ROMPER EL SILENCIO

Cuando estudiaba, recuerdo en clase de historia, hacer aquellas “líneas temporales” para establecer los periodos de la historia: prehistoria, paleolítico, edad antigua, edad media, edad moderna… haciendo un símil, podría resumir mi vida en cuatro fases: abusos, años oscuros, hibernación y rehabilitación.

De la primera parte supongo que no es necesario explicar mucho.
Mis años oscuros, obviamente fueron muy devastadores. Alcohol, drogas, sexo sin control, conductas de riesgo... vivir al límite, en una palabra.


Fue como estar en medio de una tormenta, capeando el temporal como podía, y además perdida en medio de la montaña. Creo que fue cuando mi monstruo no sólo fue el dueño del castillo, además tomó rehenes.

Hasta que volví a la casa de mis padres. Cuando tuve el terrible encuentro con mi hermano. Aquel último terremoto fue el que marcó el inicio de mi fase de hibernación.

Acababa de conocer a mi pareja. De hecho él vivió esos últimos coletazos de mis años oscuros. Y es el que me ayudó a reencontrarme en la negrura.

Empecé mi hibernación viviendo sola. Había decidido tomarme las cosas con tiempo. Me sentía como si hubiese escapado viva de milagro de un gravísimo accidente, y necesitase dormir mucho para recuperarme, para lamerme las heridas.

Y parece increíble, pero a pesar de estar sola, de haber ralentizado el ritmo, mis recuerdos, que hasta entonces me habían provocado un daño enorme, también de detuvieron. Fue como si mi monstruo se hubiera tomado unas vacaciones.

Me dejó deberes, eso sí. La autoestima, la culpa, la tristeza, el autoengaño, la vergüenza, el miedo… y de vez en cuando volvían a ponerse en marcha esos mecanismos autodestructivos ante los que me sentía indefensa. Pero al menos había aprendido a frenarme un poco.

Pasé del caos, de la anarquía más absoluta, a la cautela, a vivir de forma reservada, escondida, casi temerosa de todo y de todos. De repente era consciente de las barbaridades que había hecho, y el peso de la culpa me enterró en lo profundo de mi mundo.

Tenía una existencia pobre y discreta. Casi había detenido el avance de mi vida, solo a la espera de la muerte. Sin esperanzas en el futuro, sólo esperaba el paso de los días. Estaba ahí porque no había nada mejor que hacer.

Pero aun así, mi monstruo seguía atacando. No de la manera agresiva de antes, pero seguía ahí, vigilante, observador, interviniendo ante cualquier indicio de avance por mi parte. Las batallas eran casi diarias. Cada nuevo paso, cada nueva situación me provocaba mucho miedo, mucha ansiedad. Seguía viviendo bajo el yugo de la culpa y la vergüenza de lo ocurrido en mi infancia.

Y ahora sé que en parte el responsable de esos sentimientos tan precarios era el silencio.
Cada preocupación, cada duda sobre mi propio comportamiento los guardaba como un secreto inconfesable.

Y no quería saber nada de abusos, de niños maltratados, de violaciones, de secuelas… Ni siquiera sabía qué existen secuelas de los abusos.

Por eso lo llamo mi hibernación. Porque vivía apartada de todo lo que significaba. Era como si no existiera. Era como si me hubiese escondido en una cueva, para criar a mi hijo recién nacido, pero sin la espera de la primavera.

Y no es porque no contase mi pasado de abusos. Ya en mis años oscuros lo revelaba, pero siempre lo hice de manera genérica. Ni siquiera recuerdo en que términos lo hacía. Sólo sé que lo decía muy por encima, casi sugiriéndolo. A veces me costaba contarlo, pero me obligaba a mí misma, poniéndome trampas, tirando indirectas.

Algunos, ante mis insinuaciones, me hacían “La Pregunta”: ¿tu padre te violó? Y yo contestaba afirmativamente con un susurrado “sí” y mirando al suelo avergonzada. Ahí terminaba toda la información que yo aportaba. No se hablaba más del tema.

