ÁNGELES SIN ALAS

La primera amiga que tuve, mi primera compañera de juegos, era una vecina del edificio donde vivía con mis Padrinos. Pasábamos las tardes en su casa o en la mía jugando con nuestras muñecas. Creo que era la única ocasión en la que jugaba con ellas, porque cuando estaba sola siempre prefería jugar con unos sobres que vendían en el quiosco, a poco precio, que tenían kits completos de personajes y artilugios del oeste o de guerra. Con soldados, tanques desmontados o indios y vaqueros. A mí me gustaban los del oeste, por los caballos. Llegue a coleccionar toda una manada de caballitos de plástico con los que pasaba horas jugando en la mesa de mi habitación. Mi caballo favorito era uno negro, con la postura rampante, como el de la insignia de Ferrari. Lo conservé durante muchísimo tiempo.


En el colegio nunca tuve muchas amigas. Al sufrir mucho acoso escolar, opté por la seguridad de la soledad, y por lo tanto pocas son las compañeras de las que recuerdo su nombre. Pero la que realmente fue mi confidente infantil, a la primera persona a la que le conté que no deseaba estar con mis padres fue una compañera de quinto curso. Se llamaba Mª Victoria. Era la hija del conserje del colegio. Solo así se explicaba que acudiera a una institución privada de gran prestigio.

Sufría una gravísima afección cardiaca que la mantenía enclaustrada en el edificio del colegio durante los recreos, salvo en los soleados días primaverales en los que la temperatura ascendía bastante. Las monjas le permitían que una amiga se quedase con ella en el interior del recinto, y aquel año su compañera habitual,  María, pasó la varicela a principios de curso con lo que yo ocupé su lugar y en seguida conectamos. 

A mí me gustaban los juegos de mesa, las cartas, el ajedrez… y charlar. Hablar horas y horas y desahogarme con mi nueva amiga. Guardo en mi memoria imágenes de ella defendiéndome de las burlas de mis compañeras, y como mi amiga gozaba de cierto prestigio, nunca se metían mucho conmigo cuando estaba a su lado. No recuerdo si le hable explícitamente de mis abusos, supongo que aun no era consciente de lo que me ocurría para expresarlo, pero sí recuerdo contarle, al acercarse las vacaciones de navidad, que tenía mucho miedo de ir a la localidad donde vivían mis padres.

Me ofreció su casa. Teníamos diez u once años y se ofreció a hablar con su padre para que él hablase con mi madrina y así poder pasar las navidades con mi compañera de estudios. Casi tuve que convencerla de que no lo hiciera. Aquel gesto me emocionó. Solo estuvimos juntas un año, pero siempre será mi mejor amiga.

El problema se presentó cuando María volvió al colegio. Nunca entendí qué podían tener en común dos niñas tan distintas: Mª Victoria discreta, callada, tímida; con María que era la persona que mas llamaba la atención en clase por su forma de ser, de fuerte carácter, dicharachera, nerviosa, alegre, optimista, con sus exquisitos modales y su porte de niña bien.

De hecho, con los años ha terminado siendo la esposa de un alto ejecutivo de empresa internacional, con chofer, señora de servicio y estilista, que anunció su compromiso con nota de prensa.

Al principio nuestros caracteres fueron un choque de trenes. María creo que se sintió desplazada en su papel de amiga de Mª Victoria, tal vez porque ella ya no le prestaba toda su atención y yo… reconozco que necesitaba un oído sobre el que descargar mi vida y no estaba dispuesta renunciar a mi nueva amiga.

Mª Victoria, de manera milagrosa consiguió establecer la paz entre nosotras y pedir a las monjas que regentaban el colegio, que nos dejaran quedarnos juntas con ella en el horario de descanso.

En ese curso juntas, nos “soportábamos” en una tregua firmada bajo el mando de Mª Victoria. Pero tras las fiestas de navidad, durante la misa de la semana, se obró el segundo milagro: María, en el momento de darse la paz, se dirigió a mí y me habló de manera solemne: te prometo que a partir de hoy, tú y yo seremos buenas amigas. Ha cumplido su juramento hasta el día de hoy.

 Aun nos llamamos por teléfono, a pesar de haber continuado caminos distintos, y recordamos juntas aquellas tardes, después del comedor, sentadas las tres junto a las puertas del salón de actos del colegio, hablando de la serie del sábado, de los cromos de Star Wars, o de cómo nos gustaba el último  éxito de los 40 principales… y recordando a Mª Victoria, que era todo corazón, el día que encontró un pajarito herido en el patio del colegio, y lo llevaba con ella en el bolsillo del mandilón, dándole miguitas de pan que recogíamos en el comedor.

