EN LOS LÍMITES DE LA REALIDAD


A veces me siento sola, diferente, rara. Como si viviese dentro de una urna de cristal o de una burbuja. En un mundo aparte. Y siempre con esa sensación de ser un ente extraño, de no estar totalmente conectada con la realidad. De moverme entre los demás como si este no fuera mi sitio, mi tiempo, mi momento. Y además con el miedo constante a ser descubierta. A que alguien me señale con el dedo y diga: “Eh, mirad, ella no es uno de nosotros”. La sensación de estar desubicada siempre me acompaña. Cuando me siento así, suelo aislarme de todo y de todos. Me encierro en casa porque me da miedo que la gente me mire, y me desconecto.

Desde muy pequeña, cuando mi padre empezaba a tocarme, cuando aquello dejaba de ser cosquillas o caricias, me disociaba. Era como si una parte de mí se evaporase. Desconectaba los sentidos, o intentaba hacerlo. No es fácil, al menos necesitas uno para estar unida a la vida.
 La casa de mis padres estaba junto a una vía del tren que estaba a pocos metros de las ventanas. Cada pocos minutos pasaba uno. Así que, mientras una parte de mi mente entraba en una especie de ensoñación, en la que cantaba aquella canción infantil e imaginaba elefantes equilibristas, el único sentido que mantenía vivo era el oído. Lo agudizaba al máximo para escuchar cuando se acercaba el tren de cercanías. Y no oía nada más, no sentía nada más.

Después, en la ciudad de mis Padrinos, cuando tenía un recuerdo nuevo o revivía uno conocido, utilicé el mismo mecanismo. Pero lo mejoré. Me encanta la música, así que me compré un walkman y me ponía música a todo volumen. Me concentraba en la melodía, intentando escuchar solo uno de los instrumentos, o dejándome llevar. Y cuando me daba cuenta, no sabía si estaba en mi habitación o en la sala de estar, si estaba tumbada o sentada en el suelo. No sentía nada.

Hoy en día, me pongo el reproductor del ordenador o enciendo el MP3. Y la sensación es la misma. Es como si mi alma flotara, como si fuera un ente incorpóreo, un espíritu impalpable. Utilizo ese mecanismo defensivo con cierta frecuencia. Me calma la ansiedad y me ayuda a superar las crisis. Pero ahora, cada vez que escucho alguna melodía que me guste mucho, a veces me disocio sin darme cuenta. De repente no estoy aquí. Y me pasa mucho. Me he dado cuenta de que tengo ausencias que pueden durar varios minutos.

Incluso cuando estoy entre un grupo de amigos, o en el trabajo, en ocasiones me asalta la pregunta de si realmente me ven, si estoy ahí, si no se trata de un juego de mi propia imaginación. En esos momentos de “irrealidad”, cuando tengo ausencias o me veo a mí misma como alguien raro que solo quiere desaparecer, me asusto.

Hace años leí una novela de Torcuato Luca de Tena, “Los renglones torcidos de Dios”. El título, para los que no conocéis el libro, alude a los enfermos psiquiátricos que el autor compara con aquellas palabras de Santa Teresa de Jesús: Dios escribe derecho con renglones torcidos. Recuerdo durante su lectura llegar a cuestionarme si la protagonista era de verdad una detective, o se trataba de una enferma que ni siquiera reconoce su locura. Me sentí totalmente identificada con esa sensación. Es uno de los libros que más ha marcado mi vida. Porque refleja una realidad casi tan escondida como los abusos sexuales infantiles: la demencia.

Mi hermano mayor, está retirado del ejército por problemas psicológicos. Después de su intento de violación, cuando me fui de aquella casa, lo último que supe de él era que estaba bajo tratamiento psiquiátrico porque estaba enamorado de mí. Mi madre me contó que en una ocasión estuvo a punto de clavarle un cuchillo a mi otro hermano, el de mi edad, por una discusión en la que yo era el tema de debate.