Tengo una imagen de mí muy fea. Creo, o creía, que estaba trastornada, y no quería que la gente se creara expectativas conmigo.

En realidad lo contaba convencida que mi interlocutor saldría corriendo y me olvidaría. Nadie quiere ser colega de una loca que además estaba manchada por un pasado asqueroso, y seguramente agradecían que yo misma se lo hubiera contado. Al menos me quedaba en mi conciencia que nunca he querido engañar a nadie. Lo cierto es que siempre me sorprendió que mi pareja y mis amigos no hubieran desaparecido en cuanto lo sabían.

Y creía firmemente que ya estaba curada. Que había superado todo, pero que la vida no era la maravilla que nos publicitan, era solo estar ahí, así de simple. Vivir para esperar a que otros hagan algo.

Cuando tenía una crisis, provocada por un recuerdo o una situación de estrés, me escondía.
Nunca sospecharon en mi casa cuando estaba mal. Simplemente me encerraba. Una parte de mi levantaba un muro alrededor, y dejaba que la otra tomase el mando. De esa manera, buscaba escusas para quedarme sola en casa, y mi Monstruo se dedicaba a machacarme con pensamientos negativos, mientras ideaba la manera de fingir cómo comportarme con mi gente sin que nadie se diese cuenta de que el dragón me estaba atacando.

He aprendido a fingir tan bien que nadie se percataba, salvo que el monstruo me provocase una reacción demasiado evidente, cosa que ocurría muy poco, porque en esos años aprendí a domesticarlo. Y como un domador de leones, lidiaba con él con precaución.

Pero siempre creí que eso era todo, que cuando aprendiese a controlar esos recuerdos, el problema se acabaría.

Hasta que empezó mi rehabilitación.

Creo que era el año 2002. Era domingo por la mañana y mi marido había traído el periódico con el suplemento dominical correspondiente y unos croissants para desayunar. En la portada del suplemento había una foto en blanco y negro y un titular: Abusos imperdonables, el silencio roto…

Las consecuencias del escrito fueron devastadoras para mí. Descubrí que esto implica más, mucho más, y descubrirlo me rompió.

Hasta ese momento no era consciente del daño del que era presa. No era consciente de la condena a cadena perpetua de la que somos objeto. Jamás, ni por un minuto, hubiera imaginado que miles, millones de cosas, de formas de actuar y de pensar, (sobre todo de pensar) son fruto de mis abusos.

Fue entonces cuando conocí realmente a mi Monstruo. Al de verdad y no solo al que me encerraba en la sala de cine a proyectar mis recuerdos. Fue cuando me di cuenta de todo lo que me hacía, que muchas cosas que he hecho en mi pasado eran en parte culpa de él.

Cada párrafo, cada frase, cada palabra del reportaje me hería de manera terrible. Me sentía identificada con cada una de las secuelas que describía, y lo leí tantas veces que he aprendido algunos pasajes de memoria. Ha sido como si ese artículo me hubiese quitado una venda de los ojos. Como si me hubiese sacado de la oscuridad, como si hubiera despertado.

He descubierto que muchas “manías”, costumbres, incluso pequeñas obsesiones, eran consecuencia de los abusos, algo que jamás hubiese relacionado. Y por supuesto, jamás ni por lo más remoto hubiera imaginado que la sensación de ser “rara”, de no estar completa, de que algo no funcionaba bien en mi cabeza, era producto de la perversión de la que fui objeto.

Creo que fue entonces cuando inicié mi proceso de sanación. Porque por fin había roto con el silencio real. Me he dado cuenta que no soy ninguna perturbada. Tan sólo he sufrido un shock enorme, y aun estoy recogiendo lo pedazos.

Porque empecé a buscar más información del tema. (Por cierto muy poca) y empecé a hablar algo más de ello. Al principio de manera tímida, sin dar detalles importantes, solo cuando me sentía cómoda con alguien se lo decía, y empecé a admitir preguntas cada vez más intimas sobre lo que me había ocurrido. Hasta que tuve internet en casa, y descubrí varias páginas dedicadas al tema y un foro de ayuda mutua para supervivientes de A.S.I.

