EL LABERINTO DEL MINOTAURO



Se ha vuelto a escapar. Mi Monstruo ha regresado de las catacumbas, y me ha pillado desprevenida. Me acorraló en una de las habitaciones que yo creía que estaba bien cerrada, y ha sido aterrador. Es uno de esos cuartos cerrados a cal y canto, situado en una de las alas del castillo de mi mente que aún permanece sin limpiar, sin eliminar sus telarañas, sin exorcizar sus fantasmas. Y en esa habitación he visto una sombra, una silueta, la imagen de algo que no he sabido interpretar, pero que me ha inspirado miedo. He conseguido escapar a los pasillos del ala norte, pero el fantasma en el que se ha transformado mi monstruo aún me persigue y a penas recuerdo dónde está la salida.

HERMANOS DE SANGRE



Ya he contado que soy la pequeña de cuatro hermanos, y que los cuatro hemos sufrido el maltrato y los abusos de mi padre. Mi hermano mayor que me saca doce años, con el que tuve el grave altercado cuando regresé a la casa de mis padres. Mi hermana, ocho años mayor que yo, con problemas muy graves a causa de sus abusos. Y mi “mellizo”.

He omitido de manera inconsciente a este hermano pequeño en el blog. Creo que no ha sido casualidad. Creo que en alguna parte de mi mente, mi monstruo ha jugado conmigo, y me ha dejado estos pensamientos, estos razonamientos escondidos porque me da vergüenza hablar de mi hermano. Porque en la historia de mi relación con él hay cosas de las que aún no puedo hablar. Cosas que todavía queman, cosas que aún emiten radiación. Mis ideas no son claras, pero ya va siendo hora de que se conozca una parte de mi vida y de mis abusos que, quiera o no, me afecta mucho.

Algunas personas me han dicho que mi vida da para escribir un libro. La vida de mi hermano da para dos.

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