COSAS QUE NUNCA TE DIJE CUANDO ESTABA MUERTA

Un día que entré en Internet, leí un artículo de Carmen Posadas. Hablaba de un síndrome, no recuerdo su nombre, era algo así como “la tiranía del débil” pero sí recuerdo bien como describía su sintomatología, porque copié y pegué algunos párrafos para mi diario personal, mucho antes de decidir convertirlo en un blog. Siento no haber guardado el link, espero que su autora me lo sepa disculpar:

 “…Existen muchas personas que ejercen ese tipo de tiranía. Personas que con razón o sin ella hacen que uno se sienta fatal. Gente que sabe qué fibra tocar para conseguir de los demás lo que se ha propuesto. Se trata con frecuencia de personas que no han tenido suerte, que no cuentan con muchos amigos, que están solas y que haciendo alusión a su situación, utiliza el arma más infalible que un débil tiene contra sus semejantes: hacerles sentir culpables…”

Toda la  familia sabe utilizar esa tiranía con maestría, pero la verdadera experta en ese chantaje emocional eres tú, mamá. Pequeñita y con aspecto frágil, siempre has inspirado la ternura y la lástima de la gente.


Y ahora yo me pregunto, ¿Dónde está el límite? ¿Dónde se marca la línea que diferencia una petición de ayuda con la desvergüenza de aprovecharse de la caridad de los demás? Y cuando no aceptas esa ayuda, ¿es por orgullo, o para justificar tus propios actos indignos?

Es curioso, cuando le hablo a alguien por primera vez de mis abusos, siempre me pregunta: ¿y tu madre? Y yo nunca sé qué contestar.

Mamá, ¿eres víctima o cómplice?

Porque cada vez que me ofreciste meterme en vuestra cama para ver los dibujos; cada vez que me dijiste que la culpa era mía por seducirle; cada vez que le dijiste a mi Madrina que no aceptabas su ayuda para separarte de mi padre, porque eres católica, debes obediencia ciega a tu esposo y yo sólo tenía que rezar por mi padre y perdonar sus abusos, para mí eres cómplice.

Soy injusta, lo sé.

Sé que eres víctima de malos tratos. He sido testigo de las palizas de mi padre, las he sufrido en mis carnes, y sé que como muchas víctimas ni tú misma eres consciente de serlo. No te reconoces. Pero también me he preguntado muchas veces si tampoco te reconoces como víctima de abusos sexuales infantiles.

Porque me he visto reflejada en ti en alguna de mis secuelas. Porque veo en ti a otra víctima de abusos. Porque nunca me has hablado de tu infancia con tus tíos.

Sé por ti misma que eres hija de madre soltera, y que fuiste educada por tus tíos, que eran los potentados de la comarca. Pero poco más. Ignoro el grado real de parentesco con ese matrimonio, ni cuál de ellos era el hermano o primo de mi abuela.

Y supongo que jamás lo averiguaré. Tendré que imaginar, por el recuerdo de las conversaciones que mantuvimos, que tal vez tu tío abusó de ti y que después mi padre se aprovechó de tu baja autoestima para someterte bajo su dominio, bajo su tiranía, y tú no te has dado cuenta de ello.

Ni tan siquiera ahora, que mi padre ha muerto, has podido reparar tus errores. Sigues siendo incapaz de ver lo que te hizo a ti y a tus hijos. Sigues sin estar preparada para vislumbrar el enorme daño que dejó.

Lo siento mamá. Sé que no eres culpable, que en aquella época era mucho peor que ahora. Que no había ayudas ni reconocimiento. Pero soy incapaz de perdonarte. Te has escudado en tu victimismo demasiadas veces, echándoles la culpa a los demás, sin hacer nada por evitar que tus hijos pasasen por situaciones similares.

Y no puedo perdonarte porque me lo impiden mis propios recuerdos. Me lo impide el hecho de que tu primera reacción, cuando te expliqué lo que ocurría, fue decirme que ahora yo ya había hecho la comunión y por lo tanto ya sabía lo que era el pecado y me llevaste rápidamente a la iglesia para que me confesase, porque era un pecado mortal lo que me dejaba hacer. Y además me lo recordabas cada domingo antes de ir a misa. Y tardaste años en acudir a la policía.

