LA IMAGEN DEL ESPEJO



Existe un síntoma muy habitual en los supervivientes de abusos: la evasión de los espejos que se asocia con la necesidad de ser invisible, de tener una percepción distorsionada del cuerpo o no gustarse uno mismo. Nos utilizaron de manera abyecta, despiadada, como un objeto durante nuestra infancia y nos ha quedado la sensación subliminal del poco valor que tenemos para nosotros y para los demás.

Sin duda se trata de mi secuela más grave, la más severa, la que más me ha castigado durante toda mi vida y la que más daño me ha hecho: la autoestima.


Me encantan los espejos. Los colecciono de todo tipo siempre y cuando sean artísticos, como un cuadro. Su superficie reflectante me hipnotiza y como en el relato de Lewis Carroll, de niña me imaginaba otro mundo paralelo, otra vida en la que mi existencia fuese totalmente distinta.

Pero es curioso. Los miro de manera que no vea mi propia imagen reflejada en ellos. Tengo la sensación de que se rompería la magia si yo apareciese en el campo de visión. Me pasa algo parecido con las fotos y los videos. Los evito de forma compulsiva. De niña creía que si salía en la foto de grupo de la clase, esa foto coral que a todos nos hacen en el colegio, automáticamente nadie del aula querría tenerla de recuerdo. No sólo por mi imagen física, sino por el hecho de “existir”, de estar ahí.

Sé que es otra secuela, que es otro reto que debo superar, pero reconozco que hoy por hoy me es muy difícil. Y ya no hablemos del concepto que tengo de mi propio físico. Soy fea, estoy muy pálida, mi pelo es muy lacio, los años me han puesto arrugas de más, tengo una voz aguda muy desagradable, los dedos demasiado nudosos… la lista es interminable.

Sigo evitando el objetivo de una cámara de manera automática. Incluso cuando yo no soy el “objetivo principal”. Por ejemplo si estoy de viaje por una zona turística y una persona está haciendo una foto del entorno automáticamente desaparezco, pero no por cortesía, sino porque estoy convencida de que la foto se estropearía si yo apareciese en ella.

Lo cierto es que físicamente no me gusto. Ni siquiera un poquito. Me veo a mi misma como un adefesio. Y odio mi cuerpo. A lo más que llego cuando me arreglo es a mirarme en el espejo y decir “vale, paso por una persona normal, tal vez hoy nadie se fije en mí”.

Me parezco mucho a mi padre. Tengo rasgos y gestos iguales a él ¿cómo me voy a gustar si cada vez que me miro al espejo veo al hombre que me rompió la infancia?

Y siempre pienso que esa horrible imagen es la que todos ven. Porque la sensación de que la gente sabe, sólo con mirarme, lo que soy, lo que he hecho, me acompaña siempre. Y es una sensación horrible. Siempre ese dedo invisible, indicando que yo soy la rara, la que esta fuera de lugar, fuera de tiempo, la que está sucia y marcada.

Y cada vez que alguien me dice que estoy guapa, que me ve muy bien, mi Monstruo activa todas las alarmas: ¡cuidado, te está mintiendo, quiere algo, y no es bueno!

En mis años oscuros, una parte de mí, le seguía el juego a aquel que me piropeaba, sobre todo cuando el cumplido rozaba la buena educación. Mi Monstruo me animaba a seguirle porque yo no merecía más que estar con gente de dudosas intenciones. Era lo que tocaba. En mi hibernación, sin embargo, hacía todo lo posible por evitarlo con prendas poco atractivas, con más ropa de la necesaria en ciertas épocas del año y sin arreglarme prácticamente nada.

Ahora sin embargo, apago las alarmas. Sé que un comentario favorable a mi aspecto físico no implica necesariamente algo malo, sino una forma de iniciar un contacto con otras personas y ya no levanto la barrera con tanta rapidez. Pero sigo con la costumbre de vestir ropas flojas, que marquen poco mis curvas, y de hecho, no tengo ni una sola falda en mi armario. De esa forma evito los halagos. Físicamente, tengo un concepto deplorable de mi misma.

Y durante años, tampoco me he gustado como persona. Ni siquiera tengo aprobado el bachiller así que me considero intelectualmente una inculta. No consigo mantener los empleos por mucho tiempo por lo tanto no debo ser una persona muy responsable, o no lo era antes al menos, teniendo en cuenta que me he movido en malos ambientes mucho tiempo. Ni siquiera soy capaz de concebir cómo es posible que alguien tan espantoso como yo haya podido crear otra vida.