Y la vida de este hermano pequeño tampoco ha sido fácil. Tiene un año más que yo, pero de niños los vecinos creían que éramos mellizos. En muchos aspectos yo me consideraba su gemela. También estuvo en la institución donde me conoció mi Madrina, pero en otra sección. Se consideraba que el niño era un poco retrasado, algo que el tiempo ha demostrado que era falso pero que aun hoy nadie se explica. Supongo que los abusos también hicieron de él un niño retraído y vergonzoso que alguien confundió con un retraso en el desarrollo intelectual.

Al final, tuvo como destino un colegio de educación especial en el que pasó doce años. Venía a la casa de mis padres en vacaciones, como yo. Si mi Madrina no se hubiera cruzado en mi camino, mi destino tal vez hubiera sido similar, o peor. Pero aunque ahora sé lo que ocurrió y las causas de su internamiento, yo durante años creí que efectivamente él tenía un problema real. Hace unos años tuvo un accidente de coche. Desde entonces, no sé si a causa del accidente o de la infancia infernal que pasó, no recuerda nada de su niñez. Tiene amnesia diagnosticada por su psiquiatra.

Pero la que tiene problemas mentales, problemas serios, es mi hermana. Devora novelas como una posesa y si está bien escribe cuentos. Pero cuando está mal la paranoia se apodera de ella. Los años y mis estudios de auxiliar le han dado nombre a todos los síntomas que yo veía de niña: fobias, delirios y alucinaciones. Cuando yo era pequeña me dijo que dios le hablaba, que oía voces. Mi hermana tendría catorce o quince años, después nunca ha vuelto a repetirlo, es lista y creo que pensó que decir eso era un billete directo al psiquiátrico.

Recuerdo una noche que me sentí mal, la cena me había revuelto el estomago y terminé por vomitar en la habitación que compartía con mi hermana. Mi madre solícita me llevo una manzanilla y ordeno a mi hermana que recogiera el vómito. En cuanto me sentí mejor, me quedé dormida enseguida. Mi hermana estaba enfrascada en una novela, y dos o tres horas después se acostó. Mi madre entro en la habitación de madrugada para ver cómo me encontraba, y al ver que mi hermana no había fregado la habitación, la regaño con vehemencia. Las voces me despertaron, y mi hermana al verme dormida empezó a atizarme con la fregona a gritos: “¡¡si yo no duermo, tu tampoco!!”. Aquella noche, mi padre no fue muy duro con nosotras.

En otra ocasión, cuando la economía era especialmente precaria, y solo se podía hacer una comida al día, mi madre preparo unas lentejas para comer, y las repartió para todos los comensales. Dejo unas pocas para que mi hermano “gemelo” y yo cenáramos. Mi hermana tenía un día malo: cuando terminó de comer, volvió a la cocina para servirse las lentejas que quedaban y ante las tímidas quejas de mi madre, mi hermana se enfrentó a ella y la abofeteó. Esa noche cené leche y unas galletas.

Y cuando mi hermano y yo nos quedábamos a su cuidado también hemos soportado alguna humillación por su parte. Aún veo a mi hermano de rodillas contra la pared, brazos en cruz, con diez años, sosteniendo dos tomos de enciclopedia en cada mano. Estuvo en esa posición varias horas por un castigo impuesto por mi hermana. Después tuvo agujetas dos días. El niño no soltó ni una lagrima. Ni un grito, Ni una queja…

 A los pocos días me toco a mí, (no iba a ser menos), pero como ya sabía lo que me esperaba, a penas aguanté una hora u hora y media. Cuando el cansancio empezó a hacer mella me negué a seguir arrodillada. Prefería que me pegase. No podía ser peor que papá. Ella hecha una furia comenzó a darme zapatillazos en la espalda, me gritaba que me odiaba y yo hecha un ovillo esperaba a que se cansara o volviera mamá, porque ni siquiera sabía pegar. En realidad lo de mi hermana no era la violencia física sino mas bien otras formas de tortura. En una ocasión me obligó a salir en bata y camisón a comprar el pan. Jamás podré olvidar la vergüenza que sentí aquel día.