Me lo impide el hecho de que me dijiste que al denunciarlo, ya no podía volver con mi Madrina. Que no volvería a ver a Mi Madrina ni a su familia nunca más, que ella ya no me quería porque ya tenía a su propio hijo, cuando han sido los únicos de los que he percibido cariño durante toda mi vida.

Me lo impide el recuerdo de la noche que vi a mi padre amenazarnos a todos de muerte con el cuchillo de la cocina si no quitabas la denuncia que habías puesto, ni tu reacción al día siguiente, cuando él llego con un vestido nuevo para ti y una televisión en color… nos llamaste a todos para que admirásemos la magnanimidad de papá al regalarnos a todos aquella tele último modelo, y me recomendaste que guardara silencio, que no le hiciera enfadar, que así todo era mejor.

Me lo impide el hecho de que quemaste todas las fotos que tenía de mi Madrina en la cocina de carbón, delante de mí, diciéndome que lo hacías porque yo siempre lloraba cuando las veía. Ni siquiera te molestaste en preguntar porque lloraba. Aquel día quemaste junto a esas fotos un pedazo de mi alma.

Ni siquiera cambia mi actitud el hecho de que me salvaras la vida en aquella autopista, cuando quise quitarme la vida. Aun ahora, algunas veces no te perdono que lo hicieras, porque no me permite reprobarte todo lo que quisiera por todo lo que NO hiciste.

Depositaste sobre mis hombros toda la responsabilidad de los abusos. Te limitaste a quitarte de en medio, con un simple “evítale, no vayas, no te acerques a él cuando te llame”. Y he vivido toda mi vida sintiendo que no lo hice bien, que no fui lo bastante valiente para decirle que no. Mi padre me dejó muchos regalos envenenados, culpa, baja autoestima, vergüenza, miedo… pero tú eres la única responsable de otro de esos presentes: la cobardía.

Y no te conformaste con eso. Has utilizado a mis hermanos mayores como arma para tus propósitos.

Siempre creí que mi hermana actuaba inducida por su propia locura, moviéndose por impulsos. Cuando la realidad fue que la has utilizado como estandarte, en la vanguardia, como el peón de la reina, para seguir manejando desde la sombra tu propia tiranía. Y con decir que no podías con ella, que solo la seguías para asegurarte que no hacía ninguna tontería, era suficiente.

Pero guardaste silencio el día que mi hermana me castigó y me encerró durante horas en la carbonera porque me sorprendisteis llamando a mi Madrina por teléfono, ni siquiera quería pedir ayuda, tan solo escuchar su voz. O cuando se presentó en la casa de mis Padrinos poco menos que exigiéndome que yo debería volver con ella a la casa de mis padres, porque yo tenía que estar junto a la familia. Después ella misma me confesó que la idea había sido tuya, que no te atrevías a hablar con mi Madrina.

O mi hermano mayor, que empezó por ser mi amigo en esa casa, cuando reaparecí con veinte años, tú apoyando que volviésemos a ser todos una familia, y después de justificar mis propios abusos intentó seguir con la tradición paterna… Y le defendiste, argumentando que era como mi padre, que no podías con él, que era la cruz que nos había tocado y así lo teníamos que soportar, que solo era su forma de demostrarme que me quería.

Y mejor no hablemos de cuando te ingresaron para una pequeña operación, y llamasteis amenazándome con que si no iba a verte, mi hijo lo pagaría. Para luego, en el hospital, ante mi advertencia de que no se os ocurriera tocar al niño, ni siquiera mencionarle, me increpaste que era indigna de ser tu hija y llamaste a la enfermera para que me echase de allí. O de la última vez que hablamos, cuando me hiciste responsable de la enfermedad de mi padre. “lo estas matando a disgustos” me dijiste.

Dime una cosa: ¿que querías de mí? ¿El reconocimiento de la menor de tus hijas, que por fin había escapado del círculo de fuego, para que te rescatase? Solo tenías que pedirlo. Hacer un gesto que me demostrase que por fin habías visto la realidad, que me apoyabas. Una sola palabra tuya hubiera sido suficiente. Pero en lugar de eso, simplemente me prometiste que Dios me compensaría… ¿Con qué? ¿Con dolor? ¿Con media vida tirada por la borda? ¿Qué clase de Dios castiga y condena antes de cometer el pecado?

