EL LABERINTO DEL MINOTAURO



Se ha vuelto a escapar. Mi Monstruo ha regresado de las catacumbas, y me ha pillado desprevenida. Me acorraló en una de las habitaciones que yo creía que estaba bien cerrada, y ha sido aterrador. Es uno de esos cuartos cerrados a cal y canto, situado en una de las alas del castillo de mi mente que aún permanece sin limpiar, sin eliminar sus telarañas, sin exorcizar sus fantasmas. Y en esa habitación he visto una sombra, una silueta, la imagen de algo que no he sabido interpretar, pero que me ha inspirado miedo. He conseguido escapar a los pasillos del ala norte, pero el fantasma en el que se ha transformado mi monstruo aún me persigue y a penas recuerdo dónde está la salida.



Hace unas semanas regresó a mis sueños una imagen borrosa de mi hermano. La entrada que le dediqué fue inspirada precisamente por esa imagen. Mi Monstruo entonces empezó a jugar al “¿Y si hubiera ocurrido…?” Y mi cabeza empezó a imaginar cosas aterradoras. Situaciones que rozaban la demencia absoluta.

“¿Y si hubiera ocurrido…?”

Aún mantengo clara la diferencia entre la imagen que recuerdo y lo que mi imaginación me inventa. Pero empiezo a temer que esa línea divisoria desaparezca.

Cuando recordé al vecino que eyaculó sobre mi cara delante de su propia hija, estuve unos días en un mar de dudas sobre la veracidad de los hechos. Dudé incluso de los 13 años de abusos de mi propio padre. Y me da pánico que vuelva a ocurrir. Me da miedo caer al abismo. Porque no sé qué había en esa habitación.

Ya no tengo 18 años, cuando huía hacia delante. Ahora sí me preocupa que las pastillas que robé el otro día me hagan daño. Ahora no quiero beber hasta perder el sentido, sólo para que el recuerdo desaparezca. Y sobre todo, no quiero volver a ponerme la careta de “todo está bien” mientras planeo cual es la forma más rápida e indolora de desaparecer. Ahora hay demasiadas conexiones, demasiados cabos sueltos, ahora sé que mucha gente preguntaría por mí.

Y ahora soy yo la que no quiere sucumbir. No estoy dispuesta a nadar para morir en la orilla. No estoy dispuesta a renunciar después de todo lo que he conseguido. Ahora que le encuentro sentido a muchas cosas, ahora que ese conocimiento me ha dado libertad, no pienso rendirme.

Mi Monstruo siempre ha jugado con ventaja. Siempre ha dispuesto de muchas armas, recuerdos y fantasmas del pasado que, reconozco, aún me asustan. Pero ahora yo también dispongo de armamento. Romper mi silencio me ha supuesto tener a mi disposición todo tipo de ayuda, unas veces en forma de apoyo moral, otras infundiéndome valor, otras dándome sabios consejos… y mi monstruo se ha dado cuenta. Se ha percatado de que romper mi silencio le debilita y ahora intenta hundir mis suministros de ayuda como si se tratase de un U-Boat alemán esperando el paso de algún buque aliado en el atlántico norte.

Siempre he tenido problemas para hablar de viva voz de mis abusos. Creo que el hecho de que a mi padre le ponía muy nervioso verme llorar, -siempre me decía aquello de “te voy a dar para que llores por algo” y por lo tanto jamás he llorado en su presencia, si no quería recibir una buena tunda con el cuero- ha causado un efecto rebote en mí, y cada vez que he intentado hablar, me he hundido en un llanto incontrolado y totalmente paralizante.

Al poco tiempo de abrir el blog, me ofrecieron participar en un programa de radio sobre el tema de los abusos. Me sentí orgullosa de mí misma, porque fue la primera vez que hablé de esto sin llorar, sin atascarme. Después vinieron mis Padrinos, era importante para mí poder aclarar algunas cosas con ellos, y también superé aquella prueba. Creí que por fin uno de mis más serios problemas estaba superado.

