BALANCEAR LA ECUACIÓN

Existe una secuela que mucha gente ajena a esta realidad no comprende: la culpa, sentirnos culpables.

La culpa es una condena a cadena perpetua que nos han impuesto en nuestra infancia, y creo que no hay forma de rebajarla. Yo al menos no me veo capaz.

En general, me siento culpable de todo lo negativo que ocurre alrededor. Si las cosas salen bien, siempre es por los méritos de los demás, y si me dan la enhorabuena por algo que he hecho me siento muy avergonzada. Creo que no lo merezco.

Sin embargo, si las cosas salen mal me da la sensación de que no he hecho lo suficiente o que la culpa es mía… y espero resignada que los demás me reprochen lo inútil que soy.

Pero creo que la culpa se instaura en nosotros desde el inicio de los abusos precisamente porque aún estamos formando nuestra mente, nuestros principios, los parámetros que nos dirigirán en el futuro.



Creo que nos sentimos culpables porque desde el principio, en tu infancia, te enseñan que si te portas mal te castigan. No necesariamente un castigo físico, puede ser dejarte sin postre, o sin tu juego favorito, pero como es algo que no te gusta lo asocias. Y aprendes el binomio:

Eres malo, te portas mal – te mereces un castigo.

Acción y consecuencia.

Y ahí entran en juego los abusos. Me están haciendo algo que no me gusta, a veces incluso con dolor, por lo tanto, a falta de una explicación, nuestra mente infantil completa la ecuación, despejando la incógnita: si me castigan, es porque soy mala persona. Balanceamos la ecuación para que nuestro interior, nuestra psique lo acepte. Y ahí, de manera siniestra se tatúa la culpa, bajo la piel, bajo la carne, sobre el alma.

Y lo peor de todo es que tengo la sensación de que esa culpa es como la energía, ni se crea ni se destruye, solo se transforma.

En mi infancia, durante los abusos, me sentía culpable de una manera indefinida, vaga, sin ser consciente de ello porque ni siquiera conocía el término. La había asumido porque completaba la ecuación.

La primera vez que fui consciente de ser culpable, fue cuando le conté a mi madre por primera vez lo que ocurría. Y el recuerdo es desolador: estábamos en la cocina mi madre, mi hermana y yo. No recuerdo como se lo dije, pero aun tengo muy presente su reacción. Las dos mujeres se miraron y mi hermana dijo algo que yo no entendí, y mi madre se enfadó. Me dijo que la culpa era mía por estar con él, que solo tenía que decirle que no, y me levantó de la mesa diciéndome que fuese con ella a confesarme, que era un pecado muy grande lo que estaba haciendo. Me asusté mucho.

Después, más calmada, me lo explicó con tranquilidad mientras me ayudaba a ponerme mi abrigo. Me dijo que rezara mucho por mi padre porque estaba cometiendo un gran pecado, y no era capaz de ceder ante la tentación. Que yo debía ser fuerte por los dos, que mi sacrificio sería recompensado. Aún no sé si el sacrificio debía ser dejar que me violara o decirle que no lo hiciera. O tal vez el sacrificio era rezar más… Ese día no me atreví a confesar al cura lo de mi padre. Llevaba tanto tiempo sucediendo que pensé que me echaría de la iglesia a patadas, por hereje. Muchas veces pensé que la situación fue in crescendo por no contarlo al sacerdote en esa ocasión.

Y desde entonces, mi madre me lo recordaba cada vez que íbamos a misa. Pero me lo recordaba de una manera extraña, porque yo no le decía nada y aún así me pedía que rezara por mi padre y por mí. Recuerdo sentirme muy confusa con lo que ella me decía porque no la entendía, y el sacerdote que oía mi confesión nunca decía nada. Sólo me escuchaba y me imponía la penitencia. Dos o tres Ave maría y un Padrenuestro. Yo solo pedía a Dios que por favor aquello terminara, que me ayudase de alguna manera. Y al ver que la situación no mejoraba, di por hecho que yo era la responsable. Un castigo divino.

Después, en el periodo inmediatamente posterior mantuve la culpa en un segundo plano. La disfracé de auto maltrato, de baja autoestima, de no quererme, de verme sucia. Y con la culpa bajo toda esa montaña me dediqué a quemar mi vida como la leña del cobertizo que a lo largo del invierno se consume en la chimenea. No me quería nada, me importaba todo un comino y esperaba que algo acabase conmigo, ya que yo no había conseguido quitarme la vida, cumpliendo sentencia por ser culpable de seguir viva.