Como podéis comprobar los trastornos mentales parecen rodear a mi familia biológica. Ahora que estoy aprendiendo a reconocer las secuelas de los abusos empiezo a entender que esos trastornos tal vez no son tal, sino un comportamiento muy probablemente causado por los abusos a los que mi padre nos sometió a todos. Pero durante toda mi vida he creído que realmente existía un “gen” en la familia: mi padre, por razones obvias, violento, maltratador, abusador… mi madre, se podría decir que un pelele totalmente al servicio de cualquiera que tuviera algo de autoridad; mi hermano mayor en tratamiento psiquiátrico, mi hermana con necesidad de ese tratamiento y mi hermano pequeño, al que siempre creí retrasado, con amnesia. ¿Qué motivo hay para que yo esté cuerda? Cuando quedé embarazada uno de mis miedos era que mi pequeño no fuera sano, que no fuera normal.

En la descripción de mi blog hablo de tener la sensación de caminar junto a un precipicio. Siempre con el riesgo de caer abajo. Me refiero justamente a eso. A perder la cordura. Y reconozco que es algo que me da pánico.

Una de las razones por las que nunca he pisado la consulta de un especialista es precisamente el miedo que tengo a que me diagnostiquen algo. Que me encierren en una habitación acolchada y tiren la llave.

Tengo un amigo médico que en su día estudió la especialidad de psiquiatría, aunque no ejerce como tal. Conoce a mis Padrinos desde hace muchos años, y a mi marido lo conoce desde hace tiempo por motivos profesionales y ahora son también amigos. Hace unos meses le conté mi condición de víctima de abusos sexuales infantiles. En realidad, mi intención era preguntarle por mi hermano, mi “gemelo”. Me preocupaba que su amnesia pudiera afectarle de alguna manera si algún día vuelve a recordar sus abusos. Durante la conversación mi amigo se dio cuenta enseguida de que yo había pasado por lo mismo.

Aquel día creí que se había acabado todo, que me habían descubierto. Me sentí morir. Fue tan sutil en sus palabras que derribó el muro con el que yo me había presentado ante él, para proteger mi condición de superviviente. En esos momentos (Y no es broma) vigilaba la ventana, esperando la ambulancia en la que sin duda iban a enterrarme.

Es un gran tipo. Leyó mis pensamientos como si fueran una viñeta.  La conversación fue larga, muy larga, pero muy reparadora. En un momento dado me pregunto si yo había recibido ayuda profesional alguna vez. Ante mi negativa, me hizo muchas preguntas, creo que ahí mi amigo había dejado de ser mi amigo y había pasado al plano profesional, pero sin perder confianza. Supongo que conocía parte de la historia al ser amigo de mis Padrinos, por lo tanto no tuvo más que atar cabos. Para mí fue aterrador, me sentía como encerrada, y empecé a temblar. En cuanto se percató de ello, me tranquilizó: me dio unas pautas para seguir, y me indicó qué debía hacer si me volvía a sentir mal. Me enseñó cómo identificar las señales que me pudieran hacer entrar en barrena. Descubrí en él a un aliado al que contarle mis preocupaciones cuando tengo una crisis.

Semanas más tarde me dijo que también había hablado con mi marido. Creo que estuvo valorando la posibilidad de que yo empezase a ser tratada por algún especialista, pues era consciente del daño que los abusos dejan detrás. Fueron semanas temibles para mí. Al final mi amigo volvió a hablar conmigo y me recordó las medidas que yo debía tomar para cuidarme.

Sigo sin asistir a terapia de ningún tipo, pero cada cierto tiempo, mi amigo me llama para tomar un café, y tarde o temprano, el tema sale a la luz. Creo que me hace un seguimiento, por la amistad que le une a mí y a toda mi familia.

Soy consciente del destrozo mental que mi infancia ha dejado en mí. Sé que hay muchas cosas que aún no funcionan dentro de mi cabeza, pero también sé que ahora que estoy al corriente de ello, que reconozco las heridas, me siento más preparada para afrontar el dolor y paliar el daño. Tal vez en el futuro tenga que tratar con un profesional, pero ahora me siento bien.

Es como si hubiese corrido una maratón, o una gincana llena de obstáculos, que me ha provocado golpes y heridas en mi piel que la adrenalina por poder llegar a la meta me han impedido ver y sentir. Y ahora, que me he tomado un descanso tengo que empezar a poner tiritas en las rodillas y vendajes en los tobillos para poder seguir avanzando. De momento no me hace falta escayola.