Hay épocas en las que me odio. Por lo tanto la visión que tengo de cómo me ven los demás no es muy buena. Siempre he tenido la sensación de que la gente en cuanto me conocía, en cuanto rascaba la superficie se asqueaba de la persona que era, porque solo daba una faz, una cara amable que se deformaba al primer signo de confianza.

Aun hoy soy como la luna, dando siempre la misma cara y con un lado oculto. Esa zona recóndita que los primeros investigadores, aquellos aventureros reales o imaginarios temían por su oscuridad. Pero ahora, permito pequeñas expediciones a mi interior, siempre vigilante, que no me hagan daño pero dejo, al fin, que se descubran los secretos de esa parte velada de mi vida.

Y he de decir que la experiencia es sobrecogedora, porque tal vez yo esté descubriendo más de mí misma de lo que creía. Y tal vez esos aventureros que se atreven a conocerme mejor me están ayudando a auto explorarme. Empiezo a reconocer que después de todo, tal vez no sea tan fea esa cara oculta.

De niña sufría de muchísimo acoso escolar. Así que obviamente decidí que nadie conocería a la autentica yo, aprendería los trucos indispensables para pasar desapercibida, que nadie me recordase y terminé por no reconocerme.

Por ejemplo, soy melómana. Adoro la música y además no tengo un estilo definido. Clásica, opera, rock, folk, soul, baladas, funky, pop, melódica, electrónica, banda sonora, soundtrack, rock sinfónico, disco, dance… da igual el género. Siempre hay una melodía para cada momento. Tengo metido en mi MP3 la mayoría de mi música, es mi propia banda sonora.

La he recopilado a lo largo de toda mi vida y la he ido adaptando a los nuevos soportes digitales a medida que la tecnología lo permitía.

Trabajé hace mucho tiempo como “pinchadiscos” (DJ, le dicen ahora) en un pub, pero mi música más personal nunca la he compartido. No dejaba que nadie supiera qué es lo que me gustaba, qué melodías eran mis preferidas. Hasta hace muy poco tiempo escondía mis discos, cassete, CD y demás como un tesoro, igual que mis diarios. Y si alguna vez me pedían el walkman para saber qué escuchaba entraba en un estado de estrés enorme. De repente mi Monstruo empezaba a gritarme que estaba loca por dejar que escuchasen, que el oyente se daría cuenta al instante de lo rara que era escuchando esa música tan extraña que sólo me gusta a mí…

Hace apenas unos meses que he empezado a compartirla por internet, al darme cuenta de que esa reacción era fruto de mis secuelas. Y he mejorado. Ya lo creo que he mejorado.

Empecé por compartir una sola canción, y por error compartí toda una lista de las que tenía “proscritas”. Ese día casi me da un síncope al darme cuenta, y cuál sería mi sorpresa cuando el amigo con el que compartía esa música me dijo que le gustaba la selección que había hecho.

Me sentí muy animada cuando me lo dijo. Ahora comparto mi música cada vez más. Y encima he recuperado melodías que no sabía dónde buscar gracias a los que comparten música conmigo.

Sospecho que esos antiguos comportamientos formaban parte del hecho de querer ser invisible, que no se notase mi presencia. Que nadie descubriese como era realmente, porque siempre creía que estaba podrida por dentro. Y por lo tanto supongo que mis gustos también eran secretos, como yo. A veces vuelve esa sensación de podredumbre, pero cada vez se separan más esos periodos y duran menos.

Es gracioso. Tengo un amigo al que aprecio que de vez en cuando me suele dar un consejo, medio en serio medio en broma, para subir mi autoestima y lo cierto es que a veces funciona:

“Ejercicio recetado: tres veces al día te pones de pie, te abrazas fuerte y dices en alto: Soy Némesis, estoy con Némesis, quiero a Némesis.

Si haces como si te quisieses, terminas queriéndote. Porque para ti eres el único ser imprescindible.”