Sinceramente, creo que no te hacía falta enviarme a los lobos para que viese lo malos que eran todos, y lo pobrecita que eras tú. ¿Creías que si todos tus hijos sufríamos junto a ti te sería más llevadera la carga? ¿O realmente crees que lo que me hacía mi padre era fruto del amor que me tenía? Y por favor, no vuelvas a mencionar eso de “llevas la misma sangre, somos una familia” porque cada vez que oigo esa expresión se me ponen los pelos de punta, porque me veo a mi misma como alguien repugnante, con la sangre sucia, como la de su padre…

Lo he intentado. De verdad que lo he intentado. He tratado de mantener una relación contigo lo mas aséptica posible. Deseando por todos los medios entender la dureza de tu situación, pero manteniendo firme mi decisión de no caer de nuevo en el  juego de una familia que está podrida desde su base. Y creo que como no acepté las reglas, en las que el  primogénito era el sucesor de todos los cargos de mi padre como nuevo soberano, volviste a utilizar tu habilidad contra mí. Y lo siento: con un maltratador y un violador en mi vida tengo suficiente.

Soy injusta. Lo sé. Yo tampoco soy perfecta.


“Cuando una no puede con el mar lo más fácil es volver las espaldas para no verlo."

La casa de Bernarda Alba. Federico García Lorca (1898 – 1936) Poeta y dramaturgo español.

Editado: Tras mucho tiempo, encontré el enlace al artículo del que hablo al principio de mi entrada AQUÍ

13 comentarios:

  1. Némesis, me haces pensar que eres "de otro lugar" - no solo es la sangre lo que une, sino también el alma. Creo que tu alma entró en el mundo por una "oscuridad de la sangre" de la cual pocas almas saldrían como sales tú; pienso que vienes de la luz, otro lugar. El entendimiento tiene un límite, los lazos que nos unen y nos asemejan y que no podemos cortar se enmarañan en sitios que mejor ni tocar: hay cosas que no se perdonan y punto. Yo pienso que eso ni es hacer ni dejar de hacer justicia - es cuadrar la realidad con el alma en paz. La violencia tiene mil formas - sutiles y groseras, pero el cuerpo o subconsciente las reconoce a todas igual. Tarde o temprano, siempre sale a la luz el tirano. Te deseo la más plena paz del alma, de corazón.

    Aprovecho esta ocasión, que mencionas la autoestima, para recomendarte un libro que me compré recientemente y me resulta muy agudo - a veces casi demasiado! - y útil:
    http://www.casadellibro.com/libro-practicas-de-autoestima/1144439/2900001188450

    Un abrazo, faro del norte :-D

    Sifi

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  2. Comprendo que no puedas perdonarla. Lo que hizo fue hacer oídos sordos a tus súplicas, y cerrar los ojos para no ver lo que sabía que ocurría. Una madre es lo más sagrado que hay, una madre nunca dejaría que un hijo suyo sufriera, una madre moriría por defender a un hijo... Y tú lo sabes, porque eres madre, y tú jamas dejarías que un hijo tuyo pasase por ese infierno. Y si ella no hizo nada, no merece tu perdón, ni siquiera el haber sido una victima la exime de su culpa, ni el hecho de que fueran otros tiempos, y ni que la figura del patriarca fuese como un Dios al que había que plegarse, sí o sí. Siempre estamos a tiempo de decir basta!!!! y ella no lo hizo, en cambio tú sí...
    Un abrazo muy fuerte, Némesis.

    Un Ángel.

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  3. De este tema... No se que decir... Pero aqui estoy. Sigo en el "camino" a veces tan doloroso. siempre tan sombrio, donde las pesadillas son una realidad, donde los sueños parecen "inalcanzables"...
    Hubo algo que dijiste:
    "Darse cuenta", recuerdo algo que escribí recientemente sobre quien "se da cuenta o no de mi" TU DIJISTE QUE TE DAS CUENTA DE MI!!
    Te lo agradezco! No sabes cuanto!
    Dices que eres "injusta"...
    Yo hace pocos días le hice una pregunta a mi ex-novio. Y le pregunté: ¿QUÉ ES LO JUSTO?
    Lo mismo te pregunto querida Nemesis... ¿Qué es lo justo? ¿Qué es lo injusto?
    Son muchas cosas que no logro entender, no se desde que punto se pueda "apreciar" la justicia/injusticia.
    ¿No lo crees? Es algo tan "escurridizo"
    Lo que es "justo" para nuestros "padres" no lo es para NOSOTROS! Lo que es justo para el vecino es "injusto" para nosotros.
    Todo se vuelve tan subjetivo. No lo se!
    si es una pregunta que me gustaría que fuera respondida por "alguien" alguna vez.
    ¿Qué es lo JUSTO?