Y cuando empecé a ser consciente de lo que había ocurrido, la culpa volvió a mí con más fuerza que nunca, porque me vi culpable de todo. Y creí firmemente que yo era lo más asqueroso del mundo al haber consentido. Más que eso: llegué a creer que yo provoqué esa situación, y me sentí despreciable por haberme metido en su cama, por haber reído sus cosquillas, por no haberle dicho “no”. No pensé que me lo habían hecho, asumí que lo hice yo. Tomé el papel protagonista, el de la persona que lleva la iniciativa.

Entonces la culpa engordó y aumentó de tamaño. Porque además de verme responsable de los abusos, la madurez me hizo ver todas y cada una de las barbaridades que había hecho durante los años oscuros, y me hice responsable de ellas, porque ya no tenía a quien culpar de lo que había hecho, ni siquiera de manera colateral.

Hace poco hablando con una víctima de abusos, nos planteábamos el tema de la culpa. Me decía que se sentía fatal porque disfrutó de muchos buenos momentos con su agresor cuando no había abusos. Llegó incluso a “anestesiar” de alguna manera esas agresiones, para poder separar una cosa de otra. Yo me he sentido tremendamente avergonzada y culpable de que alguna vez mi cuerpo disfrutara. He leído a otros supervivientes que veían a sus agresores como dos personas distintas. El pariente cariñoso, que los trataba de manera muy especial y el monstruo que de vez en cuando tomaba el control de esa persona para perpetrar los abusos. De esa forma le descargaban de la culpa, pues era como si esa persona que los agredía fuera víctima de una “posesión”.

Yo no sentí esa dualidad en mi padre. Recuerdo disfrutar de su buen humor, de las excursiones por la montaña donde nos sometía a grandes caminatas que a mí me encantaban, pero siempre tuve presente que era él. Que en cualquier momento nos podíamos quedar a solas y nada cambiaría. Ni siquiera tengo la sensación de que fingiera cuando había más gente alrededor. Para mí, el Monstruo, siempre fue autentico, real. Pero siempre le aprecié. Y eso me hunde. Me hace sentir que yo soy horrible por querer a alguien capaz de hacerme el daño que me hizo. Y me odio por ello, me hace sentir culpable.

Durante años me negué a reconocer que alguna vez le quise. Dicen que la línea que separa el amor del odio es muy fina. Yo la piso desde hace ocho o diez años, después de que le vi por última vez. La oración para el diablo empecé a escribirla en esos momentos. Pero incluso hoy, que siento más resentimiento por lo que me hizo, aún me queda algo de aprecio por él.

A veces hasta me cabrea pensar así y me entran ganas de romper algo. Porque me siento como una puta. A veces creo que mi padre fue mi cliente, porque accedí a sus abusos a cambio de que me dejara volver con mis Padrinos, y fue mi proxeneta al proteger el secreto. Y esa sensación de haber sido su puta durante años me desarma, me quita argumentos para acusarle, y de nuevo me hace sentir culpable.

Aún me culpo. Aun no sé donde se traza la línea que separa lo que hizo mi padre y lo que hice yo. Aún no sé repartir las cartas. Ahora la culpa viene por oleadas. Hay días en los que me culpo porque mi cuerpo reaccionó ante los estímulos. Hay días en los que me culpo por lo que hice en mis años oscuros. Hay días en los que me culpo de no haber hablado primero. Hay días en los que me culpo de distanciarme de mis Padrinos. Hay días en los que me culpo de haber dilapidado mi futuro. Hay días en los que me culpo de querer a mi padre y al resto de mi familia biológica. Hay días en los que me culpo de no enfrentarme a mi padre. Hay días en los que me culpo de no haberle dicho “no” cuando me llamaba. Hay días en los que me culpo de haber sido yo la que acudió a su lado cuando ni siquiera me había llamado. Y hay días en los que me culpo de ser un fraude, una farsa, un engaño tan perfecto que nadie se da cuenta de que soy todo fachada, como un árbol muerto podrido en su interior.

Mis recuerdos recurrentes, las pesadillas, las depresiones, las disociaciones, la sensación de estar loca o de no controlar mi vida me han hecho mucho daño, pero la culpa también ha estado siempre ahí, a veces de forma subliminal, a veces más presente, pero sigue ahí, y creo que es, junto a la autoestima, el lastre que más me impide avanzar.