Vivo una vida tranquila, con mi marido y mi hijo, todo un hombre ya. En una pequeña localidad de provincias, rodeada de gentes sencillas y con un pequeño empleo a tiempo parcial que me basta para cubrir mis pequeños placeres. Yo digo que ahora estoy de retiro voluntario del mundo. Pero unida a él por este cordón umbilical que es internet. Y me siento bien. Con fuerzas para luchar desde esta posición y no veo la necesidad de ir más allá. Los que me rodean tampoco creen que en estos momentos necesite acudir a un especialista, y si ellos también saben reconocer una señal de alarma, entonces no estoy sola en esto y sé que puedo contar con ellos cuando sea necesario.

 Pero a pesar del camino recorrido, a pesar de que ya puedo decir que he cruzado al otro lado sigo a veces, cuando estoy mal, teniendo la sensación de que mis seres más queridos, mi familia más cercana no me entiende. Que no comprenden lo que siento plenamente. Y que no sé si van a poder ayudarme.

Es como si se levantase un muro invisible alrededor. Un muro que solo yo puedo ver. Una barrera que me separa del mundo real. Y entonces vuelve esa sensación de que estoy completamente loca, y que, como en aquel libro, acabaré golpeando la puerta del manicomio pidiendo que me encierren.


 “Cuando un loco parece completamente sensato, es ya el momento de ponerle la camisa de fuerza."
Edgar Allan Poe (1809-1849) Escritor estadounidense.

15 comentarios:

  1. Buen día tesoro!

    En mi familia, también los cuatro hermanos tenemos problemas psicológicos. Hace meses estoy ayudando a mi hermano menor, al que he criado, le llevo 10 años. Durante la semana, lo acompañé a la consulta, ha podido encontrar esperanza y un poco de alivio.

    Si te sirve, cuando fui a la consulta al psiquiatra con 19 años, pensaba que había enloquecido, tal vez una esquizofrenia, él me calmó diciendo 'no se vuelve loco quién quiere, sino quién puede'.

    No creo que a vos te sueceda, ya has superado las etapas más difíciles, solo secuelas que han quedado.

    En tu hogar al igual que el mío, hijos con muchos problemas causado por los padres. Todo se puede tratar.

    Tanto que decirte! te envío un montón de abrazos sanadores y besos.

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  2. Eso de estar y no estar lo conozco muy bien... y tambien eso de estar alerta esperando que te señalen con el dedo.

    En mi casa vivía la "familia perfecta" pero era el infierno disfrazado de comodidad.

    Yo no voy a terapia porque me niego a hacerlo, ya estuve en dos ocasiones la primera vez puedo decir que me sirvió bastante, pero la segunda vez sólo me hundió más en mi depresión. Es muy difícil encontrar a alguien preparado para esto y después de comentarios de profesionales de la salud ignorantes del tema, me sentí cansada de tanta falta de conocimiento, tan cansada de la falta de ganas de aprender de ello que los mandé a volar. Me quedo con la red, con mis libros y la gente que de verdad me apoya.
    Un abrazo :)

    Pandora'sBox
    Me sigue fallando esto de los comentarios :/

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  3. No se que decirte sobre esto. Yo siempre he tenido muy claro que no estoy loca, pero que los abusos me han convertido en una persona desconfiada y al mismo tiempo con muchas ganas de agradar a todo el mundo para no sentir el rechazo. Todos dicen que soy difícil, con un carácter duro y dominante y muy rencorosa, pero en realidad yo me veo llena de dudas, insegura y poco valiosa. Debe ser que no veo la realidad o que los demás están muy engañados sobre mi.

    Todos llevamos nuestra carga, pequeña o grande, nuestra inseguridad, nuestras dudas, pero lo que no llevamos encima es un sello de "locura" por el hecho de ser sobrevivientes. Eso, querida Némesis, nos hace valientes.-31.