 La ventana que me ofrece es tan grande que solo puedo agradecer la ayuda que recibo desde el otro lado de la pantalla, porque ni siquiera me he planteado visitar a un especialista. Aun soy reacia a hablar en persona de ello. Me cuesta mucho, tartamudeo, empiezo a temblar y me entran ganas de llorar, no me siento preparada para hablar con un extraño de mis abusos. Así que ensayo.

Cuando estoy sola, me imagino estar ante alguien y se lo digo. Tengo "frases-tipo" Frases hechas para decir casi de carrerilla. Imagino sus reacciones y me preparo para lo que debo decir.

“Verás, mi padre era un cabrón que abusó de mí durante trece años”. Ya está. Ya lo he dicho.
Lo digo mientras estoy haciendo algo: recogiendo un papel del suelo, o sacando del bolso el paquete de tabaco, o buscando un pañuelo. Nunca miro a la cara, pero suelo dejarlos "descolocados". 

A continuación suele hacerse el silencio. Algunos preguntan, y como la bomba ya la he soltado, el diálogo suele ser más fácil, precisamente porque ellos no quieren hacer sangre. Se sienten como si hubiesen entrado en terreno resbaladizo, y son mucho más considerados.

En ese momento soy yo la que domina la situación, y por lo tanto siempre puedo "cortar" la conversación cuando siento que no puedo hablar más.

A ellos les da un margen para reflexionar, sienten que ahora lo entienden todo. Mis reacciones ante algunas cosas, mis manías… después todo es más fácil. Mucho más fácil. Y es liberador.

Cada día descubro algo nuevo sobre mí, simplemente sabiendo que no tengo que esconderme avergonzada. Cada día me descubren algo nuevo sobre mí simplemente porque saben que no me escondo, me dan su opinión sobre el tema sin tabúes, sin miedo.

Ahora sigo contándolo para que la gente sepa a qué atenerse conmigo, como siempre, pero esta vez porque quiero que si continúan a mi lado, si la amistad sigue, será con el compromiso de ayudarme a romper el tabú de hablar de abusos sexuales infantiles o al menos que no estorben con frases del tipo “no deberías contarlo”.

Creo firmemente que en mi caso, no guardar silencio (por las razones que fueran) es lo que de alguna manera me ha rescatado. Aunque a veces me cuesta hablar. Y necesito armarme de valor para contarlo. De hecho yo misma revelo mi condición se sobreviviente, pero no siempre lo hago a la primera. Y no siempre se lo cuento a los que deberían saberlo. Aún guardo muchos secretos relacionados con mis abusos. Aún me cuesta soltarme en algunos momentos. De hecho los más cercanos a mí no conocen la existencia de este blog. Aún guardo demasiado silencio.

Sé que otras víctimas guardan su secreto de manera firme y total. Para ellos es más seguro.
Supongo que cada uno intenta sobrevivir de la mejor manera posible. Supongo que es imposible dar con la fórmula exacta. Supongo que cada uno tenemos nuestro ritmo.
No seré yo quien critique su decisión, Pero si ellos necesitan guardar silencio, el resto de la sociedad, no.

No es cuestión de señalar a las víctimas. Es cuestión de ir señalando a los depredadores. Marcándolos y aislándolos. Porque el daño que causan es inhumano, cruel y permanente.
En este blog, en su primera entrada, en diciembre del 2010, mi cita final fue de Miguel Adame:”el silencio es el arma de los pederastas”

El silencio es su arma para cometer el delito. Pero también lo es para mantener el secreto, para mantener en el tiempo esta  “tradición”, y que se herede de alguna manera en las nuevas generaciones. Y es su arma para mantener a las victimas escondidas, viviendo su vida dentro de un bucle, dentro de sus años oscuros o de su hibernación.

Rompe el silencio. Desármalos.