La edad te enseña a racionalizar la culpa. Yo ahora sé de manera sensata que no soy culpable, pero mi subconsciente todavía no lo sabe y aún busca como esconder esa mancha. Y como en el relato de Edgar Alan Poe, la culpa me corroe por dentro pero sin atreverme jamás a revelar el secreto, escuchando el corazón delator bajo el suelo delante de todos y preguntándome: ¿pero no lo oyen? ¿pero acaso no lo oyen?



“si yo ordenara a un general que se transformara en ave marina y el general no me obedeciese, la culpa no sería del general, sino mía".

El Principito (1943) Antoine de Saint-Exupéry.

11 comentarios:

  1. Creo que siempre nos acompañará :(, algunos días lograremos casi domarla y habrá otros en los que ella arremeta con toda su furia...

    No sé si pase solo con los católicos, creo que la manera en que nos educan dentro de la religión es un caldo de cultivo para que la culpa se propague y se fije con mayor facilidad y fuerza.

    Yo también ya SE que no es mi culpa, pero es una maldita lucha constante, quiero creer que poco a poco avanzo.

    Un abrazo.

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  2. Qúe horror, he escrito un comentario muy largo, y se ha perdido. Ahora ya no puedo más!!! Bueno... a ver si resumo todo lo que dije... Pues que yo sí creo que la culpa se puede eliminar totalmente. Que somos como relojes que han tirado por una ventana y en el golpe tenemos siete oscuras horas demás que no hay forma de explicar a nadie. Que es veneno: alteración de la respiración, el corazón, ansiedad, luego derrumbamiento, oscuridad, tristeza sin fondo. Pero que como todo veneno se puede eliminar de nuestro sistema. Se acumula por medio de esos mecanismos subconscientes - el truco es observar la construcción mental de culpa sin adherirse a ella, es decir, partirse: ahí está mi sentimiento de culpa, y acá estoy yo, viendo que siento culpa. Luego, con el entendimiento de lo que ocurrió, aun sintiendo toda la verbena interior infantil, que como una gangrena, produce veneno en nuestro interior, podemos entender la situación, las personas, el entramado, y liberarnos. Una mezcla de relajación y ejercicio. Si se te pone el cuello duro, lo empeoras intentando estirarlo a tirones. No funciona. Pero si te distraes, te tiras de cabeza en la vida, con gente que te sea afín, de repente desaparece naturalmente o simplemente deja de convertirse en un dolor automatizado. Yo sentí dos cosas muy nítidas la noche se me reveló la causa de mi desgraciada personalidad: odio asesino (literalmente) al ver al auténtico dueño de la oscuridad que inhabita mi alma (que creí que era mía - que era yo) y luego una vergüenza teñida de torturante duda, que claramente oí en mi cabeza con la palabra: puta. Fuistes su puta? Y no supe, ni sé, ni realmente ya quiero, encontrar respuesta, pues ahora como adulto sé reconocer que en aquel entonces yo era un niño, un niño muy pequeño.

    Un abrazo muy grande (esta vez copio el texto que no se me pierda jajajajaa)

    Sifi

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  3. Al momento de leerte me ha dado vueltas el texto, la pantalla completa, me he "atarantado". Por lo que aqui plasmas. Dices que: "ahora sabes de manera sensata que no ha sido tu culpa"... pero antes leo que la culpa viene por "oleadas"... Yo no se si llevo "muy poco tiempo en mi proceso" en mi "camino". Yo no se como puedo dejar de culparme, por haber sido "debil" por haber sido "buena"... lo he plasmado en mis ultimos escritos y pensamientos QUE?? SI HUBIERA SIDO UNA NIÑA MALA, GRITONA, DESORDENADA!! NO ME HABRIA HECHO NADAA?? NO ME HABRIA PASADO NADA?? Fue entonces mi culpa por ser "buena" "obediente" una niña calladita!?? Fue mi culpa por ser "niña"?
    fue mi culpa no morderle? no gritarle!? no patear mas fuerte?
    Ahora por cuestiones "ajenas" a mi mis hermanas lo saben... y ahora es "culpa mia" callarlo por casi 30 años?? Es "culpa mia"? por no haber dicho nada? Culpa mia??
    Sentirme "fea" ante el espejo.. caminar y escuchar en mi cabeza su voz diciendome "puta" "putita" "asquerosa" "apestosa"? Es culpa mia por haberme paralizado... por haber temblado!? Por haberme "mojado"? Porque "mojarse" es de PUTAS asquerosas!!
    COMO SE VA LA CULPA?? CUANTO DURA?? COMO SE LE "DOMA"?!!