Nada mas lejos de la realidad. Mi Monstruo, mi Alien, el Dragón con el que mantengo mi lucha diaria, es resistente, y si bien ha cedido ante mi insistencia de hablar de mis abusos, (sobretodo a escribir sobre ellos) está dispuesto a presentar batalla en cuanto a pedir ayuda se refiere. Ayuda profesional, de un terapeuta formado que me enseñe a dominar mejor al Monstruo.

Pero creo que ha llegado la hora de hacerlo, o al menos de buscar alternativas. Porque cuando me di cuenta de que empezaba a repetir patrones que hace 25 años que no utilizaba, cuando volví a mirar dónde había escondido el Valium, cuando empecé a pensar en la forma en que mi marido no se diera cuenta de que faltaría el Vodka del mini-bar, me asusté.

Porque ahora a la partida se ha unido un nuevo jugador: mi hermano “mellizo”. Mi Monstruo tiene una versión de él siniestra, fantasmagórica que me hace verle como un enemigo, cuando en realidad es otra víctima, como yo. Y con esto no puedo lidiar sola. Ante nuevas reglas, nuevas armas. Y pedir ayuda profesional es la última adquisición.

Reconozco que me ha costado. He estado días y días llevando una lucha interna a cerca de la conveniencia o no de pedir ayuda de un psicólogo, y cuando decidí ir a pedir cita, lo pasé bastante mal.

Primero fui a ver a mi amigo, el médico. Quería contarle lo que tanto me preocupaba, solicitando consejo, como otras veces había hecho. Mi amigo conoce la situación y siempre he podido hablar con cierta soltura de mis abusos. Pero ese día fue imposible. Apenas pude decir nada. En el momento en que intentaba explicarme el llanto acudía de forma incontrolada. Me sentía total y absolutamente incapaz de pronunciar palabra. Un bloqueo total.

Tuvo mucha paciencia. Empezó a hacerme preguntas concretas, rodeando la cuestión, y yo sólo podía gesticular afirmativa o negativamente a sus preguntas. Fue angustioso. Me pidió encarecidamente que acudiera a alguien preparado. Esta vez me lo decía el amigo y no el médico.

Reconozco que esto es nuevo para mí. Siempre he lidiado con mis recuerdos sola, sin ayuda. He aprendido trucos para sobrellevar la ansiedad, y ahora con internet, he aprendido mucho sobre secuelas, y estoy corrigiendo y superando muchas de ellas ahora que conozco su origen.

Pero lo de la ayuda profesional aun me inspira muchas dudas. No sé si es porque no me fio de un extraño que solo me va a recetar ansiolíticos o porque a mis 44 años ya no merece la pena empezar terapia. La razón que mas se impone sin embargo es que no me hace falta. Una parte de mí sigue diciéndome que no necesito de nadie, que lo hago bien sola. He conseguido enderezar mi vida, estoy casada, con un hijo, un trabajo, una vida estable, incluso estoy aprendiendo a curar secuelas. No necesito la ayuda de nadie. Y no puedo evitar levantarme esos días con la tentación de descolgar el teléfono y anular la cita. Hay días que me siento fuerte y pienso que el monstruo no ha podido conmigo, que estoy muy bien, que ya ha pasado todo.

Pero otra parte de mí pide ayuda. Hay días que soy más consciente de mi pasado, que todos los recuerdos se echan encima de mí, y veo más claramente mis carencias, las enormes heridas que en incesto dejó sobre mí. Y el peso me puede, las fuerzas flaquean y tengo la sensación de no poder dar un paso más. Me rindo. Algunas veces tengo miedo de que un día me caiga y no pueda levantarme más. Porque tengo la sensación de que no merece la pena. Me siento como si estuviera presa y condenada intentando excavar bajo la tierra para escapar utilizando un palillo como herramienta.