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  4. Hola Némesis me alegra volver a verte.
    Los "renglones torcidos de Dios" es un buen libro. Yo también me cuestioné si era detectiva o estaba enferma. Al final acepté pero era evidente que iba a estar enferma pues sino el libro no hubiera tenido gracia.
    El miedo a que nos diagnostiquen como enfermas es algo que llevamos... Y fíjate, yo escuchaba voces, veía sombra y espíritus y esas cosas... Así que tenía más razón que cualquiera para entrar en un manicomio como esquizofrénica. Eliminado los miedos que me causaron escuchar voces y ver cosas, todo desapareció. Dejé de escuchar y ver cosas.
    Para mi sorpresa, nunca me mandaron a un psiquiátrico aunque yo pensaba que estaba loca; sino que decían que no lo necesita, que un psicólogo era suficiente para mí y que mi salud mental estaba bien.
    Yo también te aconsejaría un especialista, aunque digas que estás bien. Es mejor cuando estés bien que no cuando estés mal. Las cosas cuando van mal no son tan objetivas. Pero bueno, no voy a insistir porque eso es algo que sólo tú puedes decidir. Los demás solo podemos apoyar tu decisión.
    Un besito.

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  5. Nemesis me alegra encontrarte aqui, en tu espacio. Te extrañaba!
    Aqui estas dandonos parte de ti en cada línea.
    Lo mismo, en tantas cosas que parecen "repetirse" eso del "aislamiento" en mi ha sido en ocasiones como una constantes, eso de sentirme, "incomoda" en grupos grandes de personas, es algo extraño. Cuando siento o pienso que estoy más "segura dentro de paredes" que fuera de ellas.
    En mi historia hay cosas que explican ambas partes. pues lo que me ocurrió fue dentro de mi propio techo y tambien al "aire libre"...
    Igual que "Pandora" comparto esto de la "Familia bella-feliz-funcional" esa familia que se apoya, se escucha, conoce a sus hijas... bla bla!!
    Es muy "delgada" la línea de lo que uno siente y entiende por "volverse loco" Cargando semejante piedra ¿Verdad?
    Gracias por estar aqui, "el cordon umbilical" que te comunica al mundo... que lindo... me gusta! Yo en una entrada de C.A.S. les he dado las gracias POR ESTAR AQUI!! SUS PALABRAS Y SU ATENCION Y COMPRENSION ME HAN SERVIDO ENORMEMENTE!!!!
    Un abrazo, sincero, apretado y afectuoso
    DE: ALMA

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  6. Conozco bien la sensacion que te aborda cuando te paras a pensar en tus raices biologicas, en tus recuerdos y tu pasado. El escalofrio que surge al preguntarse una misma ¿Soy como ellos? ¿Lo seré algun día? ¿Me verá la gente como tal?

    Pero de algun forma intento abrir los ojos, comparar sus pautas de comportamiento con las mias. Y asi darme cuenta que no hay color. Un loco, es una persona que se deja llevar por sus demencias, no pelea contra ellas. Y tu has luchado y luchas dia a dia como una campeona! Con tu blog, con tu animo y apoyo a nosotros, con cada reivindicacion...

    Date cuenta, que estas cumpliendo con una de las tareas mas dificiles e importantes de una vida: Tienes un hijo, todo un hombre como dices, y sabes por experiencia propia, como muchos aqui, que no es tan facil cumplir esa mision con exito.

    No estas loca. No estamos locos. Solo estamos heridos, quizá poseamos unas secuelas que nos compliquen la vida mas de lo normal, pero eso no es una enfermedad, ni tampoco requiere una camisa de fuerza!

    Te admiro. Como mujer, como madre, como sobreviviente, y como compañera! Si has despertado esa admiracion tan solo en una persona enn todo el mundo (que no es asi, son muchas mas) quizá signifique que vas por buen camino!

    Un besin melgueru

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  7. Aún sigo sin mi ordenador, y no puedo hacer el seguimiento que desearía de vuestros blog y vuestros comentarios, pero lo intento.

    Aquí os dejo un link que habla precisamente de las etiquetas psiquiatricas:

    http://redimeasociacion.blogspot.com/2011/04/etiquetas-psiquiatricas.html

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  8. Queridas Mías.