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  4. Jamás sentirte culpable! tu padre ha sido el autor de los abusos, eras una niña.
    ¿Cómo se sigue si aún contándolo no te creen? inventas! mientes! pedir a Dios por los dos?

    Existen días que me apeno, no existe odio sino indiferencia, es lo que he venido aplicando durante los 51 años que tengo.

    Vienen a mi cabeza las pavadas por lo que era castigada: un hojallilo roto, borrar en una hoja...las torturas? de todo tipo.
    Buena niña, luego buena esposa, castigo doble.

    Te dejo los abrazos necesarios, que alcancen para toda la semana, besos!

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  5. Hola mestuve leyendo algunas cosas es realmente bueno lo que hacen tu y todos los que al pasar dejan ya sea ideas, pensamientos u vivencias propias, muchas gracias por hacerme participe dedeste blog. Saludos para todos Oscar

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  6. La culpa es algo horroroso que nos puede acabar por destruir si la dejamos, porque en principio todos te culpan aunque seas una niña. Mi padre me culpo a mi, mi madre y hermanas tambien.
    Pero yo se firmemente que yo no tuve culpa alguna, yo tambien fui una niña obediente y sola muy sola. Ahora que miro hacia atras y analizo y recuerdo tantas cosas, se que nada puedo cambiar y no puedo retroceder y arreglar nada. La gente que debia protegerme no lo hizo y prefiero nunca mas volver a convivir con ellos, nunca mas. Yo tambien siento aveces que las quiero, pero sabiendo la clase de personas en que se convirtierón prefiero estar lejos de ellos y seguir mi vida con mi verdadera familia, con las personas a las que realmente les importo.
    Lo que vivimos es como una pesadilla terrible en la que nosotros nunca tuvimos el poder ni el control.
    Te dejo un abrazo muy fuerte.

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  7. Con cada escrito, me siento identificada contigo Nemesis, en cierto modo, claro está.

    Mi familia no es (o no veo que sea) como era la tuya (si es que a eso se le puede llamar familia...)

    Pero si hay algo que me atormenta desde hace tiempo.

    Como bien sabes, antes que los abusos, fui violada por un chico de la pandilla de mi hermano el mayor, fui amenazada de muerte cuando tan solo era una niña, después, vinieron los abusos por parte de mis dos hermanos mayores.

    Pero hay algo que me deja K.O. cuando estoy en alguno de esos momentos "débiles" como yo les llamo. Porque a pesar de que han abusado de mí hasta 5 personas diferentes, realmente solo odio a una, hacia otros 3 siento indiferencia, pero lo que realmente me mata, es que hacia mi hermano el mayor, siento todo el amor del mundo. ¿Por qué? No lo sé, no veo justo que aún sabiendo que los dos abusaron de mi, a uno le odie y al otro lo quiera con todo mi alma, es más, empezó él y aún así, le tengo en un altar por ser mi hermano mayor. Creo que jamás seré capaz de desvelar su "delito" ante el resto de la familia.

    Sin embargo, por el segundo, que tan solo tiene un año menos que el otro, siento odio, cuando estoy con él en casa, siento que sobro, que no debería de estar ahí entre ellos, que no soy digna de estar ahí rodeada de ellos.

    ¿Por qué? No lo sé, pero creo que tampoco quiero saberlo. Solo trato de avanzar día a día de una forma "natural" o más bien... "discreta".

    Hubo un momento en el que pensé que todo esto llegaría a olvidarlo, es más, hay momentos de los abusos que sé que sucedieron, pero que soy incapaz de visualizarlos como algunos otros momentos, y espero y deseo, que todo vaya olvidandose, porque creo que no soy lo suficientemente fuerte como para seguir con todo esto aquí a dentro. Pero que tampoco soy valiente para gritar la verdad.

    Muchos besos, némesis.

