasado por más que lo quieran negar e incluso acepto que lo hagan. No lucho contra molinos de viento tratando de convencer a quien no quiere mirar. No me siento frustrada al ver que no aceptan mis abusos, me basta con aceptarlos yo. Mis fronteras han quedado delimitadas. Y dentro de mi política interna, me siento bien, como una guerrera que ha luchado sin derramar sangre porque su mejor arma ha sido anular a su adversario e inmovilizarlo para que no hiciera daño: Le he arrancado las garras a mi Monstruo.


“La verdadera libertad consiste en el dominio absoluto de uno mismo”

Michel de Montaigne (1533-1592) Escritor y filósofo francés

8 comentarios:

  1. Por fin has encontrado la puerta y has escapado de tu castillo tenebroso. Eres libre para ver el sol y nunca más tendrás que volver a ocultarte. Felicidades querida amiga, felicidades Némesis. Y ahora dime ¿qué puede hacer un monstruo sin garras?-31

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  2. Lo dicho, estás que lo petas ;)

    Besines, Leia Organa!!

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  3. "República Independiente", me encanta y me uno a tu república... Un enorme abrazo

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  4. Hace mucho no pasaba por aquí, me da alegría notar un gran cambio en tu manera de ver la vida, hace falta mucho temple y coraje para darle vuelta a una situación así, se nota que has encontrado tu verdadera identidad, esa que nadie nos puede quitar, por más que traten!
    Me gustaría recomendarte Ho'ponopono, si no la conoces, a mí me a ayudado mucho, no es religioso aunque hay "oraciones", en realidad es una técnica de resolución de conflictos de origen hawaiano, originalmente se hacía en familia pero con el tiempo se fue desarrollando una nueva técnica de autosanación, si te interesa te doy un link http://www.amarseaunomismo.com/el-amor-cura-ho-oponopono/

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  5. Más de una ves he pensado si sera real, de tanto que mi familia lo niega y vive en una realidad paralela a veces me pongo a pensar, si no era una niña enferma una nena de apenas 5 años loca que se inventaba escenas de maltrato y abusos, lo pienso aun lo creo a veces..., tus abuelos y tios siempre han sido buenos contigo, las aman, si tienes tlp es por tu madre... ella se desquitaba con ustedes, por eso tiene tanto rencor... Lo dicen con una seguridad, que me causan pena.

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  6. Ellas nunca fueron tu madre y tu hermana. Su actitud demuestra que el animal que te agredió, cumplió su objetivo con ellas, matarlas en vida. Pero tu eres fuerte, porque a pesar de tanta mierda, eres una buena persona y has logrado ser feliz, y eso solo lo consiguen los mas valientes

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  7. Hola Némesis. Me han recomendado entrar aquí. Y te he leydo un poco y me quede como..uff. QUE VALIENTE!!!! Me gustaria tanto llegar a lo que tu has llegado. Llegar a poder decir que soy feliz. Mandar a todos al cuerno y poder vivir yo también en mi "REPÚBLICA INDEPENDIENTE" Enhorabuena bonita.

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    Respuestas
    1. Muchas gracias por tus palabras.

      Seguro que tú también llegarás.

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Gracias por dejar tu legado en el Averno.

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