    Yo tengo y he tenido siempre la sensación de ser rara, sola, de no encajar bien en ningún sitio y de vivir muy poco fuera de los límites de mi propia piel. Yo pensé siempre que era un poco loca ya que tenia conversiones serias con migo, pero podía identificar totalmente 3 personalidades en mi una muy fuerte pero que en vez de apoyarme me retaba, me trataba mal y que sistemáticamente me decía que lo que me pasaba me pasaba por tonta, otra mucho más racional que tenia una serie de argumentos con los que debía enfrentar a las personas y yo que no era capaz de tomar los consejos racionales y me paralizaba ante mi auto agresión. Saben yo hasta me hablaba en otro idioma.

    (Este 2011 ha sido un año muy difícil para mi, no es que me haya pasado nada malo en particular sino que me ha costado mucho vivir cada día, yo he pasado mi vida tratando de ser lo más invisible posible y de pasar inadvertida, en el trabajo me aumentaron la responsabilidades, a mi, que he hecho un trabajo agotador para tratar de liderar mi vida y aún creo no lograrlo debo liderar proyectos y personas, defender los intereses de la organización para la que trabajo y me cuesta mucho, porque debo hablar con gente que no conozco, porque requiero tener una personalidad que no tengo, porque debo hacer por esta organización lo que no sé hacer por mi misma y al parecer nadie se da cuenta que no puedo con esto. bueno esto solo era un desahogo y un paréntesis volvamos a la locura).

    Yo siempre he preferido estar en mi casa que en cualquier otra parte, de adolescente prefería quedarme en la casa a salir y el Televisor era y es mi principal fuente de evasión y ahora de grande hay días que algo súper poderoso me impide levantarme o abrir las cortinas para que entre el sol aún sabiendo que requiero de la luz y no rodearme de oscuridad.

    Siempre le he dicho a mi terapeuta que luego del abuso que sufrí cundo tenia 6 años yo boté mi muñeca preferida, y la verdad es que lo hice pero no peque me abusaron sino porque yo abusé de ella, que raro decirlo, luego o mientras yo era abusada un día puse a mi muñeca debajo de mi pelvis y la froté contra su cara, y tuve una sensación de placer, fue tan extraño y tan confuso que yo boté mi muñeca para no hacer esto nunca más, pero lo volví a hacer ya no con mi muñeca pero con mi mano, viví años rezando y prometiendo que no iba a hacer eso nunca más u obvio que creía que estaba loca y que era mala, en alguna entrada Némesis tu dijiste que en algún momento de tus abusos tuviste alguna sensación de placer, yo hice un comentario que al leerlo me pareció incoherente, pero lo que quise decir es que los adultos que nos abusaron nos erotizan nos hacen sentir y actuar cosas que no corresponden a la niñez y eso confunde mucho yo me masturbaba porque sentía placer, pero a la vez me sentía mal porque consideraba que lo que hacia era malo y solo podía compulsivamente hacer algo malo peque estaba loca y por lo tanto me retaba, pero caía una y otra vez, de estudiante universitaria pasé al sexo con hombres casados o mayores, obvio porque estaba loca. Continuará....

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  9. Continuación....

    Pero cuando fui a terapia supe que estas son cosas que nos pasan a las victimas de abuso, que son parte de las confusiones, a i mis terapeutas me han servido para entender lo que me pasa y lo que siento, pero paso por crisis en las que nadie me puede ayudar y siento como la oscuridad me rodea, a los 16 años fue la primera vez que no pude con la carga de mi vida y busque ayuda, con la pésima suerte que me encontré con otro abusador, a los 26 tuve la siguiente renuncié al trabajo y me fui a encerrar a la casa de mi Mamá. hasta que ella me dijo que había estado con ella el tiempo suficiente y que debía volver a la ciudad donde vivía y buscar trabajo, fue muy fuerte pero fue o correcto, y ahora que me ha dado duro este año, no alcancé a llegar a los 36, cumplí 35 el 21 de mayo, me llamaron mis amigos, estuve con mi familia, pero vuelvo a mi casa y la tristeza me rodea y siento que me abandono, no he ido a terapia con la frecuencia que debiera, no me tomo los remedios, he subido de peso y en la pega no hago nada bien.
    Ahora me voy, porque debo hacer una tarea de escribir cuales mis competencias laborales, espero poder hacer la tarea.