“el silencio es frágil, un grito puede romperlo”
V de Vendetta. (1982 – 1988) Novela gráfica 

15 comentarios:

  1. Hoy... me dejaste sin palabras.

    Me gusta leerte, y lo sabes, es como si me hiciera madurar, como si sacara un poco más de información.

    Pero hoy, hoy no sé porque, pero me siento culpable. Culpable de sentirme mal y no poner remedio, culpable de no romper ese silencio que hace daño, pero que si lo rompes, da miedo.

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  2. Eres una mujer admirable.
    Es verdad que dejamos a mucha gente con muchas interrogantes acerca de nuestra forma de ser, es un gran alivio el observar que una vez que se enteran se sienten aliviados de alguna manera pues entienden mucho, y es todavía mejor el que no salgan huyendo. Yo lo he experimentado muy pocas veces, es dar un salto de fe... tan solo espero con el tiempo ser más valiente para dar esos saltos un poco más seguido.

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  3. Tengo unos meses en esto...
    ¿Sabes como llegue a más información?

    A traves de Miguel Adame!!!
    A traves de su espacio... Bueno Así fue como inice en "que cayera la venda de mis ojos"
    Pero descubro tambien día a día que despues de tener una venda en los ojos.. la luz me duele... Los ojos los siento "como cosidos" pegados... Y hay muchaaas cosas que no alcanzo a "distinguir"...
    Que no veo... Mis ojos estan pegados aun por años y años de tener esa venda!
    Si tienes razón YO tambien siento mucho en descubrir que muchas cosas han estado "condicionadas" o "selladas" por ESE HECHO!!

    Siento como si nada nada fuera mio, Eso descubro...Mis gustos, mis ideas, mis formas de actuar, de vestir...

    He "roto" el silencio... He dicho lo que me pasó siendo niña. Pero aun no logro "desarmarlos"

    Gracias por tus escritos!!!
    Siempre te espero!
    :(

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  4. Te quiero un montón, ¿sabes? Me encanta como escribes, como afrontas esto. No sé explicarlo, siento mucho cariño. Deberías hacer un libro - en serio. Tienes algo ... no sé, terapéutico, esclarecedor... Me identifico con muchísimas cosas que dices, que también me pasan. Cuesta horrores darse cuenta de la multitud de cosas que NO SON MIAS, o retorcimientos de mi ser que NO SON CULPA MIA. Cuesta horrores!!! En mi caso resulta que es una cadena de víctimas (eso he descubierto ahora), o una especie de secta de vampiros que me han incluido... al final ya ni sé quién es el culpable final...
    El martes pasado hablé por vez primera con alguien de mi familia sobre mi tema, y hoy con mi padre. Tengo suerte, mucha. Al principio pensé que la reacción era la que me temía ("siempre estuvistes como una cabra", "me cuesta entenderte, cómo es posible que lleves 49 años sabiendo sin saber esto que me cuentas?") Pero no. Ahora estoy recibiendo apoyo y es TAN raro... me siento culpable hasta de eso, que me escuchen! Mil gracias, Némesis. Sigue, por favor, sigue por ti, por mi, por todo. Un abrazo muy grande

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  5. me estoy dando cuenta de que esta entrada esta provocando una reacción que no esperaba. Varias víctimas me han dicho que se sienten mal al leerla, porque ellos no han roto el silencio.

    No soy nadie para criticar vuestra decisión. soy consciente de que lo que estoy haciendo es algo tremendamente arriesgado para un sobreviviente, y os aseguro que a veces tengo la tentación de cerrar el blog y volver a mi cueva. Pero no sé, oigo una vocecita muy suave que me dice que el problema de vivir escondido y encerrado es que el aire se envicia y hay que salir a respirar...

    Por favor, no me interpretéis mal, no quiero por nada del mundo que os descubráis. quiero que de una puñetera vez este mundo no me mire raro si digo lo que me ha ocurrido, porque parte de mis secuelas es culpa de ese tabú. Si te roban el coche o la cartera, nadie piensa que te lo buscaste tu por no guardarlo bien, te apoyan y te ayudan, no miran para otro lado si ven al ladrón abriéndote el coche...