   Mª Victoria murió apenas un año después de que yo volviese a cambiar de colegio. Incluso ahora, cuando recuerdo el día que me ofreció su casa para navidad, me brotan lagrimas en los ojos. Me dijeron una vez, que los amigos son ángeles sin alas. Tal vez ella fuera un ángel con las alas transparentes…

Mi amiga no ha sido el único faro en la tormenta. He hablado alguna vez de las malas compañías que me han rodeado en mis años oscuros. Estaba en una espiral de drogas, sexo y violencia sin control. Pero de vez en cuando el sol asomaba entre las nubes.

De vez en cuando se cruzaba en mi camino algún amigo que no veía en mí una piltrafa a la que apalear, ni con la que divertirse gratuitamente. De vez en cuando me trataban como a una persona y no como un objeto. Seguramente ocurría más veces de las que creía, pero yo era incapaz de percibirlo.

La primera vez fue en la discoteca. Tomando una copa junto a la cabina del “pinchadiscos”. Mantuvimos una conversación sobre música y cine. Era encantador. Me invitó al día siguiente a dar un paseo por uno de los parques famosos de la ciudad, que tiene un lago artificial donde se pueden dar paseos en barca. No quise volver a verle. De repente la situación me superaba, no entendía qué era lo que quería de mí. Pensé que solo era un niño de papá que quería presumir de tener novia. Ni se me ocurrió que tal vez yo le gustase como persona.

 A partir de entonces, cuando me cruzaba con algún chico bueno, para no salir corriendo como en aquella ocasión, le dejaba claro que era un buen amigo, pero que perdiera toda esperanza de ir más allá en la relación. Incluso me burlaba de ellos, diciéndoles lo poco que se atrevían a arriesgar en la vida. Guardo gran recuerdo de muchos amigos, que aceptaron mis condiciones y no por ello dejaron de tratarme bien. Supongo que si me recuerdan, será con la imagen de una loca libertina, o la de alguien con una herida profunda que no se deja ayudar.

Os voy a mostrar una carta que me envió mi primer “novio formal”, justo antes de que mis años  oscuros entrasen en vigor de forma definitiva. Se llamaba José y fue una relación de lo más extraña: tendríamos 17 o 18 años, y ya por entonces estaba descontrolada. Él llego en un momento de “castidad”. Jamás supo de mis abusos, o al menos yo no recuerdo habérselo dicho.  La misiva empieza así:


Tu vida ha sido triste, has sido incomprendida desde niña. Muchas personas a las que querías te han dado la espalda. Nunca nadie ha hecho nada por ti y todas tus ilusiones, no se han desvanecido, las han desvanecido otros.

A medida que crecías te sentías desplazada, tus gustos y aficiones cada vez se alejaban más de tu familia. Cada vez estabas más sola en ese inmenso desierto que era tu casa, pero como en todo desierto hay un oasis o varios que tú y solo tú conoces: la música y tu cuarto. No obstante el modo de decorar este te había acaecido más de un problema.

Has creado un mundo alrededor de ti rodeado de cerraduras de las que solo tú tienes las llaves. A pesar de esto, tu convivencia en cada momento con tus padres cada vez era peor. No te podían o querían entender.

No obstante, alguien siempre hubo en tu vida que te comprendió y te ayudó porque en cierto modo era como tú, tu Madrina, a la que perdiste precipitándote hacia un pozo del que no has podido salir, la amargura.

Eres como un témpano de hielo que nadie puede fundir. Ni tan siquiera el amor parece afectarte. Aunque tal vez sea porque estas llena de temor a tropezar dos veces en la misma piedra.

No has tenido nunca amigos de verdad, en algunos casos porque no han llegado a ti, y otras veces porque tú los has expulsado de ti.

 Eres como una montaña llena de trampas a la que es muy difícil conquistar, pero una vez que se llega a la cima y domas la montaña, ésta te es fiel hasta la muerte, y jamás te pone una trampa.

Confiaste en tu Madrina, eras una niña y cuando creciste te fuiste con ella creyendo que te ayudaría. No pudo hacerlo. Esto fue un nuevo error a sumar en tu cuenta.

Eres una metáfora viva, una ambigüedad parlante, pero también dices las cosas claras.
Dices que eres egoísta, pero yo te digo que si solo te queda tu mundo no es egoísta no ofrecerlo a nadie.

¿Quieres que te diga tus defectos? pues lo primero que te diré es que son patológicos y congénitos.

 Eres cruel con los que te quieren, haces daño, eres inflexible, no te paras a pensar en que se te puede querer. Eres una persona que sigue sus criterios hasta el final y si te llevan la contraria te callas y en paz. No tienes espíritu de lucha. Enseguida te das por vencida y quieres planificar hasta algo como el amor a los domingos por la tarde sin pensar en lo que siente el otro.