    Ahora respiro hondo, creo que he dejado en este comentario una de mis vergüenzas grandes de ser también una abusadora de mi muñeca y de haber sentido placer al hacerlo y de haberme sentido culpable y de haberla botado cuando ella no tenia la culpa.

    Espero volver a escribir con más esperanza otro día, de todos modos confío que esta es una etapa, prometo ser más cuidadosa conmigo

    Un beso y muchos abrazos (aunque creo que hoy soy yo la que necesita los abrazos)

    Victoria

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  10. Victoria, Estoy descubriendo que mi blog te inspira, te incita a contar tu experiencia también y me encanta.

    Me gusta cuando me cuentas tu experiencia y los consejos de tu terapeuta, que a veces tomo muy en cuenta. Agradezco tu manera de animarme con tus comentarios.

    ¿Nunca te has planteado abrir tu propio blog? No pienses que te echo del mio, ni mucho menos. Pero tengo la sensación de que necesitas desahogarte, y a mí por lo menos, me parece que tienes mucho que dar de ti. me encantaría leerte sin la prisión de un comentario dentro de mi blog porque tienes potencial para mucho mas.

    Y estoy segura de que no soy la única que piensa así.

    Aun así espero seguir leyendote en mis entradas, eres un gran referente. Gracias.

    Y por supuesto, hoy eres tu la que merece esos abrazos. Abrazos, besos y mucho cariño por mi parte, desde el Averno.

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  11. Me resulta muy curioso lo que cuentas porque me pasan cosas iguales, pero en distintas medidas y modos. Lo de sentirse distinto y aparte me ha pasado siempre, pero como crecí en diversos lugares era "normal" eso, y de hecho eso ha sido tanto una ayuda como una lacra: soy permanentemente "no de aquí", para mi está tan sobreentendido que me ha costado mucho llegar a ver qué era lo que la gente veía raro - porque se me mezclan totalmente el no ser de ningún sitio con el no tener una relación normal con la gente y sociedad por causa de abusos. Disociaciones he vivido muchas, de hecho creo que he vivido la mayor parte del tiempo totalmente disasociado, y solo ahora comienzo a asociarme conmigo de nuevo :D
    Una vez tuve una disociación tan fuerte que me vi a mi mismo jugando, a una distancia, pero físicamente, como en los relatos de gente que se muere y vuelve y eso. Tal vez por haber vivido así tanto no me da tanto miedo y de hecho a veces me arriesgo hacia la locura en vez de temerla. Es una reacción que viene igualmente del miedo pero funciona a la contraria. Han habido muchos momentos donde me sentía totalmente invisble, e incluso lo intentaba comprobar, verificando que no me veía nadie. En muchos de esos casos era feliz de conseguirlo. Me sentía como un espíritu en el paraíso, y la gente como sombras que no me ven. Creo que depende de la creatividad - si estas cosas las pillas con juego dan menos miedo. El terror es cuando te asaltan, cuando te sientes que un agujero en el cielo te chupa el alma y vas a quedarte catatónico, o cuando la ansiedad monta a tal intensidad que la mente colorea la realidad de su irreal sangre y paranoia y se retroalimentan, o lo que es peor, producen reacciones en la realidad exterior que retro-retroalimentan...
    En fin, creo que de que te fueran a diagnosticar algo, sería solo eso: miedo a volverte loca. Locofobia. Que no es lo mismo que locura. ¡Ojalá muchísima gente respetada y poderosa en el mundo tuviesen la decencia de tener miedo a estar lo locos que están! Si los abusadores temiesen volverse locos no estaríamos ni tu ni yo aquí escribiendo las fiebres que sudamos.
    Vamos, que tus y mis síntomas son de estrés post traumáticos, y fuertes, ya que son desde la infancia con la consecuencia de hacer bola de nieve y llevársete la vida consigo rodando. Si envían a algún cabrón con ganas de pegar tiros a una guerra y vuelve hecho mierda, es un héroe a tratar. Sus traumas - de adulto, no de niño - son medallas de heroicidad. Se siente distinto, apartado de la sociedad, ansiedad, etc., etc. Posiblemente teman volverse locos. Y algunos sentirán vergüenza: pero esta vergüenza es bien distinta, digo yo. El abuso sexual infantil es el reverso del héroe de guerra. Vergüenza sin culpa, valentía en condiciones de inferoridad absoluta, negación por la sociedad ciega, inculcación de ser distinto por nacimiento (social - no genético).
    No puedo saber exactamente cómo sientes la música, pero me da que he vivido la mayor parte del tiempo como ese espíritu incorpóreo. Siempre tengo música en la cabeza, si no tengo instrumento a mano canto o silbo. Creo que es tan exagerado mi estado de incorporeidad, que cuando intento "aterrizar" me da terror de estar totalmente corpóreo en el mundo, o sea, tal vez al revés que tu: me da miedo NO estar "loco" :D Me aterra estar físicamente visible y presente aquí. Y como el no ser-de-aquí es para mí un sobreentendido, conozco miles de formas (inconscientes - me las tienen que señalar para que yo lo vea) de no estar aquí.
    Vaya tabarra te he soltado, pero es que me has dado de pensar...
    Un abrazo muy grande
    Sifi

