ASUNTOS DE FAMILIA

Nos inculcan desde el principio que la familia es una unidad sagrada, fuerte, unida, inquebrantable e impenetrable.

Nos enseñan desde todos los ámbitos posibles, tanto religiosos cono laicos, que es una unidad irrompible que no debe ser dañada por nada. Si atacan a un miembro de la familia, atacan a toda la familia. Si un miembro es agraciado con alguna suerte, toda la familia lo celebra porque es un triunfo de todos.

Entre los grupos mafiosos, se consideran a sí mismos como "de la familia". De nuevo la unidad de la roca. Es la unidad social más pequeña que existe.  Y para mucha gente, un átomo indivisible. Pero como muchos átomos cuando se aplican sobre él fuerzas o presiones de alguna índole puede generar una energía descontrolada.

DETRÁS DEL ESCENARIO

Antes, en España al menos, muchos conventos tenían una puerta “escondida” que consistía en un pequeño torno en el que muchas madres se vieron obligadas a abandonar a sus bebés al cuidado de las monjas. Yo no tengo ninguna constancia de ello, pero hace tiempo, una señora que me conoció de niña, me aseguró que yo había sido abandonada en uno de esos conventos de mi ciudad natal, y que eso fue lo que ocasionó el “accidente” que agravaría los problemas de espalda de mi madre. Después yo habría sido llevada al lugar donde me conoció mi Madrina.  Al conocer esa historia, intenté por todos los medios certificar su autenticidad, pero acabé en un callejón sin salida, y he dejado ese posible hecho como algo sin confirmar.

Eso me hizo recordar que ya desde mis años oscuros mi guerra interior, al ser consciente del daño que me hicieron, ha sido saber lo que ocurrió entre bambalinas. Por ejemplo poder comprobar la veracidad de lo que aquella mujer me dijo sobre el convento. O conocer lo que mi Madrina hizo por mí, lo que yo nunca presencié. Mi trabajo de recuperación es hablando y preguntando a las personas de mi entorno cómo ocurrieron los hechos, y cómo lo vivieron ellos, y no es fácil.

EL PRISMA TRIANGULAR

Hace poco me encontré con un matrimonio que conocía a mi padre.

Se deshicieron en elogios hacia su persona. Me contaron que había trabajado muchas veces para un tío de la mujer, en el ramo de la construcción, y que tenían una imagen de él como hombre intachable, humilde, trabajador, cumplidor y amigo. Me comentaron lo mucho que sintieron su fallecimiento. Y yo, que no tenía ningunas ganas en ese momento de romper su idea diciéndoles cómo era realmente, acepté su pésame con educación. Supongo que no los veré muchas veces más, y desde luego, no me supone ningún beneficio extra revelarles a estas alturas su condición de pederasta. Y de hombre violento.

SEMILLAS DEL PASADO, FRUTOS DEL FUTURO

Soy una persona con suerte. A pesar de la dura infancia que me ha tocado, he tenido una inmensa suerte. De niña mi Madrina se cruzó en mi camino y estoy convencida de que es la única razón por la que sigo viva. En mis años oscuros tuve la fortuna de no terminar con una adicción irrecuperable y de haber podido salir del círculo vicioso de las malas compañías y las parejas abusadoras. Y cuando me he visto acorralada, en una situación límite, de nuevo como en las películas la suerte me ha sonreído  y una mano me ha sacado del agua en el último segundo.

La suerte ha marcado mi pasado. Pero también marca mi presente. Como si todo se hubiera previsto para desembocar en un solo punto. Ahora que he entrado en mi rehabilitación se me han presentado las herramientas adecuadas para ello. Internet está siendo el vehículo principal. Gracias a la red puedo navegar e investigar sobre los abusos sexuales infantiles para comprender mejor mi mente, recobrar cosas que siempre creí que nunca recuperaría y aprender a vivir como jamás pensé que haría.

Y ahora sé que esa suerte no me va a abandonar en el futuro. Ahora me puedo sentar un momento, descansar y disfrutar de lo conseguido, que es mucho más de lo que yo misma creía. He hecho muchas tonterías, he labrado a lo largo de mi vida muchas cosas. Algunas, como en aquella analogía, han caído en la piedra estéril, siendo alimento para los pájaros, pero otras semillas si han prendido. Ahora empiezo a valorar los frutos que, sin saberlo, he sembrado a lo largo de mi vida y que ahora empiezo a recoger. Frutos que tendrán continuación en el futuro. Hoy quiero hablar de uno de esos frutos.

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