A veces me siento tan cansada que vuelvo a tener la tentación de tomar atajos, esos atajos que me podían haber causado mucho mas daño en el pasado. A veces siento que la carrera por huir de mi Monstruo no acaba nunca. Que sigo encerrada dentro de mi castillo, que a veces se transforma en un laberinto, y como Teseo, necesito valor para girarme, enfrentar mi miedo y buscar el extremo del ovillo de hilo para poder encontrar la salida, una vez haya acabado con el minotauro.

No lo sé. Tal vez sea el hecho de saber que no estoy sola, que hay mas gente que, como yo, ha pasado también un infierno, y ellos si han buscado ayuda, me esté haciendo ver las cosas de otra manera. Pero reconozco que me da vértigo. Es como si siempre hubiese caminado sola por el desierto, y ahora me ofreciesen la posibilidad de subir a un transporte, y me da miedo, porque no conozco al conductor.

Pero siento que tengo que hacer algo. Este último mes ha sido desesperante, con pesadillas espantosas, noches en vela y días sin control. Y ya no puedo más. Tengo la sensación de que me estoy estancando, que vuelvo atrás, y ahora que veo más allá del arco iris no quiero renunciar.

La muerte de mi padre y la reaparición de mi hermano me han revuelto recuerdos oscuros, feos, imágenes que a veces me sobrepasan, y no quiero volver a mis Años Oscuros, cuando las retrospecciones eran diarias, y las ausencias duraban días enteros. Porque ahora sé que hay vida después de la muerte, ahora sé que la oscuridad no es eterna, ahora sé que la luz es mas hermosa cuando has vivido entre tinieblas. Y NO ME VOY A RENDIR.

¿Me has oído Dragón de pacotilla? No me vas a hacer volver. No vas a adueñarte otra vez de mi mente así como así. El castillo es mío, soy su soberana y tu no vas a volver a ser el patrón. Ya lo fuiste mucho tiempo, demasiado, y llevo años acorralándote, relegándote a las tinieblas de donde jamás debiste salir, y un día, un día conseguiré que desaparezcas.

No pienso morir sola en la oscuridad.



“Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad”

Albert Einstein. (1879-1955) Físico alemán.

9 comentarios:

  1. QUEDATE CON: No pienso morir sola en la oscuridad.
    “Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad”
    Es insufrible cuando vuelven los mostruos y recuerdos....no saber diferenciar lo real de lo que la mente engaña precisamente por no saber comunicarlo...no hablar no pedir ayuda...sentirse perdida en el vacío pero amiga me quedo con esa frase y esas palabras para qeu no cueste respirar. Un beso enorme y un abrazo.

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  2. No recordaba q estaba suscrita y en la sala d espera d urgencias t he leido. Eres fuerte y yo confio en ti.Perdona lo egoista q fui,sabes donde encotrarme.K

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  3. Cielo, no se puede sola o solo, es necesario la ayuda. Has podido sobrevivir durante muchos años, a veces la caída es fuerte, por favor acude.
    No necesariamente te medicarán, la psicoterapia abre caminitos en nuestra mente que hacen de paliativos al dolor que padecemos.

    Seguramente lo de tu hermano te perturba, para mi es muy fuerte recordar lo sucedido con el mío, no puedo casi hablar porque la angustia es más fuerte.

    A veces, trato de alejarme un poco, el daño ha sido mucho para los cuatro.

    Confío en tu fuerza, lograrás salir! te envío muchas buenas ondas, besos.

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  4. Es curioso que desde ayer no paro de pensar - o más bien sentir - que ya no puedo más correr hacia delante, porque de hecho lo único que hago es caer vencido por el alcohol y la disipiación incoherente día tras día. Eso ya ni es correr, es volver a un suicidio lento que no me merezco. Cuesta tanto dar media vuelta, dar la cara, y sin embargo una vez ahí todo es más claro.