Aun así, me queda mucho camino todavía. La imagen que tengo de mi misma como persona sigue siendo muy precaria. Aun tengo que trabajarla, y no digamos mi imagen corporal. Sigo, como las anoréxicas, viendo una imagen en el espejo distorsionada, monstruosa, y lo cierto es que no sé muy bien como trabajar esa parte. Pero prometo firmemente averiguarlo e intentar mejorarlo, por mí, porque me merezco ser algún día la reina de la fiesta.



"La comprensión es el primer paso para la aceptación, y sólo aceptándote puedes recuperarte."
Albus Dumbeldore en Harry Potter y el cáliz de fuego, Citando a Nathaniel Branden, psicoterapeuta canadiense.

17 comentarios:

  1. Vaya, pues has tocado así, a bocajarro, tres temazos que comparto, si bien de modo muy distinto: los espejos, las fotografías, y la música. Yo, al revés que tú, me atraen los espejos para verme - veo un espejo y me acerco a mirarme. Lo que no aguanto es verme. Hago caras, miles de caras, es como cuando me afeito y canto con la máquina de afeitar - no puedo estar quieto. No puedo verme. Hubo una época en mi adolescencia que me inflé de LSD y otras cosas y una de mis manías era mirarme fijamente a los ojos en un espejo, queriendo descubrir algo (que solo descubriría 30 años después) y acababa mareándome y no entendiendo qué narices buscaba, qué hacía, cuál era el problema.
    De niño, cobraba las fotos que me hiciesen sin yo hacer caras. Sacaba bastantes duros de ese modo. A mi abuelo, que aún no sé si es él el más antiguo que yo conozca dentro de una cadena de sórdidas pederastias. Aun hoy día sigo siempre haciendo caras. En el fondo siento un asco horroroso. Hago caras para confirmarlo.
    Y la música: ha sido el único medio que he tenido toda la vida para expresarme. Me he sentido acosado en ella a veces, porque solo ahí me descubro. Me expreso, desnudo. Es mi idioma, mira, aquí estoy: http://www.reverbnation.com/Gonorreo
    Un abrazo muy grande
    El Gono

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  2. Ay, y se me olvidaba, siento que tengo la voz alta, aguda, horrible, e insoportable jajajaja!!! Tal vez por eso me gusta cantar a veces, para exorcisar esa persona de mi voz

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  3. Gono, si a mí se me ocurre cantar... ¿Tu sabes por qué fue lo del Arca de Noe?

    Por cierto, La música de esa pagina que has puesto... ¿es tuya? me gusta.

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  4. Los espejos... Si ese reflejo, yo tengo una imagen igual de distorsion. Uno de los recuerdos posteriores a lo que me ocurrió es de mi frente al espejo en el baño...
    Hoy puedo verme, aun cuando no me agrada lo que me regresa el reflejo... Aun cuando mi rostro valla maquillado, cuando tenga el cabello "arreglado"...
    La relación con el espejo también es muy "dura" muy "intima"
    Lo es más en momentos de "crisis" por las noches y cuando mi cara esta enrojecida por el llanto o por mis manos que se estrellaron contra ella...

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  5. Oye, pues si tienes poderes de causar lluvias díme antes que abro un buen negocio de paraguas! Y sí, aparte de tres o cuatro standards de jazz, esa música es toda mía. Cuando hago música soy Gono, cuando escribo soy Sifi. Hasta ahora era un secreto pero soy un bocazas.

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  6. Aún me sorprende que leerte es leer parte de mi vida. En 1ºde Trabajo Social, en una clase nos hicieron dibujarnos, algo que odio, para que después analizacemos el dibujo, cosa que odiba más, yo se que dibujo fatal, pero lo que le llamó la atención a todo el mundo es lo flojito que dibujaba que apenas se veía y me dijeron que queria pasar desapercibida, ser invisible, que horror me habían descubierto
    Si te sirve a mi la imagen que me trasmite es especial, me gusta leerte, me gusta escribirte y me gusta tenerte cerca
    Gracias por tu entrada
    K.