    En el caso de los abusos, la gente mira hacia otro lado, incluso cuando hay sospechas de abusos, el profesor o el pediatra que lo detecta NO HACE NADA.

    Solo nos rasgamos las vestiduras cuando salen casos como el monstruo ese del norte de europa, o el caso Mary Luz...

    Y estoy harta de eso.

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  6. No !!
    No pienses asi... no sabes como sirve "Esto" a mi me ayuda mucho leerte...
    Puedo ver toda tu "valentia" y eso de una manera...Es esperanzador!!

    Dentro de toda tu inteligencia y la fortaleza que posees! Sabes que esto es una "manera de expresarnos"

    LO SABES!!??

    Talvez los comentarios, son asi... Sinceros, guiados por la sinceridad... por la manera de como nos sentimos en ese momento!

    Hay una hermosa persona "sobreviviente" que me ha ayudado en mis 1eros pasos de este camino y sabes... me dice "que estos son pequeños pasitos"!!!

    Tu vas avanzada en el camino!!
    Y desde donde posiblmente estas mas enfrente que muuuchos... desde ahi desde tu lugarcito puedes "gritarnos" darnos "animos" y decirnos... AVANCEN!!! CAMINEN UN POCO MAS!!! Yo estoy aca...!!!

    De todo corazon!
    A mi me ha ayudado leerte! Me das cierta "esperanza"
    Me agrada mucho que me visites tambien!!

    Un abrazo sincero!!

    NO DEJES DE EXPRESARTE!!!!!!

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  7. Yo no me he sentido mal, me he sentido identificada con mucho de lo que dices, siempre da miedo el enfrentamiento y ver que alguien exprese lo que sentimos de la forma que lo haces, es destapar nuestros propios miedos, sabemos que cada quien lleva su ritmo. Si existe la reaccion es que se ha tocado alguna fibra sensible y tal vez sea el detonante para algo que sea util para sanar. Yo tambien escucho esa vocecilla y tambien siento las ganas de esconderme en mi cueva para jamas salir. Yo igual estoy harta. Conocemos el vertigo que causa decirlo (aunque no lo he dicho mucho lo he hecho), el publicr una entrada fuera del foro, recuerda lo que me dijiste un dia en un comentario en mi blog: que tenías tus escritos pero guardados. Amiga a cada quien le llega su momento, tus palabras pueden ser la inspiracion y el escudo de por lo menos una persona.

    Me ha gustado mucho la frase
    “el silencio es frágil, un grito puede romperlo”
    V de Vendetta. (1982 – 1988) Novela gráfica

    Sigamos gritando ;) y con algo de suerte alguien más se nos una.

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  8. No me he sentido mal, me he sentido reflejada como en muchas de tus entradas.
    Me ha dado rabia pensar que a veces el silencio es el arma de los monstruos, pero yo no tengo fuerzas para salir al mundo a cazar monstruos salvo si eso se hace de forma anonima. A nosotros nos han quitado mucho y por lo menos en mi caso, que tengo hijos, me he convertido en una fiera guardiana de su seguridad.
    Tal vez ellos estarian mas seguros si esto que tu estas haciendo no fuera algo tan raro, si nadie pensara que somos algo que hay que esconder para que la vida siga tranquila.

    Muchas gracias por despertarme. -31-

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  9. No te calles nada Némesis, el silencio no lleva a ninguna parte, aunque al principio pueda parecer que el silencio sea sinónimo de olvidar, al final se convierte en la pesadilla que no para de hacerte recordar.
    Todo el mundo desearía poder contar a los cuatro vientos lo sufrido, pero el miedo, la vergüenza y los erroneos sentimientos de culpabilidad, hacen que el silencio domine la situación.
    Estoy seguro de que poco a poco las victimas irán reuniendo fuerzas y valentía para romper ese silencio, pero mientras tanto, hacen falta personas como tú, con tu fuerza, con tu valentía y tu don de palabra para que se conviertan en el altavoz de todos ellos...
    Sigue gritando.