    Veo a una psiquiatra que me ayuda, pero al final, a lo que me ayuda es a ayudarme, y si eso no lo hago yo, no lo hará nadie. Pero parte de esa ayuda a sí mismo es precisamente el aceptarla y buscarla externamente cuando interiormente la oscuridad y el extravío son demasiado grandes.

    Por eso, aunque seas plenamente capaz de defenderte, aceptar todo apoyo que encuentres te enriquecerá. Y piensa que además, te mereces ese apoyo y más!

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  5. Nemesis.

    Yo he avanzado mucho en aceptar el abuso en mi vida, sola primero y con la ayuda de los diferentes profesionales que he visto en la vida. En relación a la ayuda profesional a mi me ha servido, solo con una sicologa no logré tener la confianza que yo requeria y busque a otra y di con la psiquiatra que me trata hoy, la primera vez que fui a ver a Maria Teresa le relaté al inicio de la consulta un resumen de lo que me habia sucedido(un resumen que habia preparado con anterioridad) le conté que habia hecho un tratamiento anterior, que mejoras habia logrado, que lo dejé porque me cambie de ciudad y la razón que ese dia me llevó a su consulta. me han dado medicamentos, pero no para mantenerme esupida, sino que para controlar la angustia o la depresión, y así en una condición más controlada poder trabajar las cosa que se van movilizando en mi interior. yo te recomiendo buscar ayuda profesional hay pocas cosas de las que se escandalizan, tienen la OBLIGACION de guaradar silencio de lo que les digas y tienen más herramientas que tus amigos o seres queridos para enfrenrar lo que tu les cuentes.

    Sin embargo tambien entiendo bien lo que te pasa con tu hermano, en mi caso mi hermana y yo tenemos 1 año y 9 dias de diferencia, ella tiene baja autoestima, una facilidad para involucrarse con hombres abusivos y un dia me dijo "yo creo que a nosotras nos pasó algo cuando chicas" a mi me consta que a mi me abusaron y creo que a ella tambien, pero nunca he podido hablar con mi hermana, primero porque tengo miedo de no saber que hacer con lo que me diga y segundo porque creo tener fuerzas solo para ocuparme de mi.

    Te quiero mucho, mucho, ojalá un dia nos podamos encontrar en las puertas del cielo y no en las puertas del infierno, un beso Victoria

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  6. Suelo participar poco en mi propio blog. Prefiero dejar que vuestras opiniones queden sin respuesta. La mayoría de las veces, porque agradezco tanto vuestras aportaciones que se me acabarían las palabras, y en algunas ocasiones, porque creo que no se puede añadir nada más a lo que opinais. Tan sólo puedo aprender de vosotros.

    Muchos sois supervivientes, como yo, y puedo constatar que habéis recorrido caminos distintos para llegar donde os encontráis ahora. No puedo mas que admirar vuestra forma de llegar aquí, ni mejor ni peor, solo distinta.

    Y debo confesar que me enseñáis mas de lo que creéis. Porque creo que me encuentro en un momento de mi vida importante. Pero en muchas ocasiones me siento perdida, y leer vuestros comentarios, los mensajes que me enviáis al correo, y los apoyos que recibo, me infunden nuevas fuerzas cada vez que decaigo.

    Hace dos años murió mi padre, y apenas unos meses después reencontré a mi hermano, y no sé cual de los dos hechos (tal vez los dos) me ha "pegado" mas fuerte.

    Porque me he dado cuenta que fue a partir de ahí que yo hice un comentario en internet por primera vez en mi vida. (en un blog de deportes) Y ha sido como romper el cristal de un acuario y el agua empezase a salir sin posibilidad de contención. A veces ni yo misma he controlado mi propia evolución.