 Eres irritable, inexistente e indescriptible; pero a pesar de todo TE QUIERO.
¡¡Muérete!!


Encontré la carta entre un montón de cosas que guardaba en el desván. Ni siquiera la recordaba, y precisamente ahora, que estoy reconciliándome con mi pasado, la he releído y me ha parecido esclarecedora. Más que eso, ha sido una verdadera revelación. ¿Acaso aquel muchacho era clarividente, o realmente yo era tan transparente? Me gustaría volver a encontrarle y preguntárselo.

Pero es otro de esos cadáveres que dejamos en nuestro dolor, como tantas cosas que abandonamos en el camino. Ahora solo deseo que la vida le haya tratado bien, que sea feliz, como me hizo a mí. Y que si algún día lee y reconoce este escrito, sepa que ha sido de las pocas personas a las que recuerdo con cariño, porque fue todo corazón con esta inútil ciega, que no veía más allá de su propia miseria.

Lo cierto es que en mi viaje, he tenido paradas monstruosas, como Ulises en su odisea, pero de vez en cuando, en mi naufragio, llegaba a una playa placida de arena fina donde encontraba a alguien que me ofrecía cobijo y un descanso reparador, otorgándome energías renovadas para seguir en la lucha.

Esta entrada está dedicada a todos esos amigos que el tiempo abandona sin remisión. A todas aquellas personas que supieron leer más allá de la fachada que yo ofrecía en ese momento. Me gustaría decirles que siento haberlos perdido, que siento no haber distinguido su buena voluntad conmigo, que siento que las trampas de la montaña se hicieran inalcanzables para ellos. Me gustaría decirles que en mi corazón tengo un cofre con siete llaves donde he acogido su recuerdo y su amistad.



“La amistad te impide resbalar al abismo”.
Bruce Springsteen (1949-?) Cantante estadounidense.

9 comentarios:

  1. Sabes Némesis,es bien cierto que el que tiene un amigo tiene un tesoro,para personas como nosotros hacer amigos es verdaderamente dificil o por lo menos para mi lo es,soy tremendamente desconfiada a pesar de ser ingenua a la vez,tuve sólo un gran amigo desde niña y siempre fue mi soporte a pesar de desconocer mi sufrir,hoy por hoy también sigue ahí desde el cielo ,es mi ángel guardián y siempre está de igual forma ahí,me acompañó toda la vida y hace unos meses le dieron sus alas...
    Esa carta que expones es preciosa,la transparencia con la que te habla denota que le importabas,y bueno sólo decirte que vales muchísimo como persona y como amiga,y las riendas de la vida llevan por caminos a veces penosos,pero aprendes de ello y mejoras ,desde la distancia te mando un abrazo y te llamo amiga y te doy las gracias por compartir algo tan hermoso que aún dice más de tí,de tu calidad como persona...

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  2. Es curiosa la amistad, cuando es sincera y no sabemos verla siempre nos preguntamos porqué... No vemos lo que otros si ven y huimos de ello, aunque causemos dolor...
    Porque si supiésemos verla y comprenderla, sabríamos que una amistad de verdad no espera nada a cambio, no nos abraza por pena ni nos consuela pensando que nos da limosna... Un amigo nos quiere por lo que somos, con lo bueno y con lo malo, pero es verdad que cuando has sufrido es complicado quitarse la coraza.
    Ahora que te sabes valorar, disfruta, cuida y quiere a tus amigos, porque ellos hacen lo mismo por ti.
    Un abrazo Némesis

    Un Ángel

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  3. Pero es otro de esos cadáveres que dejamos en nuestro dolor

    He sentido nostalgia al leerte. He recordado mucha gente. Si hay algo que puedo agrdecerle a la vida es que me acompañe en mi camino ese ángel que me conoce mejor de lo que yo me conozco, que se aferró a mío cuando quise salir corriendo. Muchas veces pequé de ingenua, al intentar dejar mi marcada desconfianza confié demasiado y me he llevado malos ratos. Pero con el paso del tiempo puedo decir que el balance es positivo.
    Creo que de quien mas bien nos escondemos es de nosotras mismas, ellos se dan cuenta que hay "algo", no saben lo que es pero tienen la seguridad que es una herida, y siguen ahí sin la necesidad de saber... pueden ver que hay algo que vale la pena en nosotras, que somos más de lo que decimos ser.
    Némesis tu eres uno de mis ciber-ángeles :)... gracias

    Un abrazo

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  4. Puf.. me he puesto a llorar como tonta y todo, tanto con la entrada como con los comentarios.