    Te dejó una cita... como las que tus nos compartes.
    "La justicia es una constante y perpetúa voluntad de dar a cada uno lo que le toca" Francisco de Quevedo.

    Y demonios!! ¿Qué es lo qué "le toca a cada quien"?

    UN ABRAZO FUERTE Y SINCERO!

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  4. Tesoro, estoy segura que intentaste llevar una relación con ella! ha sido cómplice de lo sucedido, perdón por decirlo pero es así. Podía escapar con ustedes, pedir ayuda a la policía, en alguna iglesia...escapar hacia algún lugar para empezar nuevamente.
    Sí me pongo en los zapatos de una mujer agredida, pero no en que los hijos sufran del abuso sexual y calle, culparte?! no tienes culpa de nada!
    Ojalá, puedas sacarte de encima toda esa inmundicia de palabras escuchadas!

    Sí existen madres tiranas, la mía lo ha sido por muchísimos años, utilizándome, castigándome, mi padre haciendo caso a ella. He logrado perdonarlos con el tiempo, pero no olvidarme de semejante vida a la que me sometieron. Con 26 años, aún continuaban las palizas, esas de las que no te puedes levantar...no hacía nada malo, la cuestión era descargar sus broncas.
    Aprendí con la terapia, ellos debieron tratarse antes de tener hijos! qué culpa tenemos nosotros?

    Después la vida me llevó a soportar a Cruella de Vil, la madre del padre de mis hijas...hace pocos años conseguí romper con esa cadena de malostratos. No mantengo ninguna relación con la señora y su familia, cada día me levanto tratando de encontrar mi autoestima (no existe).

    Abrazos muy apretados, tu hijo no tiene que tener contacto con ellos y sé que sos una mamá genial! no le hacemos a nuestros hijos los que ellos a nosotros...besitos!

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  5. No mi niña, no has sido nada injusta. Si hay algo que me enseñó mi psicólogo fue a preocuparme solamente por mí. De las pocas veces que habló y me dijo "¿Pero quieres dejar de tratar de ayudar a tu madre? Olvídalo. Madre, hermano, hijo... lo que sea. Olvida el parentesco que tenga contigo y olvida que es de tu sangre. Lo que importa eres tú. Lárgate de ahí y piensa sólo en ti. No te eches la culpa sobre lo que no tienes. Sálvate tú".
    Y tú hiciste eso precisamente, te quisiste salvar. No te culpes porque eso no te lo perdonaré, que lo sepas. Nunca te culpes. Bastante sufriste. Yo no perdonaría a tu madre. Hay cosas que no se pueden perdonar. Olvida lo de la familia... Familia no es quien te ha parido y quien te ha tratado mal, sino quien te quiere y quiere lo mejor para ti y quien está contigo sin hacerte daño. Sé que duele pero, fíjate, en realidad, nuestra cultura nos hace apegarnos a una familia peor hay muchas tribus en las que se olvidan completamente de que son familias. Incluso los griegos cuando se dedicaban a cargos importantes tienen que olvidar que tenían familia y tenían que decir "mis hijos son todos los niños, mis mujeres todas las mujeres, mi hermanos todos los hombres". Como esas millones. Es nuestra cultura la que nos ha creado la unión de una familia a fin de que podamos sobrevivir pero, si la familia no es como debe ser, entonces es mejor crearse una propia.
    En mi familia entra mi mejor amiga, mi mejor amigo, mi padre y una tía mía. El resto es escoria.
    Ha sido muy triste tu relato. Es que es tan sumamente injusto que me provoca mucha rabia y mucho dolor... Nunca comprenderé por qué dejan tener hijos a cualquier persona. Deberían prohibirlos o deberían inculcarnos de pequeño que los niños no son juguetes. Lo niños no son lo siguiente del matrimonio, etc etc.
    Cuídate, nos leemos. Un beso.