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  12. Nemesis hoy tu entrada me ha hecho pensar en mis hermanas, todas tenemos muchos problemas pero al final la unica "loca" soy yo, claro por lo del cuento de mi abuso. Porque para ellas es como algo que un día se me ocurrio y lo invente.
    Aveces recuerdo como hacia para sobrevivir día a día en la epoca de los abusos, mi escape era ponerme a jugar con mi hermana menor a las muñecas, recuerdo que las ponia a tener relaciones entre ellas y a mi hermana no le gustaba que hiciera eso, ya de grandes una vez me dijo que ahora ella comprendia porque lo hacia.
    Tambien me gustaba dormir, dormia mucho lo mas que podia, el mundo de los sueños era maravilloso y al ser tan joven era la unica forma de escapar a mi realidad. Ahora cuando me siento mal duermo mucho.
    Un abrazo muy fuerte.

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  13. Hola,soy Nery, creo que has expresado lo que muchos sentimos y de locas nada cielo,somos victimas de lo que nos ha ocurrido y tenemos unas secuelas,cada uno las aplaca a su manera.
    Lo de la terapia o no es algo personal de cada uno,pero si os digo que si no se pone de nuestra parte no sirve nada porque te adaptas y estancas en ese sufrir y no ves más alla.Porque se puede seguir aunque tengamos nuestros momentos de sentirnos raras o diferentes,aunque los sentimientos de soledad o desolación nos acompañe..siempre seguimos.Alejar las personas que nos dañan aunque nos duela,si estan a nuestro lado es para bien y si no prefiero sola...besos Némesis que se te extraña.

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  14. Hola Némesis:

    Solo puedo decirte, en defensa de las terapias, que a mi me sirvió para entenderme y no ser tan dura conmigo misma.

    Claro, cada persona canaliza las emociones de manera diferente y, claro, las experiencias vividas no nos marcan de la misma manera.

    Me he sentido igual que tu toda mi vida, y ahora estoy teniendo una crisis de identidad, supongo, (todo el mundo en crisis pos yo no voy a ser menos) pero no soy la Paloma de hace 3 años. Ni lo soy, ni quiero serlo y ahí jugó una parte importante las visitas al psico.

    Esto no significa que te esté animando para que vayas a terapiia, quizá no lo necesites nunca, solo comparto mi experiencia por si te vale.

    El libro que te estás leyendo, y los ejercicios, son de mucha ayuda asi que espero que alivien tus ansiedades.

    Sabes que si no nos vemos pronto dará igual?? Me da la sensación de que ya te conozco ;)

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  15. Cada vez que leo la historia de tu familia me estremezco!!! Es algo muy muy duro...
    Pero creo que tu has conseguido sobrevivir a todo, y has salido cuerda de ese entorno, aunque lo tuyo te ha costado y bien lo sabes.
    Bendita locura la tuya si te hace escribir como lo haces!!! Ya quisieran muchos tener tu Don para saber plasmar ideas y vivencias en un papel...
    Un abrazo, Némesis.

    Un Ángel

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Gracias por dejar tu legado en el Averno.

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