    Tengo un amigo que dice que es posible que me encuentre en el mejor momento de mi vida. No sé si es así, pero desde luego algo se mueve, porque este último mes está siendo como vivir en una jodida máquina del tiempo. Y aunque hay momentos de autenticos "viajes" al pasado, el resto del tiempo que me permite la ansiedad, lejos de hundirme, me siento con fuerzas para pelear con el mismísimo Zeus.

    Reconozco que empezar una terapia, me da un poco de miedo, y no sé qué puede provocar en mí. Espero que el blog no se resienta con esto. Porque me encantaría seguir escribiendo en él, sacando a mi monstruo de paseo (Debería ponerle nombre ;) ) y mostrándolo al mundo, y disfrutando con vuestras visitas, con cada una de las 6445 visitas que ha recibido el Averno desde que se abrió, desde lugares lejanos como Mexico, Chile Estados Unidos, Argentina, Colombia, Venezuela, Austria, Alemania, Noruega, Suecia, Canada, Filipinas... Y por supuesto, de mi propio pais, dónde más me léen.

    Y quería deciros que me encanta que seáis partícipes de ese cambio. Y deseo de corazón seguir compartiendo esto con todos.

    DESDE EL AVERNO, PARA COMPENSAR LAS VECES QUE ME HE SENTIDO TENTADA A RESPONDER A CADA MENSAJE, ENVIO ÉSTE QUE ESPERO QUE OS LLEGUE A TODOS:

    GRACIAS.
    A.

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  7. Querida Némesis, no sabes como te entiendo. Yo creo que la ayuda del psicólogo te va a ayudar, aunque te vas a sentir muy mal cuando salgas de la consulta, incluso unos días después, pero luego vas a ver las cosas de otra manera, con más calma. Pero tienes que saber que no es algo " milagroso" ya que lleva su tiempo, pero como lo que le cuentes al el, no lo va a saber nadie, poco a poco tendrás una confianza, que no la tendrás con nadie.
    Por otro lado, lo de las reservas que tienes guardadas, yo creo que muchas de nosotras tambien las tenemos, o por lo menos yo las tengo, por si un día, se me acaban las fuerzas, pero sabes que, espero que sigan escondidas mucho tiempo. Te mando todo mi cariño y mucha fuerza.

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  8. Siempre estupendas las cosas que nos dejas, un placer haber vuelto por tu casa.

    Saludos y un abrazo.

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  9. Hola, en mí caso o mejor dicho en mí vida fue crucial el apoyo de mí terapeuta pero no cualquiera, me costó mucho llegar hasta dónde ella, muchas me decían que lo olvidara, que recordarlo me hacía daño, ya te imaginaras la clase de terapeutas, no las culpo no cualquiera se sienta a escuchar semejantes atrocidades y luego te orienta sobre que puedes hacer. Al poco tiempo tuve la suerte de participar en el 1er grupo de mujeres sobrevivientes de abuso sexual, luego de algún tiempo comprendí que solo se necesito de dos personas cercanas a mí para que marcaran mi vida de manera terrible, pero que necesitaría el apoyo, ayuda, comprensión, fuerza, escucha, guía, orientación, auxilio, etc. de muchas más para lograr sanar esas marcas. Creo que de estas vivencias no se logra salir sola, recuerdo que antes de iniciar mi proceso de recuperación emocional pro las secuelas que dejo en mí el abuso me decía "yo puedo sola, siempre he podido" ahora reconozco durante mucho tiempo de mi vida no tuve otra opción, hoy decido pedir ayuda.
    En este proceso he probado de todo, desde terapia floral, hasta reiki, pasando por las terapias de cuerpo porque aprendí que el abuso había ocurrido en mi cuerpo y que en el se encontraban muchas de las secuelas que me quería liberar, la biodanza y la bioenergética me están ayudando en este paso, así como las lecturas de otras mujeres, me ayudan a tener esperanza en que se puede vivir de otra manera y poco a poco lo voy logrando y el monstruo como dices, en mí caso hace más de un año que no me visita.

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Gracias por dejar tu legado en el Averno.

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