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  6. Nemesis, yo creo que no debes estar cerca de alguien que te hace daño, es raro scribir estas palabras para mi, porque no hace mucho habel con mi madre y ella sigue en lo mismo, que no fue para tanto, que a ella la manosearon tamben de chica, que le ha pasado a muchas mujeres...etc. La lista no acaba, incluso llego a culparme de lo que mi padre me hizo. Ahora siento que tengo más fuerza que antes, me esta costando y mucho, porque aveces tengo mucho miedo de soltar , de dejar de lado por fin a mi madre y hermanas. Pero que me han dado ellos? dolor, desesperanza, fueron complices y me juzgan muy duramente, se que no es sano ni para mi , ni para mis hijas que ellos esten a mi lado, no quiero gente con esa mentalidad cerca de lo que más amo, que son mis hijas.
    La sociedad nos hace esclavos muchas veces de la familia en la cual nacimos, pero nuestra verdadera familia es nuestro esposo e hijos, las personas que aun no siendo de nuestra sangre nos aceptan tal cual somos.
    Te dejo un abrazo lleno de esperanza.

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  7. HOLA AMIGA, TE MANDO MUCHO ANIMO Y BENDICIONES, TU BLOG ES DE LO MEJOR...!!!!!

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  8. te mando un abrazo muy fuerte y ojala pronto pueda mostrarte el comic-testimonial sobre CHICAS... cuidate y nos vemos muy pronto!!!!!

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  9. Perdón Némesis, deseo escribirle a Lenore: no tengo tu correo, tu blog lo has cerrado. Entiendo que es tu decisión, te extrañaré tesoro!
    En mi blog tienes el mío, si deseas me escribes, besitos a todas!

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  10. Que le manden a freir espárragos, Némesis. Tienes la suerte de que no estás cometiendo los mismos errores que ella, afortunadamente. Ella te envidia. En cierto modo se apoyaba en tu desdicha y se hacia grande. Ese tipo de personas necesitan ver dolor y sufrimiento alrededor para poder sentirse bien consigo mismas.... de forma momentánea, por supuesto. Nada dura eternamente. El hecho de ver que no has continuado su juego, le ha debido de doler mucho. No puede soportar que tú si cambies. A freir espárragos. No creas en los viejos mitos de que el amor sólo causa dolor porque lo que sólo te causa dolor, no es amor ni es nada.
    Te mando un abrazo. Nos leemos.

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  11. Esta vez me has dejado sin palabras y sabes que yo no soy de las que se callan. Tal vez no se que decir porque soy madre y no puedo entender que una madre desoiga los gritos de una niña, su hija y culpe a la parte mas débil del pecado del abusador.
    Soy madre y fui víctima. Tal vez eso es una mezcla explosiva que me hace ser diferente, desconfiar de todos y no perdonar. YO NO PERDONO, no quiero víboras a mi alrededor. -31

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  12. Querida mía.

    Porque yo siento que te quiero mucho me dan ganas de abrazarte a pesar del océano que nos separa.

    Tu eres justa, sabes que una vez yo estaba viendo un programa de televisión donde una mujer denunciaba a su marido por violencia intra familiar el le gritaba, la insultaba y le había tirado los platos frente a su hija. En el panel había un abogado experto y le preguntó ¿Usted denunció a su marido a la policía? a lo que la mujer dijo que no y que no lo había hecho por la niña por no meter preso a su padre. El experto se indignó con la respuesta y le dijo que si él fuera un fiscal la acusaría a ella también de vulnerar a la niña ya que ella no podía excusarse en la niña para proteger a su marido.

    Por lo tanto tu mamá es cómplice ya que sabia lo que pasaba y no te prestó la ayuda y por eso es ella quien debe hacerse cargo de proteger y defender a quien no lo merecía y si eso significa que tu no la respetes, no la quieras o no te dejes manipular por ella o no quieres volver a verla es lo que se merece, es la cosecha de lo que ella sembró y es de toda justicia

    Besos, esperanza y fuerza

    Victoria

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  13. Que difícil es todo esto... Leer tu relato y cada una de las opiniones de quien te escribe es duro porque recuerdo a mi madre, su indiferencia, su no hacer nada y a pesar de eso no puedo odiarla, no puedo ser indiferente completamente con ella, por eso me alejé pero de vez en cuando le envió un mensaje de texto para simplemente saludarla y saber como está? Amo a mi madre profundamente pero no puedo olvidar cuales fueron sus decisiones en mi caso y en el de mi hija... Por eso ahora la quiero LEJOS...

    Te entiendo y te apoyo porque para cada uno de los sobrevivientes el proceso de sanación es diferente y debe ser respetado por los demás...

    sigues siendo un inmenso apoyo para mi... Un abrazo...

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Gracias por dejar tu legado en el Averno.

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