    Un Ángel

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  10. Nuestra generación no se habrá lamentado tanto de los crímenes de los perversos como del estremecedor silencio de los bondadosos-
    Martin Luther King.

    Ya ves que no eres la única que lo piensa- 31.

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  11. Romper el silencio es tan dificil como necesario.
    Eres un ejemplo a seguir, no te vayas.

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  12. De qué tienes miedo
    a reir y a llorar luego
    a romper el hielo
    que recubre tu silencio
    Suéltate ya y cuéntame
    que aquí estamos para eso
    pa' lo bueno y pa' lo malo
    llora ahora y ríe luego

    si salgo corriendo, tú me agarras por el cuello
    y si no te escucho, grita !
    te tiendo la mano tu agarras todo el brazo,
    y si quieres más pues, grita (Jarabe de Palo)
    Si no se grita, si no se habla es difícil que te ayuden, si yo no hubiese roto parte de mi silencio no hubiese podido disfrutar de la maternidad como lo estoy haciendo
    Gracias por romper tu silencio
    K:

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  13. El silencio tiene tantas formas... es curioso: yo mantuve el recuerdo del abuso hasta los 48 (voy a cumplir 49) en modo "desconectado" - no sentía nada, recordaba al detalle pero no le daba ninguna importancia; tal vez porque comenzó cuando yo era muy pequeño y se encajó ahí en mí muy adentro el bloqueo, la desconexión. Lo curioso es que a veces se lo comentaba a alguien, y como lo decía tan campante ("me abusaron pero no me pasa nada, soy normal"), la gente reaccionaba como si no hubiese dicho nada. Hasta los 48 me compadecía de víctimas de abuso y me preguntaba cómo sería eso, qué terrible debe ser ¿no? Y hace solo unos meses "reconecté", me di cuenta lo que significaba mi recuerdo, y al juntarse recuerdo y sentimiento, estallé, me di cuenta que me había destrozado la vida y yo todo el rato sabiendo sin saber nada. Ahora voy contándoselo a la gente con una consciencia totalmente distinta, pero curiosamente mucha gente sigue reaccionando igual - como si no hubiese dicho nada, o como "otra de mis locuras" (porque nunca se sabe si hablo en serio o en broma y siempre estoy diciendo cosas raras). El silencio es una cosa bien rara... el de quien no habla, el de quien no oye, el de quien sabe sin saber lo que sabe, el de quien no quiere saber etc.

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  14. Nemesis me parece muy curativo contar lo que hemos vivido. Yo siempre lo conte a mi familia y ellos me dierón la espalda hasta el dia de hoy. Las personas que no son de mi familia, que yo considero mis amigas y son a quienes les he contado, me han apoyado y entendido perfectamente. Al principio, te estoy hablando de hace 8 meses que apenas fue la primera vez que lo conte a alguien fuera de mi circulo familiar, tuve mucho miedo, estaba tan acostumbrada al rechazo por parte de mi familia y al que me vieran como si fuera una loca perturbada, que tuve mucho temor.Pero cual seria mi sorpresa que esta persona me entendio por completo y me dio su apoyo, en ese momento. Para mi a sido mas fácil contarlo y prevenir a las personas sobre este tema.
    Me encanto tu entrada y tu forma de escribir me atrapo por completo.
    Admiro tu valentia y me alegra leer que luchas constantemente, eres un ser excepcional.
    NO AL SILENCIO, HAY QUE GRITAR TAN ALTO COMO SEA NECESARIO PARA SER ESCUCHADOS.

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  15. "Cuando tenía una crisis, provocada por un recuerdo o una situación de estrés, me escondía."

    me doy cuenta de q sigo igual, no avanzo, cuando una situacion me supera o el estrés puede conmigo me sigo escondiendo, no dejo q me ayuden, no me siento digna de esa ayuda, no sé, no me encierro porque no puedo, pero de alguna manera NO ESTOY, no soy yo la que habla...

    ESPERO PODER ROMPER ESTA BARRERA ALGUN DIA...

    BELLA

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Gracias por dejar tu legado en el Averno.

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