EN LOS LÍMITES DE LA REALIDAD


A veces me siento sola, diferente, rara. Como si viviese dentro de una urna de cristal o de una burbuja. En un mundo aparte. Y siempre con esa sensación de ser un ente extraño, de no estar totalmente conectada con la realidad. De moverme entre los demás como si este no fuera mi sitio, mi tiempo, mi momento. Y además con el miedo constante a ser descubierta. A que alguien me señale con el dedo y diga: “Eh, mirad, ella no es uno de nosotros”. La sensación de estar desubicada siempre me acompaña. Cuando me siento así, suelo aislarme de todo y de todos. Me encierro en casa porque me da miedo que la gente me mire, y me desconecto.

Desde muy pequeña, cuando mi padre empezaba a tocarme, cuando aquello dejaba de ser cosquillas o caricias, me disociaba. Era como si una parte de mí se evaporase. Desconectaba los sentidos, o intentaba hacerlo. No es fácil, al menos necesitas uno para estar unida a la vida.

OBLIGACIONES

Me he acostumbrado a editar todos los sábados un entrada en este blog.

Al principio lo hice para "obligarme" a mí misma a mantenerlo abierto. Tenía tanto miedo a arrepentirme, a abandonar el proyecto como tantas otras cosas que he dejado por el camino, que me marqué el objetivo de escribir para no pasar ni una semana sin editar una entrada.

La mayoría de lo que habéis leido hasta ahora, lleva escrito meses y años. Tan sólo he reescrito algunas partes para adaptarlo al blog.

La tecnología y yo no somos buenas amigas. Llegué tarde al enorme cambio que ha supuesto internet, y ahora estoy aprendiendo a moverme por aquí a marchas forzadas. (con mucha ayuda, por cierto) Y por supuesto, yo soy mas cabezota que las nuevas tecnologias y otro de mis objetivos está siendo aprender a moverme por aquí sin naufragar ni ahogarme.

ÁNGELES SIN ALAS

La primera amiga que tuve, mi primera compañera de juegos, era una vecina del edificio donde vivía con mis Padrinos. Pasábamos las tardes en su casa o en la mía jugando con nuestras muñecas. Creo que era la única ocasión en la que jugaba con ellas, porque cuando estaba sola siempre prefería jugar con unos sobres que vendían en el quiosco, a poco precio, que tenían kits completos de personajes y artilugios del oeste o de guerra. Con soldados, tanques desmontados o indios y vaqueros. A mí me gustaban los del oeste, por los caballos. Llegue a coleccionar toda una manada de caballitos de plástico con los que pasaba horas jugando en la mesa de mi habitación. Mi caballo favorito era uno negro, con la postura rampante, como el de la insignia de Ferrari. Lo conservé durante muchísimo tiempo.

EN BRAZOS DE EROS

Cuando abrí este blog adquirí el compromiso con vosotros y conmigo de hablar sobre como siente, como piensa y como actúa una superviviente de abusos sexuales infantiles.

En base a ese compromiso escribo esta entrada, pero reconozco que siento una vergüenza enorme porque, trato un tema que aun es un tabú para mucha gente, especialmente para los que hemos sido víctimas, teniendo en cuenta que el sexo es la piedra angular de muchas de nuestras secuelas, y el responsable de la aberración de nuestros agresores.

En general los sobrevivientes vivimos este asunto en los extremos: o somos extremadamente activos, o rechazamos el sexo por completo.

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