    Que curioso, eso de ser desconfiada e ingenua al mismo tiempo. Cuantas veces me pregunté donde estaba mi fallo, porque siempre acababa por confiar tantisimo en las personas equivocadas. Pero supongo que todos hemos aprendido una valiosa leccion con cada traicion y cada golpe en determinadas relaciones.

    Como sabes, yo soy nefasta para las relaciones sociales, hasta escondida debajo de un nick lo soy. Lo intento, pero nunca sé que hacer o decir, siempre acabo sintiendome fuera de lugar. Pero sé lo que es haber conocido y perdido a alguna persona especial, como tu dices, y creo que vale mas haber tenido y perdido, que nunca haber conocido.

    Y sobretodo, decirte que tu entrada me sirve muchisimo de inspiracion, un pequeño empujoncito a pensar en esa amistad de la que me alejé, y tanto necesito... Gracias como siempre por tus letras!

    Un abrazo muuu fuerte :)

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  5. Que impresion la carta de ese chico... No se ni que senti al leerlo, senti muchas cosas a la vez.
    No se que decir, he sido una persona "generalmente solitaria" no se que pueda decir de las "amistades" quisiera tener a alguien que me preguntara a diario y con toda la sinceridad de su alma... por "como estoy"... pero quienes "ahora lo saben" ... mmm bueno...

    Gracias por cada linea que escribes...
    DE VERDAD!!

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  6. Me ha resultado doblemente, y tríplemente, conmovedor esto - tu amistad de niña, la carta vidente, y tu revelación. Agridulce sinfonía de un fénix, y después de todo las gracias por la vida.

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  7. Seguramente tu amigo ha sido muy observador. Se detuvo, te escuchó, ha visto tus ojos, sacó conclusiones.

    Soy más de escuchar que contar, en la secundaria me encontré por suerte solo con dos compañeras que me hacían la vida insoportable. Los demás no entendían qué me sucedía, pero me dejaban ser. Por suerte es -aún existe- una escuela mixta.

    Te envío abrazos sanadores y los besos!

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  8. Nemesis.

    Yo tengo una experiencie en relación a la amistad que es parte de la desición de hacer algo para cambiar el rumbo de mi vida.
    La etapa de la universidad es la que más me gusta de mi vida, allí tenia 4 amigos 4 hombres y dos mujeres a quienes yo siempre concideré los amigos más cercanos que he tenido, de hecho creo que de los chiquillos aprení que no todos los hombres son malos.
    Pasó el tiempo de la universidad y unos 3 años después de salir nos rencontramos con Ignacio en un encuentro de exalumnos. estuvimos conversando sentados en el parque del campus y en un momeno el me dice que no se concidera mi amigo, que en el periodo de la universidad el piensa que fuimos solo compañeros de estudio pero no amigos, casi me entierro viva, la relación que yo habia tenido con él y con "mis otros amigos" era de lo más cercana que yo habia tenido con alguien en mucho tiempo y yo si los concideraba amigos, pero Ignacio me decia que era distante, que poco conversaba de mi, que poco confiaba mi historia y mis sentimientos como para tener una relación que él conciderara amistad. Esa conversaión fue super reveladora para mi, ya que por primera vez me permito escuchar los que alguien dice de mi y a a vez me prmito refexionar sobre mi. A Ignacio no le conté los detalles de mi vida, pero le dije que lo que habia vivido con ellos los 5 años de la universidad para mi era una relación de lo más cercana que yo me podia permitir, porque tenia mis "trancas" del pasado.
    esta conversación me hizo replantearme mi relación con los amigos y que yo no quera tener amigos que no se sentian mis amigos.

    De los 4 amigos que les cuento de la unicersidad sigo teniendo contacto con los 4, A las 2 mujeres he podido contrles mi experiencia de abuso y he experimentado cariño y comprensión y no repudio como yo pensaba que podia suceder.

    Efectivamente los amigos son de lo mejor que nos puede pasar, esecialmente aquellos que tienen el valor de decirte que pienan de ti aunque sepan que no te va a gustar, pero que ellos tienen la convicción que es algo que ellos deben decir y que tu debes escuchar.

    Yo creo que son los amigos quienes me han enseñado como soy y no como creo que soy.

    Besos para ti mi Nemesis, de esta Victoria que ha aprendido mucho de encontrarte, de leerte, de escribirte y de querete.

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  9. Curioso el título.... Me viene al pelo!!!
    Precisamente la persona q más me ha ayudado, la q más me comprende, me apoya, me aconseja, me mima y me quiere es.... Un Ángel sin alas ;)

    Sientete querida por tod@s nosotr@s, grita cuando lo necesites, te queremos y siempre estaremos ahí...
    Millones de Besos!!!

    BELLA

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Gracias por dejar tu legado en el Averno.

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