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  7. Yo también guardo algunas cosas con especial cuidado, como tu guardas tu música o tus diarios. Esta entrada tuya me ha hecho pensar en ello. Estoy protegiendo libros, fotos y alguna otra cosa como si fueran parte de mi, para que no sean utilizadas. Soy muy posesiva con algunos objetos y siempre tengo muy claro que mis cosas son mías, no se compartir o quizás debería decir que no quiero compartir, y me preocupo de frotar todo lo que alguien toca para borrar las huellas que han dejado sobre la cubierta de uno de mis libros. Quiero ver mis cosas perfectas, y al mismo tiempo nunca me arreglo. Abro el armario y saco lo primero que encuentro, ir a comprar ropa es una tortura que prefiero evitarme y nunca me veo bien.
    Saber que no soy la única rara de este mundo me ha hecho decidir que desde hoy voy a utilizar la receta que te ha dado tu amigo: Soy 31, estoy con 31, quiero a 31.

    Gracias Némesis.

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  8. La autoestima... Aprender a querernos, aprender a valorarnos, saber apreciar nuestras virtudes, saber apreciar nuestra belleza.
    A muchas personas nos falla la autoestima, el consejo de tu amigo me parece genial, tenemos que empezar a valorar lo que llevamos dentro, que es mucho y bueno, y no hace falta caer en el egocentrismo para ello...
    Y aunque te cueste creerlo, hasta TÚ Némesis, estás repleta de buenas cosas, tanto físicas como intelectuales... Así que ya puedes empezar a darte abrazos porque tú lo vales.
    Yo desde aquí te envio un abrazo muy fuerte, que aunque sea virtual, te lo doy de corazón.

    Un Ángel

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  9. Te mando muchos besitos, más adelante comentaré la publicación. Ahora no soy capaz de hacerlo ;) mucho ánimo. Sabes que mucha gente te apoya y te quiere.

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  10. Nemesis, a mi me pasaba como a ti, no toleraba verme en los espejos durante la ninñez de mis hijas. Me sentia muy, muy mal con respecto a mi y mi reflejo. Sentia que si me miraba bien saldria por mis ojos ese sufrimiento que mi niña interor sentia, y que yo cruelmente habia encerrado muy bien para que "todos" vivieramos tranquilos. Pero mis pequeñas hijas hacian que ella se me revelara continuamente y cada vez era más dificil detenerla.
    Ahora soy capaz de verme al espejo y aceptar mi reflejo, y tratar de verme cada dia más bonita y me gusto. Aún no soy capaz de creerme los cumplidos que me hacen y de cierta forma creo que no se han dado cuenta de que soy un ser feo, pero trato de calmarme y aceptarlos con una sonrisa y un gracias.
    Creo que todo es poco a poco, el camino que me queda aún es muy largo, pero tengo confianza de que cada vez esto mejorara.
    Te dejo un abrazo muy fuerte.

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  11. Nemesis, tienes una delicadeza de darte cuenta de las cosas que quizás a nosotras nos cuesta mucho ver, por eso me encanta leerte. Yo he vivido mi vida alejándome de las fotos, porque salgo mal, no soy fotogenica, salgo con lo ojos cerrados, soy fea, nadie me quiere ver, como voy a someter a alguien a tener una imagen de mi para siempre. hace unos fui a un reencuentro de mi colegio, hacia 10 años que habíamos salido y los compañeros que organizaron el encuentro prepararon una presentación de power point con fotos, casi me muero al verme, en los cumpleaños, en los paseos de curso, en los cumpleaños de quince años, yo pensaba que había sido invisible, que no existía en la vida de nadie mas que en la mía y allí estaba yo en las fotografías de mis compañeros y compañeras con ellos.
    Yo he estado varios años en terapia, con diferentes terapeutas, uno de ellos me pidió que preparara un ritual para dar término al trabajo que había realizado con él, yo pensé en varias cosas hasta que encontré un ritual para mi. Preparé un "collage" donde la primera foto que puse fue la de mi abusador, y luego sobré él le puse una foto mía de cuando tenia 15 años, porque fue esa niña de 15 la que se pudo alejar de él. Cada foto de ese collage tenia un mensaje dirigido a mi abusador como "tengo amigos", "soy inteligente", "hay gente que me quiere", "he vivido" etc, tiene fotos desde que yo tenia 3 hasta los 33 años, fue un trabajo bien bonito, tuve que buscar fotos de mi, de diferentes momentos de mi vida, yo que pensaba que era invisible podía verme con mis padres, mi hermana, mis amigas, mis primas, mi ahijada, en el colegio, sonriente, en mi trabajo en la universidad, este collage lo envié a enmarcar y lo colgué en mi pieza de modo de ver todos los días quien soy y quien he sido y poder ver a los ojos a esa chiquilla de quince años que tuvo el valor para salir corriendo y seguir creciendo y ver con mis propios ojos quien he sido y lo que he logrado.