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  8. Queridas todas.

    la culpa es un lastre que no sé por cuanto tiempo llevaré, yo tambien sé racionalmente que no tengo culpa de los abusos, que era una niña primero y una adolecente después, que eran los adultos los que tenian los recursos de saber que lo que hacian estaba mal, pero eso no me calma de sentir que podria haber hablado, que podria haber hecho más para evitar lo que me pasó, tambien siento esa sensación de que lo que hago bien es solo un azar del destino y lo que hago mal es el resultado de lo que realmente soy. sin embargo he encontrado una frase que me ha gustado mucho en un libro bastante frivolo respecto al estilo personal la frase dice "para cambiar lo primero es invertir en un buen espejo" a mi me hace sentido, porque como ya hablamos en algún momento nuestra propia imagen no nos agrada, pero el problema creo que es que nos hemos mirado siempre en un mal espejo hecho por aquel que queria que nos vieramos malas, culpables y ellos "pobrecillos" victimas de la sedeucción de una niña de seis años, ellos probrecitos sacerdotes seducidos por una adolecente aterrada. Pero basta¡ es el momento de invertir en un buen espejo, por que quien leyendo a nemesis no se da cuenta de que es una persona maravillosa, el problema es que todas todavias nos vemos en el espejo que nos hizo el monstruo y no en el bueno. nos invito a todas a invertir en un espejo nuevo, grande y de cuerpo entero.

    Besos apara todas

    Victoria

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  9. Victoria, te echaba de menos!
    "para cambiar lo primero es invertir en un buen espejo" Qué gran frase!
    Creo que voy a enmarcarla en letras de neón.
    Y desde luego es un gran consejo.

    Pandora, sin duda la religión es un gran caldo de cultivo, pero estoy segura de que si mi madre no hubiera sido religiosa, la excusa hubiera sido cualquier otra cosa. A fin de cuentas, las creencias de cada uno son personales y libres, y de nosotros depende el grado de influencia en nuestra vida diaria. Los fanatismos de cualquier índole son siempre perjudiciales.

    Sifi, ya sabes que no necesito decirte nada. Algún día nos daremos un abrazo físico que lo dirá todo.

    Alma, la pregunta del millón. Y yo no tengo la respuesta, por desgracia.

    Graciela, en mi tierra hay un refrán muy acertado a lo que dices: "no hay mayor desprecio que no hacer aprecio". Ahora, cada vez más, la indiferencia es lo que más me provoca al pensar en ellos.

    Oscar, bienvenido al Averno, muchas gracias por tus palabras.

    Lenore, un gran abrazo también para ti.

    Coquito, el secreto no es olvidar, es recolocar en el pasado. Hay pasajes de mi vida que antes me encogía el corazón recordarlos, y ahora, paso sobre ellos mas... insensibilizada, me hace menos daño, sé que ocurrió, pero ya no me da miedo rememorarlo.
    Y por supuesto que eres digna, el indigno es él.

    Siempre me sorprende leer vuestros comentarios, siempre me asombra que haya un flujo de visitas pequeño pero constante. Y siempre agradeceré a todos, los que comentáis y los que no, la energía positiva que me enviais, porque me llega al alma.

    Un beso y un abrazo a todos. <3<3<3<3<3<3

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  10. A mi me da mucho gusto volver, a veces me dejo absorber por el trabajo y no me doy tiempo para lo importante, pero aqui estoy de vuelta.

    Muchos Cariños

    Victoria

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  11. La culpa, sentimiento a erradicar.
    El pasado no se puede cambiar, lo pasado pasado está.
    El culpable ha cometido voluntariamente las faltas, si no hubo voluntad no puede haber culpa.
    Es un sentimiento que nada aporta. Para deshacerse de él debiera de llegar con convencerse de que no existen culpas, sino responsabilidades, y que la responsabilidad empieza aquí y ahora, para el futuro.
    Después de un tiempo practicándolo y demostrándolo nadie se atreve a intentar usar la culpa en contra tuya.
    No es fácil, es un camino, se trata de empezar a andar en esa dirección.
    Mucho ánimo, Némesis, y compañía. Desterrad la culpa que nunca tuvísteis, y la que sí hayáis tenido, enmendadla, no la volváis a cometer...
    Todos necesitamos crecer, todo el rato, y seguir en el torbellino de culpas no aporta crecimiento, solo depresión y sentimientos negativos.
    A disfrutar de la vida, que estamos aquí poco rato, como para pasarlo sufriendo...

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Gracias por dejar tu legado en el Averno.

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