    Pero en año pasado me empezó a afectar saber que en el fondo de éste collage está mi abusador y que por lo tanto está en el trasfondo de mi vida. No sabia que hacer, ¿saco mi collage? traté de des colgarlo de la pared y no pude sentía que faltaba algo y así que hice lo que no pensé que haría, fui donde una fotógrafa (busque una que tomaba fotos a mujeres embarazadas, ella no se iba a escandalizar con la gordura,la celulitis o las estrias)me arreglé yo el pelo el maquillaje las uñas y me tomé fotos en su estudio me sacaron como 200 fotos y me entregaron las 30 mejores, de ellas yo elegí las que más me gustaron y las enmarque y las puse también en mi dormitorio, hoy lo primero que veo es a mi como soy hoy sin nada escondido detrás de mi, pero conservo mi collage para ver quien he sido, y los logros que he tenido aún cuando cargaba el lastre de mi abusador.
    Fue como hacer otro rito que terminó cuando puse mis fotos en un lugar de privilegio porque soy YO la que debe tener en mi vida un lugar de privilegio.

    Abrazos y besos para todas

    Victoria

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  12. Después de trece entradas aun me sorprende que alguien siga leyéndome. No sabéis lo que significa para mí. Muchas gracias.
    Sifi, (Gono) soy experta en descubrir secretos, espero que no me lo tomes en cuenta. :-) Pero me da mucha rabia ser la única seguidora de tu blog, espero que alguien más se anime.
    Mi querida Alma, mi alma gemela como muchas otras supervivientes, te sigo leyendo aunque no deje comentarios, no lo olvides.
    K, yo ahora ya no soy invisible, y tu tampoco, nos mostramos a través de este espacio que nos ayuda a definirnos. Como decía Próximo a máximo en Gladiator: solo sombras y ceniza.
    Mi Ángel, recibo el abrazo virtual, y te lo devuelvo multiplicado. No te digo más.
    Noelia, tomate tiempo. Soy consciente de lo que significa para algunos lo que yo escribo aquí.
    Lenore, no eres un ser feo. Alguien que escribe como tú lo haces, nunca lo es.
    Victoria, tu historia me ha conmovido. Ha debido ser un trabajo muy difícil hacerlo. Has demostrado mucho coraje. Enhorabuena.
    Pandora, 31, BELLA, Luna, Rota, Gamberro, Ivanevsky, Eurice, Beautiful Disaster… no quiero olvidarme de nadie, los que tenéis blog, os sigo siempre, los que no, también estáis en mi corazón, porque me ayudáis todos los días a demostrar a mi Monstruo lo equivocado que esta y lo satisfecha que me siento cada vez que cuelgo una entrada.
    Vili, a ti no te digo nada. Que andarás ocupado y no tendrás tiempo de leerme. :-)
    Besos y abrazos para todos.
    A.

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  13. No te conozco en persona pero se que eres preciosa, valiente, decidida, generosa, divertida, empática, dulce y amorosa, esa es la imagen que te deben dar todos los espejos que tienes en casa.
    Animate a ponerte delante de uno de ellos, verás que el reflejo que te devuelve será maravilloso.

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  14. Tengo una relación extraña con los espejos, y con cualquier superficie que refleje mi imagen: odio lo que veo, siento asco, pero no puedo evitar mirarme. No me gusto, pero supongo que algún día tendré(mos) que aprender a aceptarnos como personas, y quizás aceptar nuestro reflejo sea una buena forma de empezar...
    Un abrazo muy fuerte desde algún rincón del planeta :)

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  15. Me he quedado sorprendida con lo de que dices de que no tienes aprobado el bachiller. No sé si alguien te corrige lo que escribes aquí pero si lo escribes tú decirte que escribes sin faltas de ortografía y redactas y puntúas muy bien. Ya quisiera gente universitaria que conozco hacerlo así. Enhorabuena.

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    Respuestas
    1. Gracias abisal. No no me corrige nadie los escritos pero mi corrector suele echar humo a veces es verdad

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    2. Perdón por la falta de comas. Pero en mi teclado no quiere hacerme caso.

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Gracias por dejar tu legado en el Averno.

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